Dylan en Oporto: ni cantigas alrededor de la hoguera ni conversación de circunstancia, sólo la elegancia de la costumbre





No han contabilizado los viajes que ya hicieron para ir detr√°s de Bob Dylan, dicen s√≥lo que son "muchas". Tambi√©n no dicen cu√°nto tiempo lo siguen, s√≥lo que ya lo hacen "quite a long time", hace mucho tiempo. El hombre de los pantalones vaqueros, rastas rubias, camisetas y una chaqueta capucha azul oscuro abierto. Ella tambi√©n de abrigo azul oscuro, pero m√°s caliente, un cigarrillo en la mano y ropa relajada. Poco pasaba de las 22h de este mi√©rcoles, 1 de mayo, cuando los dos montaron una peque√Īa banca en el suelo frente a la entrada del Coliseo de Oporto, en la Rua de Passos Manuel, con carteles del m√ļsico, cantante y √ļltimo ganador del Premio Nobel de Literatura. "Vamos a los conciertos y luego vendemos los carteles"Lo ech√© en vuelo, antes de volver a cantar la sesi√≥n de" dos, cinco euros ", ahora en Ingl√©s ahora luchando en portugu√©s.





La venta ya hab√≠a comenzado antes del concierto, pero se aceler√≥ despu√©s de dos horas de canciones con Bob Dylan tostado Porto p√ļblica, este retorno a la ciudad que recibi√≥ la primera vez en Portugal. Hace casi 26 a√Īos, en 1993, cuando Dylan se preparaba para editar un √°lbum con un t√≠tulo de viejo sabio desilusionado con el piso del mundo: World Gone Wrong. Algunos de los que estuvieron esta vez en el Coliseo de Oporto, para asistir al concierto de uno de los m√ļsicos que m√°s marc√≥ la historia de la m√ļsica popular norteamericana del siglo XX, no eran ni siquiera nacidos cuando Dylan aterriz√≥ por primera vez en esta ciudad para ese concierto de " se estrena en suelo nacional. La mayor√≠a ya lo era, sin embargo: aunque era posible ver gente de todas las edades, estaban en franca mayor√≠a los espetadores con m√°s de 25 (en realidad hasta m√°s de 30) a√Īos.

A la salida del concierto, las reacciones suger√≠an que la mayor√≠a de las personas que all√≠ nunca hab√≠a visto a Bob Dylan en vivo – lo que indica que el paso del tiempo (y el miedo a ser la √ļltima oportunidad de verlo), junto al estatuto de ganador del Nobel, aument√≥ la curiosidad generalizada. Las conversaciones denotaban alguna sorpresa, hab√≠a quien dijese que "no era as√≠ lo que esperaba", que "no dio para percibir bien las canciones", que "no estaba preparada para esto", que "tard√© en percibir que era la 'Don' t Think Twice It's Alright '.

Muchos otros, en realidad la mayor parte del p√ļblico, salieron satisfechos. No se vio entusiasmo juvenil, un fervor de pasi√≥n asolapada, pero el tiempo ya no es de euforias. Hoy, ver un concierto de Bob Dylan es sobre todo pasar un hermoso ser√° tranquilo a verlo con su banda. Es Dylan quien comanda pero es s√≥lo el capit√°n de una comitiva que toca como un Barcelona de los tiempos de Pep Guardiola: todos afinados, el tim√≥n es el Messi del conjunto pero es el soporte que permite a la estrella dar la vuelta al p√ļblico y salir a ganar . Un joven brasile√Īo residente en Porto se acerc√≥ al final para decir "me gusta mucho" y vincular que fue en este concierto que percibi√≥ "que √©l es un gran m√ļsico", porque lo que hab√≠a pasado en la sala de donde sal√≠a le pareci√≥ "Espa√Īol con m√ļsica, son√≥ la poes√≠a ". Despu√©s sacudi√≥: ten√≠a a la madre esperando.

Lejos van los tiempos en que Bob Dylan se retrasaba o faltaba sesiones de estudio con Elvis Presley (le asegur√≥ que le sucedi√≥, a √©l ya George Harrison, pero el historial de mitos que ya propag√≥ hace levantar el bajo). En este d√≠a del trabajador, a las 20h en punto, la hora anunciada del concierto, las luces del Coliseo de Oporto se apagaron, las palmas se oyeron por primera vez, se toc√≥ una canci√≥n de boxeador sensible casi a entrar en la arena. Los tel√©fonos m√≥viles poco se vieron, tanto estaban expresamente prohibidos que los t√©cnicos del Coliseo se fueron acercando sistem√°ticamente a los pocos espectadores prevaricadores para decirles simpaticamente para estar quietos y guardarlos tel√©fono inteligente en el bolsillo. Lo que se vio fue Bob Dylan vestido de negro, de pie al piano, con un discreto escenario de luces atr√°s y acompa√Īado por una banda impecablemente vestida. La elegancia se oir√≠a tambi√©n en los arreglos.

Bob Dylan: voz de profeta, pose de rebelde que se niega a meter los papeles de la reforma (un m√ļsico-poeta se reforma?), A abrirse con "Things Have Changed", retirada de un √°lbum sobre "Tiempos Modernos", de " 2006, que mostr√≥ en el momento en que las noticias de su p√©rdida de resplandor creativo eran francamente adelantadas. La banda sosten√≠a los puentes, tocando blues-jazz y folk-rock controlado al mil√≠metro, pensado nota la nota, sin gran margen de escape. Se vio que eso era para seguir luego en "It Is not Me Babe", cl√°sico del lejano √°lbum de 1964 Otro lado de Bob Dylan, aqu√≠ tan escandalado que s√≥lo pasados ‚Äč‚Äčunos segundos fue posible percibir que era √©l.





El t√≠tulo de la segunda canci√≥n del concierto -y sus versos "It is not me you're looking for" – sonaron la pirraca de Dylan record√°ndonos que ya al principio de una carrera fulgurante rechaz√≥ ser lo que los dem√°s vendr√≠an a querer : un cantante folk que cantaba al sistema, primero, un tipo del folk-rock el√©ctrico eternamente rebelde, despu√©s, un m√ļsico y cantante religioso que se enmarcara en la norma, a continuaci√≥n, un cantante de normas los estadounidenses afinadinho, por fin. Tambi√©n en este concierto Bob Dylan y su banda, como les es habitual, dieron la vuelta a los arreglos, hicieron las canciones casi irreconocibles. Hay mucho que se discute por qu√© lo hace. Dylan nunca dio ninguna respuesta obvia y directa (si hay quien huye bien a eso, es √©l), pero ya dije una vez que sus canciones son "personales", no son "de comuni√≥n", que no quiere "personas a cantar con "porque" sonar√≠a s√≥lo divertido ", que no anda aqu√≠ haciendo m√ļsica para llegar a los conciertos y" tocar m√ļsica de encuentros alrededor de la hoguera ", que no recuerda" a alguien cantar al mismo ritmo que el Elvis, o el Carl Perkins, o Little Richard ".

El motivo puede ser m√°s o menos prosaico, la verdad es que el tono menos sufrido y √©pico de las canciones y los nuevos arreglos los acercan m√°s a los temas de banda, se tornaron menos dependientes de esas inflexiones de voz nasal del Dylan de los a√Īos 1960. Esto, es notorio, le protege la voz (aquellos agudos antiguos eran tramados), le quita entrega a cantar con las entra√Īas pero le da sutileza, como quien cambi√≥ la urgencia de ni√Īo por la conversaci√≥n de adulto.

¬ŅSer√° justo pedir a Bob Dylan que cante como cuando ten√≠a 20 o 30 a√Īos, que se arroje a las canciones con el fervor que ten√≠a cuando las escribi√≥ y grab√≥? Hay quien lo hace y lo hace bien – los Rolling Stones han sido expertos en el disfraz, Bruce Springsteen parece incansable – pero es justo exigir a alguien que sea qui√©n no es? Bob Dylan parece encontrar que no, canta y toca como si cada concierto fuera una ceremonia solemne, con c√≥digos que hay que respetar (no se falla una nota, orientar la banda entre las canciones para que salga todo como planeado) y con c√≥digos que es es necesario mandar las ortigas, como ser fiel a las canciones y desear buenas noches a las personas o decirles lo que sea de (im) personal.

AFP / Getty ImagesSin embargo, el septuagenario de Minnesota (ahora tiene 77 a√Īos) parec√≠a estar bien dispuesto. "Oscilando entre tocar al piano sentado y de pie – hubo quien se sorprendiera porque" a√ļn no tom√≥ la guitarra "(no lo har√≠a y no es propiamente sorpresa) -, dio unos pasitos torpes en marcha atr√°s, el m√°s cercano que veremos de Bob Dylan bailando, y cerr√≥ el primer cuarteto de canciones con las magn√≠ficas "Highway 61 Revisited" y "Simple Twist of Fate", respectivamente de los a√Īos 1960 y 1970, debidamente deconstruidas. La primera, Dylan la cant√≥ (apoyada por la banda) como una balada de quien ya palp√≥ kil√≥metros hasta m√°s no, de quien llev√≥ con m√°s polvo de aquella autopista de lo que pensaba cuando escribi√≥ el tema, con la voz cavernosa de quien conoce las implicaciones de una vida de carretera. La segunda, la cant√≥ sentada al piano, liderando lo que podr√≠a ser la mejor banda de fin de noche de un bar escondido que podr√≠amos encontrar: rom√°ntica q.b., melanc√≥lica q.b., elegante como pocas. En el final de "Simple Twist of Fate", canci√≥n de ese gran √°lbum que es Blood on The Tracks, que Dylan acerc√≥ la arm√≥nica de la boca a la audiencia. Fue aplaudido, por supuesto.

El problema de juntar clásicos así de roscado, incluso cuando se les cambia tanto las vestiduras que se camuflados, es que lo que viene a continuación parece siempre corto. "Eso es lo que sucedió con la sucesión" Dignity "," When I Paint My Masterpiece "," Honest With Me "y" Tryin 'to Get To Heaven ", nada contra cuatro hermosas canciones interpretadas sin mancha, pero no era exactamente eso que más de tres mil personas estaban allí para oír (y el hombre no tiene derecho a cantar lo que le apetece, tiene).

En el caso de que no se conozcan los nombres de los personajes de la saga, los personajes de la saga, Dylan de pie, lejos del piano y s√≥lo con el micr√≥fono, mostrando que podr√≠a bien ser un crooner si as√≠ lo quisiera. La cant√≥ de forma eximia, nos hizo pensar que no ser√≠a mejor dejar el piano a otro (presupuesto para otro m√ļsico hay de seguro), si no le resultar√≠a provechoso llevar esta pose de veterano m√≠stico-mas-tranquilo al extremo y, se pasa a concentrarse s√≥lo en cantar. Bueno, en esto de la m√ļsica √©l es que sabe. Llev√≥ una ovaci√≥n valiente y se sacudi√≥ la cabeza y balanceando ligeramente las piernas, como quien amenaza que va a bailar pero no llega a.

La canción de "Make You Feel My Love", canción para los pares dar la mano o colocar brazos en hombros ajenos (si hay dolores o problemas por resolver, se oye "Make You Feel My Love" para ganar el coraje de enfrentarse y en el caso de que Bob Dylan se levantó y empujó por la voz estimulando la energía de la banda, momento en que uno de los técnicos del Coliseo de Porto, cortos, se acercó a nosotros para explicarnos que esto de tomar notas del concierto puede ser trabajo pero Bob no quiere a la gente a moverse en el teléfono, listo.

El concierto ya iba adelantado, pero Bob Dylan y su distinguida banda ten√≠an dos horas de m√ļsica para ofrecer al p√ļblico de Oporto. En el momento en que Bob nos cambi√≥ las vueltas haciendo una pausa dram√°tica entre los versos "now you don", como "Rolling Stone", himno tocado y cantado con Bob Dylan de pie y con las luces m√°s encendidas porque es momento solemne, "t" y "talk so loud", estilo "intentan all√≠ cantar conmigo para que me re√≠ un poco".

"Cantar esta" Like a Rolling Stone "debe ser duro, de nuevo quedaron de seguro una buena dosis de ilusiones y confianza, no debe ser posible quedarse para siempre inmune a cantar esa ironía mordaz, aquel" usted should not let other people get your y que no se sienten como si estuvieran en el lugar de la muerte. Cantarla como Bob Dylan la cantó en Oporto tal vez sea eludir el destino como se puede, huyendo cuanto se puede, mirar la vejez de frente cediendo la energía pero guardando la sapiencia y una mirada madura que cada vez se impresiona menos con poses altivas. No resignarse, apaciguar. No se desencantan, respirar profundo. En la primera fila una persona no se resistió a levantarse y bailar, porque "Like a Rolling Stone" hasta escandalosa puede ser un bálsamo para lidiar con las frustraciones cotidianas: el trabajo que podría haber corrido mejor, la pereza que ya no se debería tener , las inevitables pérdidas, las ilusiones de cinismo.

Bob Dylan se llev√≥ una ovaci√≥n y, all√≠ est√°, bien dispuesto, se acerc√≥ al micr√≥fono, se puso frente al p√ļblico, arque√≥ ligeramente las piernas y volvi√≥ a dar esos pasillos atr√°s que si son coreograf√≠a merecen un aplauso por la innovaci√≥n. No habl√≥ como no habl√≥ una sola vez durante las dos horas de concierto sino con la banda, para √©l no hay tiempo que perder cuando hay que tocar. ¬ŅNo le agradece? Pero, gracias, ¬Ņqu√© es lo que todav√≠a tenemos el privilegio de o√≠r?

De ah√≠ en adelante, el concierto estaba en la mano. El Nobelizado y su banda lo sostuvieron firmes, con "Early Roman Kings" a mantener los √≠ndices de energ√≠a aumentada, "Do not Think Twice It's Alright" tocada con una solemnidad impresionante (cada palabra cantada de forma m√°s arrastada que en la , "Love Sick", "Thunder On The Mountain" y "Soon After Midnight" a no dejar esto descarrilar, la gospelizada "Gotta Serve Somebody" cantada como Van Morrison se acordar√≠a de cantar, m√°s cl√°sicos a√ļn m√°s irreconocibles a cerrar. Y hubo palmas, muchas palmas de pie, y el regocijo Bob Dylan a juntar la banda para una venganza de misi√≥n cumplida y hasta la pr√≥xima. En el final hasta simul√≥ el env√≠o de un beso, imag√≠nese. Pero la venida, √©sa es nuestra, aunque sea la √ļltima.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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