Dos huevos para cinco? Tortilla!





Es común oír y decir que los políticos son todos iguales. De hecho, mientras trabajen sobre la base de los ciclos electorales y no en las necesidades que se presentan estructurales al país, y creo que la reducción del gasto será indudablemente una de ellas, nunca llegaremos a buen puerto. Pero ahora, políticos aparte, quisiera que todos nosotros, no políticos, hiciéramos un ejercicio simple.





Las huelgas son una constante. Los profesionales que las hacen se sienten naturalmente con derecho a hacerlas ya reclamar por situaciones que les consideran justas. Y lejos de mí decir lo contrario. Cada caso es un caso y cada uno sabe de sí. Calcular que cada uno de nosotros hace a diario su mejor en el desempeño de su función y que su objetivo personal en el ámbito profesional coincide con el de la organización en que se inserta.

Pero una cosa es cierta – sólo los funcionarios públicos hacen huelga. ¿Será una coincidencia? ¿O estarán más protegidos que los funcionarios del sector privado? ¿O estarán los del privado todos y siempre satisfechos? Bueno, a creer en la última hipótesis, sería fácil. Los funcionarios públicos se despidan e ingresan al sector privado. Sabemos que no es así.

No voy a entrar en análisis de otro género, sólo quiero hacer un ejercicio con vosotros sobre el número de días de vacaciones de los funcionarios públicos y de los funcionarios del sector privado.

Partiendo del principio de que todos tienen derecho a 22 días hábiles de vacaciones – aunque el regreso a los 25 días sea un caballo de batalla del PCP, y que en muchas cámaras municipales y juntas de freguesía, recurriendo a acuerdos colectivos de trabajo, proporcionen los 25 días de vacaciones a sus empleados – vamos a contar lo que más tiene este Gobierno proporcionado a los funcionarios públicos.

En el año 2017, hasta la llegada del Papa fue motivo de una tolerancia de punto el 12 de mayo. No voy a poner en duda la voluntad de los creyentes de estar presentes en Fátima ese día, pero sólo los funcionarios públicos son creyentes o no pueden utilizar un día de vacaciones para hacerlo? En las tolerancias de punto vamos a considerar otros tres días de vacaciones.

Ahora las 35 horas semanales de trabajo. La reducción de las 40 para las 35 horas de trabajo semanales representa, por simplificación, considerando cuatro semanas de vacaciones y 49 semanas de trabajo anuales, 30 días "de trabajo" al año, es decir, otros 30 días de vacaciones.





Y finalmente esta semana leo que el Gobierno va a probar, en proyectos experimentales, la posibilidad de que algunos trabajadores sean dispensados ​​de presentar certificado médico para ausencias hasta dos días y en un máximo de siete días al año. Es decir, siete días más de vacaciones. Con las cuentas, los funcionarios públicos logran un total de 62 días laborables de vacaciones al año.

La Marta Moitinho de Oliveira hizo las cuentas, "no habiendo mejor forma de calcular el costo que cada uno de estos días representa en el Presupuesto del Estado, vamos a calcularlo en función del costo que representan las remuneraciones de la administración central.

De acuerdo con los datos más recientes de la ejecución presupuestaria publicados por la Dirección General de Presupuesto (DGO), el Estado gastó una media de 883 millones de euros en cada uno de los meses de 2017 en remuneraciones correctas y permanentes para los trabajadores de la administración central – aquellos a quienes tradicionalmente se concede la tolerancia de punto. Considerando un mes de 30 días, el coste aproximado es de 29 millones de euros al día. Si consideramos 22 días (promedio de días laborables del mes), este valor se dispara a los 40 millones. "El artículo completo se puede leer aquí.

Naturalmente, estos valores no son exactos por razones de diverso orden, algunas ya identificadas en el propio artículo, pero no dejan de dar una noción de grandeza. Y los 62 días versus 22 del sector privado (calculados en forma de horas de ocio) también darán ciertamente una noción diferente de los derechos de unos y otros.

Por todo ello, vale la pena pensar en el precio de la hora de trabajo y no en la remuneración mensual, vale la pena pensar en el derecho a carreras que son pagadas por todos nosotros, por los que tienen y los que no tienen ninguna carrera, muchos de ellos ni remuneración fija y / o garantizada. Vale la pena pensar en las implicaciones en la vida de cada trabajador del sector privado cuando un trabajador del público hace huelga. Que se queda privado de transporte para su trabajo, que tiene que quedarse con el hijo en casa porque no hay escuela o que ve la cirugía por la que espera hace un año de nuevo aplazada.

Si ni la Constitución hace que el pueblo portugués con igualdad de derechos, que es el portugués que quererlo y exigirla. Seamos justos unos con otros y dejémonos de derechos garantizados cuando no hay dinero para mandar cantar un ciego.

No significa esto que no se proteste. Porque hay, por desgracia, muchas razones para protestar. Pero comencemos por el que atraviesan todos los portugueses.

La autora escribe de acuerdo con la antigua ortografía.

Ana Gomez

Ana Gómez. Nació en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios años. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. También me considero una Geek, amante de la tecnología los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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