Diferentes en casi todo, Bolsonaro y Macron comparten una negación del racismo estructural





Los pa√≠ses, como las personas, tienden a enga√Īarse a s√≠ mismos. Nos mentimos a nosotros mismos para convencernos de que somos mejores de lo que realmente somos. Esta renuencia a mirarnos en el espejo a menudo intenta ocultar algunas de nuestras peores caracter√≠sticas: racismo, elitismo, ego√≠smo, indiferencia.





Por eso nuestro presidente y su adjunto siguen insistiendo en pretender que Brasil es una democracia racial. Les gusta pintar el contraste con Estados Unidos, donde la segregación entre negros y blancos estuvo prevista por la ley durante más de medio siglo, para decir que nosotros, al menos, no somos tan malos. Estamos mestizos, dicen, como si este mestizaje no fuera el resultado de la violación perpetrada por hombres blancos a mujeres negras e indígenas.

Pero no sufrimos este mal solo. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha utilizado el intento de los extremistas islámicos contra el profesor Samuel Paty en octubre para abrazar un discurso islamófobo mucho más cercano a la extrema derecha de Marine Le Pen que al centro político que dice ocupar.

Acusado de fomentar el racismo, Macron neg√≥ que exista siquiera en su pa√≠s. Se tom√≥ la molestia de llamar al columnista de medios del New York Times, Ben Smith, para quejarse de que la agenda antirracista ser√≠a una imposici√≥n anglosajona. Seg√ļn √©l, Estados Unidos y Reino Unido est√°n intentando exportar su multiculturalismo a la Francia pacificada, donde prevalecer√≠a el universalismo.

El discurso se ha convertido incluso en una caricatura: aquí no vemos color. Es irónico que los presidentes de Francia y Brasil, que viven enfrentados, tengan discursos tan similares en lo que respecta al racismo.

Aquí y allá, la violencia de las fuerzas de seguridad contra los negros ha llevado a los ciudadanos a las calles para protestar contra la discriminación racial. La golpiza a un hombre negro por parte de policías en París provocó una serie de protestas que deberían hacer que el país revisara una nueva y opresiva ley de seguridad nacional, que, entre otras cosas, pretendía prohibir la filmación de policías en funciones. La realidad siempre se impone a las narrativas, por reconfortante que sea la fantasía.

Por supuesto, no se trata de ser condescendiente con el terrorismo islámico. Sí, hay ramas violentas del Islam que deben ser prohibidas en cualquier sociedad civilizada. También está el hecho de que la religión no es raza o etnia, aunque varios sociólogos y politólogos sostienen que los mismos mecanismos detrás del racismo también conducen a la discriminación religiosa.





Macron ignora que el supuesto secularismo del estado franc√©s se basa en el catolicismo hist√≥rico de ese pa√≠s. Toda la cultura francesa, desde la comida hasta la m√ļsica, se basa en las tradiciones de una religi√≥n. Al imponer a los inmigrantes musulmanes que oculten su fe, lo que hace Francia, de hecho, es imponer tradiciones cristianas a quienes no las comparten.

¬ŅQu√© universalismo franc√©s es este? ¬ŅPara qui√©n? Es genial que Francia insista en integrar a los inmigrantes que recibe. Resulta que las poblaciones negras, en su mayor√≠a musulmanas, siguen excluidas del mercado laboral y tienen menores ingresos y esperanza de vida que los franceses blancos.

Cualquier similitud con la realidad de los negros en Brasil no es casualidad. Es el precio que pagamos por nuestro autoenga√Īo.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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