Diario de encierro: & # 039; Un día inolvidable & # 039;





D√≠a 51: domingo 3 de mayo. Escena: un chico en la calle canta y baila, ¬ępor ti, por m√≠, marchar√© …¬Ľ





Cuando llegó el momento de salir de la casa, mi corazón incluso latía.

El s√°bado por la noche, estaba descansando en casa con un peque√Īo libro interesante sobre un anciano de 100 a√Īos que hu√≠a del manicomio cuando son√≥ la alarma. Las ocho de la noche. Hora de irse.

Lo sé, durante la cuarentena podríamos ir al mercado a comprar apio. Pero no es lo mismo.

Sacudí mi flojera, busqué las zapatillas. Hoy es un día histórico. Haz un esfuerzo, Susana. Incluso me puse mi top especial con estampado de tigre. No lo sé.

En un momento en que ni siquiera los visionarios podían imaginar algo remotamente como un Tinder de vida, había pie, que es como algunos de nuestros abuelos y bisabuelos solían dar su tiempo.

Ponerse en pie era una vida social, ver y ser visto, coquetear, relajarse y socializar, con la esperanza de ver a la persona que hizo latir el pulso.





Hablando de eso … Incluso extra√Ī√© tomar caf√© en el centro de S√£o Paulo.

El sábado fue un día de pie (y correr, caminar y andar en bicicleta) para nosotros aquí en Barcelona. Primer día de relativa libertad, primer momento en exactamente 49 días que se nos permitió salir por el simple placer de irnos.

¬ęNunca hab√≠a visto tanta gente en las calles de mi ciudad¬Ľ, dijo mi cu√Īado, que vive en un pueblo de monta√Īa a 40 minutos de aqu√≠. ¬ęY muchos corredores nuevos. ¬°Es f√°cil ver que nunca antes hab√≠an corrido!¬Ľ

Otro amigo, que vive cerca de la playa, recorri√≥ toda la ¬ęrambla¬Ľ (vereda) del vecindario para ver el mar: ¬ęHab√≠a mucha gente … Y la sensaci√≥n que me dio es que estaba en una pel√≠cula. De terror¬Ľ, el dijo. ¬ęTodos se miran de manera extra√Īa¬Ľ.

Otro amigo, un londinense que ha vivido en la ciudad durante dos a√Īos, celebraba poder andar en bicicleta por las ma√Īanas (los horarios para adultos entre 14 y 69 a√Īos est√°n divididos: ma√Īanas y tardes).

Me envi√≥ una foto de la ma√Īana del mar, pl√°cida y azul. ¬ę¬°Todo est√° exactamente donde lo dejamos! [O passeio mar√≠timo] estaba lleno de gente, pero la playa est√° acordonada ¬ę, me escribi√≥.¬Ľ ¬°Es agradable sentir Barcelona de nuevo! ¬ę

Afuera, algunos otros lugares ya han permitido ba√Īarse en el mar. En la playa de Canteiras, en las Islas Canarias, un video mostr√≥ el mar lleno de hormigas tomando la ola temprano el s√°bado por la ma√Īana.

El archipi√©lago espa√Īol es una de las pocas regiones que entrar√° inmediatamente en la fase 1 de reducci√≥n de escala a partir del lunes, gracias a la baja tasa de casos (9 en todas las islas en las √ļltimas 24 horas, 140 muertos desde el comienzo de la crisis, ninguno muerte hace dos d√≠as).

En Masnou, a 10 kil√≥metros de Barcelona, ‚Äč‚Äčmi novio sali√≥ a correr por el paseo mar√≠timo con su compa√Īero de cuarto. Fueron detenidos por un polic√≠a: ¬ęEl deporte tiene que estar solo¬Ľ, advirti√≥.

Otras personas no estaban tan entusiasmadas y se quedaron en casa. ¬ęNunca volver√© a salir de casa¬Ľ, brome√≥ un amigo, que est√° terminando todas las series y pel√≠culas a su alcance durante la cuarentena.

Otro no puede irse porque est√° cuidando a su peque√Īo sobrino mientras su madre, una enfermera, reemplaza a un colega que est√° de baja por enfermedad por coronavirus.

Vivo en un barrio relativamente tranquilo y crucé la avenida para ir al parque en mi antiguo barrio, el Clot. Mucha gente, sí, pero la mayoría con las distancias adecuadas, y muchos con máscaras.

Una mujer con tacones altos pasa por clac clac sobre el cemento r√ļstico de la acera. Hay una alegr√≠a especial en el semblante de algunos. Pocas aglomeraciones, m√°s j√≥venes: fumar, jugar a la pelota. Un coche de polic√≠a todo el camino.

Justo en mis c√°rceles que estabas viviendo en el extranjero, me di cuenta de que algunas culturas consideran a los brasile√Īos como miradas. Los europeos son m√°s discretos en general.

Pero no este sábado. Todos se miraron, con una mezcla variada de miedo y avaricia social. Recibo varias llamadas. Debe ser la camisa del tigre. O los 49 días exactos de confinamiento en el hogar.

Ah, s√≠: en mi diario, los d√≠as de cautiverio en cuarentena tienen un ligero desajuste de un d√≠a, porque comenc√© a contar el d√≠a cero como el d√≠a 1. As√≠ que hoy, el diario # 51, ‘celebramos oficialmente’ *** 50 d√≠as contenci√≥n ***. YEYY!

Bien, no importa. Importa que sea hora.

Y ahora, disculpe, voy a salir (letras de neón, fuegos, lenguaje de suegra, fiiii fiiii).

Escucho aplausos y voces afuera; Una sirena en la distancia. La calle me llama a caminar, es hora de mezclarme con otros seres humanos en una caminata de hecho en un fin de semana inolvidable, el fin de semana cuando salimos a las calles nuevamente.

¬ęFue como regresar de un largo viaje¬Ľ, coment√≥ mi cu√Īado. ¬ęEs un poco extra√Īo … Todo es igual, pero no somos iguales¬Ľ.

Las ¬ęCanciones para cuarentenas¬Ľ se pueden escuchar aqu√≠: https://soundcloud.com/kinglolaofficial

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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