Diario de confinamiento: & # 039; Tuvimos que tomar decisiones difíciles y rápidas & # 039;





Día # 43 РSábado 25 de abril. Escena: deseo de abrazar a estas personas vestidas de blanco.





¬ęEs surrealista, est√°bamos teniendo partos improvisados¬Ľ, dice mi ginec√≥logo este s√°bado (25), en una consulta de rutina por tel√©fono.

Durante m√°s de un a√Īo de convivencia, hemos desarrollado una especie de camarader√≠a. Es f√°cil con ella. Charla directa, buena gente. A veces me da consejos ilustrados por historias imaginarias con moralejas que rescata de un vasto repertorio inventado para su hija de nueve a√Īos. Me encanta

Desde su reclusi√≥n en Barcelona, ‚Äč‚Äčha sido reubicada para trabajar en emergencias ginecol√≥gicas (l√©ase: partos y otros hechizos) en un anexo de uno de los hospitales m√°s grandes de la ciudad. Resulta que el edificio, que generalmente se usa para consultas relacionadas con urolog√≠a, androlog√≠a y reproducci√≥n asistida, no estaba preparado para partos y beb√©s, generalmente visto en la sala central de emergencias del hospital, ahora tomado por pacientes con Covid-19.

¬ęTuvimos que inventar una guarder√≠a¬Ľ, dice. Algo consternado, pero sonriente, siempre. Los beb√©s insisten en seguir naciendo con todo este pandemonio, bueno. Como dicen mucho aqu√≠, ¬ęes lo que hay¬Ľ.

La situaci√≥n ahora es m√°s estable, seg√ļn ella, quien ya ¬ędevolvi√≥¬Ľ el turno a los residentes esta semana y regres√≥ a su hogar, con consultas telef√≥nicas de rutina, al menos hasta mayo (¬ęy quiz√°s junio¬Ľ, dice, una sombra p√°lida de la amable sonrisa en la voz).

Adri√°n Ranera M√°laga, de 33 a√Īos, pediatra, trabaj√≥ toda la crisis en un gran hospital en Sabadell, una de las zonas m√°s afectadas de Catalu√Īa, en horarios semanales que van desde 39 hasta 51 horas formidables. Fue asignado al √°rea semi-cr√≠tica con coronavirus, y luego a la UCI.





¬ęLos primeros 15 d√≠as fueron muy dif√≠ciles¬Ľ, dice. ‚ÄúFaltaba mucho material de protecci√≥n individual. Eran s√ļper caseras: una bata de hospital sobre el uniforme, como las que usan los pacientes, con un delantal hecho de una bolsa de basura de pl√°stico en la parte superior, con un agujero en la cabeza y otro para las mangas ‚ÄĚ. M√°s gafas de buceo. Y guantes. Y protecci√≥n facial de pl√°stico. Y zapatillas desechables. E.e.e.ee.

Adem√°s del calor y el sudor bajo esta improvisada marfanficaci√≥n (¬ęPerd√≠ 3.5 kilos de estr√©s, sudor, fre√≠rme la cabeza …¬Ľ), otra dificultad diaria, dice, era lidiar con la inevitable distancia humana.

¬ęLa relaci√≥n m√©dico-paciente se altera totalmente cuando hay que entrar vestido como buzo en las habitaciones¬Ľ, dice. ¬ęEl hecho de que no pudiera estar tan cerca como me hubiera gustado me conmovi√≥ mucho en los primeros d√≠as¬Ľ.

De los diez pisos del hospital universitario donde trabaja, ocho han sido adaptados para el tratamiento de pacientes con coronavirus. Adem√°s, un anexo a√ļn en construcci√≥n se transform√≥ en un hospital de campa√Īa. Al aire libre, porque todav√≠a no hab√≠a techo.

‚ÄúLas cosas est√°n mucho m√°s tranquilas y mejorando, pero las primeras semanas fueron horribles. Tuvimos que tomar decisiones dif√≠ciles y muy r√°pidas ‚ÄĚ, dice. Recuerda casos de familias enteras infectadas, dramas de ni√Īos que perdieron a sus padres y otros miembros de la familia en pocos d√≠as y muertes solitarias. Muchos.

Y la salud mental de quienes asisten, ¬Ņc√≥mo es? ¬ęCada uno es diferente y puede adaptarse m√°s o menos a una situaci√≥n como esta¬Ľ, reflexiona.

Un colega tuyo se suicid√≥ hace dos semanas. Anestesista, joven m√©dico. Nadie se lo imaginaba. Otros compa√Īeros tuvieron que recurrir a una baja por enfermedad por puro agotamiento. Y medicamentos, como Adri√°n, otros colegas tambi√©n probaron ansiol√≠ticos, algunos por primera vez en sus vidas, tratando de remediar el estr√©s, la angustia y el insomnio.

En el punto √°lgido de la crisis, a fines de marzo, el hospital donde trabaja, el m√°s grande de la regi√≥n, fundado a principios del siglo XX, incluso recibi√≥ 600 pacientes. En este momento, hay 215. Estos son tiempos de esperanza, tal vez. Esta semana, Adri√°n vuelve a ser pediatra. Feliz ¬ęNo soy un h√©roe¬Ľ, dice. ¬ęObviamente, no decid√≠ ser m√©dico para experimentar una situaci√≥n como esta, pero es mi trabajo … Es como un bombero que apaga un incendio o un piloto de avi√≥n que aterriza¬Ľ. Gracias, Adri√°n.

Aqu√≠ se pueden escuchar ¬ęCanciones para cuarentenas¬Ľ.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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