Diario de confinamiento: & # 039; Sin prisa, pero sin descanso & # 039;





D√≠a # 80 – Lunes 1O de junio. Escena: gimnasia en la sala al son de Gloria Groove, ¬ęCoisa Boa¬Ľ.





Playa del Bogatell, Barcelona, ‚Äč‚Äčma√Īana soleada. Un amigo ingl√©s y yo, que nos conocimos en tres meses, contemplamos la orilla. De pie en la arena, como muchos de los espectadores.

¬ęMe encanta el paddle (aqu√≠,¬Ľ paddle ¬ę) surf¬Ľ, digo, mientras veo las siluetas sobre el agua de la piscina mediterr√°nea desliz√°ndose sobre tablas grandes, remando en la mano. A ella no le gusta. No te puedes parar.

L√°stima, porque el deporte, que en Brasil comenc√© a practicar hace a√Īos, y siempre escuch√© que se llamaba ¬ęponerse de pie¬Ľ, debido a la posici√≥n de pie, ha sido una buena alternativa para aquellos que quieren estar en la playa en estos tiempos de muchas reglas y prohibiciones.

El mar de Barcelona es bastante tranquilo en comparaci√≥n con los d√≠as m√°s tranquilos del Atl√°ntico. A veces hay una ola, sobre todo el nivel del mar, pero no hoy. ¬ęNo hay diferencia¬Ľ, dice mi amigo, que acaba de regresar de un ba√Īo. ¬ęLlegu√© una hora tratando de pararme, y con la menor vibraci√≥n ya me aferro al tablero¬Ľ.

9:45 am. Vemos a dos polic√≠as aproxim√°ndose desde el lado izquierdo de la playa. El personaje, con sus uniformes azul oscuro, debe estar pasando por el calor en estos d√≠as tropicales previos al verano, creo. Avanzan en silencio, casi sin cuestionar a los ba√Īistas, pero haciendo un gesto de ¬ęlevantarse¬Ľ de vez en cuando o respondiendo una pregunta.

Sin mucho esfuerzo y con cero confrontaci√≥n, la presencia policial cumple su efecto matutino de Mois√©s. Diez minutos despu√©s, la playa est√° vac√≠a y lista para recibir a los siguientes paseantes, mayores de 70 a√Īos, que tienen circulaci√≥n privilegiada hasta el mediod√≠a.





Bueno, m√°s o menos: los chiringuitos (quioscos de playa), que reabrieron la semana pasada, est√°n llenos, muy llenos de gente de todas las edades. Es hora del vermut.

En la actual Barcelona en cuarentena (s√≠, se nos recuerda d√≠a y noche que todav√≠a estamos en estado de alarma, con movilidad limitada y actividades suspendidas), no est√° permitido tomar el sol o chapotear en los ba√Īos recreativos en la playa.

La ambig√ľedad de las reglas nos ha dejado un poco confundidos. Por si acaso, en una especie de consenso t√°cito sobre lo que ser√≠a tomar el sol, lo que he visto es que casi nadie se acuesta en la toalla. Las personas prefieren sentarse o pararse (incluso durante 41387089 horas y, algunas, incluso con una cerveza en la mano), m√°s vigilantes. En mi cabeza, listo para correr, finjo que se me cay√≥ el l√°piz, disculpa-tu-gualda.

En cuanto al ba√Īo de mar: en Bogatell, esta ma√Īana, el agua estaba salpicada de flotadores naranjas de los nadadores. Yo mismo traje el m√≠o, veamos si tengo el coraje, en momentos de entusiasmo, suelo ir al mar a nadar. Pruebo el agua con el pie. Icy para lastimar la bolsa de paia√ßo !!!

Adem√°s de los nadadores y las tablas ¬ęde pie¬Ľ aqu√≠ y all√°, grupos de j√≥venes, peque√Īas casas, dobles de amigos entran al agua. Algunos se arriesgaron a nadar. Y luego … creo que viol√© la regla. O no, porque nad√© un rastreo por diez minutos. Deporte, claro, gente. Hasta que vi venir a la polic√≠a y, lo confieso, termin√© apresuradamente mi momento Baywatch.

Los ayuntamientos están estudiando cómo preparar las playas para el avance de la fase de desescalada, cuando el acceso al mar y la arena será más relajado.

Barcelona, ‚Äč‚Äčuna ciudad ultra tur√≠stica que tiende a estar insoportablemente llena de gente en el verano, ahora est√° vac√≠a; con el decreto del estado de alarma, adem√°s, en dos d√≠as perdi√≥ 1 mill√≥n de seres que se fueron, ya sea porque eran turistas o porque viv√≠an fuera del pa√≠s. per√≠metro urbano Sufrimos la falta de turismo por razones econ√≥micas, pero escuch√© de muchas personas: qu√© para√≠so es esta ciudad. Ser√° extra√Īado.

Entre las ideas para controlar el flujo creciente inevitable de personas en las playas y para motivar la distancia social, algunos municipios están pensando en instalar sensores y cámaras; en Valencia también usarán drones.

Tambi√©n hay quienes est√°n considerando la idea italiana recientemente abierta: una aplicaci√≥n que indica en tiempo real el grado de capacidad de cada tramo de playa. La separaci√≥n de espacios ya se considera una medida b√°sica, junto con la se√Īalizaci√≥n de los pasillos que est√°n comenzando a implementarse en Barcelona. Y puede ser que, pronto, tengamos que hacer una cita para poder ir a la playa.

En cualquier caso, como coment√≥ recientemente el vicealcalde de Valencia, Sergi Campillo, es esencial que ¬ęcada persona sea responsable y adopte medidas de autoprotecci√≥n¬Ľ. ¬ęNo hay suficiente polic√≠a para controlar todo comportamiento¬Ľ.

Despu√©s de barrer la orilla con su paso de tortuga, los polic√≠as de esta ma√Īana, con los brazos cruzados detr√°s de la espalda, miran el horizonte mientras metemos las cosas en la bolsa y nos vamos. Sin prisa, ¬ępero sin pausa¬Ľ, como dice el ¬ędictado de tortuga¬Ľ sobre la tortuga sabia.

Aqu√≠ se pueden escuchar ¬ęCanciones para cuarentenas¬Ľ.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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