Derrotar una dicha en cinco actos





Las elecciones presidenciales están aquí y el peligro acecha.





Como nuestra vida ha sido decidida por una pandemia y la crisis de salud que la acompa√Īa, no hemos estado prestando atenci√≥n debido al sufragio que elegir√° el jefe de Estado portugu√©s en unas pocas semanas.

Si bien las dudas sobre el ganador son casi nulas, la expresión de los resultados del resto de candidatos debería merecer nuestra atención, posiblemente nuestra preocupación y, sobre todo, nuestro ir a las urnas. Objetivo inequívoco: derrotar a la extrema derecha en Portugal.

No necesitamos decir el nombre, pero no podemos ignorar lo que representa. Derrotar a la extrema derecha ya en estas elecciones debe ser imperativo y el propósito central de todos los que creen en la democracia, la libertad y la equidad. Esta no es solo una aventura salvaje y retorcida, sino la peor de la política portuguesa desde que tengo memoria. Ahora, votar en las elecciones presidenciales es fundamental por dos motivos: 1) para elegir un presidente que defienda la democracia y 2) para derrotar -hasta el punto de extinguir- a la extrema derecha en Portugal. Si el primero me parece garantizado, el segundo es tremendamente difícil. Los espectros nostálgicos se han despertado y tienen una especie de líder megáfono.

En efecto, propongo en este texto cinco actos para derrotar, sin piedad ni error, una aventura radical, moralista y conservadora.

1er acto – No dar fuerza a los nost√°lgicos salazarentos

Aunque nac√≠ cinco a√Īos despu√©s de la Revoluci√≥n de Abril, en un per√≠odo de libertad, por lo tanto, me han acompa√Īado, hasta donde puedo recordar, informes de familiares, amigos y conocidos sobre el nuevo estado, su doctrina y sus pr√°cticas. Reportajes sobre la existencia de la extrema derecha en Portugal, centrados en una figura ‚Äúmesi√°nica‚ÄĚ que no era m√°s que un dictador disfrazado de administrador de los pocos coronas que dijo que estaba en el campo; figura de extrema derecha que no permit√≠a la formaci√≥n de partidos pol√≠ticos o sindicatos, prohib√≠a la libertad de expresi√≥n, que era cruel con los librepensadores y astuto para debilitar a los desprotegidos y no capacitados.





Extinguir la nueva extrema derecha es evitar que una nueva (des) fortaleza bloquee el acceso a una formación universal y tendencialmente gratuita, sin distinciones sociales, regionales o étnicas.

Soy hija de un excombatiente que, seguro de su papel en la defensa del país, veía la juventud y toda la adultez dominada por la tragedia de la guerra colonial. Mis hermanos y hermanas y yo somos testigos del sufrimiento que, incluso hoy, o más hoy que antes, afecta a nuestro padre, y a tantos otros padres en este país, en la tormenta de recuerdos de una guerra nefasta, instigada por extremos -derecho en Portugal.

Acepto Рy respeto Рla tradición ligada al pasado lusitano y la cultura portuguesa difundida por el mundo; sin embargo, cuando el énfasis político se basa esencialmente en la tradición, se convierte en un discurso atávico.

Acepto Рy respeto Рque exaltamos la importancia del país; sin embargo, cuando el discurso es nacionalista, se vuelve peligroso.

No acepto, ni respeto, la incitación al discurso de odio, la venganza o la discriminación. Por tanto, derrotar una (a) fortuna es derrotar el lado desastroso de la política; es dejar a la gente nostálgica que Abril no durmió y apagar a los reaccionarios que despertó un megáfono de extrema derecha.

2do acto – Impedir la validaci√≥n p√ļblica de los discursos racistas, xen√≥fobos, mis√≥ginos y homof√≥bicos pintados por vigilantes, morales u honorables.

Votar por nost√°lgicos y radicales es dar voz a los que abusan de la fuerza y ‚Äč‚Äčsilenciar a los m√°s d√©biles. Es aceptar que los portugueses, inmigrantes o residentes de Portugal, por no tener la piel clara, hablar otro idioma o portugu√©s con pronunciaciones diferentes, sean tratados como ciudadanos despreciados, no deseados, irrespetados, humillados y, qui√©n sabe, en algunos deseos m√°s secretos, v√≠ctimas de linchamientos p√ļblicos. Dar voz a la extrema derecha en Portugal est√° dando lugar a escenarios de desprecio permanente por parte de gitanos, afrodescendientes o personas de diferentes pa√≠ses; es escuchar agresiones racistas y xen√≥fobas validadas por (a) emprendimientos oportunistas.

Votar por la extrema derecha en Portugal es aceptar que la ¬ętradici√≥n¬Ľ que mandaba a las ¬ędamas¬Ľ al pudor en el hogar vuelve a cobrar fuerza; es hacer que las mujeres pierdan su voz p√ļblica, todav√≠a peque√Īa en comparaci√≥n con la de los hombres, lo que se ha logrado a tal costo en las √ļltimas d√©cadas; es aceptar que la mujer no debe ser l√≠der, excepto en la educaci√≥n de los descendientes y en el apoyo de los antepasados; es aceptar que la lucha de tantas feministas puede ser cuestionada porque van a ser humilladas p√ļblicamente; es aceptar que los discursos mis√≥ginos, sexistas y sexistas pueden, despu√©s de todo, ser una anormalidad normalizada.

Votar por la extrema derecha en Portugal es aceptar que la comunidad LGBTQ + debe ser cada vez m√°s v√≠ctima de las m√°s variadas formas de homofobia, a trav√©s de la persecuci√≥n, agresi√≥n y violencia; es escuchar, leer y ver discursos de incitaci√≥n al odio en y desconectado – de los autores con impunidad, porque, ingenua o cobardemente excusados, ‚Äúquien dice la verdad no merece castigo‚ÄĚ.

3er acto РProteger la libertad de expresión

Votar por la extrema derecha en Portugal es aceptar que una especie de ‘vigilantismo’ controla lo que decimos, escribimos y leemos / escuchamos / vemos, a qui√©n decimos, escribimos y leemos / escuchamos / vemos, como decimos, escribimos y leemos / escuchamos / vemos, cuando decimos, escribimos y leemos / escuchamos / vemos y cuando decimos, escribimos y leemos / escuchamos / vemos. Es aceptar que el derecho a expresar y difundir el libre pensamiento sea cuestionado o prohibido. Es aceptar que los textos que escribimos, la informaci√≥n que intercambiamos, los conocimientos que adquirimos pueden y deben ser objeto de un escrutinio pol√≠tico conservador, moralista y demagogo.

4to acto РDefender la sostenibilidad como principio rector de todas las acciones y políticas

Votar por la extrema derecha en Portugal es aceptar que los combustibles f√≥siles – que nos hacen tan dependientes y tan da√Īinos para el medio ambiente – son la √ļnica soluci√≥n viable, acelerando la ya grave enfermedad en el planeta Tierra; es aceptar que el camino hacia la neutralidad de carbono puede detenerse impunemente, reduciendo las ya escasas posibilidades de proteger el √ļnico lugar habitable del universo.

Votar por la extrema derecha en Portugal es negar que la sostenibilidad debe ser emergente y transversal a todos los ámbitos sociales Рen educación, salud, igualdad de género, por ejemplo Рy en la economía Рcreación y distribución de riqueza, empleo y consumo ; es aceptar que el planeta tierra, seres humanos y no humanos no corren peligro de existir si los niveles de consumo y los comportamientos humanos no regulados no son sostenibles.

5to acto РEntender por qué los nostálgicos se despertaron

La extrema derecha en Portugal nunca ha desaparecido. Yo estaba – el que sobr√≥ de los viejos tiempos y el que, sin embargo, surgi√≥ – en un sue√Īo profundo, pero con la puerta abierta. Cuando un l√≠der de meg√°fono aventurero les dio una voz p√ļblica, el despertar fue general. Aqu√≠ est√° el peligro: se despertaron. Aqu√≠ est√° la pregunta: ¬Ņpor qu√© te despertaste?

1. Porque hay una cierta orfandad de la derecha en Portugal;

2. Porque se han ido acumulando desigualdades sociales y se ha perpetuado el olvido de importantes sectores de la sociedad, especialmente de los castigados por la época de la troika y otras penitenciarías más antiguas, mucho más antiguas;

3. Porque el crimen impune de corruptores, legisladores, vigilantes y similares se ha convertido en evidencia aparente;

4. Porque el Portugal democrático decidió fingir que los grupos radicales, reaccionarios, racistas y xenófobos colapsaron espontáneamente.

5. Porque las promesas de la democracia no se han cumplido plenamente y muchos creen que un derecho débil, autoritario y vano viene a solucionar los vacíos que el sistema libre, abierto, tolerante e integrador no ha llenado por completo.

Es, por tanto, importante –quiz√°s el trabajo m√°s importante y m√°s dif√≠cil– decepcionar a quienes ven en la nostalgia at√°vica, autoritaria y justicialista, incluso si est√°n vestidos con atuendos contempor√°neos y con una voz m√°s suave que chillona, ‚Äč‚Äčuna soluci√≥n para su problemas. No solo no es una soluci√≥n a sus problemas, es un riesgo incondicional para todos, incluidos aquellos que quieren regresar a un pasado miserable pero justo.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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