Delincuencia anab√≥lica y atroz: ¬Ņcu√°l es la conexi√≥n?





La b√ļsqueda desenfrenada del cuerpo perfecto ha impulsado a un n√ļmero impresionante de deportistas a consumir anab√≥lico como los esteroides El proposito? Disminuya el tiempo y la disciplina que deben invertirse en la rutina diaria de entrenamiento que dar√° como resultado un modelado corporal notable por el marcado aumento de la masa muscular.

Las personas desconfiadas interesadas en esta magia recurren a la desconcertante orientación de los espectadores e incluso de los malos profesionales de la salud, la farmacia y la educación física, que prescriben o entregan medicamentos de manera poco ética y descuidada originalmente destinados a tratamientos de reemplazo. uso hormonal o incluso veterinario. Tal desviación de propósito proyecta consecuencias desastrosas en la vida y la salud del individuo, lo que a menudo lo hace morir.

Sin embargo, este comportamiento descuidado no est√° fuera del alcance del derecho penal, ya que el sistema legal brasile√Īo lo trata como un delito, cuyo principio de coerci√≥n criminal, por s√≠ solo, debe servir para desalentar dicha conducta.

La mayoría de las sustancias utilizadas en este contexto no tienen un origen conocido o incluso están registradas en Anvisa (Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria). Muchos todavía están en la lista de medicamentos que requieren una receta especial o en la lista de medicamentos fabricados en el extranjero no aprobados en Brasil, y por lo tanto están prohibidos para su venta y uso en el país.

Todos aquellos que participan, directa o indirectamente, en esta cadena de acciones il√≠citas (importar, exponer para la venta, tener un dep√≥sito para la venta o distribuir el producto sin receta) est√°n sujetos a las sanciones penales derivadas de la comisi√≥n del delito previsto. en nuestro C√≥digo Penal, capitulado entre delitos contra la salud p√ļblica. El castigo puede implicar una multa y prisi√≥n de diez a 15 a√Īos.





Las infracciones de esta naturaleza se consideran de gran potencial ofensivo en el campo legal, especialmente porque son cometidas, en su mayor√≠a, por profesionales graduados, que hacen exactamente lo contrario de lo esperado de sus atribuciones, es decir, para preservar la salud de sus clientes. No es de extra√Īar que la legislaci√≥n los haya elevado a la categor√≠a de cr√≠menes atroces.

Disgustados y definidos por la Ley de delitos atroces, no son susceptibles de amnist√≠a, gracia, perd√≥n o fianza, y las penas de segregaci√≥n corporal deben cumplirse inicialmente en r√©gimen cerrado, con derecho a la progresi√≥n a un r√©gimen m√°s beneficioso solo despu√©s de cumplir dos quintos de la sentencia. en el caso de los acusados ‚Äč‚Äčprincipales, y tres quintos en el caso de reincidencia.

El poder judicial ha abordado el tema y ha llegado a considerar que la pena m√≠nima de diez a√Īos impuesta, especialmente para los casos que involucran la comercializaci√≥n il√≠cita de esteroides anab√≥licos y no la falsificaci√≥n de medicamentos, es demasiado alta para el perfil de convicci√≥n hist√≥rica de Brasil. Y con buen motivo.

Teniendo en cuenta el principio de proporcionalidad, se puede ver que la aplicaci√≥n de la sanci√≥n prevista en el C√≥digo Penal se justifica solo en los casos en que la conducta pueda generar una mayor profusi√≥n de da√Īos a la salud p√ļblica. Esto implica el reconocimiento de la inconstitucionalidad de la Ley N ¬į 9.677 / 98, que recomienda el uso de la misma pena prevista para el narcotr√°fico.

Esto es lo que ha dictaminado el Tribunal Superior de Justicia, ya que considera la acci√≥n del poder judicial para corregir la exageraci√≥n y ajustar el castigo exacerbado de este delito en comparaci√≥n con el delito notoriamente m√°s grave del tr√°fico il√≠cito de drogas. de cinco a√Īos, que ha sido seguido en su mayor√≠a por los otros tribunales del pa√≠s.

Sin embargo, esta relajaci√≥n t√©cnico-legal para corregir la distorsi√≥n legislativa se√Īalada no es suficiente para autorizar la banalizaci√≥n de la venta y el uso ilegal de esteroides anab√≥licos, ya que la norma penal contin√ļa inhibiendo los efectos nocivos resultantes de esta conducta, que a√ļn puede ser calificado como atroz en la naturaleza. Al preservar este poder de intimidaci√≥n, su car√°cter preventivo permanece.

Es lo que se espera.

* Adib Abdouni es abogado constitucionalista y criminalista, becario postdoctoral en Derecho Constitucional en la Universidad de la Sorbona en París, Francia.


Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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