¬°Dejen los abstencionistas en paz!





A raíz de las elecciones europeas, una estadística muy debatida fue la tasa de abstención.





Con cerca del 70% de las personas inscritas en los censos electorales a no comparecer en las mesas de votación, muchos identificaron esa renuncia de elegir a los representantes políticos como un síntoma del mal funcionamiento de la democracia.

A mí me parece exagerado tal diagnóstico.

Primero, hay que ser riguroso: la tasa de abstenci√≥n real no es del 70% porque los cuadernos electorales todav√≠a tienen gente m√°s. Despu√©s, por comparaci√≥n con 2014, hubo un aumento de cerca de un mill√≥n de votantes inscritos en el c√≠rculo internacional, lo que hizo que la tasa de abstenci√≥n subiera, a pesar de haber aumentado el n√ļmero de votos en 2019.

Segundo, aun aceptando que es elevado el n√ļmero de personas que se abstienen de votar, no es nada claro que eso sea un s√≠ntoma de falla de la democracia. Es que, antes de ser una obligaci√≥n, el voto es un derecho. ¬°La libertad de no votar forma parte integrante de la democracia!

Si bien es preferible que todos votamos, expresando así nuestras preferencias respecto a quien queremos que nos represente en el edificio democrático, el quedarse callado es también una opción válida: es subyugar nuestras preferencias a las de los demás.

Confieso que no conf√≠o en ning√ļn otro para decidir por m√≠, y que no abogo del poder maravilloso de votar en quien quiera, sin tener que dar cabal a nadie. Por eso, voto siempre.





Pero aquellos que se abstienen, toman una decisión -la de acomodarse al resultado que anticipan que va a suceder en las elecciones.

A pesar de que el discurso com√ļn de los abstencionistas es el de que los pol√≠ticos son todos iguales (lee incompetentes y / o corruptos), que no se revenden en ning√ļn partido o pol√≠tico, o que su voto nada cambia, esas son excusas maltrapistas: los pol√≠ticos son distintos (los hay honestos y competentes), la multiplicidad partidista cubre todo el espectro ideol√≥gico (exist√≠an 17 opciones en las europeas, desde los extremos del PNR o del PCTP / MRPP hasta el nicho de los reformados del PURP, pasando por los fans del Marino y PDR Pinto) y su voto cambia todo – y tantos abstemios, podr√≠a crear un nuevo poder de gobierno en Portugal.

La verdad es que los abstencionistas son, ideológicamente, similares a los votantes. En promedio, el abstencionista está entre el PS y el PSD, es un centrista, pero que prefiere decir mal del sistema y no compromete su supuesta pureza y superioridad moral.

A pesar de hallar criticable esa postura desde el punto de vista cívico, es un ejercicio pleno de la libertad individual que debe ser respetado.

En una democracia liberal y capitalista, existen muchas otras formas de participación cívica, además del voto: el trabajo que las personas hacen en las instituciones que las emplean, en las organizaciones sociales, en el voluntariado, en las entidades deportivas, culturales y recreativas, o hasta la influencia que pueden tener a través de la opinión que emiten, son todo formas de actuar que crean impacto social, económico y político. Es decir, un abstencionista no es necesariamente un cero cívico y democrático.

Defiendo que nuestra democracia tiene que ser mejorada, pasando por una mayor transparencia y fiscalizaci√≥n en la toma de decisiones de los representantes pol√≠ticos, creando m√°s oportunidades de participaci√≥n (m√°s elecciones y m√°s facilidad de acceso al poder pol√≠tico y legislativo) y una mayor rotaci√≥n de los que est√°n en el gobierno de la cosa p√ļblica.

Defiendo también que debemos invertir en la educación para la democracia, en el aprender a respetar el otro y sus opiniones, en la capacitación de las personas para el arte de la negociación política y la formación de compromisos de intereses.

Si todo lo que me refiero es abrazado, no dudo que nuestra democracia mejorará y que la abstención disminuirá. Pero, aunque no disminuya, la democracia quedará mejor, porque más densa y profunda.

Al final del día, lo que cuenta es dar a las personas la capacidad real de saber y poder participar políticamente. Si algunos (aunque muchos) optar por no participar, están en su derecho. Los que participan decidirán el futuro político de la sociedad.

Nota final: aquellos que perdieron las elecciones, principalmente a la derecha, se escudan en la abstención para enmascarar su derrota (escudo transparente, pero). Algunos ganadores también lamentaron el hecho. Son, sin embargo, proclamaciones vanas pues que nada sustantivo ha sido hecho para que la abstención disminuya. En todo caso, no es la abstención que explica los resultados electorales. Si el voto es obligatorio y creo que los ganadores y vencidos serían los mismos. Es decir, cualquier elección tiene total legitimidad democrática.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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