De las propinas y de la ausencia de ellas





Despu√©s del anuncio de que el Gobierno de la Rep√ļblica se prepara para abolir las tasas en la ense√Īanza superior del estado, he observado todo tipo de reacci√≥n. Desde la adhesi√≥n total a la idea, como el caso del Sr. Presidente de la Rep√ļblica, hasta la oposici√≥n total, como el caso del Sr. Presidente del PSD.





Quien ya me ha le√≠do sobre la cuesti√≥n de la ense√Īanza universitaria sabe que soy de la opini√≥n de que no existe ense√Īanza universitaria p√ļblica. Existe la escuela cuyas instalaciones y mantenimiento son propiedad del estado, a cargo de acad√©micos de colectivo (como tiene que ser!), Cuyo acceso es m√°s complicado que cualquier escuela privada Ingl√©s, universidad o no. Tambi√©n sabe que mi opini√≥n es que la educaci√≥n es del tipo de cosa que no se discute. No quiero saber si hay dinero para salarios, para carreteras, para intereses, para puentes, para parlamentarios y / o pol√≠ticos varios. Para la educaci√≥n hay que haber. Esto se refiere a los principios fundamentales del funcionamiento de una econom√≠a. Si el ecosistema de productores y consumidores no evoluciona en sus necesidades, si no tenemos progreso tecnol√≥gico y cultural, la econom√≠a se detiene. No es plausible que siempre vamos a consumir lo mismo, las "cosas" tienen que ir evolucionando para que las queramos. De este modo, educaci√≥n, mucha y buena, no es una opci√≥n. En el tiempo de mis padres, tener el liceo completo y saber hablar ingl√©s eran requisitos para un empleo razonable. Hoy, es tener una maestr√≠a y saber dos lenguajes de programaci√≥n.

Concordando a todos que la educaci√≥n no es cosa que dispensamos, dejemos la conversaci√≥n econ√≥mica y pasemos a la cuesti√≥n pol√≠tica. Uno de los errores en que mucha gente labora es encontrar que entregamos los servicios de educaci√≥n a los padres de los alumnos. No es verdad. Nosotros, contribuyentes y ciudadanos, entregamos los servicios de educaci√≥n a los alumnos, independientemente de que el padre cree que el hijo es pasible de ser educado o no. En realidad, estamos en las tintas para lo que el padre encuentra y por eso impusimos aquello a lo que llamamos "ense√Īanza obligatoria". El hecho de que haya padres que concuerdan con el principio de que la educaci√≥n es fundamental, la abrumadora mayor√≠a de ellos, es un detalle en la cuesti√≥n pol√≠tica. El destinatario de nuestros esfuerzos comunes, lea impuestos, es, de hecho, los alumnos. As√≠, si estuvieron de acuerdo conmigo hasta ahora, tambi√©n concuerdan que, siendo el objetivo entregar a los alumnos educaci√≥n, mucha y buena, entonces es irrelevante para nosotros si su padre es blanco o negro, rico o pobre, doctorado o analfabeto. Para nosotros, son todos nuestros hijos y los padres s√≥lo est√°n autorizados a mejorar lo que hacemos. Para nosotros, todos nuestros hijos "son pobres" y necesitan ayuda. ¬ŅVerdad?

Entiendo que, llegado aqu√≠, ya he perdido a los lectores m√°s liberales que creen que el estado no debe intervenir en lo que es el consumo de las personas. Pero esta es, en mi opini√≥n, una forma equivocada de ver un problema com√ļn. Aunque los p√°rrafos anteriores pueden leer la defensa de un "kibutz" de dimensiones globales, pagar la educaci√≥n de los ni√Īos es un acto social como es pagar la limpieza de la escalera del edificio, es en el inter√©s de todos y todos ganamos con eso.

Para los demás no tan radicalmente liberales, concordando conmigo en la cuestión política arriba, nos quedamos para resolver el problema de la implementación de lo que es económica y políticamente correcto de hacerlo, es decir, estamos reducidos a la parte "simple", un mero problema de gestión y , en ese problema de gestión, viene la cuestión de las tasas y de la ausencia de ellas. Los opositores de la abolición de las propinas plantean el problema real de que eso es hacer que los más pobres pagan la educación de los más ricos. No dejando de ser verdad, también es cierto que el hecho de que la educación superior sea educación para los más ricos es que es el problema concreto. La educación superior no debe, ni puede, ser educación para los hijos de los más ricos. Y, al principio de que son todos nuestros hijos, todos los que son pobres, sean hijos de quienes sean.

Es decir, si siguieron mi lógica, hace todo el sentido acabar con las tasas y acabar con la situación en que la educación superior es educación para los hijos de los ricos. Que son dos problemas de gestión y, como tal, posibles de resolver. Para situar la cosa en la situación en que partimos, sí, acabar con las tasas es bueno; y no, no resuelve nada de sustancial en términos de desigualdad. Esto porque, concordando con los opositores de la medida, acabar con las tasas no resuelve la cuestión central. Aunque políticamente tiene sentido porque no hay estudiantes ricos.

Ahora que han llegado a la conclusi√≥n de que este tipo est√° gozando con vosotros, perm√≠tanme decir que habiendo raz√≥n de los dos lados entonces es la forma en que lo hacemos que debe ser diferente. El problema de la educaci√≥n superior para los ricos es mucho m√°s dif√≠cil de resolver. Ni parece que se vaya a resolver tan pronto, siendo que en este pa√≠s los profesores mandan mucho m√°s que los electores. Pero, como m√≠nimo, podemos aislar la cuesti√≥n de los alumnos de varios or√≠genes sociales que alcanzan el punto en que pueden ser alumnos de la ense√Īanza superior, dejando la cuesti√≥n de educarlos hasta la universidad en suspenso, a la espera de que el pa√≠s se convierta en una democracia de hecho.





Ahora que aislamos el problema al realizable, tenemos que estar de acuerdo en que un estudiante de padres pobres exentos de matrimonios no tiene el problema resuelto, lejos de eso. Las propinas son s√≥lo parte del problema y su eliminaci√≥n no resuelve la cuesti√≥n de los m√°s fragilizados, s√≥lo resuelve el problema de aquellos que est√°n m√°s protegidos. Entonces tenemos que hacer llegar a los alumnos m√°s pobres m√°s que las tasas. Primera conclusi√≥n, eliminar las tasas es el m√≠nimo que podemos hacer, pero no llega. As√≠, no resolvemos ning√ļn problema, pero no justifica que desistamos de la tarea.

Hay, sin embargo, las soluciones ya probadas fuera de Portugal, que, sorprendentemente, no es el √ļnico pa√≠s del mundo donde se plantea la cuesti√≥n de la gratuidad de educaci√≥n superior. En los art√≠culos anteriores he referido las ventajas del cr√©dito a los estudiantes como forma de pagar la ense√Īanza superior, no s√≥lo las tasas como todos los gastos de hacer un curso superior. Como "fuimos" obligados a aislar el problema a la universidad, no quedan muchas m√°s soluciones. Los pa√≠ses que logran gestionar la educaci√≥n en los niveles m√°s bajos tendr√°n acceso a otras soluciones. Pero esto no es en absoluto el caso de Portugal, donde la educaci√≥n pre-universitaria es completamente inmanejable.

En el caso del crédito, el valor neto del estudiante a pagar es cero porque, si el estado da la garantía, las tasas aplicadas pueden ser tan bajas que el valor presente del crédito es muy bajo (el valor presente es, grosso modo, valor del crédito descontando lo que el dinero va a devaluar en el futuro). Se repara en la sutil diferencia entre acabar con las tasas de forma nominal y acabar con ellas de forma real con el crédito. En el primer caso, elimino las tasas porque los estudiantes con un pasado difícil no pueden pagar. En el segundo, elimino las tasas porque los estudiantes con un futuro fácil acaban por pagar. En el primer caso resolví el valor nominal de las propinas, en el segundo resolví las propinas, el alojamiento, la alimentación, etc.

Por supuesto, tenemos la cuesti√≥n de los estudiantes de futuro dif√≠cil, que siempre van a existir. Pero van a estar de acuerdo en que es un problema de gesti√≥n mucho m√°s f√°cil de resolver. En √ļltimo caso el estado paga los cr√©ditos que falta y listo, se acab√≥ el problema, porque aquellos que tienen apoyo financiero de los padres tendr√°n a la luz un futuro razonable. En los dem√°s, quedamos reducidos a aquellos que no teniendo apoyo de los padres tampoco tuvieron √©xito, a pesar de la educaci√≥n que les dimos. No es complicado percibir que apostar en el futuro trae menos fracaso que castigar el pasado.

En conclusi√≥n, considero que debemos regocijarnos con la pasi√≥n de las entidades oficiales por la educaci√≥n superior, especialmente por la reducci√≥n de los costes a los estudiantes. Resuelto este primer paso, sorprendentemente dif√≠cil despu√©s de tantos a√Īos pasados ‚Äč‚Äčde la decisi√≥n poco inteligente del gobierno de Cavaco Silva, y cuyos costos econ√≥micos para el pa√≠s nadie podr√° imaginar; los pr√≥ximos pasos deber√°n ser m√°s f√°ciles. Si vamos a eliminar nominalmente las tasas o si lo vamos a hacer de forma real con cr√©ditos estudiantiles, ser√° una cuesti√≥n de detalle. Estoy confiado en que no ser√° eso lo que impedir√° a las autoridades oficiales seguir el camino econ√≥mico y pol√≠ticamente correcto. Nos falta resolver despu√©s la educaci√≥n preuniversitaria cuya soluci√≥n tampoco es ning√ļn secreto, s√≥lo falta haber quien respete m√°s a los electores que los sindicatos.

(Las opiniones expresadas en este artículo son personales y vinculan sólo y sólo su autor)
Doctor en Física, Co-Fundador de Closer, vicepresidente de la Asociación Portuguesa de Ciencias de Datos

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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