De la estupidez natural





La reedición portuguesa de "historia natural de la Estupidez" Paul Tabori no podría haber sido más oportuna. La casi enciclopédica obra que trata de la más perenne y catastrófica característica del ser humano, que para los más pesimistas es incluso la esencia del extraordinario bípedo que domina este planeta, es de lectura y diversión obligatoria para todos.





Y la oportunidad resulta, como es obvio, de ese sencillo momento que vivimos hoy – y que por los visados ‚Äč‚Äčes c√≠clico en la historia – caracterizado por de todos los lados surgir "hechos", "realidades" y "opiniones" producidas por una galer√≠a de " y en el caso de que se trate de una persona que no sea de su familia.

No es posible resumir la investigaci√≥n de Paul Tabori, que recorre dos mil a√Īos de estupidez humana, en media docena de l√≠neas. Pero confieso que me fascin√≥ con las proezas de que nuestra especie fue (y es capaz) en los √°mbitos de la ley, de la burocracia y de la ciencia (o de la duda sobre ella). Si es espantoso que la justicia durante siglos no dejara de castigar al criminal aun cuando √©l se evadiera o ya estuviera muerto, no menos es el juicio de los animales por cr√≠menes cometidos por ellos.

En el primer caso, el criminal era sustituido por un mu√Īeco de paja, el cual, transportado a la plaza p√ļblica, acababa ahorcado con los formalismos adecuados, que s√≥lo prescind√≠a del m√©dico para confirmar que "el muerto estaba bien muerto". En el segundo, la bicharada m√°s propensa a sentarse en el banco de los reos eran las ratas (que destru√≠an las cosechas) y los cerdos con ca√≠da para maltratar a los ni√Īos. Juicios llevados a cabo con particulares cautelas y que no prescind√≠an de abogados de defensa que "ped√≠an al juez que obligara a los demandantes a designar otra residencia para sus clientes, las ratas del campo, donde puedan vivir en paz".

Si este √ļltimo aspecto ciertamente encantar√° a los actuales adeptos del PAN, no creo que un id√©ntico entusiasmo se haya registrado cuando, en plena Segunda Guerra Mundial, el gobierno ingl√©s, al determinar por reglamento que los ciudadanos que hab√≠an perdido una pierna recibir√≠an una raci√≥n suplementaria de jab√≥n , exig√≠a que la segunda raci√≥n tuviera que venir acompa√Īada de un certificado acreditativo de que "continuaba sin pierna" …

Y que decir de esas m√ļltiples manifestaciones de la estupidez humana que atravesan toda la historia de la ciencia, como aquella del m√©dico Jean Bouillaud que cuando enfrentado con el fon√≥grafo de Edison se levant√≥ y, dirigi√©ndose al estrado donde la experiencia era conducida, se agarr√≥ al cuello de Du Moncel gritando: "¬°Miserable! ¬°C√≥mo se atreve a enga√Īarnos con trucos rid√≠culos de ventr√≠locuo! ".

En fin, como decía Camilo Castelo Branco: "la estupidez tiene intuiciones impenetrables".





El autor escribe de acuerdo con la antigua ortografía.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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