De la angustia existencial a la devoción ambiental





En una √©poca llena de interrogantes existenciales, la llamada ‚Äúemergencia clim√°tica‚ÄĚ, como otros discursos alarmistas, ha servido de consuelo en una sociedad debilitada por la atomizaci√≥n social, la secularizaci√≥n excesiva y la falta de finalidad.





El fil√≥sofo conservador Roger Scruton (1944-2020), en su obra ‚ÄúFilosof√≠a Verde‚ÄĚ (2012), argument√≥ que ‚Äúes la alarma la que provoca adherencia, a medida que cambia la evidencia. Como resultado, las soluciones consensuadas y los ajustes a peque√Īa escala a menudo se descartan. (‚Ķ) Las grandes emergencias requieren soluciones de arriba hacia abajo y solo pueden lograrse movilizando a la sociedad en su conjunto y estableciendo estructuras de mando que unir√°n a las personas en torno a un solo objetivo. (‚Ķ) En todas sus formas, seculares o religiosas, la postura intransigente del fin de los tiempos implica un repudio a gran escala de la vida tal como es ‚ÄĚ.

En estos moldes alarmistas, se asume que solo es posible responder a los desafíos ambientales a través de la implementación centralizada de una legislación que altera drásticamente el modo de vida de las poblaciones, es decir, a través de fuertes impuestos a las actividades humanas consideradas aborrecibles.

Pero, ¬Ņcuidar el medio ambiente implica ignorar siglos de capacidad inventiva y adaptativa del hombre, abrazar el oscurantismo pol√≠tico e incluso el resentimiento? El resentimiento se destaca principalmente en dos aspectos: en relaci√≥n con la libre empresa, abogando por que las econom√≠as occidentales purguen sus ‚Äúpecados‚ÄĚ a toda costa (cuando es el desarrollo econ√≥mico el que allana el camino para mejorar las fuentes de energ√≠a m√°s limpias y baratas); y entre generaciones, instigando un conflicto entre los m√°s j√≥venes y el de sus padres y abuelos, aludiendo a hipot√©ticos cataclismos y agotamiento de recursos.

Para escapar de las trampas de este ambientalismo que descuida las continuidades en la historia de las transiciones energ√©ticas y el uso productivo del suelo, es importante prestar atenci√≥n a la propuesta que Roger Scruton nos dej√≥ en su obra, que implic√≥ valorar el localismo y la acci√≥n asociativa. de la sociedad, as√≠ como el papel de la investigaci√≥n y la determinaci√≥n, que puede incluir posibles sacrificios en la forma en que vivimos. La centralizaci√≥n, por el contrario, a√ļn en la l√≠nea del autor, deja al Estado expuesto a la voluntad del vest√≠bulos.

Quiz√°s por esta raz√≥n no es sorprendente que, donde la sociedad civil es m√°s d√©bil, haya pocos individuos comprometidos con la ¬ęcausa ambiental¬Ľ y que estos pocos individuos prefieran una gobernanza centralizada que distorsiona la competencia y recauda fondos bajo la apariencia de buenas intenciones, para as√≠ financiar cualquier panacea reciente que sustente la vest√≠bulos.

El proselitismo ambiental (que a menudo inclu√≠a puritanismo diet√©tico) ofrece consuelo emocional, especialmente a aquellos que necesitan se√Īalar virtudes a los dem√°s y distraerse de su vida aburrida y c√≥moda. Sin embargo, este camino conlleva muchos peligros, a saber, la irracionalidad del discurso y la competencia ¬ędevocional¬Ľ entre ni√Īos y j√≥venes sedientos de un marco de valores, desinter√©s por la humildad cient√≠fica y, finalmente, como consecuencia de estos, la facilidad. Instrumentalizaci√≥n pol√≠tica para justificar medidas como sanciones fiscales en nombre de la neutralidad de carbono.





La obsesión por las metas utópicas proclamada en las cumbres rituales internacionales solo puede contrarrestarse cuando uno se da cuenta de que las innovaciones llegan cuando menos se espera, independientemente de las opciones que un gobierno pretenda patrocinar, y que la vida real es mucho más pacífica y manejable de lo que vemos en películas de ciencia ficción postapocalípticas.

Para superar la angustia existencial que subyace al ambientalismo dram√°tico, es fundamental rechazar los planes politizados de redenci√≥n humana en todo el mundo y, en cambio, revivir el h√°bito de la responsabilidad individual por acciones con peque√Īo y gran impacto en la comunidad, ya sea p√ļblica o privada.

El autor escribe seg√ļn la ortograf√≠a antigua.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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