De distopía, con amor





La situaci√≥n actual confronta, en una escala √ļnica, a la mitad del mundo con la angustia de su existencia y con las inseguridades de la falta de control con la que aprendieron a vivir, y esto es especialmente cierto para algunos en posiciones de poder.





Aceptar que el poder es relativo y aceptar sus debilidades como ser humano y, en particular, las vulnerabilidades que todos tenemos como resultado de la forma en que pensamos, nos emocionamos, decidimos, nos motivamos … esto para aquellos que est√°n adaptados a la ley de los m√°s fuertes y se encuentran en la parte superior de la ¬ęcadena alimentaria¬Ľ se considera incongruente, disonante y, por lo tanto, rechazado como una anomal√≠a inaceptable, que debe borrarse de la existencia lo antes posible.

Lo que hemos vivido hasta ahora, con un enfoque en la responsabilidad de cada uno, eficiente, científicamente explicable por la fuerza del altruismo, que es una de las características que nos distingue del resto de los animales, también se asoció con un nivel de confinamiento que ayudó a derribar las economías. en todo el mundo Sin embargo, es importante que el miedo no bloquee nuestros pensamientos y no nos precipite hacia soluciones mágicas y con poco esfuerzo. Tengamos cuidado con los elixires de la eterna juventud.

El hecho de que una estrategia basada en el comportamiento responsable individual y colectivo, voluntarios en gran medida, haya logrado los objetivos de contención de la pandemia no puede borrarse de la memoria. Este hecho tiene sentido del esfuerzo realizado por todos. Por eso protege nuestro bienestar.

Cuando hablamos sobre el control de movimientos con acceso a nuestros datos (que en teoría funcionará sin fallas de seguridad esperadas en todos los sistemas informáticos), en una escala solo imaginable, hasta hace poco, por guionistas de series o escritores de ficción, estamos hablando responsabilidad individual y colectiva.

Le damos a alguien el poder y la responsabilidad de se√Īalar el riesgo y protegerlo de manera ubicua y sin que tengamos que preocuparnos tanto por nuestra acci√≥n. Este intercambio tiene riesgos, costos … y no es aceptable que en una sociedad democr√°tica estos riesgos y costos no se discutan adecuadamente dentro del mismo marco de racionalidad y ciencia que hasta ahora se ha manejado, en la mayor√≠a de las situaciones, esta crisis pand√©mica.

Por lo tanto, es mi responsabilidad alertarlo sobre una tendencia creciente y una aceptaci√≥n aparente, m√°s o menos pasiva, de la inevitabilidad de este tipo de sistemas. En una l√≥gica del mal menor. ¬ŅPero menos a la luz de qu√© contabilidad? ¬ŅMenor seg√ļn qu√© jerarqu√≠a de valores? Por lo tanto, debo advertir, aportando alg√ļn conocimiento de la ciencia psicol√≥gica al debate.





He visto sucesivamente que el argumento del plan de estudios o del estatuto se usa para tranquilizar a las personas o para presionar a los responsables pol√≠ticos en estos caminos y tengo que identificar que esta es una falacia com√ļn, la de la autoridad, a veces en ausencia de argumentos racionales convincentes, haciendo que muchos se exclamen a s√≠ mismos: ¬ęsi mr. Beltrano o tal y tal no lo defender√≠an ‚ÄĚ. En otras palabras, usamos el activo del plan de estudios o el estado social de quienes defienden una posici√≥n, evitando los argumentos, en una simplificaci√≥n, que sesga la decisi√≥n. Renunciamos a nuestro pensamiento cr√≠tico detr√°s de esta heur√≠stica.

Muchos se preguntan, ¬Ņc√≥mo es posible que las personas est√©n dispuestas a abdicar, con aparente facilidad, su libertad y privacidad a cambio de seguridad? No me detendr√© en los muchos ejemplos hist√≥ricos en los que esto sucedi√≥, que generalmente termina en tragedia. Me concentro en la contribuci√≥n de la psicolog√≠a.

La incertidumbre en la que vivimos, el contexto y un dise√Īo maleable e influyente de la seguimiento pueden ser, y a menudo se manipulan para que las personas acepten f√°cilmente menos privacidad. El miedo que conduce a una mayor ansiedad y a un pensamiento menos cr√≠tico, m√°s automatismo en la decisi√≥n, para reducir la incomodidad del riesgo de contagio, es lo suficientemente fuerte como para adoptar, sin condiciones para evaluar las consecuencias de nuestro comportamiento, soluciones tecnol√≥gicas de las que abdicamos. privacidad

Y también sabemos que la información cada vez más frecuente de que la mayoría de la población se adheriría a esta solución hace que muchos más se adhieran a ella, debido a la fuerza que nos impulsa a ser parte de la mayoría en. Y si no es así, se convierte en la idea de que ya lo era. Es por eso que ni el hecho de usar estos aplicaciones de seguimiento ser voluntario debería tranquilizarnos.

¬ŅSe crean las condiciones, como sabemos hoy del comportamiento humano, para que las personas (particularmente las m√°s vulnerables y fr√°giles) puedan decidir libremente sobre su uso? ¬ŅO es su elecci√≥n sesgada y condicionada inaceptablemente desde el principio? ¬ŅEs de tal manera que empezamos a decir distop√≠a con amor?

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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