Cuociente de injerencia





A primera vista, el momento en que manifestantes venezolanos hacen frente a los tanques, en Caracas, recuerda lo que ocurri√≥ hace 30 a√Īos en la Plaza Tiananmen, en Pek√≠n, cuando un chino se puso al frente de una columna de carros de combate. En ambas vemos gente que, por vivir hace tanto tiempo en una dictadura comunista en la bancarrota, donde se camina a pie o en bicicleta, ya no est√° acostumbrada a lidiar con circulaci√≥n automovil√≠stica en las calles y dej√≥ de saber comportarse frente a veh√≠culos motorizados. Sin embargo, ese es un an√°lisis superficial y perezoso y el lector sabe que no es eso lo que encuentra aqu√≠. En mis textos hay, s√≠, an√°lisis profundo y laborado, pero idiota.





Una observaci√≥n m√°s cuidadosa a estas dos alteraciones en el tr√°nsito revela la diferencia fundamental entre ellas. Y no, no es el atropello en Caracas, aunque, de hecho, es extraordinario el momento en uno de los tanques, persiguiendo a los manifestantes, galga el separador central de la carretera y pasa a hierro una o dos docenas de personas. Son im√°genes incre√≠bles. No creo que haya alguien que no haya quedado impresionado, alguien que encuentre veros√≠mil suceder aquello. Me quedo perplejo cada vez que reviso las im√°genes. ¬ŅC√≥mo es posible, en 2019 en Venezuela, todav√≠a hay gasolina para esas aceleraciones? Un arranque a alta rotaci√≥n, subiendo un obst√°culo grande y varios peque√Īos? Incluso si se trata de lingrinhas, que la poblaci√≥n est√° toda a la m√≠nima? La conducci√≥n deportiva es algo para quemar 30 litros a los 100. Me qued√© estupefacto. Pero no fui el √ļnico: en las im√°genes, se percibe que los atropellados tampoco estaban esperando que el conductor tirara tanto por el motor.

Pero, como decía, no es esa la diferencia esencial entre los acontecimientos de Pekín y de Caracas. La gran diferencia está en los manifestantes. Como los venezolanos están todos huyendo, es difícil ver a la primera. Pero una vista atenta permite comprobar que, a diferencia del chino, los manifestantes venezolanos no cargan dos bolsas de plástico llenas. La diferencia es esa: en Venezuela, la miseria es tanta que ni siquiera hay compras.

Venezuela est√° a la altura mal, pero est√° claro que hay quienes, en Portugal, el juez de lo contrario. Es posible que mirar a tantos venezolanos con hechos-de-la formaci√≥n colores llamativos, lo mismo que las familias portuguesas utilizados en los a√Īos 90 para dar un paseo en centros comerciales tras fin de semana, hay quienes piensan que esto significa que en Venezuela todav√≠a hay centros comerciales abiertos, por lo que est√° bien.

En principio, quien piensa así es del BE o del PCP, partidos que, con el pretexto de la injerencia externa, quieren que todo quede en la misma. Por ahora, es caricato quejarse de injerencia en un país donde se ingiere tan poco. Entonces es raro estar las dos partes para protestar contra la interferencia, cuando gran parte de su ideología implica la interferencia del Estado en la vida de cada portuguesa, de la escuela a donde tenemos que enviar a sus hijos, a los hospitales donde pueden ser tratados, pasando por las informaciones que el fisco recoge sobre lo que hacemos con nuestro dinero.

La explicaci√≥n es simple. El problema del BE y del PCP no es con la ingerencia en s√≠. El problema es, espec√≠ficamente, con la injerencia de los Estados Unidos. Cuando la injerencia es rusa, china o cubana, es indiferente. La estadounidense es que hace una especie. ¬ŅEs impresi√≥n m√≠a o, cuando un pa√≠s es el √ļnico a ser criticado por una acci√≥n que varios practican, estamos ante la xenofobia? En fin, no soy experto en opresi√≥n y victimizaci√≥n, dejo al cuidado de uno de los gremios de activistas que se ocupan de estos temas, para que haga el escarne en l√≠nea y la queja de la praxis al organismo p√ļblico competente.

El argumento utilizado por la extrema izquierda es el del derecho del pueblo venezolano a la autogobernación. En principio, estoy de acuerdo. Sucede que el pueblo venezolano ya ejerció el autogobierno. Fue en 2015, en unas elecciones parlamentarias que Maduro perdió. A raíz de la derrota, Maduro inventó una Asamblea Constituyente ilegítima, secuestrando la soberanía al pueblo. En este momento, la injerencia es practicada por Maduro.





No digo que Estados Unidos no se entromete en Venezuela. Por cierto, espero que est√©n. De los pa√≠ses que ingieren, Am√©rica es mi predilecto. Es el m√°s justo, el m√°s civilizado, el m√°s democr√°tico, lo que hace el mejor entretenimiento, tiene el mejor deporte y el imperialismo m√°s fijo. Si es para ser ingerido, que sea por los EEUU. Vamos a suponer que el mundo es una prisi√≥n de m√°xima seguridad y que los pa√≠ses m√°s peque√Īos saben que van a ser sexualmente abusados ‚Äč‚Äčpor los grandios. Me ofrec√≠ pronto en citas a Am√©rica. En exclusiva. De todos los reclusos que se inmiscuyen es el m√°s aseado, probablemente el √ļnico que hace la depilaci√≥n.

Sólo que la izquierda no piensa así. Abomina a América y todo lo que representa, como no se cansa de informarnos en las redes sociales americanas, a través de computadoras y teléfonos americanos, repitiendo argumentos anti-América desarrollados en las universidades americanas por intelectuales americanos y extranjeros recibidos en América para decir mal de América y propagados por canales de televisión estadounidenses o servicios de Streaming de los estadounidenses desde la internet estadounidense.

Pero se percibe la aprehensi√≥n de quien no quiere que Maduro salga. Todo indica que Venezuela comenz√≥ el camino inexorable hacia la democracia, lo que significa que los turistas de la desgracia ajena tienen menos tiempo para planificar su visita. Los turistas de la desgracia ajena son los occidentales que dec√≠an que s√≥lo val√≠a la pena visitar Cuba mientras Fidel Castro fuera vivo. Despu√©s de la muerte del tirano, la pintoresca penuria cubana se iba haciendo desinteresada, estropeada por la afluencia que la democracia inevitablemente trae. Ahora que Cuba empieza a quedar fea, Venezuela es el nuevo destino de esos viajeros. Si quieren aprovechar para ver carest√≠a aut√©ntica, no adulterada, tienen que ir antes de la muerte. No del dictador (hasta porque en Venezuela son sustituidos), sino del pueblo todo. A este ritmo no dura mucho. La pobreza muy t√≠pico s√≥lo tiene gracia con pobres a disfrutar de ella. ¬ŅDe qu√© sirve al turista visitar un hospital sin medicamentos, si no hay personas a pasar mal por causa de eso? Es ir ahora, mientras todav√≠a sobran venezolanos miserables con quienes tomar selfies. Cautela s√≥lo para no sacarlas en la calle, no vaya a venir un tanque a acelerar.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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