Cuando los muros caen, caen a ambos lados


Durante décadas, la mayor parte de Europa occidental fue gobernada por partidos que, socialistas o conservadores, se reían en los principios de la OTAN y de la cooperación europea. En Portugal, este "arco de la gobernabilidad" terminó en 2015, cuando el PS tomó el PCP y BE para el área de gobierno. Fue la "caída del muro", según António Costa. Era verdad que sus nuevos socios no habían cambiado de simpatías norcoreanas y venezolanas. Pero desde que respetaran las "obligaciones internacionales", que importaba eso? Todos los votos valían lo mismo. Por detrás, había una razón de expediente: con los socialistas en retracción por toda Europa, cómo gobernar sin comunistas y radicales? Por los mismos motivos y con los mismos argumentos, Pedro Sanchez, en España, arregló también una "geringonza" con el Podemos y los separatistas.


Todo corrió bien mientras corrió a la izquierda. El problema fue cuando, a la derecha, hubo igual necesidad. En Andalucía, el PP y el Ciudadanos sólo podrán gobernar aceptando el apoyo de Vox, el partido de la derecha nacionalista, con quien por cierto el PP ni quiere negociar. Pero se notó la diferencia. El Podemos y los separatistas rechazan la constitución española y parecen a menudo disponibles para ilegalidades y violencias. Pero son socios respetables de gobierno. Vox no lo es. ¿Por qué? Porque, según decisión de Podemos, Vox es "fascista".

La cuestión andaluza será cada vez más central en la política europea, porque es obvio que la derecha nacionalista, insuflada por la denuncia de la migración ilegal y la resistencia a lo políticamente correcto, va a integrar mayorías parlamentarias y gobiernos, como ya sucedió en Italia o en Austria . Piensen en ello: ¿es probable que los conservadores acepten que los socialistas hagan mayorías con comunistas y radicales, mientras ellos mismos se condenan a quedarse en la oposición, por no admitirse el apoyo de nacionalistas? No es. Los muros, cuando caen, caen a ambos lados. También los votos de Vox valen lo mismo. Fue ésta la puerta que Costa y Sanchez abrieron.


¿Es el fin del mundo? Es el fin de un mundo, en que la derecha estaba dominada por conservadores y liberales, pero no es necesariamente el fin del mundo. Basta que nunca haya ninguna duda de que ninguna solución de gobierno, a la derecha oa la izquierda, será aceptable en Europa para limitar los derechos cívicos o comprometer el marco internacional definido por la OTAN y la cooperación e integración europeas.

¿Cuál es el peligro de partidos como Vox? La política que vive de la demagogia es siempre peligrosa. Pero comunistas y radicales, con su vieja mañana soviética de tratar como "fascistas" o acusar de "blanqueamiento" a cualquiera que no piense como ellos, no son una buena guía al respecto. Como ya tantos historiadores han explicado, no estamos ante los fascismos de los años 30. La nueva derecha nacionalista insiste en que las sociedades occidentales deben cultivar las identidades nacionales y los modos de vida tradicionales y hacer valer las fronteras, si es necesario limitando la integración internacional. ¿No habrá otros argumentos contra tales ideas, a no ser confundirlas con el "fascismo"? Los fascismos de los años 30 eran una cosa muy diferente: repudiaban la democracia, se decían revolucionarios, cultivaban el militarismo y la violencia. Vox dice creer en la democracia, la libertad y el Estado de Derecho. Los fascistas, en su tiempo, jamás lo dijeron. Y si no creemos en lo que dice Vox, ¿por qué creer en lo que dice el Podemos?

Pero estamos en el reino de la mala fe. El PP y los Ciudadanos no pueden tener el apoyo de Vox en Andalucía, pero el Syriza gobierna Grecia desde 2015 con un partido nacionalista mucho más exaltado, el Anillo, y nadie se preocupa por la democracia en Grecia. La cuestión andaluza, por lo tanto, es otra: ¿por qué deberíamos admitir que corresponde a los fans del chavismo y del estalinismo juzgar los méritos democráticos de los otros actores políticos? Y, más aún, ¿por qué dejarlos transformar cualquier polarización política en una situación de guerra civil?


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Nacho Vega
Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebookhttps://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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