Cuando Juan Ratón cae dentro del caldero





Hay un error de percepci√≥n sobre los efectos reales de los tipos de inter√©s negativos en la econom√≠a europea a lo largo del tiempo, donde algunos de los gobernadores del Banco Central Europeo (BCE) se han vuelto espantosos. La experiencia a lo largo de los √ļltimos cinco a√Īos de los tipos de inter√©s de dep√≥sito negativos expone a la cruda un claro anacronismo de esta pol√≠tica, cuando el marco econ√≥mico y financiero que llev√≥ la adopci√≥n temporal es pr√°cticamente el inverso de lo que hoy est√° subyacente a su car√°cter permanente.





Cuando hace cinco a√Īos, el BCE decidi√≥ emprenderse por la adopci√≥n de una tasa negativa en su tasa de dep√≥sito, pretend√≠a obligar a los bancos a prestar dinero a la econom√≠a real. En aquel momento, el BCE se dio cuenta de que, a pesar de todos los programas adoptados para garantizar una amplia liquidez en el sistema, los recursos no estaban llegando a la econom√≠a real, el problema reside en que los bancos s√≥lo se centra en la reestructuraci√≥n de sus balances por lo que estaban en un modo peligroso de aversi√≥n al riesgo, impidiendo as√≠ el funcionamiento correcto de los mecanismos de transmisi√≥n monetaria. En junio de 2014, cuando el BCE decidi√≥ poner por primera vez el tipo de inter√©s de dep√≥sito en terreno negativo, el cr√©dito a las empresas ya las familias decrec√≠a, en t√©rminos hom√≥logos, a tasas negativas del 2,3% y del 0,7%, respectivamente . De junio de 2014 a marzo de 2016, el BCE cort√≥ 4 veces la tasa de inter√©s de dep√≥sito en 10 p.b., fij√°ndola en -0,40% y dej√°ndola inalterada desde entonces. A partir de entonces, los bancos repararon sus balances y el acceso al cr√©dito a las empresas y familias pas√≥ a fluir en la econom√≠a, con crecimientos del 2,6% y del 3,2% a marzo de este a√Īo (fuente BCE), respectivamente. Sin embargo, el car√°cter permanente del uso abusivo de esta pol√≠tica de tipos de inter√©s negativos en la zona del euro, est√° produciendo un evidente estrangulamiento de los mecanismos de transmisi√≥n monetaria a la econom√≠a real, subestimando a gran escala el efecto negativo que subyace en la formaci√≥n de las expectativas de los agentes econ√≥micos.

En primer lugar, es un error inusitado tropezar en el anacronismo que est√° asociado a la permanencia intemporal de la tasa de inter√©s de dep√≥sitos negativa. Hace unos cinco a√Īos, la preponderancia de los bancos en la transmisi√≥n de la pol√≠tica monetaria era la raz√≥n fundamental para que el BCE adopte una pol√≠tica quir√ļrgica, introduciendo un tipo de inter√©s de dep√≥sito negativo para obligar a los bancos a hacer circular el dinero en la econom√≠a. Pero la realidad es que el exceso de longevidad de esa pol√≠tica comienza a tener el efecto inverso al pretendido. En un reciente estudio publicado por Deutsche Bank, se constata que los bancos de la zona del euro son responsables del 75% del cr√©dito a las empresas y del 90% del cr√©dito a las familias. En el fondo, dada la relevancia de los bancos en la financiaci√≥n de la econom√≠a europea, al inhibirse la capacidad de los mismos en generar un negocio sostenible, se pone impl√≠citamente en riesgo su capacidad para asegurar condiciones crediticias favorables a lo largo del tiempo.

En segundo lugar, la permanencia del tipo de inter√©s de dep√≥sito negativo est√° distorsionando por completo la curva de renta europea, tanto en los mercados de deuda n√ļcleo como en la periferia. Los riesgos se han vuelto peligrosamente asim√©tricos, cuando pa√≠ses excesivamente endeudados se financian a medio y largo plazo a tipos de inter√©s negativos o nulos. Creer en la bondad de un pa√≠s como Portugal que tiene una deuda de 121,5% del PIB (fuente PICG), graves problemas estructurales para crecer, pero se las arregla para financiar los cinco a√Īos a casi cero las tasas de inter√©s, se belittling la evidencia de lo que vulgarmente est√° subyacente a una burbuja especulativa.

En tercer lugar, esta ausencia de valor en la curva de renta europea empuja a los ahorradores a tomar riesgos para los que no est√°n cualificados. Una buena ilustraci√≥n de ello es la injustificada y desenfrenada toma de riesgo en el mercado inmobiliario en todas las geograf√≠as de la zona euro, de todo tipo de perfil de inversores, √°vidos de retorno y fascinados por una rentabilidad impl√≠cita virtual y supuestamente sin riesgo … que normalmente est√° siempre asociado al pre√°mbulo de una crisis inmobiliaria es la complacencia de los reguladores y la ingenuidad de los inversores, que habitualmente se basan en argumentos coyunturales para convencerse de que esta vez las circunstancias son estructuralmente diferentes. En Portugal, seg√ļn el INE, los precios de la vivienda en el pa√≠s aumentaron en un promedio del 30% en los √ļltimos tres a√Īos y m√°s del 50% en Lisboa y Oporto.

Por √ļltimo, no tiene sentido ignorar las exigencias subyacentes a las din√°micas demogr√°ficas en Europa, donde el envejecimiento de la poblaci√≥n y el aumento de la esperanza de vida son factores que exigen una mayor preocupaci√≥n en la financiaci√≥n del creciente d√©ficit estructural en las pensiones. La ausencia notoria de activos sin riesgo que proporcionen remuneraciones reales positivas a medio y largo plazo, no es m√°s que una evidencia de la incapacidad de generar ahorro para la inversi√≥n y para el consumo futuro. En √ļltima instancia, la consolidaci√≥n de estas tendencias se traduce en una quiebra preocupante del PIB potencial de la econom√≠a y en la consiguiente y perversa aceleraci√≥n de la espiral deflacionista.

Esta es una situaci√≥n que afecta a todos los pa√≠ses de la zona euro, de Alemania a Italia, pero sobre todo Portugal, que por desgracia es otro buen ejemplo de estas contradicciones. En un pa√≠s donde la esperanza de vida a los 65 a√Īos asciende a 19,45 a√Īos y el 21,5% de la poblaci√≥n total mayor de 65 a√Īos (fuente INE), Portugal se coloca quinto en el ranking mundial de pa√≠ses con la poblaci√≥n m√°s envejecida, seg√ļn el Euromonitor International. Enmarcar esta realidad con una tasa de ahorro de las familias, que seg√ļn el INE registr√≥ el a√Īo pasado su valor m√°s bajo desde 1995 (momento en que hay registros), es al menos un gran desaf√≠o.





En este contexto, f√°cilmente se infiere que los efectos perversos de tipos de inter√©s negativos prolongados est√°n presentes en diferentes prismas en la econom√≠a europea, estrangulando y distorsionando los mecanismos de transmisi√≥n de la pol√≠tica monetaria. No deja por ello de ser ins√≥lito, que al cabo de casi cinco a√Īos de esta pol√≠tica a√ļn se est√© indefinidamente a analizar sus efectos, con la esperanza de poder medir correctamente la dimensi√≥n y los riesgos subyacentes del uso abusivo y prolongado de tipos de inter√©s negativos . Es un caso para decir, para qu√© perder tanto tiempo cuando despu√©s de todo todo el mundo sabe que la historia de la carnicer√≠a nunca acaba bien!

economista

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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