¿Cuál es la diferencia entre Trump y Biden para América Latina?





Parece que hoy será un hito en la historia de los organismos multilaterales en las Américas. Por primera vez en seis décadas, se debe violar la regla tácita de que un latinoamericano preside el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), mientras que un estadounidense ocupa la segunda posición en la organización.





En una votación virtual, se espera que los 43 gobiernos accionistas del banco elijan al cubano-estadounidense Mauricio Claver-Carone, ex director de asuntos latinoamericanos de la Casa Blanca de Donald Trump. Se espera que el BID preste alrededor de R $ 100 mil millones en 2020.

Más de 20 exjefes de gobierno de América Latina y Europa han protestado públicamente por la candidatura. Argentina, bajo el centro izquierda de Alberto Fernández, Chile, bajo el centro derecha de Sebastián Piñera, y la Unión Europea intentaron hasta hace unos días posponer la fecha de la votación. Pero Estados Unidos tenía aliados leales. El segundo país más grande en las elecciones, el Brasil de Bolsonaro ha atacado a su propio candidato para apoyar al de Trump.

Este no es un asunto restringido al departamento de recursos humanos del banco. Con la maniobra, la administración Trump intenta encajar al BID de una vez por todas en su estrategia para América Latina, sobre todo, para enfrentar la expansión de la influencia china y socavar regímenes “enemigos”, como Venezuela, Nicaragua y Cuba.

La idea es poner orden en lo que ven como su patio trasero. «Proclamamos con orgullo para que todos escuchen: la Doctrina Monroe está viva y coleando», dijo John Bolton, ex director directo de Claver-Carone en la Casa Blanca hace algún tiempo.

Para la oposición de varios gobiernos, hay una complicación política en Washington: Joe Biden también se opuso a la candidatura del exasesor de Trump. Entonces, si el demócrata gana en noviembre, el BID estará bajo un estadounidense con relaciones precarias con su propio gobierno.

Este escenario expone el gran resultado final, aunque todavía poco discutido: ¿qué cambiaría realmente, bajo Trump o Biden, en los objetivos de Estados Unidos en América Latina? La fanfarria retórica y nostálgica de la Doctrina Monroe, así como el plan para controlar directamente el banco de desarrollo regional, se refieren más a los medios de la diplomacia trumpista, que Biden y sus ayudantes rechazan categóricamente.





Pero frenar a los chinos en la región y sabotear la dictadura de Nicolás Maduro también serán objetivos estratégicos para un gobierno demócrata.

Hay dos puntos de enorme divergencia entre Trump y Biden en relación con América Latina. La primera es la política migratoria, que tiene consecuencias dramáticas para México y Centroamérica. Trump planea duplicar la apuesta en su agenda: desde separar a los niños en la frontera hasta la campaña para construir el muro en el sur. Por otro lado, considerando el peso del electorado latino y la izquierda demócrata en su coalición, se espera que Biden tenga la política más progresista de los últimos tiempos hacia indocumentados y refugiados.

El segundo punto: Cuba. Trump revirtió totalmente la normalización de los lazos con La Habana, promovida por Barack Obama, y ​​apiló sanciones adicionales contra los cubanos. Biden promete volver a la estrategia de enfoque, aunque indica que vendrá con un mayor énfasis en los derechos humanos (mensaje especialmente dirigido a Florida, donde tiene 38 puntos de desventaja frente a Trump entre los cubanoamericanos).

En vista de los otros temas importantes de la región, incluidas las relaciones con países clave, como Brasil, México, Argentina, Colombia, Chile y Perú, es poco probable que un nuevo gobierno estadounidense dé un giro estratégico. Como escribí aquí antes, el triunfo de Biden representaría el mayor revés diplomático del gobierno de Jair Bolsonaro. Pero la sumisión a Trump nunca produjo ganancias reales, y una administración demócrata inicialmente evitaría las crisis bilaterales y buscaría un modus vivendi con el Brasil del capitán.

Sobre todo, los cambios serían puntuales porque América Latina estará inevitablemente al final de la lista de prioridades globales para el próximo presidente estadounidense, ya sea Trump o Biden. El futuro del BID y otros temas de América Latina central seguirán siendo mucho más importantes en las capitales de la región que en Washington, donde se encuentra la sede del banco.

Las opiniones expresadas anteriormente no reflejan necesariamente la posición del Consejo de las Américas.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *