Cr铆tica de la Raz贸n Europea – Tesis n潞 6: Reforzar la capacidad presupuestaria de la zona del euro





Es necesario que los ciudadanos europeos entiendan de una vez por todas que si no hacemos la Europa Federal a las claras, abriendo un debate p煤blico intenso sobre los m茅ritos y dem茅ritos de esta soluci贸n, ella, la Europa Federal, nos puede entrar por la puerta adentro , inofinadamente y de modo furtivo, o, m谩s grave a煤n, a la luz del d铆a, en forma de arreglos sucesivos de conveniencia acertados y deliberados por un directorio cuyo poder espec铆fico autoriza la naturaleza asim茅trica de la actual pol铆tica de ajuste, la causa principal del presente malestar europeo.





Hoy, la gobierno europea es un equilibrio precario y delicado entre una estructura de gobernante (poderes verticales) y una estructura de gobierno (poderes horizontales). Si la Uni贸n quita poderes a los Estados nacionales (verticales) y no los compensa debidamente a trav茅s de una mayor legitimidad activa de los ciudadanos europeos y de sus "procuradores acreditados, las instituciones" (poderes horizontales), 茅stos, los ciudadanos, se sienten a煤n m谩s desprotegidos sin la proximidad del "su Estado nacional". Las crisis prolongadas, como la que atravesamos, acent煤an el c谩lculo y la prudencia de los Estados nacionales y eso es comprensible. Pero esta actitud reduce la Uni贸n a la suma de los Estados miembros o, peor a煤n, al directorio de los mayores Estados miembros que acaban por distorsionar la naturaleza de la pol铆tica econ贸mica.

Parad贸jicamente, los ciudadanos se sienten "hu茅rfanos de Estado" en el preciso momento en que el Estado administrativo est谩 m谩s condicionado que nunca por la relaci贸n con la Uni贸n Europea. Esta relaci贸n parad贸jica impulsa a los Estados miembros a reclamar el m谩ximo apoyo de la Uni贸n Europea cuando sea necesario, al mismo tiempo que la Uni贸n se utiliza como la alibi y el chivo expiatorio casi perfectos y muy convenientes en la lucha partidista y en la disputa dom茅stica. Y as铆 crecen y se alimentan los movimientos nacionalistas y populistas.

En la l贸gica de la gobernanza multinivel se conocen los problemas: competencias concurrentes y mal posicionadas, responsabilidades difusas, sanciones sin consecuencias, free raider y moral hasard en abundancia. Sin embargo, y en adelante, la soberan铆a compartida en la gobernanza multinivel ser谩 menos un l铆mite o restricci贸n territorial para ser m谩s un recurso cooperativo e innovador. Por eso, la gobernanza multinivel hace un llamamiento a la imaginaci贸n pol铆tica e institucional ya f贸rmulas innovadoras que necesitan ser experimentadas con recurso, por ejemplo, a las tecnolog铆as y plataformas digitales. En el fondo, el Estado se volver谩 m谩s cooperativo para no volverse m谩s irrelevante y lo que hay que hacer es pensar en sistemas de gobierno de geometr铆a variable orientados a la producci贸n y gesti贸n de los bienes comunes europeos.

En la misma l铆nea de argumentaci贸n, la experiencia de la Uni贸n Europea es m谩s proceso y procedimiento que estructura o "hecho acabado", si se quiere, una tensi贸n permanente entre problem-solving y problem-saving, cuya din谩mica se ajusta, en perpetuo movimiento, a las exigencias de aquella tensi贸n permanente. La Uni贸n Europea es una estructura compleja de gobernanza, en algunos gobernante y la gobernancia, definida en la literatura como un -Marco de pol铆tica de coordinaci贸n y deliberaci贸n. En este juego cooperativo de coordinaci贸n y deliberaci贸n, los intereses y las preferencias de los Estados nacionales cambian constantemente, en un movimiento constante de discusi贸n y revisi贸n. Se ve el momento actual y la larga discusi贸n sobre la gobernanza econ贸mica de la zona euro que ya dura, al menos, desde 2011.

Como ya dijimos, gobierno de la construcci贸n europea crece de forma desordenada, en orden dispersa y bajo la presi贸n de las circunstancias, en su modo muy peculiar de peque帽os pasos y reajustes sucesivos. El proceso de toma de decisi贸n no resiste, sin embargo, a este estado de anarqu铆a madura, y siempre que aflora una crisis m谩s grave el realismo c铆nico de las relaciones internacionales irrumpe violentamente, esta vez bajo la forma de directorio bic茅falo o incluso, como fue el caso , de germanizaci贸n del proceso de decisi贸n pol铆tico. Llegados aqu铆, observamos algunas tendencias pesadas que parecen caracterizar el sentido de la gobernanza y el sistema de gobierno de la Uni贸n Europea.

  • Ni los Estados miembros ni las instituciones europeas "parecen desear" un sistema jer谩rquico de gobernanza: de hecho, lo que legitima la Uni贸n no es tanto la estructura o el gobierno, sino m谩s el procedimiento y el proceso, es decir, la gobernanza o, m谩s rigurosamente, la gobernabilidad.
  • Ni los Estados miembros ni las instituciones europeas "parecen desear" un sistema de gobierno adversatario: la Uni贸n Europea es una mezcla de representaciones – democr谩tica, corporativa, funcional, burocr谩tica – y existe una comprensi贸n compartida, aunque difusa, de que una mezcla de representaciones aumentar谩 la legitimidad de la gobernanza europea; la Uni贸n no es un sistema mayoritario de gobierno y oposici贸n sino un sistema constelar, de negociaci贸n permanente y recurrente, en que alrededor de cada instituci贸n gira una constelaci贸n de intereses; es de esperar que de negociaciones tan concurridas resulten, naturalmente, modos diferenciados de gobernanza y 茅sta es una caracter铆stica fundamental del sentido de la gobernanza.
  • Ni los Estados miembros ni las instituciones europeas "parecen desear" abdicar de un sistema de gobierno consociativo: de hecho, a causa de ello, la Comisi贸n Europea se ha convertido en una especie de empresario pol铆tico que produce y vende intereses comunes a los diferentes Estados miembros; en ese camino no sorprende que la Comisi贸n haga alianzas con fuerzas transnacionales y subnacionales para obligar a los gobiernos m谩s reacios a adherirse a pol铆ticas europeas que tengan intereses comunes; por lo que la Comisi贸n Europea es una fuente generadora de una "comunidad de pol铆ticas" y se lo ser谩 tanto m谩s cuanto m谩s heterog茅nea es la composici贸n de los intereses dentro de la Uni贸n.
  • Ni los Estados miembros ni las instituciones europeas "parecen desear" un Estado federal, pero "parecen desear" una organizaci贸n pol铆tica federal sin estado: la globalizaci贸n agresiva, las sucesivas ampliaciones y los regionalismos m谩s radicales causar谩n, cada vez m谩s, saltos graves de cohesi贸n europea y nacional que obligar谩n a la realizaci贸n de muchas "cumbres de riesgo"; por todas estas razones, la Uni贸n necesita urgentemente un programa pol铆tico com煤n que interrumpe la crisis de significado de Europa y que impida su transformaci贸n en un objeto pol铆tico no identificado e irrelevante.
  • Ni los Estados miembros ni las instituciones europeas "parecen desear" un Estado federal, pero "parecen desear" una especie de "estado-procurador" de los intereses y derechos individuales de los ciudadanos europeos: de hecho, un sentido fundamental de la gobernanza se refiere a la "juridificaci贸n" necesaria del individuo-ciudadano europeo, sujeto de derechos y deberes, es decir, el sentido de la gobernanza debe demostrar que trae una plusval铆a al terreno concreto de la micropol铆tica pero, tambi茅n a nivel de los poderes, debe ser capaz de hacer la prueba de su naturaleza incremental, promoviendo el Estado modesto y reduciendo las situaciones de inmunidad-impunidad de los diversos poderes.
  • Los Estados miembros y las instituciones europeas parecen estar perdiendo el combate pol铆tico de la producci贸n simb贸lica, es decir, la "narrativa europea" actual en 2018 est谩 peligrosamente pr贸xima al agotamiento: de hecho, es fundamental no olvidar que el combate pol铆tico de la Uni贸n s贸lo llegar谩 a buen puerto si tiene 茅xito en el terreno de la producci贸n simb贸lica, es decir, en la producci贸n de signos y mensajes que hacen vencimiento y convencimiento en el campo de las conciencias individuales de los ciudadanos europeos ; por ejemplo, fue dif铆cil "vender" la idea constitucional y ser谩 dif铆cil "vender" la idea federal en el preciso momento en que la gobernanza econ贸mica de la Uni贸n poco contribuye a reducir el desempleo o mejorar los 铆ndices de confianza de los europeos; como no hubo antes un suplemento de patriotismo constitucional, no habr谩 ahora un suplemento de patriotismo federal.

Lo que dijimos en los dos asuntos anteriores tiene una intenci贸n muy precisa, es decir, que el proceso de gobernanza multinivel y la anarqu铆a madura de la gobernanza europea determinan en gran medida la sustancia de la capacidad presupuestaria de la Uni贸n. As铆, y en esta materia, la cuesti贸n que se plantea es la siguiente: es posible, en el plano pol铆tico-institucional, tener una doble v铆a presupuestaria, es decir, un presupuesto intergubernamental de baja intensidad presupuestaria, por un lado, y un presupuesto proto- federal y keynesiano, por el otro lado? 驴Hasta qu茅 punto, esta doble v铆a presupuestaria no abre el camino a una Europa a dos velocidades y, en el l铆mite, a una ruptura grave en el proyecto de construcci贸n europea?





Veamos m谩s en detalle las implicaciones m谩s probables, en esta materia tan controvertida y plena de consecuencias. Las dudas son leg铆timas y deben ser debidamente ponderadas.

  • En primer lugar, y ante el sentimiento antieuropeo vigente, existe el riesgo real de cavar una brecha profunda entre la Uni贸n a 27 y la Uni贸n a 19 o, peor a煤n, entre la Uni贸n el 19 y la Uni贸n a 8, con todas las consecuencias que se imaginan en el crecimiento del populismo y de la demagogia.
  • En segundo lugar, existe el riesgo real de que, en el plano institucional, un grupo informal -el Eurogrupo- sobrellevar una instancia formal, el Consejo de Ministros de Finanzas e incluso el Consejo Europeo, con todos los equ铆vocos pol铆ticos que ello implica.
  • En tercer lugar, existe el temor de que m谩s condicionalidad europea limite bastante los instrumentos de pol铆tica presupuestaria y, por ello, no es posible hacer una verdadera pol铆tica dom茅stica digna de ese nombre.
  • En cuarto lugar, no es de excluir que, en la disputa pol铆tica entre Estados miembros, surja el argumento del "beneficio del infractor, asociado al riesgo moral elevado de los pa铆ses m谩s indisciplinados desde el punto de vista presupuestario y financiero.
  • En quinto lugar, existe el temor de que se abra una "caja de pandora" hacia un presupuesto de inspiraci贸n keynesiana que, una vez abierta, se convierta en una fuente permanente de malestar.
  • Finalmente, es muy probable que suban de tono los argumentos nacionalistas y proteccionistas que acent煤an el vaciamiento de la soberan铆a del Estado-naci贸n, pues, cada vez m谩s, las reglas de la pol铆tica dom茅stica son sustituidas por la pol铆tica de las reglas de condicionalidad originada en la Uni贸n Europea.

Estas dudas y temores tienen que darse la especial contingencia europea en esta coyuntura y tiempo hist贸rico. Veamos, sin embargo, otras facetas del problema, m谩s pertinentes y, quiz谩, m谩s objetivas.

  • En primer lugar, es la asimetr铆a del poder dentro de la Uni贸n que autoriza la asimetr铆a del ajuste econ贸mico y financiero: los desequilibrios de la zona del euro son un problema t铆pico de balanza de pagos en r茅gimen de cambio fijo, pero la fuerza del directorio europeo y la de la pol铆tica europea nos reducen a un problema de finanzas p煤blicas; as铆, en una zona euro de cambios fijos, s贸lo los pa铆ses deficitarios hacen ajustes.
  • En segundo lugar, s贸lo la reducci贸n del riesgo propio de cada Estado miembro conducir谩 a la mutualizaci贸n del riesgo com煤n: es una regla de oir de la pol铆tica europea que sirve muy bien al grupo de los pa铆ses contribuyentes y explica la multiplicaci贸n de acuerdos intergubernamentales que s贸lo obligan a la responsabilidad individual de cada Estado miembro.
  • En tercer lugar, el ajuste individual por v铆a de las finanzas p煤blicas choca con la necesidad de aumentar la demanda interna en el conjunto de la zona del euro: es una consecuencia directa del ajuste asim茅trico que no obliga a los pa铆ses excedentarios a repartir los costes con los pa铆ses deficitarios, agravando a煤n m谩s la divergencia entre estos dos grupos de pa铆ses y creando un c铆rculo vicioso en la demanda interna de la zona del euro y en su PIB potencial.
  • En cuarto lugar, en materia de pol铆tica econ贸mica todos los agentes tienen la sensaci贸n de estar en medio del puente y ser muy poco eficaces: la pol铆tica dom茅stica "ya no tiene" los instrumentos necesarios para ser efectiva, pol铆tica europea "todav铆a no tiene" todos los instrumentos necesarios para ser efectiva; el problema pol铆tico mayor reside, por lo tanto, en el reparto de la responsabilidad, o mejor, en la dosis de reparto entre responsabilidad propia (acuerdo intergubernamental) y responsabilidad com煤n (acuerdo de mutualizaci贸n).

Aqu铆 llegamos, no nos parece plausible una doble v铆a presupuestaria si seguimos respetando el m茅todo y la pol铆tica de los peque帽os pasos. A menos que alg煤n hecho extraordinario y grave, un cisne negro, suceda, sin embargo, y provoque un torbellino en la Uni贸n Europea. Sabemos, sin embargo, que esta tradici贸n del proceso de toma de decisi贸n no autoriza grandes saltos adelante. Por lo tanto, no se prev茅 la creaci贸n de grandes impuestos europeos, sobre los beneficios, los patrimonios, los ingresos, las emisiones de CO2, para aumentar los recursos propios de la Uni贸n Europea. De ello se desprende que la segunda v铆a, extracorporal y para-financiera, es m谩s probable, siempre que no se traduzca en una uni贸n de transferencias para la que no hay voluntad pol铆tica manifiesta o aparente.

En efecto, esta v铆a de acceso extrapresupuestario y para-financiero puede ser una soluci贸n desde que una parte de los excedentes de los pa铆ses excedentarios se canaliza hacia una "l铆nea de estabilizaci贸n y convergencia" que no s贸lo corrija la asimetr铆a del ajuste unilateral como las grandes desigualdades sociales y econ贸micas que empujan a las poblaciones de los Estados miembros en dificultades para los brazos de los movimientos nacionalistas y populistas. Es decir, la estabilizaci贸n y la convergencia de las pol铆ticas dom茅sticas son objetivos pol铆ticos y sociales fundamentales en la presente coyuntura hist贸rica europea y para su seguimiento ya existen los programas de estabilidad y los programas nacionales de reforma.

Adem谩s, esta "l铆nea de estabilizaci贸n y convergencia" puede seguir siendo alimentada por la emisi贸n de obligaciones proporcionada por el mecanismo europeo de estabilidad, un fondo monetario europeo o un tesoro de la Uni贸n. En el plano pol铆tico y t茅cnico se ver谩 si el actual mecanismo (MEE) tiene medios y condiciones para acoger no s贸lo esta l铆nea de estabilizaci贸n y convergencia, sino tambi茅n para ser una instancia de 煤ltimo recurso en materia de resoluci贸n bancaria.

En cuanto al agotamiento del modelo presupuestario de la Uni贸n y la correlativa falta de estrategia econ贸mica que le subyace podemos decir que retratan el propio agotamiento del modelo instrumental-funcional de integraci贸n europea. Una vez m谩s, en el marco del mercado 煤nico y de la moneda 煤nica, las instituciones y los Estados miembros rechazaron debatir en profundidad la estrategia presupuestaria y la pol铆tica financiera de la Uni贸n. As铆, con una moneda 煤nica y sin pol铆tica presupuestaria y financiera, la Uni贸n ha proyectado los Estados miembros la carga pol铆tica del ajuste econ贸mico y social y caus贸 una distorsi贸n grave en la pol铆tica monetaria del BCE con la pol铆tica de compras de activos de deuda. La consecuencia inevitable es una sobrecarga desproporcionada sobre las pol铆ticas nacionales del mercado de trabajo, de ingresos y presupuestarios (degradaci贸n de los servicios p煤blicos). El corolario es conocido. La presi贸n sobre estas pol铆ticas internas politiza al extremo las opciones de los gobiernos nacionales en estas materias y pone en serias dificultades la gobernabilidad global del sistema de pol铆tica econ贸mica, dadas las asimetr铆as de los ciclos dom茅sticos respetuosos. Como se demuestra, una vez m谩s, en la actual coyuntura econ贸mica con Italia y Francia en grandes dificultades.

A este prop贸sito, sabemos que la pol铆tica coyuntural es, en buena medida, una cuesti贸n de idiosincrasia del Estado nacional, que est谩 incrustada en las instituciones y en las preferencias de los agentes y de la opini贸n p煤blica. Por lo tanto, no pueden normalizarse, a trav茅s de un tratado, los instrumentos de pol铆tica coyuntural que deben aplicarse en cada Estado miembro. Pero, sin embargo, el problema central sigue siendo la legitimidad y la funcionalidad del proceso de integraci贸n europea para resolver las crisis coyunturales m谩s agudas, cuya frecuencia aumentar谩 en el pr贸ximo futuro.

Si no es posible establecer a corto plazo, a trav茅s de un nuevo modelo de gobernanza para la uni贸n econ贸mica y monetaria, una pol铆tica de estabilizaci贸n y convergencia que sustituya al actual pacto de estabilidad y crecimiento y al propio tratado presupuestario, los Estados miembros aprovechar la campa帽a para proyectar el "riesgo moral" sobre la Uni贸n y asignarle una cuota cada vez mayor de responsabilidad por el estado de la integraci贸n. Es el paroxismo en toda su plenitud: los Estados miembros, partes constituyentes de la Uni贸n, utilizar谩n la misma Uni贸n como coartada de conveniencia para justificar sus problemas de pol铆tica interna.

Reforzar la capacidad presupuestaria de la zona del euro implicar铆a avances importantes en cuatro 谩reas instrumentales: la recomposici贸n de la estructura del gasto, el aumento de los recursos propios (su base tributaria y la modificaci贸n de su estructura), la estrecha coordinaci贸n de las pol铆ticas presupuestarias nacionales, de pr茅stamos de la Uni贸n sea para garantizar la deuda p煤blica europea o financiar las 芦inversiones europeas de calidad, sus bienes comunes禄.

La recomposici贸n de la estructura del gasto es un objetivo del primer grado y reclama la formaci贸n de una Uni贸n Pol铆tica Europea. Pero, tambi茅n, el aumento de los recursos propios y la recomposici贸n de su estructura que apuntan no s贸lo a vincular m谩s el presupuesto al nivel de actividad econ贸mica, como introducir mayor equidad fiscal en la estructura de los recursos, hoy, esencialmente, recursos provenientes del gasto (impuestos indirecta). La coordinaci贸n presupuestaria, a su vez, tiene por objeto mejorar las normas y los procedimientos institucionales hacia un "m茅todo plurianual de disciplinas" en el marco de una uni贸n presupuestaria que, por otra parte, el programa de estabilidad y el programa nacional de reformas ya proveen buena medir.

Asimismo, los pr茅stamos de la Uni贸n son un instrumento esencial de su pol铆tica financiera y no s贸lo se complementan con la pol铆tica presupuestaria, por ejemplo, a trav茅s de euro-obligaciones, pero sobre todo, pueden ser el elemento crucial m谩s emblem谩tico de la nueva pol铆tica estructural de la Uni贸n, consubstanciada en una constelaci贸n de redes transeuropeas (polos, conexiones, nudos, redes), en orden a la creaci贸n de un nuevo policentrismo europeo. Adem谩s, un procedimiento m谩s fuerte de concertaci贸n presupuestaria podr铆a anticipar choques coyunturales asim茅tricos y, en esa medida, reducir sustancialmente el esfuerzo de estabilizaci贸n de uno de los socios. En cualquier caso, la Uni贸n debe estar preparada para choques asim茅tricos menos cl谩sicos desde el punto de vista de la teor铆a econ贸mica, como los choques securitarios, alimentarios y medioambientales, y actuar a su debido tiempo a trav茅s de un fondo de emergencia.

Como se sabe, la variaci贸n de los saldos presupuestarios es un problema recurrente si no se inscribe en reformas profundas de la propia estructura presupuestaria. Es decir, debemos separar el componente estructural de los saldos del componente c铆clico de los mismos y sobre ellas aplicar pol铆ticas de naturaleza diferente. Esta orientaci贸n permite, por ejemplo, concretar el esfuerzo de la pol铆tica de cohesi贸n con una mayor sostenibilidad y, a la vez, fijar objetivos espec铆ficos aut贸nomos para la pol铆tica estructural de la Uni贸n. De ello se deduce inmediatamente que, paralelamente a la supervisi贸n multilateral de la pol铆tica de coyuntura , deber铆a establecerse un mecanismo de supervisi贸n de la pol铆tica de cohesi贸n, con el fin de salvaguardar interferencias nefastas en la sostenibilidad del esfuerzo de desarrollo sostenible. Por otra parte, este es tambi茅n el prop贸sito conjunto de los programas de estabilidad y de los programas nacionales de reforma que necesitan ser afinados en esta direcci贸n.

Finalmente, toda esta progresi贸n de la pol铆tica europea hacia una capacidad presupuestaria m谩s proactiva trae a la luz del d铆a la vieja relaci贸n parad贸jica entre "las reglas de la pol铆tica y la pol铆tica de las reglas". Del Pacto de estabilidad y crecimiento (PEC) al tratado presupuestario (TO), seis packs al dos packdel marco financiero plurianual a los acuerdos de asociaci贸n con cada Estado miembro y, ahora, las nuevas normas de estabilizaci贸n y la convergencia de la uni贸n presupuestaria, podemos decir que se ha creado una verdadera verdad teor铆a general de la condicionalidad en el marco de la Uni贸n Europea, donde la pol铆tica de normas prevalecer谩 sobre las normas de pol铆tica.

En este momento, con un notable d茅ficit de confianza pol铆tica, la regla de oir de la pol铆tica europea es muy clara: "hay que reducir el riesgo propio individual de cada Estado miembro para, m谩s tarde, compartir y mutualizar el riesgo com煤n". Y esta aproximaci贸n a la mutualizaci贸n significar谩 siempre un mayor n煤mero de reglas de condicionalidad a las finanzas p煤blicas de cada Estado miembro que tendr谩n, obviamente, un impacto directo sobre la pol铆tica interna y los recursos que le son afectos. Hasta entonces, y como fue posible observar en la 煤ltima reuni贸n del Eurogrupo del 3 de diciembre, el Consejo de la zona euro est谩 cada vez m谩s balcanizado cuando se discute la mutualizaci贸n del riesgo com煤n.

Estamos, pues, ante una verdadera cuadratura del c铆rculo. Por un lado, nuestra participaci贸n en la primera l铆nea del proyecto europeo nos lleva a aceptar la teor铆a y la pr谩ctica de la condicionalidad europea, por otra, este creciente normativismo institucional, esta pol铆tica de las reglas apoyada por una creciente digitalizaci贸n de las pol铆ticas p煤blicas, restringe cada uno las reglas de la pol铆tica dom茅stica y la libertad del espacio p煤blico y social, donde se incluye la discusi贸n en torno a las desigualdades del modelo social europeo y de las pol铆ticas del territorio y los medios afectos a la respectiva descentralizaci贸n.

En s铆ntesis final, desde el punto de vista presupuestario y despu茅s de la salida del Reino Unido, la Uni贸n Pol铆tica Europea est谩 "obligada" a encontrar el equilibrio entre recursos presupuestarios propios (nuevos tributos), recursos complementarios (transferencia de los estados miembros), recursos (fondos y otros mecanismos), pr茅stamos bancarios (BEI) y pr茅stamos obligatorios (emisiones europeas), de modo que se pueda afirmar que la Uni贸n Europea gestiona una verdadera pol铆tica presupuestaria con recursos financieros suficientes (entre el 3% y el 5% del PIB y las competencias propias para atacar objetivos como la estabilizaci贸n (choques asim茅tricos), convergencia (desigualdades intranacionales), resoluci贸n bancaria (cobertura de 煤ltimo recurso), cohesi贸n (bienes comunes europeos) y competitividad (globalizaci贸n econ贸mica).

Por 煤ltimo, y sobre este objeto pol铆ticamente no identificado que es la Uni贸n Europea, la cuesti贸n m谩s interesante parece ser 茅sta: en qu茅 medida la politizaci贸n creciente de la Uni贸n Europea acabar谩 por sacrificar las instituciones m谩s supranacionales y, por efecto colateral, el propio m茅todo comunitario de integraci贸n. En el centro de esta "aparente paradoja pol铆tica" est谩 la evoluci贸n pol铆tica reciente, la crisis del Estado social, los movimientos sociales inorg谩nicos en torno a las redes sociales, la endogamia pol铆tica de los partidos nacionales y el retorno del nacionalismo y del populismo. En mayo de 2019 hay elecciones al Parlamento Europeo. En el estado actual del proyecto europeo, el m茅todo original de las "solidaridades de hecho" seguir谩 haciendo su camino. Sin embargo, de aqu铆 a las elecciones, la Uni贸n Europea tendr谩 que aportar pruebas de vida en materia de desigualdades sociales, de pol铆tica de estabilizaci贸n y convergencia, de simplificaci贸n de normas y normas aplicables, de provisi贸n de bienes comunes, so pena de que los ciudadanos europeos se sienten declarar definitivamente "hu茅rfanos de Estado" y volver a la espalda por muchos y buenos a帽os. Esperemos las escenas de los pr贸ximos cap铆tulos.

Universidad del Algarve

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac铆 en Cuba pero resido en Espa帽a desde muy peque帽ito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes茅 por el periodismo y la informaci贸n digital, campos a los que me he dedicado 铆ntegramente durante los 煤ltimos 7 a帽os. Encargado de informaci贸n pol铆tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:聽https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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