Cr√≠tica de la Raz√≥n Europea – Tesis n¬ļ 6: Reforzar la capacidad presupuestaria de la zona del euro





Es necesario que los ciudadanos europeos entiendan de una vez por todas que si no hacemos la Europa Federal a las claras, abriendo un debate p√ļblico intenso sobre los m√©ritos y dem√©ritos de esta soluci√≥n, ella, la Europa Federal, nos puede entrar por la puerta adentro , inofinadamente y de modo furtivo, o, m√°s grave a√ļn, a la luz del d√≠a, en forma de arreglos sucesivos de conveniencia acertados y deliberados por un directorio cuyo poder espec√≠fico autoriza la naturaleza asim√©trica de la actual pol√≠tica de ajuste, la causa principal del presente malestar europeo.





Hoy, la gobierno europea es un equilibrio precario y delicado entre una estructura de gobernante (poderes verticales) y una estructura de gobierno (poderes horizontales). Si la Uni√≥n quita poderes a los Estados nacionales (verticales) y no los compensa debidamente a trav√©s de una mayor legitimidad activa de los ciudadanos europeos y de sus "procuradores acreditados, las instituciones" (poderes horizontales), √©stos, los ciudadanos, se sienten a√ļn m√°s desprotegidos sin la proximidad del "su Estado nacional". Las crisis prolongadas, como la que atravesamos, acent√ļan el c√°lculo y la prudencia de los Estados nacionales y eso es comprensible. Pero esta actitud reduce la Uni√≥n a la suma de los Estados miembros o, peor a√ļn, al directorio de los mayores Estados miembros que acaban por distorsionar la naturaleza de la pol√≠tica econ√≥mica.

Paradójicamente, los ciudadanos se sienten "huérfanos de Estado" en el preciso momento en que el Estado administrativo está más condicionado que nunca por la relación con la Unión Europea. Esta relación paradójica impulsa a los Estados miembros a reclamar el máximo apoyo de la Unión Europea cuando sea necesario, al mismo tiempo que la Unión se utiliza como la alibi y el chivo expiatorio casi perfectos y muy convenientes en la lucha partidista y en la disputa doméstica. Y así crecen y se alimentan los movimientos nacionalistas y populistas.

En la lógica de la gobernanza multinivel se conocen los problemas: competencias concurrentes y mal posicionadas, responsabilidades difusas, sanciones sin consecuencias, free raider y moral hasard en abundancia. Sin embargo, y en adelante, la soberanía compartida en la gobernanza multinivel será menos un límite o restricción territorial para ser más un recurso cooperativo e innovador. Por eso, la gobernanza multinivel hace un llamamiento a la imaginación política e institucional ya fórmulas innovadoras que necesitan ser experimentadas con recurso, por ejemplo, a las tecnologías y plataformas digitales. En el fondo, el Estado se volverá más cooperativo para no volverse más irrelevante y lo que hay que hacer es pensar en sistemas de gobierno de geometría variable orientados a la producción y gestión de los bienes comunes europeos.

En la misma línea de argumentación, la experiencia de la Unión Europea es más proceso y procedimiento que estructura o "hecho acabado", si se quiere, una tensión permanente entre problem-solving y problem-saving, cuya dinámica se ajusta, en perpetuo movimiento, a las exigencias de aquella tensión permanente. La Unión Europea es una estructura compleja de gobernanza, en algunos gobernante y la gobernancia, definida en la literatura como un -Marco de política de coordinación y deliberación. En este juego cooperativo de coordinación y deliberación, los intereses y las preferencias de los Estados nacionales cambian constantemente, en un movimiento constante de discusión y revisión. Se ve el momento actual y la larga discusión sobre la gobernanza económica de la zona euro que ya dura, al menos, desde 2011.

Como ya dijimos, gobierno de la construcci√≥n europea crece de forma desordenada, en orden dispersa y bajo la presi√≥n de las circunstancias, en su modo muy peculiar de peque√Īos pasos y reajustes sucesivos. El proceso de toma de decisi√≥n no resiste, sin embargo, a este estado de anarqu√≠a madura, y siempre que aflora una crisis m√°s grave el realismo c√≠nico de las relaciones internacionales irrumpe violentamente, esta vez bajo la forma de directorio bic√©falo o incluso, como fue el caso , de germanizaci√≥n del proceso de decisi√≥n pol√≠tico. Llegados aqu√≠, observamos algunas tendencias pesadas que parecen caracterizar el sentido de la gobernanza y el sistema de gobierno de la Uni√≥n Europea.

  • Ni los Estados miembros ni las instituciones europeas "parecen desear" un sistema jer√°rquico de gobernanza: de hecho, lo que legitima la Uni√≥n no es tanto la estructura o el gobierno, sino m√°s el procedimiento y el proceso, es decir, la gobernanza o, m√°s rigurosamente, la gobernabilidad.
  • Ni los Estados miembros ni las instituciones europeas "parecen desear" un sistema de gobierno adversatario: la Uni√≥n Europea es una mezcla de representaciones – democr√°tica, corporativa, funcional, burocr√°tica – y existe una comprensi√≥n compartida, aunque difusa, de que una mezcla de representaciones aumentar√° la legitimidad de la gobernanza europea; la Uni√≥n no es un sistema mayoritario de gobierno y oposici√≥n sino un sistema constelar, de negociaci√≥n permanente y recurrente, en que alrededor de cada instituci√≥n gira una constelaci√≥n de intereses; es de esperar que de negociaciones tan concurridas resulten, naturalmente, modos diferenciados de gobernanza y √©sta es una caracter√≠stica fundamental del sentido de la gobernanza.
  • Ni los Estados miembros ni las instituciones europeas "parecen desear" abdicar de un sistema de gobierno consociativo: de hecho, a causa de ello, la Comisi√≥n Europea se ha convertido en una especie de empresario pol√≠tico que produce y vende intereses comunes a los diferentes Estados miembros; en ese camino no sorprende que la Comisi√≥n haga alianzas con fuerzas transnacionales y subnacionales para obligar a los gobiernos m√°s reacios a adherirse a pol√≠ticas europeas que tengan intereses comunes; por lo que la Comisi√≥n Europea es una fuente generadora de una "comunidad de pol√≠ticas" y se lo ser√° tanto m√°s cuanto m√°s heterog√©nea es la composici√≥n de los intereses dentro de la Uni√≥n.
  • Ni los Estados miembros ni las instituciones europeas "parecen desear" un Estado federal, pero "parecen desear" una organizaci√≥n pol√≠tica federal sin estado: la globalizaci√≥n agresiva, las sucesivas ampliaciones y los regionalismos m√°s radicales causar√°n, cada vez m√°s, saltos graves de cohesi√≥n europea y nacional que obligar√°n a la realizaci√≥n de muchas "cumbres de riesgo"; por todas estas razones, la Uni√≥n necesita urgentemente un programa pol√≠tico com√ļn que interrumpe la crisis de significado de Europa y que impida su transformaci√≥n en un objeto pol√≠tico no identificado e irrelevante.
  • Ni los Estados miembros ni las instituciones europeas "parecen desear" un Estado federal, pero "parecen desear" una especie de "estado-procurador" de los intereses y derechos individuales de los ciudadanos europeos: de hecho, un sentido fundamental de la gobernanza se refiere a la "juridificaci√≥n" necesaria del individuo-ciudadano europeo, sujeto de derechos y deberes, es decir, el sentido de la gobernanza debe demostrar que trae una plusval√≠a al terreno concreto de la micropol√≠tica pero, tambi√©n a nivel de los poderes, debe ser capaz de hacer la prueba de su naturaleza incremental, promoviendo el Estado modesto y reduciendo las situaciones de inmunidad-impunidad de los diversos poderes.
  • Los Estados miembros y las instituciones europeas parecen estar perdiendo el combate pol√≠tico de la producci√≥n simb√≥lica, es decir, la "narrativa europea" actual en 2018 est√° peligrosamente pr√≥xima al agotamiento: de hecho, es fundamental no olvidar que el combate pol√≠tico de la Uni√≥n s√≥lo llegar√° a buen puerto si tiene √©xito en el terreno de la producci√≥n simb√≥lica, es decir, en la producci√≥n de signos y mensajes que hacen vencimiento y convencimiento en el campo de las conciencias individuales de los ciudadanos europeos ; por ejemplo, fue dif√≠cil "vender" la idea constitucional y ser√° dif√≠cil "vender" la idea federal en el preciso momento en que la gobernanza econ√≥mica de la Uni√≥n poco contribuye a reducir el desempleo o mejorar los √≠ndices de confianza de los europeos; como no hubo antes un suplemento de patriotismo constitucional, no habr√° ahora un suplemento de patriotismo federal.

Lo que dijimos en los dos asuntos anteriores tiene una intenci√≥n muy precisa, es decir, que el proceso de gobernanza multinivel y la anarqu√≠a madura de la gobernanza europea determinan en gran medida la sustancia de la capacidad presupuestaria de la Uni√≥n. As√≠, y en esta materia, la cuesti√≥n que se plantea es la siguiente: es posible, en el plano pol√≠tico-institucional, tener una doble v√≠a presupuestaria, es decir, un presupuesto intergubernamental de baja intensidad presupuestaria, por un lado, y un presupuesto proto- federal y keynesiano, por el otro lado? ¬ŅHasta qu√© punto, esta doble v√≠a presupuestaria no abre el camino a una Europa a dos velocidades y, en el l√≠mite, a una ruptura grave en el proyecto de construcci√≥n europea?





Veamos más en detalle las implicaciones más probables, en esta materia tan controvertida y plena de consecuencias. Las dudas son legítimas y deben ser debidamente ponderadas.

  • En primer lugar, y ante el sentimiento antieuropeo vigente, existe el riesgo real de cavar una brecha profunda entre la Uni√≥n a 27 y la Uni√≥n a 19 o, peor a√ļn, entre la Uni√≥n el 19 y la Uni√≥n a 8, con todas las consecuencias que se imaginan en el crecimiento del populismo y de la demagogia.
  • En segundo lugar, existe el riesgo real de que, en el plano institucional, un grupo informal -el Eurogrupo- sobrellevar una instancia formal, el Consejo de Ministros de Finanzas e incluso el Consejo Europeo, con todos los equ√≠vocos pol√≠ticos que ello implica.
  • En tercer lugar, existe el temor de que m√°s condicionalidad europea limite bastante los instrumentos de pol√≠tica presupuestaria y, por ello, no es posible hacer una verdadera pol√≠tica dom√©stica digna de ese nombre.
  • En cuarto lugar, no es de excluir que, en la disputa pol√≠tica entre Estados miembros, surja el argumento del "beneficio del infractor, asociado al riesgo moral elevado de los pa√≠ses m√°s indisciplinados desde el punto de vista presupuestario y financiero.
  • En quinto lugar, existe el temor de que se abra una "caja de pandora" hacia un presupuesto de inspiraci√≥n keynesiana que, una vez abierta, se convierta en una fuente permanente de malestar.
  • Finalmente, es muy probable que suban de tono los argumentos nacionalistas y proteccionistas que acent√ļan el vaciamiento de la soberan√≠a del Estado-naci√≥n, pues, cada vez m√°s, las reglas de la pol√≠tica dom√©stica son sustituidas por la pol√≠tica de las reglas de condicionalidad originada en la Uni√≥n Europea.

Estas dudas y temores tienen que darse la especial contingencia europea en esta coyuntura y tiempo histórico. Veamos, sin embargo, otras facetas del problema, más pertinentes y, quizá, más objetivas.

  • En primer lugar, es la asimetr√≠a del poder dentro de la Uni√≥n que autoriza la asimetr√≠a del ajuste econ√≥mico y financiero: los desequilibrios de la zona del euro son un problema t√≠pico de balanza de pagos en r√©gimen de cambio fijo, pero la fuerza del directorio europeo y la de la pol√≠tica europea nos reducen a un problema de finanzas p√ļblicas; as√≠, en una zona euro de cambios fijos, s√≥lo los pa√≠ses deficitarios hacen ajustes.
  • En segundo lugar, s√≥lo la reducci√≥n del riesgo propio de cada Estado miembro conducir√° a la mutualizaci√≥n del riesgo com√ļn: es una regla de oir de la pol√≠tica europea que sirve muy bien al grupo de los pa√≠ses contribuyentes y explica la multiplicaci√≥n de acuerdos intergubernamentales que s√≥lo obligan a la responsabilidad individual de cada Estado miembro.
  • En tercer lugar, el ajuste individual por v√≠a de las finanzas p√ļblicas choca con la necesidad de aumentar la demanda interna en el conjunto de la zona del euro: es una consecuencia directa del ajuste asim√©trico que no obliga a los pa√≠ses excedentarios a repartir los costes con los pa√≠ses deficitarios, agravando a√ļn m√°s la divergencia entre estos dos grupos de pa√≠ses y creando un c√≠rculo vicioso en la demanda interna de la zona del euro y en su PIB potencial.
  • En cuarto lugar, en materia de pol√≠tica econ√≥mica todos los agentes tienen la sensaci√≥n de estar en medio del puente y ser muy poco eficaces: la pol√≠tica dom√©stica "ya no tiene" los instrumentos necesarios para ser efectiva, pol√≠tica europea "todav√≠a no tiene" todos los instrumentos necesarios para ser efectiva; el problema pol√≠tico mayor reside, por lo tanto, en el reparto de la responsabilidad, o mejor, en la dosis de reparto entre responsabilidad propia (acuerdo intergubernamental) y responsabilidad com√ļn (acuerdo de mutualizaci√≥n).

Aqu√≠ llegamos, no nos parece plausible una doble v√≠a presupuestaria si seguimos respetando el m√©todo y la pol√≠tica de los peque√Īos pasos. A menos que alg√ļn hecho extraordinario y grave, un cisne negro, suceda, sin embargo, y provoque un torbellino en la Uni√≥n Europea. Sabemos, sin embargo, que esta tradici√≥n del proceso de toma de decisi√≥n no autoriza grandes saltos adelante. Por lo tanto, no se prev√© la creaci√≥n de grandes impuestos europeos, sobre los beneficios, los patrimonios, los ingresos, las emisiones de CO2, para aumentar los recursos propios de la Uni√≥n Europea. De ello se desprende que la segunda v√≠a, extracorporal y para-financiera, es m√°s probable, siempre que no se traduzca en una uni√≥n de transferencias para la que no hay voluntad pol√≠tica manifiesta o aparente.

En efecto, esta vía de acceso extrapresupuestario y para-financiero puede ser una solución desde que una parte de los excedentes de los países excedentarios se canaliza hacia una "línea de estabilización y convergencia" que no sólo corrija la asimetría del ajuste unilateral como las grandes desigualdades sociales y económicas que empujan a las poblaciones de los Estados miembros en dificultades para los brazos de los movimientos nacionalistas y populistas. Es decir, la estabilización y la convergencia de las políticas domésticas son objetivos políticos y sociales fundamentales en la presente coyuntura histórica europea y para su seguimiento ya existen los programas de estabilidad y los programas nacionales de reforma.

Adem√°s, esta "l√≠nea de estabilizaci√≥n y convergencia" puede seguir siendo alimentada por la emisi√≥n de obligaciones proporcionada por el mecanismo europeo de estabilidad, un fondo monetario europeo o un tesoro de la Uni√≥n. En el plano pol√≠tico y t√©cnico se ver√° si el actual mecanismo (MEE) tiene medios y condiciones para acoger no s√≥lo esta l√≠nea de estabilizaci√≥n y convergencia, sino tambi√©n para ser una instancia de √ļltimo recurso en materia de resoluci√≥n bancaria.

En cuanto al agotamiento del modelo presupuestario de la Uni√≥n y la correlativa falta de estrategia econ√≥mica que le subyace podemos decir que retratan el propio agotamiento del modelo instrumental-funcional de integraci√≥n europea. Una vez m√°s, en el marco del mercado √ļnico y de la moneda √ļnica, las instituciones y los Estados miembros rechazaron debatir en profundidad la estrategia presupuestaria y la pol√≠tica financiera de la Uni√≥n. As√≠, con una moneda √ļnica y sin pol√≠tica presupuestaria y financiera, la Uni√≥n ha proyectado los Estados miembros la carga pol√≠tica del ajuste econ√≥mico y social y caus√≥ una distorsi√≥n grave en la pol√≠tica monetaria del BCE con la pol√≠tica de compras de activos de deuda. La consecuencia inevitable es una sobrecarga desproporcionada sobre las pol√≠ticas nacionales del mercado de trabajo, de ingresos y presupuestarios (degradaci√≥n de los servicios p√ļblicos). El corolario es conocido. La presi√≥n sobre estas pol√≠ticas internas politiza al extremo las opciones de los gobiernos nacionales en estas materias y pone en serias dificultades la gobernabilidad global del sistema de pol√≠tica econ√≥mica, dadas las asimetr√≠as de los ciclos dom√©sticos respetuosos. Como se demuestra, una vez m√°s, en la actual coyuntura econ√≥mica con Italia y Francia en grandes dificultades.

A este prop√≥sito, sabemos que la pol√≠tica coyuntural es, en buena medida, una cuesti√≥n de idiosincrasia del Estado nacional, que est√° incrustada en las instituciones y en las preferencias de los agentes y de la opini√≥n p√ļblica. Por lo tanto, no pueden normalizarse, a trav√©s de un tratado, los instrumentos de pol√≠tica coyuntural que deben aplicarse en cada Estado miembro. Pero, sin embargo, el problema central sigue siendo la legitimidad y la funcionalidad del proceso de integraci√≥n europea para resolver las crisis coyunturales m√°s agudas, cuya frecuencia aumentar√° en el pr√≥ximo futuro.

Si no es posible establecer a corto plazo, a trav√©s de un nuevo modelo de gobernanza para la uni√≥n econ√≥mica y monetaria, una pol√≠tica de estabilizaci√≥n y convergencia que sustituya al actual pacto de estabilidad y crecimiento y al propio tratado presupuestario, los Estados miembros aprovechar la campa√Īa para proyectar el "riesgo moral" sobre la Uni√≥n y asignarle una cuota cada vez mayor de responsabilidad por el estado de la integraci√≥n. Es el paroxismo en toda su plenitud: los Estados miembros, partes constituyentes de la Uni√≥n, utilizar√°n la misma Uni√≥n como coartada de conveniencia para justificar sus problemas de pol√≠tica interna.

Reforzar la capacidad presupuestaria de la zona del euro implicar√≠a avances importantes en cuatro √°reas instrumentales: la recomposici√≥n de la estructura del gasto, el aumento de los recursos propios (su base tributaria y la modificaci√≥n de su estructura), la estrecha coordinaci√≥n de las pol√≠ticas presupuestarias nacionales, de pr√©stamos de la Uni√≥n sea para garantizar la deuda p√ļblica europea o financiar las ¬ęinversiones europeas de calidad, sus bienes comunes¬Ľ.

La recomposición de la estructura del gasto es un objetivo del primer grado y reclama la formación de una Unión Política Europea. Pero, también, el aumento de los recursos propios y la recomposición de su estructura que apuntan no sólo a vincular más el presupuesto al nivel de actividad económica, como introducir mayor equidad fiscal en la estructura de los recursos, hoy, esencialmente, recursos provenientes del gasto (impuestos indirecta). La coordinación presupuestaria, a su vez, tiene por objeto mejorar las normas y los procedimientos institucionales hacia un "método plurianual de disciplinas" en el marco de una unión presupuestaria que, por otra parte, el programa de estabilidad y el programa nacional de reformas ya proveen buena medir.

Asimismo, los préstamos de la Unión son un instrumento esencial de su política financiera y no sólo se complementan con la política presupuestaria, por ejemplo, a través de euro-obligaciones, pero sobre todo, pueden ser el elemento crucial más emblemático de la nueva política estructural de la Unión, consubstanciada en una constelación de redes transeuropeas (polos, conexiones, nudos, redes), en orden a la creación de un nuevo policentrismo europeo. Además, un procedimiento más fuerte de concertación presupuestaria podría anticipar choques coyunturales asimétricos y, en esa medida, reducir sustancialmente el esfuerzo de estabilización de uno de los socios. En cualquier caso, la Unión debe estar preparada para choques asimétricos menos clásicos desde el punto de vista de la teoría económica, como los choques securitarios, alimentarios y medioambientales, y actuar a su debido tiempo a través de un fondo de emergencia.

Como se sabe, la variación de los saldos presupuestarios es un problema recurrente si no se inscribe en reformas profundas de la propia estructura presupuestaria. Es decir, debemos separar el componente estructural de los saldos del componente cíclico de los mismos y sobre ellas aplicar políticas de naturaleza diferente. Esta orientación permite, por ejemplo, concretar el esfuerzo de la política de cohesión con una mayor sostenibilidad y, a la vez, fijar objetivos específicos autónomos para la política estructural de la Unión. De ello se deduce inmediatamente que, paralelamente a la supervisión multilateral de la política de coyuntura , debería establecerse un mecanismo de supervisión de la política de cohesión, con el fin de salvaguardar interferencias nefastas en la sostenibilidad del esfuerzo de desarrollo sostenible. Por otra parte, este es también el propósito conjunto de los programas de estabilidad y de los programas nacionales de reforma que necesitan ser afinados en esta dirección.

Finalmente, toda esta progresión de la política europea hacia una capacidad presupuestaria más proactiva trae a la luz del día la vieja relación paradójica entre "las reglas de la política y la política de las reglas". Del Pacto de estabilidad y crecimiento (PEC) al tratado presupuestario (TO), seis packs al dos packdel marco financiero plurianual a los acuerdos de asociación con cada Estado miembro y, ahora, las nuevas normas de estabilización y la convergencia de la unión presupuestaria, podemos decir que se ha creado una verdadera verdad teoría general de la condicionalidad en el marco de la Unión Europea, donde la política de normas prevalecerá sobre las normas de política.

En este momento, con un notable d√©ficit de confianza pol√≠tica, la regla de oir de la pol√≠tica europea es muy clara: "hay que reducir el riesgo propio individual de cada Estado miembro para, m√°s tarde, compartir y mutualizar el riesgo com√ļn". Y esta aproximaci√≥n a la mutualizaci√≥n significar√° siempre un mayor n√ļmero de reglas de condicionalidad a las finanzas p√ļblicas de cada Estado miembro que tendr√°n, obviamente, un impacto directo sobre la pol√≠tica interna y los recursos que le son afectos. Hasta entonces, y como fue posible observar en la √ļltima reuni√≥n del Eurogrupo del 3 de diciembre, el Consejo de la zona euro est√° cada vez m√°s balcanizado cuando se discute la mutualizaci√≥n del riesgo com√ļn.

Estamos, pues, ante una verdadera cuadratura del c√≠rculo. Por un lado, nuestra participaci√≥n en la primera l√≠nea del proyecto europeo nos lleva a aceptar la teor√≠a y la pr√°ctica de la condicionalidad europea, por otra, este creciente normativismo institucional, esta pol√≠tica de las reglas apoyada por una creciente digitalizaci√≥n de las pol√≠ticas p√ļblicas, restringe cada uno las reglas de la pol√≠tica dom√©stica y la libertad del espacio p√ļblico y social, donde se incluye la discusi√≥n en torno a las desigualdades del modelo social europeo y de las pol√≠ticas del territorio y los medios afectos a la respectiva descentralizaci√≥n.

En s√≠ntesis final, desde el punto de vista presupuestario y despu√©s de la salida del Reino Unido, la Uni√≥n Pol√≠tica Europea est√° "obligada" a encontrar el equilibrio entre recursos presupuestarios propios (nuevos tributos), recursos complementarios (transferencia de los estados miembros), recursos (fondos y otros mecanismos), pr√©stamos bancarios (BEI) y pr√©stamos obligatorios (emisiones europeas), de modo que se pueda afirmar que la Uni√≥n Europea gestiona una verdadera pol√≠tica presupuestaria con recursos financieros suficientes (entre el 3% y el 5% del PIB y las competencias propias para atacar objetivos como la estabilizaci√≥n (choques asim√©tricos), convergencia (desigualdades intranacionales), resoluci√≥n bancaria (cobertura de √ļltimo recurso), cohesi√≥n (bienes comunes europeos) y competitividad (globalizaci√≥n econ√≥mica).

Por √ļltimo, y sobre este objeto pol√≠ticamente no identificado que es la Uni√≥n Europea, la cuesti√≥n m√°s interesante parece ser √©sta: en qu√© medida la politizaci√≥n creciente de la Uni√≥n Europea acabar√° por sacrificar las instituciones m√°s supranacionales y, por efecto colateral, el propio m√©todo comunitario de integraci√≥n. En el centro de esta "aparente paradoja pol√≠tica" est√° la evoluci√≥n pol√≠tica reciente, la crisis del Estado social, los movimientos sociales inorg√°nicos en torno a las redes sociales, la endogamia pol√≠tica de los partidos nacionales y el retorno del nacionalismo y del populismo. En mayo de 2019 hay elecciones al Parlamento Europeo. En el estado actual del proyecto europeo, el m√©todo original de las "solidaridades de hecho" seguir√° haciendo su camino. Sin embargo, de aqu√≠ a las elecciones, la Uni√≥n Europea tendr√° que aportar pruebas de vida en materia de desigualdades sociales, de pol√≠tica de estabilizaci√≥n y convergencia, de simplificaci√≥n de normas y normas aplicables, de provisi√≥n de bienes comunes, so pena de que los ciudadanos europeos se sienten declarar definitivamente "hu√©rfanos de Estado" y volver a la espalda por muchos y buenos a√Īos. Esperemos las escenas de los pr√≥ximos cap√≠tulos.

Universidad del Algarve

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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