Costa quiere ser Pasos, Río quiere ser Costa. ¿Y Marcelo?





Al final resultó que esta semana, la política portuguesa no se ha recuperado de la quiebra de 2011, la intervención de la "troika", los años de austeridad y la formación del artilugio. Forma demasiados acontecimientos, e importantes y graves, para apenas ocho años. Las aguas aún no calmaron. Y nuestros principales políticos andan a balancearse, buscando un equilibrio que persiste en escapar.





Un primer punto previo. Nadie juzga que alguno de nuestros principales líderes políticos esté siguiendo una estrategia política racional y planificada. Nada de eso. ¿Reacciona sólo a acontecimientos, siguiendo sus (peores?) Instintos y tratando de sobrevivir. Como observó Miguel Pinheiro, alguien esperaba ver a Ana Rita Bessa, del CDS, a negociar con Joana Mortágua una legislación contra el gobierno? ¿O, como afirmó Pires de Lima, mirar a Asunción Cristas y Rui Río, y ver a Mario Nogueira al lado de ellos? ¿Y Centeno a hablar en la televisión como si fuera Vitor Gaspar y referirse a Río en los términos que Gaspar usaba para avisar a Antonio José Seguro?

Un segundo punto previo. No crean en alguien que os diga quién va a salir vencedor de esta crisis, o que anticipa su impacto en las elecciones legislativas, cuando se celebren, en julio o en octubre. Nadie sabe lo que va a suceder. La mayoría de los portugueses están confundidos, sin duda, y tiene que haber mucha gente por ahí que no saben cómo va a votar (o si votar).

Cuando vi la declaración de Costa al país a amenazar con la dimisión del gobierno, jugué que estaba escuchando a Pasos Coelho. El discurso de la responsabilidad financiera. La acusación a Rui Rio de que hace promesas sin hacer cuentas. Y la garantía de que el gobierno socialista no hará nada para apartarse del camino de la consolidación presupuestaria. Hay dos momentos traumáticos en la vida política de António Costa: la bancarrota de un gobierno socialista, y la derrota contra Pasos Coelho en 2015. La mejor manera de superar estos dos traumas es, primero, mostrar que se puede confiar en el PS para gobernar modo responsable – por eso necesita de Centeno – y, segundo, asumir la posesión de quien lo derrotó. Es el estigma de aquellos que sufren derrotas dolorosas. De aquí a las elecciones, Costa intentará ser simultáneamente el anti-Pasos – el PM simpático que acabó con la austeridad – y el Pasos II – el líder responsable en medio de la irresponsabilidad general, que va del CDS y del PSD al PCP y al Bloque.

Además, Costa, el Pasos II, quiere transformar Río en la versión irresponsable de António Costa. Más por inhabilidad que por estrategia, Río parece estar cayendo en la trampa. Hablar en la televisión sobre una legislación, que provoca una crisis política, y asumir que no la leyó, no recuerda al diablo. ¿Qué están haciendo los asesores de Río (asumiendo que existen)? En la política, no es suficiente ser sincero. También conviene ser competente y hacer el trabajo de casa. En el caso de Costa, en el mitin anoche en Coimbra, acusó a Río de no leer los documentos. Una vez más, nos hizo retroceder en el tiempo. Parecía Pasos, en la campaña de 2015, a aconsejar a Costa a leer los documentos antes de hablar de ellos.

Como Costa en 2015, Río está mostrando el portugués que si es necesario es capaz de combinar la PPC, para bloquear y Mário Nogueira. Una vez más, Río a ofrecer victorias fáciles a Costa. Vean bien a lo que hemos llegado. Costa a acusar a Río de aliarse, en una coalición negativa, al PCP y al BE. En el caso de Costa de Marfil, el presidente de la República, José Luis Rodríguez,

Si nadie retrocede hasta la votación en el plenario a mediados de mayo, el gobierno dimite y la política pasa de San Benito a Belén. No cuesta imaginar la excitación que debe flotar en Belén en este momento. ¿Tendrá Marcelo dormido la noche pasada? ¿O pasó la noche a escribir los múltiples escenarios que ya pasaron por su cabeza? Nuestro Presidente vive para estos momentos (los selfies sirven apenas para entretenerse en los tiempos aburridos). Él será la figura central de la crisis política. Desconfío que sus instintos lo van a llevar a intentar ayudar a Río y hacer que Costa sufra, usándolo durante unas semanas. Costa quiere elecciones lo antes posible, para lograr el mejor resultado posible. Marcelo quiere elecciones en octubre para tener una victoria pequeña e insuficiente.





En dos días, acabó la gerenona, emergió una coalición negativa entre la derecha y la extrema izquierda y terminó el bloque central entre Costa y Marcelo. Además, Costa quiere ser el Pasos II. Y Río se está transformando en el nuevo Costa. Todo esto demuestra la extrema fragilidad de la política portuguesa. Nuestros políticos están volando sobre un nido de cucos.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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