Contra el nuevo candidato presidencial normal,









PD. Se da preferencia a aquellos que no se ponen pantalones cortos a la primera se√Īal de que pueden estar bajando en las encuestas.

La nueva normalidad garantiza que Marcelo es el √ļnico signo disonante contra una izquierda que ya no necesita disimular su arrogancia. El propio Marcelo participa activamente en esta narrativa: ¬ęSiempre quiero ver si no corro y me quedo en manos de la izquierda, s√≠, siempre quiero ver …Oy√≥ a Maria Jo√£o Avillez decirlo.

Digamos que la nueva normalidad tiene todas las t√°cticas de la vieja pol√≠tica, pero nadie la recuerda: desde que apareci√≥ en febrero de 2014 en un congreso del PSD por sorpresa, lanzando su nombre para los candidatos presidenciales, Marcelo dice que precisamente no por congregarse. sino m√°s bien secando todo el campo pol√≠tico a su alrededor, y luego present√°ndose como la √ļnica alternativa posible. O ‚ÄúSiempre quiero ver si no solicito‚ÄĚ no es un estallido de Marcelo frente a las oposiciones, es un programa de victoria sobre el suyo. Ese es el programa de Marcelo: as√≠ es como en 2016 gan√≥ Passos Coelho (Sampaio da N√≥voa fue una segunda figura en las batallas que Marcelo luego pele√≥). As√≠ es como, en 2021, quiere ganar a aquellos que no se conformaron con la marcelizaci√≥n de la derecha.

La nueva normalidad, al igual que la antigua normalidad, asegura que los votantes de derecha no solo acepten la estrategia de Marcelo, sino que tambi√©n cumplan el papel que le ha reservado. ¬ŅComo? Votando por √©l.

Marcelo dej√≥ pasar las 35 horas en el servicio p√ļblico, estuvo de acuerdo con el ataque a la PGR, guard√≥ silencio sobre las cautivaciones … pero eso en la lista de gestos que habr√° creado para demostrar su fidelidad a sus principios con el electorado que lo eligi√≥ en 2011 debe ser equivalente a dos publicaciones posteriores. No solo acept√≥, sino que tambi√©n promovi√≥ la versi√≥n del artilugio sobre los gobiernos de Passos Coelho, pero ¬Ņqu√© hay delante de los prefacios que escribi√≥ para algunas obras que supuestamente lee la derecha?

Ser un votante de derecha será, en esta versión, lo más parecido a un coleccionista de textos oscuros y al extinto servicio militar obligatorio: así como el recluta no eligió los cuarteles en los que se basó la plaza, el votante de derecha está obligado a presentar el día de las elecciones en la urna y cumple con tu deber.





Sucede que en la nueva normalidad como en la antigua, los votos no están garantizados: es necesario luchar por ellos, algo por lo que Marcelo claramente tiene poca paciencia. A Marcelo le gusta la aclamación, no el debate.

Pero tambi√©n sucede que Portugal necesita urgentemente que abandonemos la ret√≥rica de los milagros, las soluciones m√°gicas de los millones que enviar√° Europa (¬Ņcu√°ntos impuestos se crear√°n?), De las falacias sobre la no austeridad. De la vida cotidiana transformada en absurda: los ni√Īos no pueden ir a la escuela pero s√≠ a la playa. DGS proh√≠be la concentraci√≥n de personas, pero el PCP realiza manifestaciones.

Por mucho que moleste a Marcelo, las pr√≥ximas elecciones presidenciales son una oportunidad que no se puede desaprovechar para que una ruptura en este ilusionismo haga que el poder pueda suceder. O para que al menos este descanso comience. Despu√©s de todo, la nueva normalidad comenz√≥ mostrando la mediocridad generada por la antigua politizaci√≥n del personal t√©cnico de la administraci√≥n p√ļblica (DGS est√° lejos de ser un caso aislado) y termin√≥ abriendo las debilidades del gobierno: adem√°s del Primer Ministro, los Ministros de Econom√≠a, Finanzas y Asuntos Exteriores se quedan con docenas de ministros y secretarios que ni siquiera saben el nombre, y mucho menos lo que piensan. La invitaci√≥n hecha en la nueva normalidad a Costa e Silva para dise√Īar el programa de recuperaci√≥n econ√≥mica del pa√≠s solo confirma lo que ya se sab√≠a: el gobierno era muy d√©bil en tiempos de normalidad y permanece muy d√©bil en tiempos de la nueva normalidad. Como es su costumbre, Ant√≥nio Costa se rode√≥ de figuras que fueron borradas (o permitidas ser borradas), lo que obviamente tuvo terribles consecuencias en el manejo de la pandemia.

La nueva normalidad expuso una oposición que en la izquierda convirtió el crecimiento del aparato estatal en euromillones y que en la derecha, en el PSD, vive una especie de retorno al pasado, a aquellos momentos en que criticar a un gobierno era sinónimo de atacar al país.

Y luego, por supuesto, hemos expuesto adecuadamente el síndrome de André Ventura, esta patología que se traduce en creer que todo lo que dice André Ventura es malo solo porque lo dice André Ventura. Esta paradoja nos llevó a aceptar que si bien aceptamos agendas absurdas y absurdas impuestas por la izquierda radical (agendas que, por ejemplo, nos pusieron a discutir la eutanasia en las semanas que fueron preciosas para abordar la seguridad de los hogares debido a Covid) toleramos que Los problemas reales de miles de personas, como la inseguridad, se excluyen de la discusión, simplemente porque este tema es querido por André Ventura. Ahora, lo que debería distinguir a los políticos no son los problemas que abordan, sino las soluciones que proponen.

Andr√© Ventura tambi√©n es parte de este s√≠ndrome, la creencia de que Andr√© Ventura tiene un apoyo tan creciente que cualquier candidato que aparezca a la derecha ser√° derrotado por Ventura, con la excepci√≥n de Marcelo, por supuesto. Me doy cuenta de que la tesis agrada tanto a Marcelo como a Ventura, pero esto no es un dilema, es una trampa para ratones. O esta dicotom√≠a se rompe al presentar otra candidatura o los pr√≥ximos a√Īos estar√°n marcados por el tacticismo egoc√©ntrico de Marcelo y el crecimiento del ascendente pol√≠tico del l√≠der de Chega, que de hecho ni siquiera necesita abrir la boca para ser declarado ganador de los debates que no tuvo.

Al borde de la segunda candidatura de Marcelo, la derecha está pagando el precio por miedo a jugar a la política.

Al borde de su segunda candidatura, Marcelo descubri√≥ que las cosas pueden ser m√°s dif√≠ciles de lo que hab√≠a previsto. Despu√©s de todo, no es seguro que los socialistas se movilicen para votar por √©l y a la derecha sabe que ha perdido votos, simplemente no sabe cu√°ntos. √Čl cree que presentarse entre los radicalismos de Andr√© Ventura y Ana Gomes es lo mismo. para que los reacios est√©n dispuestos a votar por Marcelo ¬ęa pesar de¬Ľ. Tendr√° raz√≥n, pero el problema con los que viven en pol√≠tica haciendo los c√°lculos es que nunca cuentan con los dem√°s. Marcelo no es el √ļnico que hace matem√°ticas. Y si Marcelo, Ana Gomes, Andr√© Ventura se unen a las tramas desde el centro a la derecha, el resultado puede ser la mejor manera (y tambi√©n la √ļnica que queda) para llevar la realidad a la nueva normalidad.

PD. Con respecto al Barrio de Jamaica y el papel de las autarqu√≠as comunistas en la proliferaci√≥n de chozas y barrios clandestinos, esta entrevista de V√≠ctor Reis, ex presidente del Instituto de Vivienda y Rehabilitaci√≥n Urbana:Los municipios administrados por el PCP siempre han mostrado una gran resistencia a asumir el papel de quienes deben ser propietarios. Incluso cuando era necesario reubicar los cuarteles, estos municipios asumieron que era un problema para el gobierno central. Y as√≠ es como llegamos al problema que tuvimos en el municipio de Amadora, en Almada y c√≥mo estamos en Seixal.¬ę

Manuel Rivas

Fernando Rivas. Compagino mis estudios superiores en ingeniería informática con colaboraciones en distintos medios digitales. Me encanta la el periodismo de investigación y disfruto elaborando contenidos de actualidad enfocados en mantener la atención del lector. Colabora con Noticias RTV de manera regular desde hace varios meses. Profesional incansable encargado de cubrir la actualidad social y de noticias del mundo. Si quieres seguirme este es mi... Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/manuel.rivasgonzalez.14 Email de contacto: fernando.rivas@noticiasrtv.com

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