Conspiración universal





Uno de los muchos inconvenientes de la pandemia (prolongada) es que afecta el cerebro de las personas.





Es oportuno decir que, en cuanto a la aplicación de las normas básicas de salud (mascarillas, higiene y remoción), algunos ciudadanos reclaman el fin de estas medidas en nombre de la libertad, alegando que el Estado utiliza métodos totalitarios. Quienes así argumentan sostienen que no hay evidencia científica de que tales medidas detengan la pandemia y que el Estado (portugués, francés, alemán, italiano, etc.) pretenda limitar la libertad de los ciudadanos.

Haciendo autostop estas ideas hay grupos que se manifiestan en las calles y en los medios, pero la mayoría se expresa en las redes sociales. Hay una versión más radical de estos puntos de vista que sigue el camino de la teoría de la conspiración y noticias falsas, pero no hay discusión posible. Sería lo mismo que dar cambio a quienes creen que la Tierra es plana.

En la comunidad cient√≠fica, nadie duda de que esas tres medidas (y la vacuna, por supuesto) son las √ļnicas que pueden reducir la contaminaci√≥n. Algunos pueden decir que la distancia es fundamental y el resto son medidas secundarias. Pero nadie sostiene que incluso estos sean negativos o incluso totalmente ineficaces.

Por otro lado, porque habr√≠a pr√°cticamente todos los Estados y muchos de ellos viejas democracias, consolidadas y funcionando con respeto a los Derechos Humanos, si todos se confabularan, como si se tratara de una conspiraci√≥n universal, para imponer medidas que limiten la libertad con el √ļnico fin de frenar la libertad de los ciudadanos e imponer situaciones autoritarias?

El argumento no puede resistir la simple pregunta planteada anteriormente, que no tiene una respuesta plausible. Concedo que algunos Estados democráticos no siempre han sido cautelosos y exigentes en el marco jurídico-constitucional de las medidas que toman. Parece razonablemente evidente que las restricciones de circulación lanzadas la semana pasada entre nosotros deberían haber sido cubiertas por la Declaración del Estado de Emergencia, como sucedió en marzo / abril.

Pero las medidas apuntan a un fin claro y transparente: evitar contagios y controlar la pandemia. Y en el equilibrio entre los derechos fundamentales y otros bienes no menos fundamentales, como la salud p√ļblica, los primeros pueden y deben sacrificarse moment√°neamente a los segundos.





Portugal, después de todo, se ha librado de manifestaciones y movimientos de opinión contrarios a las máscaras y el encierro. De hecho, incluso ha prevalecido una observancia razonable de las medidas divulgadas y en algunos casos la adhesión espontánea de los ciudadanos, a pesar del cansancio natural (hace ya ocho meses) que provoca la situación.

Por tanto, no es por la falta de colaboración de los ciudadanos portugueses en esta lucha sin fin que dejaremos de llegar a un buen puerto.

El autor escribe seg√ļn la ortograf√≠a antigua.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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