Conoce a Mamá Antula, la primera santa argentina canonizada por la Iglesia Católica

La beata Mamá Antula, canonizada por la Iglesia católica este domingo (11), es considerada una pionera en la defensa de los derechos humanos en Argentina, durante el período del virreinato colonial español del Río de La Plata.

«Tenía una vida de compromiso con los excluidos, que eran indígenas, esclavizados, negros y campesinos», dijo a la AFP Cintia Suárez, coautora de su biografía junto a la italiana Nunzia Locatelli.

La ceremonia de canonización fue encabezada por el compatriota del santo, el Papa Francisco, en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, con la presencia del presidente de Argentina, el ultraderechista Javier Milei. La figura de Mamá Antula ha cobrado impulso recientemente entre el pontífice, que se ha encargado de publicitarla con devoción.

Los dos milagros reportados por el Vaticano para iniciar el proceso de canonización fueron curaciones inexplicables. Por su intercesión, «la monja Vanina Rosa, que padecía una enfermedad terminal a causa de una infección generalizada, se recuperó en 1905», dice Suárez. El segundo caso, en 2017, fue el argentino Claudio Perusini, quien se recuperó de un derrame cerebral, pese a tener el pronóstico médico inicial de que no se podía hacer nada.

Desde una calle de Buenos Aires, Suárez señala la monumental basílica neoclásica de Nuestra Señora de la Merced y dice que ese fue el lugar elegido por la mujer pionera en la defensa de los derechos humanos de los desfavorecidos para ser enterrada.

En una de las naves laterales del templo se encuentra el mausoleo, en el que hay una estatua suya vestido con un manto jesuita, una cruz al hombro y un libro de oraciones en la mano.

Comprometida con «personas que eran consideradas cosas en la época colonial», la beata vivió entre 1730 y 1799, según la biógrafa, que afirma que fue un icono para su época e inspira a las mujeres hasta el día de hoy.

Según el párroco de la basílica, Raúl Laurencena, el movimiento de personas hacia su mausoleo se ha incrementado en los últimos tiempos. «La gente reza por pan, trabajo y paz. Reza por nuestro país que tanto lo necesita», afirma.

Antula significa Antonia en quechua, lengua de los habitantes del norte del país. Nació María Antonia de Paz y Figueroa en el seno de una familia adinerada en Villa Silípica, a 40 kilómetros de Santiago del Estero, capital de la provincia del mismo nombre en el noroeste de Argentina.

Laica vinculada a la Orden de los Jesuitas desde su adolescencia, abandonó la casa paterna a los 15 años, atraída por el mundo intelectual y «por los avances que los jesuitas trajeron de Europa», según el biógrafo. La autora basó su libro en más de 300 cartas manuscritas encontradas en archivos de Roma.

«Después de recorrer más de 4.000 kilómetros a pie con sus ejercicios espirituales por las provincias del norte, llegó a Buenos Aires descalza, con las sandalias destrozadas y con el manto que le había regalado un jesuita, casi roto, cargando una cruz de madera», dijo detalles. .

La historia oral y documentada coincide en que fue confundida con una bruja o una loca -lo que provocó que los jóvenes le arrojaran piedras- y la llevó a refugiarse en una pequeña capilla, en el lugar donde se construyó la basílica un siglo después.

Suárez cuenta que cada día Mamá Antula se volvía más popular e influyente, pues logró reunir en su casa de oración a diferentes miembros de la sociedad colonial. Este sitio aún se conserva en el barrio de Constitución, cercano a una estación de tren.

En 1767, la monarquía y el papado expulsaron y proscribieron a los jesuitas, situación que provocó que la Argentina «observara un vacío espiritual y social en los indígenas integrados a las misiones jesuíticas». “Se sentían desesperados”, afirma el biógrafo.

Conmovida por la situación, la beata reabre su casa de oración y viaja por provincias, aunque sabe que es una actividad peligrosa. Posteriormente, respetada por el obispo y el virrey, recibió permiso para abrir oficialmente su casa espiritual.

«Tenía mucho coraje y era rebelde en el buen sentido. La llamaban mujer fuerte. Usó su astucia femenina en un contexto de prohibición», destaca Suárez.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebookhttps://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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