Condenados al fracaso





Nunca es demasiado recordar una evidencia: los partidos son el fundamento de la democracia, no hay democracia sin partidos – o por encima de los partidos, o de espaldas a ellos. Poner en peligro o incluso devaluar las partes – y me refiero espec√≠ficamente a la PSD – en un a√Īo electoral es peligroso para el PSD, sino tambi√©n para la democracia plural que Portugal es m√°s de 40 a√Īos.





Algunos podr√≠an decir que toda esta discusi√≥n de iniciativas y futuro de Portugal son bienvenidos. Por supuesto, en una sociedad libre coexisten, afortunadamente, numerosos foros de debate, m√°s o menos acad√©micos o m√°s o menos t√©cnicos, en los medios de comunicaci√≥n, en los blogs, en las redes sociales, en conferencias o encuentros. El problema se plantea cuando esas iniciativas, como ahora sucede al PSD, germinan en quien sue√Īa caminos alternativos, por s√≠ mismos destructivos del propio partido, y que dan lugar a sue√Īos de nuevos esquemas partidistas.

Estas iniciativas est√°n, como han estado siempre en estos 40 a√Īos, condenadas al fracaso. Han fallado en el pasado y fallar√°n en el futuro.

El PSD no necesita y Portugal no lo hizo, en mi opini√≥n, de un nuevo partido para reemplazar y, como algunos afirman, est√° constituida para unificar una gran "Big Center", a√Īadiendo virtuosamente moderados, no extremistas. O en otras palabras, una parte que excluye la neoliberal o socialista-marxista y que hace posible la gobernabilidad pac√≠fica del pa√≠s, con una asunci√≥n de comprensi√≥n de las reformas centrales esenciales para la sociedad portuguesa y su regeneraci√≥n.

Debe, sin embargo, recuerda que no es la primera vez que un partido portuguesa se enfrenta a un reto tan en su historia Рlo mismo ocurrió en 1985 con la aparición del Partido Renovación Democrática (PRD). Todos estos intentos de crear nuevos partidos, a través de escisiones y desde el exterior, de la "virtuosa" sociedad civil, fallaron en el pasado, como fallarán en el presente.

El PRD naci√≥ de iniciativa presidencial, juntando nuevos pol√≠ticos, venidos de la llamada sociedad civil, recaud√≥ nuevos militantes y fue a buscar algunos cuadros ya experimentados de los partidos tradicionales. En el curso de muchos esfuerzos de gente activa y buena, de m√ļltiples encuentros y seminarios, de la demanda de j√≥venes descomprometidos, venidos de todo el pa√≠s y bajo la tutela y el prestigio incuestionable del Presidente de la Rep√ļblica General Ramalho Eanes. Resultados: lo que la inspiraci√≥n presidencial consigui√≥ fue un partido que amenaz√≥ seriamente al Partido Socialista en las primeras elecciones a las que concurri√≥, pero que de inmediato qued√≥ moribundo y poco despu√©s muri√≥. Naci√≥ para sustituir un vac√≠o al centro-izquierda dejado abierto por el PS y el centro-derecha por el PSD.

Este partido, lleno de buena gente, de personas serias, nacido en Belén, falló y no dejó buenos recuerdos, ni buenas memorias, ni ninguna herencia enriquecedora de la vida democrática nacional. Tuvo corta historia y poca vida.





Ahora, unos buenos a√Īos despu√©s, lo mismo suceder√° a movimientos, embriones de futuros partidos que sean escasas del PSD, o sus substitutos, incluso constituidos por excelentes pol√≠ticos, so√Īando con alternativas, mezclando a experimentados cuadros partidarios, de curr√≠culos √≥ptimos, con buena gente llena de voluntad de hacer pol√≠tica y, as√≠, servir al pa√≠s.

Faltar√°n porque la democracia no se renueva sin alternancia y mucho menos con unanimismos program√°ticos combinados o acordados por intelectuales llenos de buena voluntad y buenas ideas.

No se puede, sin embargo, ignorar que hay fenómenos en este momento, en la Europa continental (en el Reino Unido y Estados Unidos tal no sucede), en que nuevas formaciones están surgiendo, poniendo en cuestión a los partidos tradicionales y haciéndolos casi desaparecer.

Pero esta experiencia portuguesa ya se han hecho con el PRD y el SIDA, entre otros, y no es necesario repetir los errores del pasado. M√°s vale entonces inventar nuevas formas de errar. ¬ŅPara qu√© repetir?

El PSD no necesita, pues, de ser enfrentado desde el exterior y desafiado en el a√Īo de tres elecciones. Necesita, s√≠, de renovar y de cuestionarse desde dentro y por dentro y de salir de la tristeza y del vac√≠o en que se encuentra.

En otras palabras: el PSD no gana nada con desafíos externos a su existencia, vengan de quien venga, por mayor que sea su competencia o su popularidad. El PSD necesita, sí, absolutamente de unos Estados Generales que lo retiren del estado calamitoso en que está y de encontrar caminos de unidad y de refundación.

Los partidos están condenados a tener que renovarse a sí mismos y al PSD, que muere a la vista y se desvaneció sin honor ni gloria a las manos de una dirección fuera de la realidad y de las nuevas corrientes de cambio en Europa y en el mundo, no es una excepción .

Las primeras elecciones que se anuncian son europeas, curiosamente muy desafiantes, no s√≥lo como consecuencia del Brexit, sino tambi√©n por el inevitable enfrentamiento de los pol√≠ticos y partidos europe√≠stas con los euroesc√©pticos. Es desafiante esta nueva realidad. Sin embargo, lo que atrae en Portugal es una extra√Īa unanimidad de eurobeatos que atravesan los partidos nuevos o viejos y empobrecen todo y cualquier debate.

No sólo en las cuestiones europeas pero en toda la actividad política es con tristeza que se percibe que el PSD está lejos de las cuestiones que marcan el tiempo presente, agitado por una ola conservadora / liberal y la dirección de Rui Rio se limita a las más cometas respuestas, en todo idénticas a las de los socialistas, sin ninguna perspectiva reformadora o alternativa.

El PSD necesita, repito, de unos Estados Generales que permitan reposicionarlo como partidor innovador y reformista de la sociedad, conservador y liberal que haga muy claro sus compromisos electorales en las distintas elecciones de este a√Īo. Si lo hace, se retirar√° de vez del peque√Īo objetivo de simplemente sustituir el Bloque y el PC en la alianza gubernamental. S√≥lo as√≠ terminar√°n estos ataques externos al PSD que nunca resultaron ni resultar√°n en nada bueno para el partido y para el pa√≠s.

editorial

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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