Con una autoridad creciente, las mujeres ganan espacio al predicar el Islam en Internet.





En Internet, Ruqayyah bint Muhammad al-Muharib responde preguntas sobre el Islam. Escribe sobre temas tan variados como corrupción, peregrinaje, terrorismo y San Valentín. Cita extractos del Corán, el libro sagrado. Da tu opinión y haz recomendaciones.





Mujeres como Muharib han ido ganando terreno en el debate religioso en línea dentro del salafismo, un movimiento islámico conservador. Es un fenómeno nuevo, y algo que los investigadores no esperaban ver.

Estos predicadores trabajan en sitios religiosos como Alukah y Sayid al-Fawaid, por donde pasan millones de usuarios. Disputan esta audiencia con hombres que también escriben sobre el Islam.

¬ęCuando encontr√© mujeres predicando con autoridad en estos sitios, me sorprendi√≥ mucho y quise saber m√°s¬Ľ, dice el polit√≥logo Richard Nielsen, que ense√Īa en el MIT (Instituto de Tecnolog√≠a de Massachusetts). Recientemente public√≥ un estudio sobre este tema, como parte de su proyecto m√°s amplio para comprender el impacto de Internet en la autoridad religiosa.

No es que las mujeres tengan o nunca hayan tenido autoridad en el Islam. Hay ejemplos hist√≥ricos y contempor√°neos de esto. La novedad es escala y crecimiento. Tambi√©n es nuevo que los hombres interact√ļen con ellos, con comentarios y me gusta en las redes sociales.

Una explicación de este fenómeno, dice Nielsen, es simple: Internet está penetrando cada vez más en los países de mayoría musulmana. Además, en un momento como este, en una pandemia, una gran parte de los rituales de las mezquitas migraron a plataformas virtuales.

Pero lo que parece a√ļn m√°s particular es que, en Internet, las mujeres logran escapar de las restricciones sobre la mezcla de sexos. En aspectos conservadores como el salafismo, hay muy poca interacci√≥n. Es poco probable que un hombre se sienta al escuchar a una mujer desconocida hablar de religi√≥n en un pa√≠s como Arabia Saudita, dice Nielsen.





En las redes, en cambio, es posible leer todos los textos de un predicador y comentar uno a uno sin miedo a romper un tab√ļ o ser blanco de la censura de la sociedad. ¬ęInternet ofrece un anonimato que no exist√≠a¬Ľ, dice Nielsen. Muchos de estos hombres, por cierto, elogian el trabajo de estos predicadores en sus comentarios en las redes.

Otro factor interesante, dice, es que las mujeres est√°n m√°s versadas en el lenguaje de Internet y entienden mejor c√≥mo usar sus herramientas. En los sitios web salafistas que estudi√≥ Nielsen, responden m√°s a los comentarios de sus seguidores, en comparaci√≥n con lo que hacen los predicadores masculinos. Interact√ļan, toman un respiro.

Poco se sabe sobre la biograf√≠a de estas mujeres. Muchos de ellos ni siquiera muestran la cara ni usan sus nombres reales. Pero algo que Nielsen sabe es que la mitad de las mujeres que investiga tienen un doctorado en ciencias isl√°micas. Esto refleja el crecimiento de la educaci√≥n superior entre las mujeres en pa√≠ses como Arabia Saudita, uno de los centros de la doctrina salafista. Nielsen tambi√©n se√Īal√≥ que varios de ellos provienen de familias influyentes, de donde proven√≠an otros cl√©rigos.

Estas mujeres predican, en general, sobre temas considerados ‚Äúfemeninos‚ÄĚ en sus sociedades. Escriben sobre la menstruaci√≥n, la educaci√≥n y los ni√Īos. ¬ęPero lo realmente sorprendente es que tambi√©n predican sobre otros temas¬Ľ, dice Nielsen. Por ejemplo, una mujer de la familia Al al-Sheikh escribi√≥ un texto sobre el terrorismo y c√≥mo afecta al resto de la comunidad isl√°mica.

Nielsen habla con cautela sobre estos ejemplos porque reconoce que, a pesar de las transformaciones que ve en Internet, todavía existen límites claros para la actividad online de las mujeres. Ninguno de ellos tiene el mismo alcance, por ejemplo, como clérigos famosos que hoy se dirigen a millones de seguidores. Siguen los márgenes, en ese sentido.

Otra barrera es que las mujeres que escriben en los sitios web estudiados por Nielsen fueron reclutadas para este puesto. Esto no es una insurgencia, un movimiento de abajo hacia arriba. La parte superior de la jerarqu√≠a religiosa los coloc√≥ de alguna manera en esa posici√≥n de poder, que en s√≠ misma ya es una especie de filtro. A√ļn as√≠, el contenido que escriben no est√° completamente censurado. Y, en los cuadros de comentarios, responden cuando los hombres los ‚Äúcorrigen‚ÄĚ. Insisten en que saben de lo que est√°n hablando.

Una √ļltima advertencia que hace Nielsen en su art√≠culo -y que repite en la entrevista- es que estas mujeres no tienen una agenda feminista expl√≠cita. No acuden a internet para pedir el fin del patriarcado, ni reclaman la igualdad entre los sexos. De hecho, se oponen a lo que alguien en Estados Unidos o Brasil entiende por feminismo. Sin embargo, esto no significa que su actividad no tenga un impacto en sus sociedades.

‚ÄúEl empoderamiento de las mujeres siempre es pol√≠tico. Incluso cuando entran a un espacio diciendo que no est√°n haciendo pol√≠tica, est√°n transformando la pol√≠tica de ese espacio ‚ÄĚ, dice. Estos predicadores en l√≠nea, despu√©s de todo, pueden estar cambiando, aunque sea poco a poco, la idea de la autoridad pol√≠tica de las mujeres en el Islam. Esto abre el camino a nuevos debates.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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