Comunismo agustiniano del Espíritu Santo





Uno de los grandes pensadores portugueses del siglo XX fue Agostinho da Silva.





En los a√Īos 90 de ese siglo, regresando a Portugal despu√©s de una larga estad√≠a en Brasil, donde tuvo un gran impacto acad√©mico y p√ļblico, Agostinho da Silva sorprendi√≥ al portugu√©s con su filosof√≠a en la punta de la lengua, particularmente durante una serie de entrevistas que entreg√≥ a RTP con el t√≠tulo de ‚ÄúConversas vagadas‚ÄĚ, en el que diferentes entrevistadores iban a intentar descifrar y explorar el pensamiento del fil√≥sofo. Estas entrevistas (disponibles para su visualizaci√≥n en Internet) son un testimonio brillante de su pensamiento, tanto profundo como provocador.

En ese momento, muchos lo criticaron por entender que se contradecía, por tener la costumbre de no ser absolutamente definitivo o categórico en sus respuestas y, a menudo, responder preguntas con preguntas (entonces, lo que estaba haciendo Agostinho da Silva era, simplemente, querer para ser precisos y aclarar lo que realmente se pregunta). En la práctica, se notó en estas entrevistas, muchas veces, un decalaje de profundidad filosófica entre los interrogadores y el entrevistado, y la perplejidad de los entrevistadores tuvieron mucho que ver en ello.

A muchas personas, por pereza mental, les gusta encajonar la realidad de una manera simple y compartimentada. Lo que hizo Agostinho da Silva fue desafiar este boxeo, romper las reglas establecidas y pensar m√°s. La gente quiso catalogarlo, a veces religioso, ahora agn√≥stico / ateo y Agostinho da Silva deconstruy√≥ este dualismo, hablando del misticismo como algo a lo que, de hecho, no deber√≠amos darle ning√ļn nombre. Despu√©s, algunos quisieron que se pronunciara a favor de la monarqu√≠a o de la rep√ļblica y, una vez m√°s, las respuestas fueron desconcertantes, al hablar de los m√©ritos de la historia (mon√°rquica) de Portugal, pero tambi√©n mostrando pensamientos de inclinaci√≥n anarquista.

Uno de los temas que m√°s confundi√≥ tanto a los entrevistadores como a los espectadores tuvo que ver con el papel de las escuelas y los ni√Īos.

Agostinho da Silva, académico de profesión, argumentó que la escuela debe ser un espacio de libertad, un espacio para la creación y el encuentro del ser humano con su propia naturaleza, no una especie de fábrica para la producción de conocimiento. En ese momento, Agostinho da Silva defendió una escuela donde los estudiantes decidían lo que querían aprender y habló de la escuela contemporánea como una institución militar al servicio de la producción y la lucha económica.

Por otro lado, Agostinho da Silva preve√≠a para Portugal, y para la cultura portuguesa, un papel decisivo en el futuro: el de ense√Īar a jugar a otros. De hecho, dijo que le parec√≠a fant√°stico que personas como los japoneses, los estadounidenses o los alemanes se centraran tanto en el trabajo, quisieran trabajar tanto. Es porque Agostinho da Silva predijo que llegar√≠a el momento de la gratuidad de la vida, cuando las m√°quinas ya producir√≠an todo lo que el ser humano necesitaba para vivir, haci√©ndolo libre para ser el poema que estaba destinado a ser.





Este tipo de lenguaje, a veces filos√≥fico, a veces po√©tico, resultaba muy desconcertante para los oyentes, que no lograban encajarlo en ideas tan preconcebidas: izquierda / derecha, monarqu√≠a / rep√ļblica, conservadurismo / progresismo o incluso estoicismo / hedonismo.

Lo cierto es que Agostinho da Silva dijo que a√ļn no hab√≠a llegado el momento de lograr esta libertad total, pero que ese ten√≠a que ser el camino, y que ese ser√≠a el camino. Incluso invoca el pensamiento de algunos religiosos portugueses e italianos del siglo XIII que, en ese momento, escribieron sobre la ‚Äúedad del Esp√≠ritu Santo‚ÄĚ.

En sus propias palabras: ‚Äú‚Ķ primero que los ni√Īos crecieran con tanta libertad que su imaginaci√≥n, su espontaneidad, su capacidad de so√Īar nunca se extinguiera y, un d√≠a, pudieran dirigir el mundo; segundo, que la vida deber√≠a ser gratuita para todos. Avanzamos hacia esto, hacia esta capacidad de hacer la vida libre para todos. Como consecuencia de esto, dijo el portugu√©s, porque el ni√Īo crece libremente, nadie le impide ser naturalmente lo que es y, por otro lado, la vida no nos impone todas las penurias del combate que suele arrojar en el d√≠a a d√≠a. vida, por lo que el crimen desaparecer√° del mundo. Creo que caminamos all√≠, podemos caminar hacia eso. No es algo ut√≥pico, pero en el sentido de que actualmente no existe ‚ÄĚ.

Provocadoramente, luego dijo que ser progresista hoy era ser un conservador del siglo XIII, ya que, en ese momento, estos religiosos ya sugerían que el buen futuro sería ese tiempo pueril de la libertad. Muchos pelearon con estas ideas y decían que este tiempo nunca llegaría, que la gratuidad de la vida era imposible, que una escuela en la que aprenderás lo que quieres (y no lo que tienes que aprender) era imposible.

Lo cierto es que cada vez hay m√°s condiciones para poner en pr√°ctica esta especie de ‚Äúcomunismo agustiniano del Esp√≠ritu Santo‚ÄĚ, esta sociedad donde cada uno nace para ser su propio poema, esa sociedad donde cada vez que muere un ser humano dice ‚ÄĚ. un poema muri√≥ ¬ę.

Cuando hoy se habla de la sustitución del trabajo humano por máquinas e inteligencia artificial, se vislumbra un mundo en el que cada vez es más difícil tener trabajo y la consecuente necesidad de Renta Básica Incondicional, estamos hablando exactamente de lo que predijo Agostinho da Silva. : esta vez cuando las personas nacieron jubiladas y tuvieron que aprender a ocupar su tiempo con el juego.

Es obvio que tal transici√≥n nunca ocurrir√° de la noche a la ma√Īana, pero es cada vez m√°s claro que nos estamos moviendo en esa direcci√≥n.

Agostinho da Silva incluso hizo referencia a la Ilha dos Amores de Cam√Ķes como met√°fora de esa √©poca, y no olvid√≥ que, si bien no se produjo esta sustituci√≥n del ser humano por la m√°quina, el ser humano estaba condenado a tener que trabajar. , tener que producir y tener que ser educado en consecuencia. Pero no confundi√≥ etapa con gol. Y sab√≠a, perfectamente bien, que el objetivo era la Ilha dos Amores, el objetivo era que cada uno fuera el poema para el que hab√≠a nacido.

Hoy, en la política, en el momento en que se habla de la crisis de las ideologías, el auge del populismo y la falta de esperanzas, este camino agustiniano debe ser una clara guía de acción, avanzar hacia una sociedad libre y libre.

En sus propias palabras: ‚Äúes necesario, para que pueda existir esta Ilha dos Amores, que el hombre pueda entender que existe el capitalismo, que no se quede continuamente, obteniendo m√°s ganancias, y descontando m√°s intereses, y pagando m√°s deudas o pidiendo m√°s dinero prestados, pero para terminar en un punto donde la econom√≠a desaparece por completo, donde hay de todo para todos. Primer punto. Segundo punto, que all√≠ el hombre puede pasar a su verdadera vida, que es contemplar el mundo, ser poeta del mundo y poeta del mundo para √©l, de tal manera que nadie m√°s se preocupe jam√°s por hacer tal o cual cosa. tal obra, sino por ser tal o tal objeto en el mundo: su identidad, la √ļnica, el ser √ļnico que existe en el mundo entre los miles de millones de seres que existen en el mundo ‚ÄĚ.

El autor escribe seg√ļn la ortograf√≠a antigua.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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