Comida portuguesa: desafíos pospandémicos





Una de las características que más aprecian los portugueses es la convivencia con las comidas, algo que se puso en tela de juicio esta Navidad por la amenaza de la presencia de un patógeno invisible y nuevo en la mesa (Sars-CoV-2). Esta fue una de las grandes paradojas de la Navidad: en un momento en el que más se celebraba la socialización más cercana, nos vimos obligados a distanciarnos. La convivencia y la proximidad a la mesa adquirieron nuevos significados: peligro, riesgo y miedo, un nuevo léxico que desafía los principios más elementales del compartir y el placer en la mesa tan celebrada por la Dieta Mediterránea.





La pandemia ha alterado los contextos de compra, cocina y alimentaci√≥n de alimentos. ¬ŅQu√© consecuencias traer√° esta enfermedad a nuestra relaci√≥n con las pr√°cticas alimentarias presentes y futuras? En un sistema alimentario amenazado por el cambio clim√°tico y sus impactos que, en Portugal, ya se est√°n sintiendo a√Īo tras a√Īo – sequ√≠a, escasez de agua, incendios forestales, nuevas plagas, inundaciones e inundaciones, fen√≥menos meteorol√≥gicos extremos – qu√© escenarios se dise√Īan para el Comida portuguesa?

Dado que Portugal es el pa√≠s mediterr√°neo con mayor huella alimentaria por habitante (alrededor del 30%), ¬Ņqu√© medidas se pueden tomar para cambiar nuestro comportamiento? Con el lema del nuevo ensayo de la Fundaci√≥n Francisco Manuel dos Santos ¬ęH√°bitos alimentarios de los portugueses¬Ľ, este texto aporta algunas pistas sobre este tema.

De la Navidad digital a los riesgos de la inseguridad alimentaria

En esta √©poca festiva, las familias tuvieron que hacer cambios en sus comidas. Con qui√©n se come, qu√© se come, c√≥mo se come e incluso d√≥nde se come, todas fueron preguntas hechas por las familias para evitar comportamientos de riesgo. Algunos decidieron celebrar la Navidad solo con los de la casa, evitando la t√≠pica cena navide√Īa o el almuerzo con miembros de la familia extendida. Otros decidieron compartir la misma comida con miembros de la familia, pero solo con una videollamada de distancia.

Entre las familias tecnol√≥gicamente equipadas, las comidas compartidas por videollamada eran a veces m√°s pobres, desprovistas de todo el intercambio sensorial que ocurre cuando se disfruta de una comida juntos: los olores y perfumes de la comida no atraviesan la pantalla; los sonidos de satisfacci√≥n fueron ahogados por la interferencia en Internet; los colores de los platos, desdibujados por la inadecuada iluminaci√≥n del comedor; e incluso la visi√≥n perif√©rica de la familia en la mesa, tan com√ļn en otras Navidades, se redujo a la imagen de la pantalla.

Si sucedió algo divertido del otro lado, los de este lado no lo siguieron: el evento se había escapado del ángulo de la cámara. Rápidamente nos dimos cuenta de que, aunque las familias estaban virtualmente conectadas, no siempre compartían el mismo evento en sincronía.





Pero, si los hogares con acceso a equipos que facilitaron la Navidad digital se vieron marcados por sensaciones extra√Īas, en otros hogares la Navidad puede haber sido un evento triste. Unos porque pasaron este per√≠odo solos o aislados, otros porque perdieron a sus seres queridos a causa del Covid-19, y otros porque vieron su vida agravada por situaciones de desempleo, p√©rdida significativa de ingresos o el aumento del trabajo precario debido a efectos de la contracci√≥n econ√≥mica, lo que dificulta el acceso a una alimentaci√≥n adecuada.

La encuesta de la Direcci√≥n General de Salud -con el Instituto de Salud Ambiental de la Facultad de Medicina de la Universidad de Lisboa- concluy√≥ que uno de cada tres portugueses estuvo en riesgo de inseguridad alimentaria durante el primer confinamiento que tuvo lugar de marzo a mayo. A finales de a√Īo, la situaci√≥n puede haber empeorado significativamente con los innumerables informes y advertencias de las instituciones de solidaridad social, que muestran una gran preocupaci√≥n por el aumento de la inseguridad alimentaria y la pobreza debido a la pandemia.

Estas alertas son reforzadas por profesionales de la salud y nutricionistas que son conscientes de los efectos del encierro sobre la salud alimentaria de los portugueses, no solo en t√©rminos de deficiencias nutricionales, sino tambi√©n en el agravamiento del riesgo de pre-obesidad y obesidad. Esto afecta a la poblaci√≥n adulta, pero tambi√©n a los ni√Īos que tienen m√°s limitaciones para realizar actividades recreativas y deportivas fuera del hogar.

La pandemia como acelerador de tendencias

La pandemia trajo varios cambios y desaf√≠os a la dieta portuguesa, con una mayor preferencia por comprar productos locales a trav√©s de cadenas cortas (canastas de alimentos); nuevos horarios de restaurante (por ejemplo, almuerzos que comienzan a las 10 am para terminar a la 1 pm en √°reas consideradas de alto riesgo); aumento del comercio digital y el uso de plataformas en l√≠nea para pedir comida para llevar a casa (con todos los impactos en las precarias condiciones de los trabajadores que aseguran la distribuci√≥n de estas comidas); higiene y desinfecci√≥n de manos (con mayor ansiedad y estr√©s); el aplazamiento o la limitaci√≥n de eventos de convivencia en la mesa (en n√ļmero de personas y frecuencia); hacer m√°s comidas en casa (lo que, por un lado, puede haber fomentado una dieta m√°s saludable, por otro lado, sobrecarg√≥ a las mujeres con m√°s trabajo, reforzando las desigualdades de g√©nero en la divisi√≥n de las tareas dom√©sticas).

Covid-19 terminó acelerando las tendencias que venían desde atrás y forzó la transformación de la comida actual en un sistema de producción y consumo más robusto y resistente, preparado para responder a los riesgos sistémicos globales futuros. Pandemias como la que estamos viviendo serán más frecuentes, así como la aceleración y frecuencia de los efectos del cambio climático que forman parte de los mapas de riesgo global.

En medio de una pandemia, en mayo de este a√Īo, la Comisi√≥n Europea dio a conocer la Estrategia Prado ao Prato, un documento estrat√©gico del Pacto Ecol√≥gico Europeo que propone un conjunto de medidas para un sistema alimentario m√°s justo, saludable y respetuoso con el medio ambiente. Desde invertir en cadenas cortas de suministro de alimentos y productos locales, hasta fomentar sistemas agr√≠colas m√°s sostenibles, con √©nfasis en la agricultura ecol√≥gica, este documento recomienda medidas destinadas a transformar el sistema alimentario europeo para que sea m√°s resistente.

Los patrones alimentarios actuales de las sociedades industrializadas occidentales est√°n asociados con un n√ļmero creciente de problemas ambientales. Entre muchos otros, destacamos la degradaci√≥n de las tierras cultivables y forestales, las m√ļltiples contaminaciones, la p√©rdida de biodiversidad y, en particular, el agravamiento del cambio clim√°tico por la emisi√≥n de gases de efecto invernadero.

El informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de 2018 estima que aproximadamente una cuarta parte de las emisiones totales de gases de efecto invernadero se originan en el sector agroalimentario, los usos de la tierra y los bosques a través de emisiones directas de la producción (principalmente de animales) , sino también el impacto de la deforestación para satisfacer el aumento global del consumo de proteínas animales (por ejemplo, piensos). El informe publicado en 2019 por la Comisión EAT-Lancet va más allá y pide una reducción del consumo de carne y otros productos de origen animal en las sociedades occidentales, promoviendo un aumento en el consumo de productos de origen vegetal.

Consumo y cambio alimentario en Portugal

En una reciente resumen de pol√≠ticas de OBSERVA – Observatorio de Medio Ambiente, Territorio y Sociedad de ICS-ULibsoa sobre Pol√≠ticas Alimentarias en Portugal, se dice que ha habido una r√°pida conversi√≥n del consumo de alimentos con el resto de pa√≠ses occidentales durante las √ļltimas cuatro d√©cadas.

Nos hemos alejado del est√°ndar de la dieta mediterr√°nea (actualmente la proporci√≥n de portugueses con alta adherencia a este est√°ndar es del 26%, especialmente entre las mujeres) y hemos aumentado sustancialmente el consumo de productos animales. Seg√ļn datos del Instituto Nacional de Estad√≠stica, el consumo anual de carne alcanz√≥ los 119 kg / c√°pita en 2019, siendo la carne de cerdo m√°s consumida (que se duplic√≥ entre 1980 y 2019 a 44,3 kg por persona / a√Īo) y las aves de corral que casi se triplicaron. en el mismo per√≠odo a 44,4 kg por persona / a√Īo.

Pero tambi√©n somos el segundo pa√≠s de la Uni√≥n Europea, despu√©s de Malta, que m√°s pescado consume (en 2018 con 61 kg / per c√°pita / a√Īo), y tambi√©n garantizamos el tercer lugar en el podio mundial, justo despu√©s de los japoneses e islandeses. Ser√≠a una buena noticia si no fuera por la contribuci√≥n del pescado a la huella de carbono alimentaria de los portugueses, adem√°s de todos los problemas de salud e insostenibilidad de los recursos pesqueros y marinos (sobrepesca, contaminaci√≥n, p√©rdida de biodiversidad).

Una dieta nutricionalmente inadecuada y desequilibrada con exceso de prote√≠na animal, grasas saturadas, az√ļcar y sal, sumada a una ingesta insuficiente de frutas y verduras (de media 284gr / d√≠a, muy por debajo de los 400gr / d√≠a recomendados por la Organizaci√≥n Mundial de la Salud) ha acelerado el aumento enfermedades cardiovasculares, diabetes y sobrepeso entre la poblaci√≥n portuguesa. Los h√°bitos alimentarios de los portugueses combinan una alta huella de carbono, pero tambi√©n una baja calidad nutricional.

A pesar de todo, los resultados de la Segunda Gran Encuesta de Sostenibilidad en Portugal realizada por ICS-ULisboa, en alianza con Miss√£o Continente y, a partir de una muestra representativa de la poblaci√≥n portuguesa, se√Īalaron que el 65% de los encuestados ya lo hizo, en 2018 al menos una comida a base de verduras (almuerzo / cena) durante la semana. Quienes mostraron una mayor apertura al cambio de h√°bitos alimentarios fueron principalmente las mujeres, los m√°s j√≥venes, los m√°s educados y residentes en √°reas metropolitanas.

Para cambiar los hábitos alimentarios es necesario actuar simultáneamente en tres frentes: la información y la educación, es decir, la formación de personas con conocimientos y habilidades en alimentación saludable y sostenible que se adecuen a la dinámica de su vida diaria; Facilitar el acceso a productos más saludables y sostenibles en los establecimientos comerciales y de restauración, así como difundirlos en los circuitos de amigos y familiares y, finalmente, promover valores, significados y emociones en torno a la salud y la sostenibilidad, con publicidad y los medios de comunicación jugaron un papel crucial.

Al mismo tiempo, es necesario agotar la fuerza de prácticas alimentarias menos saludables y sostenibles y fomentar alternativas, por ejemplo, la Dieta Mediterránea que promueve una menor huella alimentaria. También es importante actuar sobre el conjunto de prácticas que van más allá de la alimentación (trabajo, entretenimiento, deportes, compras, transporte, movilidad). ¡Cambiar los hábitos alimenticios requiere cambiar otras actividades diarias que no tienen nada que ver con la comida!

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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