Cogestión: buena en teoría, difícil en la práctica





TAP ha estado en el punto de mira debido a un problema que podría explicarse como causado por un mal gobierno corporativo. El ministro dio instrucciones vía WhatsApp, el secretario de Estado envió correos electrónicos pidiendo cambiar los horarios de los vuelos, el diputado habló casi a diario con el director general y este último pidió la destitución de un colega de la administración, sin que el proceso se haya llevado a cabo de la forma debida. forma.





Para profundizar en la trama, el Estado y el Gerente General firmaron un contrato que no fue ratificado por los propios órganos de la empresa y el Gobierno terminaría despidiendo a la señora en vivo por televisión, buscando luego fundamentar la decisión a posteriori, en un proceso ridículo cuyo desenlace aún estamos esperando.

En resumen, TAP tenía un problema con gobernancia la cual fue ocasionada por las personas que desempeñaban las funciones de mayor responsabilidad en la empresa y por los líderes políticos que supervisaban la empresa. No fue provocada por los tan criticados trabajadores de TAP, ni por el representante que estos últimos tienen en la administración, João Duarte, en un raro caso de cogestión en Portugal.

La cogestión consiste en la presencia de los representantes de los trabajadores en los órganos de gobierno de las empresas y fue objeto de una interesante conversación que la Orden de Economistas promovió el pasado 3 de mayo, con la JE como socio de medios. En Alemania es habitual y sus defensores señalan como ventajas el hecho de que los representantes de los trabajadores tengan una visión a largo plazo de las empresas, a diferencia de muchos directivos profesionales que las ven como una etapa más de su carrera.

Otras ventajas serán una mayor motivación y un compromiso más sólido por parte de los trabajadores para alcanzar las metas, mejorando la productividad y permitiendo a las empresas enfrentar mejor los momentos de crisis, porque los trabajadores están llamados a ser parte de la solución. No por casualidad, la cogestión es uno de los modelos que se han señalado como posibles caminos para las organizaciones que quieren destacar por las buenas prácticas en el tercer pilar de los criterios ESG, que se refiere al buen gobierno.

Sin embargo, la cogestión es un modelo que funciona bien sobre todo en las grandes empresas y nuestra realidad no es parecida a la de Alemania. El tejido empresarial portugués está compuesto principalmente por miles de micro, pequeñas y medianas empresas, muchas de ellas de carácter familiar, donde la cogestión sería muy difícil de implantar. Y en los casos en que exista tal dimensión, será necesario que la presencia de los trabajadores en la junta directiva no sea vista como una extensión de la lucha sindical.

Los trabajadores que resulten elegidos para la administración estarán en este órgano con la misión de defender lo mejor para la empresa, actuando en representación de una parte importante de su partes interesadas. En definitiva, el camino hacia la cogestión no es fácil y supone un proceso de aprendizaje e incluso un cambio de mentalidades, pero en un momento en el que las buenas gobernancia es visto como decisivo para el crecimiento de las empresas, vale la pena tomar este modelo en serio.





Ana Gomez

Ana Gómez. Nació en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios años. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. También me considero una Geek, amante de la tecnología los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebookhttps://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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