"Chora, llora Catalu√Īa": el otro 11 de septiembre





El 11 de septiembre pasan 304 a√Īos sobre la derrota que constituy√≥ un duro golpe en las aspiraciones independentistas catalanas – una historia que sirve de hilo conductor al doble "Excelsis Deo", de Jordi Saval.





La mayor√≠a de las naciones eligieron para el d√≠a nacional la fecha de una victoria decisiva, pero el D√≠a de Catalu√Īa (Diada Nacional de Catalunya, o simplemente Diada), se√Īala un momento infausto para los catalanes: la ca√≠da de Barcelona, ‚Äč‚Äča 11 de en septiembre de 1714, en manos de las tropas de los Borbones, comandadas por el Duque de Berwick, que puso fin a la Guerra de Sucesi√≥n de Espa√Īa ya las aspiraciones de Catalu√Īa a la independencia.

En cuanto a Felipe V – un Bourbon – y Carlos III – un Habsburgo – disputaban el trono espa√Īol, en una guerra que envolvi√≥ a las potencias europeas y se extendi√≥ de 1701 a 1714, la vida musical prosigu√≠a en Madrid y Barcelona, ‚Äč‚Äčciudades a las que quedaron asociados, , los compositores Henry Desmarest y Francesc Valls. El maestro catal√°n Jordi Savall tom√≥ de cada uno de los compositores una misa compuesta por alturas de la Guerra de la Sucesi√≥n de Espa√Īa y le uni√≥ cuatro canciones tradicionales catal√°n que evocan la lucha de la regi√≥n por la independencia. El doble √°lbum En excelsis Deo, con interpretaci√≥n de La Capella Reial de Catalunya y Le Concert des Nations, fue editado por Alia Vox y es un buen pretexto para examinar los antecedentes de una cuesti√≥n que, tras muchos a√Īos de adormecimiento, volvi√≥ a entrar en erupci√≥n en 2017-18.

La red de bodas entre casas reales europeas y el hecho de que el enfermo Carlos II de Espa√Īa muri√≥ el 2 de noviembre de 1700, a los 38 a√Īos, sin dejar descendencia crearon un monumental imbr√≥glio, pues quiere los Bourbon quiere los Habsburgo reclamaban la corona espa√Īola .

En realidad, la muerte sin hijos de Carlos II -que acabar√≠a por ser el √ļltimo rey Habsburgo de Espa√Īa- era esperada hace algunos a√Īos y las potencias europeas hab√≠an andado a trazar escenarios, planear jugadas, rubricar tratados de partici√≥n de territorios y combinar matrimonios de conveniencia, unas ambicionando m√°s poder, otras tratando de mantener el equilibrio de fuerzas y evitar la ascensi√≥n de una superpotencia. En 1698, Carlos II hab√≠a nombrado, en su testamento, a Jos√© Ferdinand Leopold de Baviera, entonces con seis a√Īos de edad, como su sucesor, pero el chico muri√≥ tres meses despu√©s de la viruela, por lo que volvi√≥ todo a la estaca cero.

En el juego de alianzas y presiones que sigui√≥, Carlos II fue convencido de nombrar a su sucesor el Habsburgo Arquiduque Carlos de Austria (1685-1750), entonces con 14 a√Īos, pero el 2 de octubre de 1700, un mes antes de morir, Carlos II enmend√≥ el testamento y dio el lugar a su sobrino-nieto, el Borb√≥n Filipe, Duque de Anjou (1683-1746), apenas dos a√Īos mayor.





Filipe, Duque de Anjou, fue reconocido como Felipe V de Espa√Īa el 16 de noviembre de 1700. (Retrato de Jean Ranc)

La noticia del fallecimiento de Carlos II lleg√≥ a Versailles el 9 de noviembre y la 16, Felipe, Duque de Anjou, entonces con 17 a√Īos, fue presentado a la corte ya los embajadores como nuevo rey de Espa√Īa por su abuelo Luis XIV, que le recomend√≥ que fuera "un buen espa√Īol", pero no se olvidara de que hab√≠a nacido franc√©s. El embajador de Espa√Īa expres√≥ su acuerdo con la elecci√≥n, proclamando "la abolici√≥n de los Pirineos".

Los Habsburgo disputaban con los Borbones la primac√≠a en Europa desde hace mucho tiempo y no podr√≠an permitir que el rival arregle a Espa√Īa hacia su lado. Tambi√©n Inglaterra, los Pa√≠ses Bajos y Portugal ve√≠an con preocupaci√≥n "la abolici√≥n de los Pirineos" y declararon la guerra a Francia y Espa√Īa, y lo que comenz√≥ como una disputa din√°stica entre Borbones y Habsburgo se convirti√≥ en una guerra a nivel europeo, que es y que, en 1697, a trav√©s del Tratado de Ryswick, a otro sangriento conflicto continental, la Guerra de los Nueve A√Īos (tambi√©n conocida como Guerra de la Liga de Augsburgo), oponi√©ndose a Francia a la Gran Alianza (Holanda, Inglaterra, Sacro Imperio, Espa√Īa, Suecia y Saboya).

A este conflicto europeo hay que sumar, claro, la guerra civil en Espa√Īa y el largo historial de enfrentamientos entre Catalu√Īa y el gobierno de Madrid. El 7 de junio de 1640, con la revuelta del Corpus de Sangre, en Barcelona, ‚Äč‚Äčhab√≠a comenzado la Guerra dels Segadores, en la que Catalu√Īa se sublev√≥ contra lo que entend√≠a ser la opresi√≥n llevada a cabo por Felipe IV (cuyo largo reinado se extendi√≥ de 1621 a 1665), que hab√≠a adoptado medidas de centralizaci√≥n del poder y ten√≠a una pol√≠tica fiscal predatoria.

En 1641, los Estados generales proclamaron la Rep√ļblica Catalana, pero, sabiendo que no pod√≠an hacer frente solos al poder√≠o de Felipe IV, acogieron el apoyo de Francia, que estaba en guerra con Espa√Īa desde 1635, acab√°ndose por verse obligados a conceder la ayuda Luis XIII de Francia el t√≠tulo de Conde de Barcelona.

A pesar del apoyo franc√©s, Felipe IV acab√≥ por prevalecer militarmente: las tropas francesas fueron expulsadas hacia el norte de los Pirineos, la rebeli√≥n catalana fue sofocada en 1652 y la Guerra Franco-Espa√Īola termin√≥ en 1659, mediante la Paz de los Pirineos, que concedi√≥ a Francia los franceses, territorios de lengua catalana al norte de los Pirineos.

Sin embargo, Portugal, que se hab√≠a rebelado contra Felipe IV seis meses despu√©s de que los catalanes podr√≠a atribuir parte del √©xito de su Guerra de la Restauraci√≥n (que dur√≥ hasta 1668) al hecho de que Espa√Īa tiene otros fuegos que desea eliminar. Sin embargo, la lucha de Catalu√Īa no fue vana, pues logr√≥ recuperar los derechos de que gozaba antes de que Felipe IV hab√≠a jugado su carta centralista.

Y fue en el goce de ese estatuto de relativa autonom√≠a que, en 1701-02, las cortes catalanas negociaron largamente con Felipe V su reconocimiento como rey de Espa√Īa, que aceptaron a condici√≥n de mantener sus privilegios y de la atribuci√≥n del estatuto de puerto libre a barcelona. Sin embargo, la desconfianza de los catalanes en relaci√≥n a las intenciones de Felipe V de cumplir lo prometido fue aumentando y en 1705 un grupo de notables catalanes (que se conocieron como "austracistas") firm√≥ un acuerdo con los ingleses -el Pacto de G√©nova- con vistas, al desembarque de tropas inglesas en Catalu√Īa, que se concertar con las milicias catalanas para expulsar a las tropas espa√Īolas. En cambio, los catalanes reconoc√≠an al archiduque Carlos como rey de Espa√Īa, comprometi√©ndose √©ste, a su vez, a respetar las leyes y privilegios de Catalu√Īa.

La flota de 180 barcos con el archiduque Carlos a bordo zarp√≥ de Lisboa y Barcelona atacado en agosto de 1705, mientras que estallaron los disturbios de los catalanes. Las fuerzas de Felipe V capitularon en octubre y el Arquiduque fue aclamado como Conde de Barcelona y como Carlos III de Espa√Īa, t√≠tulo tambi√©n reconocido por los pa√≠ses de la Gran Alianza y el papa Clemente XI.

Pero la ofensiva aliada fue perdiendo √≠mpetu y Carlos III nunca logr√≥ consolidar las ganancias territoriales m√°s all√° de las fronteras de Catalu√Īa. Un √©xito temporal que posibilit√≥ a Carlos III entrar en Madrid acab√≥ siendo anulado por las victorias franco-espa√Īolas en las batallas de Brihuega y Vilaviciosa, en 1710, remitiendo a Carlos III de nuevo a las fronteras catalanas. Por otro lado, la destrucci√≥n provocada por la guerra y las crisis econ√≥micas y financieras de ella derivadas estaban dejando a los beligerantes de ambos lados en apuros, por lo que comenzaron a lanzarse puentes para negociaciones de paz.

En 1711, la viruela volvi√≥ a barajar el juego de la disputa por el trono de Espa√Īa: Jos√© I, Sacro Emperador Romano y hermano mayor de Carlos III, sucumbi√≥ a una epidemia de viruela en Viena a los 24 a√Īos, sin dejar hijo var√≥n, lo que hizo de Carlos su sucesor en el trono.

Carlos III se apresur√≥ a regresar a Viena para asumir la corona imperial como Carlos VI e Inglaterra, siempre ciosa en preservar el equilibrio de fuerzas en el continente, ante la eventualidad de tener el mismo monarca a reinar sobre el Imperio Espa√Īol y el Sacro Imperio , retir√≥ el apoyo a la Gran Alianza. El Tratado de Utrecht en 1713, firmado entre Inglaterra, Holanda, Portugal y Cerde√Īa, por un lado, y Francia y Espa√Īa de Felipe V, por el otro, deja indefensos a los catalanes.

Se quedar√≠a a√ļn peor cuando el Tratado de Rastatt, firmado el 7 de marzo de 1714 (y luego confirmado por el Tratado de Baden, el 7 de septiembre de 1714), puso fin a las hostilidades entre Francia y Austria. La derrota de Catalu√Īa se hizo inevitable: con la ca√≠da de Barcelona, ‚Äč‚Äčel 11 de septiembre de 1714, llegaba a su fin la Guerra de la Sucesi√≥n de Espa√Īa.

Las orientaciones que Filipe V dio al Duque de Berwick, comandante de las tropas que sitiaban Barcelona, ‚Äč‚Äčexpresaban bien su irritaci√≥n ante la resistencia obstinada de los catalanes: "merecen ser sujetos al m√°ximo rigor seg√ļn las leyes de la guerra, para que sirvan de ejemplo a todos "mis dem√°s s√ļbditos", por lo que todos los rebeldes deb√≠an ser pasados ‚Äč‚Äčal cuchillo y todos los que no renegaran al Arquiduque Carlos deb√≠an ser tomados por enemigos.

Pocos d√≠as despu√©s de entrar en Barcelona, ‚Äč‚Äčel Duque de Berwick, que hab√≠a recibido instrucciones para gobernar Catalu√Īa "como si no tuviera forma alguna de gobierno", extingui√≥ oficialmente todas las instituciones catalanas -especialmente las Cortes-, cre√≥ la Real Junta Superior de Justicia y Gobierno y coloc√≥ en los cargos de los municipios partidarios de Felipe V. Se sigui√≥ la confiscaci√≥n de propiedades de quienes hab√≠an apoyado a Carlos III, muchos de los cuales se hab√≠an exilado. Llegaba al final el Principado de Catalu√Īa y se afirmaba plenamente el dominio de los Borbones franceses sobre Espa√Īa, que dura hasta nuestros d√≠as.

La progresiva radicalizaci√≥n de las posiciones en el conflicto entre los independentistas catalanes y el Gobierno central de Madrid a lo largo de 2017-18 podr√≠a haber dejado perplejos a los dem√°s europeos, pero quien sea consciente de estos episodios de la Guerra de la Sucesi√≥n espa√Īola percibir√° que la disputa pol√≠tica de hoy tiene las ra√≠ces fundas y es alimentada por rencores y resabios antiguos.

Henry Desmarest ten√≠a todo para ser un nombre m√°s grande del Barroco franc√©s, una figura de la estatura de Jean-Baptiste Lully, Marc-Antoine Charpentier, Fran√ßois Couperin y Jean-Philippe Rameau. En vez de eso, es conocido s√≥lo de algunos m√ļsicos, music√≥logos y aficionados de la m√ļsica antigua francesa.

Henry Desmarest (a veces tambi√©n grabado como Desmarets) naci√≥ en Par√≠s en 1661, en una familia modesta. A los 13 a√Īos, tras la formaci√≥n inicial en el coro de la iglesia de Saint-Germain l'Auxerrois, entr√≥ al servicio de la Chapelle Royale de Luis XIV como ni√Īo de coro ("page"), donde recibi√≥ instrucci√≥n de dos notables compositores, Henry Du Mont y, Pierre Robert – y, posiblemente, tambi√©n de Lully, el se√Īor absoluto de la m√ļsica en Francia. En 1678, dej√≥ ser "page" y habr√° compuesto uno Te Deum (dicho de Par√≠s), para distinguirlo de otro, denominado "de Lyon") que revela sorprendente maestr√≠a y madurez, por lo que al a√Īo siguiente fue nombrado "ordinaire de la musique du roy". Un bailado (perdido) presentado ante la corte en 1682 para festejar el nacimiento del Duque de Borgo√Īa, hijo de los delfines, aument√≥ su prestigio y hab√≠a quien viera en este joven prometedor el sucesor de Lully al frente de la m√ļsica de Versalles, donde en 1682 , Luis XIV hab√≠a fijado la residencia, aunque las obras en el vasto complejo de edificios y jardines todav√≠a estaban en curso.

Cuando en 1683, Du Mont y Robert se resignaron a sus puestos, debido a la edad avanzada, se abri√≥ un concurso para cuatro vicectores de capilla real y Desmarest estaba entre los 35 candidatos – la nata de los compositores franceses. Desmarest pas√≥ a la segunda fase de la prueba pero acab√≥ por ser rechazado, no por falta de talento pero por falta de edad, pues el rey entendi√≥ que la direcci√≥n de los m√ļsicos y de las p√°ginas requer√≠a a alguien con m√°s pulso y autoridad que los 23 a√Īos de Desmarest podr√≠an asegurar. No obstante, uno de los cuatro puestos – el m√°s codiciado – fue a Michel Richard Delalande (1657-1726), apenas cuatro a√Īos mayor que Desmarest.

Los otros escogidos fueron Pascal Collasse (1649-1709), Guillaume Minoret (c.1650-1720) y Nicolas Goupillet (1650-1713). Los dos √ļltimos eran talentos menores y hay quien sugiere que Goupillet, que era maestro de capilla en la catedral de Meaux, fue elegido por Luis XIV debido a la recomendaci√≥n de Jacques-B√©nigne Bossuet, obispo de Meaux, que estaba bien consciente de la mediocridad de Goupillet y se pretend√≠a ver libre del yeso.

[Aperturadel"divertissement"[Aberturado‚Äúdivertissement‚ÄĚLa Diane de Fontainebleu, de Desmarest, estrenado en Versalles en 1686:]

En el caso de que se trate de una de las m√°s importantes de la historia de la humanidad, se ha convertido en una de las m√°s antiguas del mundo. XIV, propuso a Desmarest que fuera su "negro" – as√≠, durante diez a√Īos, los motetos de Desmarest fueron presentados ante Luis XIV como si fueran de la autor√≠a de Goupillet. Este se acostumbr√≥ de tal modo a recibir del rey elogios por las "sus" composiciones que se habr√° convencido de que los merec√≠a realmente y dej√≥ de pagar al "negro".

Desmarest, furioso, denunci√≥ al embustero al rey, esperando quedarse con su lugar, pero Luis XIV, aunque ten√≠a el arte de Desmarest en gran estima, Te Deum presentado en el Louvre en 1687 para celebrar el restablecimiento del rey despu√©s de que una enfermedad le llevara a otorgarle una pensi√≥n de 900 libras, no le gust√≥ saber que hab√≠a sido enga√Īado durante una d√©cada y despidi√≥ a ambos. El puesto vacante fue para Delalande, que iba acumulando poder en la Chapelle Royale.

[Exceptodel[ExcertodoDe profundis de Desmarest, probablemente una de las obras presentadas en Versailles bajo el nombre de Goupillet. En el caso de que se trate de una de las m√°s importantes de la historia de la humanidad, el Papa Benedicto XVI,

Desmarest redireccion√≥ su talento para los escenarios parisinos – Lully, que pose√≠a el monopolio de la √≥pera en Francia, falleci√≥ en 1687 – y en ese mismo a√Īo de 1693 estren√≥ la √≥pera Didon en la Acad√©mie Royale de Musique, seguida de Circ√© (1694) Th√©ag√®ne et Charicl√©e y Les amours de Momus (ambas de 1695), al mismo tiempo que asum√≠a el puesto de maestro de capilla en el colegio jesuita Louis-le-Grand.

En 1696, el compositor, que cas√≥ en 1689 con √Člisabeth Desprez, de quien tuvo una hija, se vio viudo. Por esa √©poca, establec√≠a lazos de amistad con la familia de Jacques Saint-Gobert, que acumulaba funciones de m√©dico de Gast√≥n d'Orl√©ans con la de colector de impuestos, de cuya hija adolescente, Marie-Marguerite, se convirti√≥ en profesor de m√ļsica. Desmarest y Marie-Marguerite se apasionaron, pero el padre Saint-Gobert se opuso terminantemente a que la hija de una familia de buenos linajes se casara con un m√ļsico. Pero la novela prosigui√≥ en secreto y, en 1697, a√Īo del estreno de otra √≥pera de Desmarest, V√©nus et Adonis, naci√≥ a la pareja un hijo.

[[Pasajero de Vénus et Adonis (1697), por Les Talens Lyriques, con dirección de Christophe Rousset:]

Furibundo, el padre Saint-Gobert encerr√≥ a su hija en un convento, pero Desmarest logr√≥ sustraerla a la clausura. El padre Saint-Gobert no se qued√≥ por los ajustes y en 1698 – a√Īo de estreno de la √≥pera Les f√™tes galantes – acus√≥ a Desmarest de seducci√≥n y secuestro, crimen que era susceptible de pena de muerte. Y fue a la pena de muerte que, en agosto de 1699, el tribunal conden√≥ a Desmarest, que no tuvo otro remedio que huir a Bruselas, acompa√Īado de su amada Marie-Marguerite. En la ausencia del condenado, Jacques Saint-Gobert -que, sin embargo, deservi√≥ a su hija y acus√≥ a la mujer de complicidad en el secuestro y de intentar envenenarlo- tuvo que contentarse con ver el ahorcamiento de la efigie de Desmarest en mayo de 1700, en Paris.

Despu√©s de haber estado alg√ļn tiempo al servicio de Maximilian Emanuel de Baviera, gobernador de los Pa√≠ses Bajos Espa√Īoles, en Bruselas, Desmarest se traslad√≥ a Madrid en 1701, siendo nombrado en agosto, maestro de capilla de Felipe V, que acababa de subir al trono espa√Īol.

En septiembre, Desmarest viaj√≥, con el monarca, a Barcelona, ‚Äč‚Äčpara el matrimonio de Felipe V con Mar√≠a Luisa Gabriela de Saboya (la novia ten√≠a 13 a√Īos y el novio 18), en Figueras. Las ceremonias fueron abrumadas por una diversi√≥n "para Sus Majestades Cat√≥licas" compuesto por Desmarest. En 1702, regres√≥ a Madrid, donde formaliz√≥ la uni√≥n con Marie-Marguerite.

Sin embargo, el estallido de la Guerra de la Sucesi√≥n Espa√Īola hizo el ambiente poco propicio para la m√ļsica en la corte (que camin√≥ en itinerancia por varias ciudades), a la que sum√≥ una inflexi√≥n del gusto de Felipe V en favor de la m√ļsica italiana, que determin√≥ la dispensa de la m√ļsica m√ļsicos franceses. En 1707 Desmarest busc√≥ nuevo cargo como maestro de capilla de Leopoldo I, Duque de Lorena, en Nancy (la Lorena era entonces un estado soberano, que no estaba bajo la alzada del rey de Francia), donde compuso m√ļsica sacra y √≥peras.

Desmarest no dejó de enviar obras a Francia y de intentar obtener el perdón de Luis XIV y, quizá, un puesto en la Chapelle Royale, empresa en la que contó con la complicidad de varios compositores franceses y del Conde de Toulouse, hijo bastardo de Luis XIV, un melómano que era gran apreciador del arte de Desmarest ya cuyo celo las copias de las pocas obras del compositor que sobrevivieron hasta nuestros días.

En una visita de Luis XIV al Conde de Toulouse en el Ch√Ęteau de Rambouillet, en 1712, Jean-Baptiste Matho, maestro de capilla (y antiguo colega de Desmarest en las p√°ginas de la Chapelle Royale), hizo ejecutar motetos de Desmarest sin revelarle el autor; el rey los reconoci√≥ y los elogi√≥, pero cuando los nobles y los m√ļsicos aprovecharon la ocasi√≥n para interceder en favor de Desmarest, el rey retorn√≥ que el exilio de √©ste era para √©l p√©rdida mayor que para cualquier otra persona, pero que hab√≠a jurado nunca agraciar a alguien por el crimen que el compositor hab√≠a practicado.

Desmarest s√≥lo ser√≠a perdonado cinco a√Īos despu√©s de la muerte de Luis XIV, en 1720, durante el per√≠odo de regencia correspondiente a la minor√≠a de Luis XV; en los a√Īos siguientes su matrimonio ser√≠a reconocido, las disposiciones legales contra √©l canceladas y la pensi√≥n real aumentada a 1500 libras. En 1726, Desmarest se postul√≥ al maestro de capilla de Luis XV, pero fue, una vez m√°s, preterido. En la corte de Lorena, falleci√≥ en Lun√©ville el 7 de septiembre de 1741, con 80 a√Īos.

[LaudaJerusalem[LaudaJerusalem, uno de los Grands Motets compuesto c.1713-15, cuando Desmarest estaba al servicio del Duque de Lorena. Por Sophie Daneman y Rebecca Ockenden (sopranos), Paul Agnew (haute-contre, Laurent Slaars (tenor), Arnaud Marzorati (bajo) y Les Arts Florissants, con la dirección de William Christie (Erato):]

La poca notoriedad de Desmarest frente al genio que sus obras evidencian no se explica s√≥lo por su vida tumultuosa por los patrones usuales en los compositores – resulta tambi√©n de buena parte de lo que compuso haberse perdido y del resto, en copias realizadas por Andr√© Danican Philidor , responsable de la biblioteca musical real, bajo la direcci√≥n del Conde de Toulouse, haber sobrevivido de forma incompleta, faltando las partes intermedias de cuerdas en casi toda la m√ļsica sacra, lo que obliga a un laborioso trabajo de reconstrucci√≥n.

La Misa a dos coros y dos orquestas de Desmarest no s√≥lo es la √ļnica misa sobreviviente de Desmarest como es una de las raras misas para grandes efectivos corales e instrumentales del Barroco franc√©s, una vez que la tradici√≥n de m√ļsica sacra que se impuso en la corte de Versailles (y que fue imitada en las capillas otros grandes se√Īores) fue la de los Grands Motets. Por otro lado, muchas de las misas que habr√°n sido compuestas para instituciones religiosas se habr√°n perdido cuando la furia anticlerical de la Revoluci√≥n Francesa llev√≥ al saqueo e incendio de archivos eclesi√°sticos.

La copia de la Misa a dos coros y dos orquestas fue realizada por Philidor en 1704 y algunos music√≥logos sugieren que formar√≠a parte de las obras que Desmarest fue enviando regularmente a Francia para tratar de obtener el perd√≥n real, siendo probable que haya sido compuesta en Espa√Īa (un music√≥logo sugiere que la obra tiene afinidades estil√≠sticas con el per√≠odo de Desmarest en Lorena, pero esto es incompatible con la fecha de 1704). Philidor anot√≥ en la copia los nombres de los 27 int√©rpretes y el hecho de que √©stos figuraran en la hoja de pagos de la Chapelle Royale en los primeros a√Īos del siglo XVIII, permite presumir que la obra se habr√≠a ejecutado en Versalles algunos a√Īos despu√©s de 1704.

Francesc Valls naci√≥ en Barcelona en 1671 pero no hay certezas sobre la fecha de nacimiento sin sobre los lugares donde habr√° hecho el aprendizaje de su mister, ni siquiera en cuanto a sus primeros puestos. La primera informaci√≥n segura sobre Valls se refiere al nombramiento como maestro de capilla en la bas√≠lica de Santa Mar√≠a del Mar, en Barcelona, ‚Äč‚Äčen 1696, donde no tuvo tiempo de calentar el lugar, pues, en el mismo a√Īo asumi√≥ funciones de adjunto del maestro de capilla de la catedral de Barcelona, ‚Äč‚ÄčJuan Barter, cuya edad avanzada no le permit√≠a ya desempe√Īar su cargo. El nombramiento efectivo de Valls como maestro de capilla s√≥lo tuvo lugar en 1706, tras el fallecimiento de Barter, aunque desde luego asumi√≥ las responsabilidades de √©ste.

En 1701, Valls tuvo la oportunidad de encontrarse con Desmarest, cuando éste viajó con Felipe V a Barcelona y es también probable que Desmarest haya asistido a la ejecución de la misma. Misa Scala Aretina, de Valls, que tuvo lugar en 1702, en aquella ciudad.

Cuando, en 1705, el Arquiduque Carlos III de Austria se estableci√≥ en Barcelona, ‚Äč‚Äčvino acompa√Īado por su capilla musical, que ejercer una fuerte influencia sobre los m√ļsicos catalanes. Carlos III dej√≥ Barcelona en 1711 y la ciudad cay√≥ en manos de Felipe V en 1714, poniendo fin a la Guerra de la Sucesi√≥n de Espa√Īa. Valls se mantuvo como maestro de capilla de la catedral hasta 1726, momento en que se reform√≥, alegando tres d√©cadas de servicio y una salud debilitada.

["PuraauroraMar√≠a"delTonoasolitarioalaPuraConcepci√≥n[‚ÄúPuraauroraMaria‚ÄĚdoTonoasoloalaPuraConcepci√≥nPuesoy benignas las luces, de Valls, por conjunto La Corte Musical, con direcci√≥n de Rog√©rio Gon√ßalves, en el √°lbum Tonos divinos espa√Īoles (Pan Classics):]

Valls ten√≠a raz√≥n para sentirse cansado y con sensaci√≥n de deber cumplido, pues el inventario de la catedral de Barcelona registra un total de 636 obras suyas, pr√°cticamente todas sacras, de las cuales 341 son en lat√≠n, a las que se suman, en espa√Īol, seis oraciones , 143 villancicosy 126 Tonos . Compuso 25 misas, entre las que se cuenta la Misa Regalis(1741), de Juan V de Portugal (casado en 1708 con Mar√≠a Ana de Austria, el archiduque Carlos III hermana).

Aunque ha vivido hasta 1747, de las 636 obras de su inventario, sólo 24 son posteriores a 1726, habiendo consagrado parte de este período a la redacción del tratado Mapa armónico , publicado en 1742.

[[Plorans ploravit, de Valls, por el Ensemble Claudio Monteverdi, con dirección de Massimo Piani, en vivo en la Iglesia de San Trovaso, Venecia, 2014:]

Hay quienes ve marcas de las monumentales obras sacras policorales de los compositores austriacos Johann Joseph Fux (c.1660-1741) y Heinrich Ignaz Franz von Biber (1644-1704) en las misas de Valls y, en particular, Misa Scala Aretina– no es por casualidad que una grabaci√≥n anterior de la Misa Scala Aretina , dirigida por Gustav Leonhardt (Deutsche Harmonia Mundi), acoge esta al Consejo r√©quiem de Biber. Sin embargo, si los m√ļsicos austriacos de Carlos III s√≥lo llegaron a Barcelona en 1705, no pudieron haber influenciado directamente una obra estrenada en 1702, como sugieren algunos music√≥logos.

la Misa Scala Aretinase deriva su nombre de la escala musical de seis notas, invención atribuida al monje medieval Guido d'Arezzo, que Valls utiliza como material temático en la composición. Se destina a 11 voces, repartidas por tres coros (3 + 4 + 4), a la que se suma un "coro" de instrumentos, que doblan las voces.

En el "Credo" de la misa de Valls el tono triunfal del "Crucifixus etiam pro nobis" se destaca por el insólito, pues esta línea suele ser objeto de un tratamiento sombrío y apesadumbrado Рpero, quizás, Valls tendría, como muchos cristianos, una la idea exaltante del martirio.

["Crucifixus"del"Credo"dela[‚ÄúCrucifixus‚ÄĚdo‚ÄúCredo‚ÄĚdaMisa Scala Aretina, de Valls, por La Grande Chapelle, con direcci√≥n de Albert Recasens (Lauda):]

la Misa Scala Aretina , que es hoy la m√°s conocida de las obras de Valls, estuvo en el centro de una pol√©mica espoletada en 1715 por Gregorio Portero, organista de la catedral de M√°laga, que reprob√≥ la existencia de una disonancia en la entrada de la voz m√°s aguda del coro II en el Miserere nobis "de la secci√≥n" Qui tollis ", en el Gloria. El debate se prolong√≥ hasta 1737 e inflam√≥ el mundo musical espa√Īol, llegando a involucrar a 57 maestros de capilla y organistas – hasta Alessandro Scarlatti, maestro de capilla del virrey de N√°poles, entr√≥ en la lecci√≥n.

Valls justific√≥ as√≠ el empleo de la disonancia: "¬ŅQu√© son las reglas en las artes sino medios para alcanzar un fin? (…) ¬ŅCu√°l es el prop√≥sito de la m√ļsica? Cualquiera que no sea sordo responder√° que es la melod√≠a. Pero si se logra, ¬Ņqu√© importa si no cumplido alguna de las reglas establecidas por los antiguos? ".

Esta oposici√≥n en el campo musical entre ortodoxia y anhelo por la libertad estaba imbricada en una oposici√≥n en el campo pol√≠tico: Portero era un conocido partidario de Felipe V y Valls hab√≠a estado con Carlos III, y los partidarios del primero eran casi todos provenientes de los territorios de la corona de Castilla, mientras que los de Valls pertenec√≠an a los territorios de la confederaci√≥n Catalu√Īa-Arag√≥n.

[[Misa Scala Aretinade Valls, por el Coro y la Orquesta Barroca de NederlandseBachverniging, con dirección de GustavLeonhardt (Deutsche Harmonia Mundi):]

La interpretaci√≥n de La Capella Reial de Catalunya y Le Concert des Nations corresponde a los elevados est√°ndares a los que nos habituamos en estas formaciones y la captaci√≥n de sonido, realizada en la amplia ac√ļstica de la Chapelle Royale del Palacio de Versalles, en 2016, restituye la monumentalidad y brillo de las dos misas sin sacrificio de detalle y nitidez, incluso en los momentos de sonoridad m√°s densa (que son muchos).

La misa de Desmarest ofrece texturas más variadas que la de Valls, con las partes corales a alternar con momentos solistas Р"Gratias agimus tibi" y "Quoniam tu solus", hacia abajo, y el "Christe eleison" en trío.

Jordi Savall (1941, Igualada, Barcelona) no s√≥lo ha sido un empe√Īado palad√≠n del legado musical catal√°n como manifest√≥ su apoyo al independentismo catal√°n y reproch√≥ duramente el gobierno de Mariano Rajoy. Declar√≥ en entrevistas que, al principio, no era independentista y que s√≥lo ten√≠a el deseo de ver a Catalu√Īa reconocida como naci√≥n, y que fuera la actitud obstinada y no dialogante del Estado espa√Īol que lo empuj√≥ a una posici√≥n m√°s radical: "¬ŅSer√° que el Gobierno espa√Īol cree que puede silenciar a millones de catalanes por la fuerza? ".

No es de extra√Īar que el programa del doble CD En excelsis Deo que incluye, adem√°s de las misas de Desmarest y Valls, cuatro canciones patri√≥ticas catalanas – "El cant des aucells", "Catalunya comptat gran", "Catalunya triomfant" y "Catalunya en altre temps" -, en arreglos para las voces de La Capella Reial de Catalunya y para los instrumentos de √©poca de Le Concert des Nations. No se trata de algo in√©dito en la carrera de Savall, que en 1988-90 ya hab√≠a grabado para Astr√©e un √°lbum con material similar, Canci√≥n de la Catalunya millenaria(reeditado sin embargo, en versi√≥n ampliada y remasterizada, por su propia editorial, Alia Vox, en 2011).

[Vers√£o instrumental de ‚ÄúEl cant dels aucells‚ÄĚ, pelo Hesp√®rion XXI, com dire√ß√£o de Jordi Savall:]

"Catalunya en altre temps" surgi√≥ tras la ca√≠da de Barcelona en 1714 y sobrepuso a la melod√≠a de un antiguo lamento amoroso un texto de protesta de la √©poca, que mantiene, a los o√≠dos de buena parte de los catalanes, plena actualidad: "Catalu√Īa de otro tiempo / A s√≠ misma se gobernaba / Y hac√≠a sus leyes / En su lengua y no en otra / Chora, llora Catalu√Īa / ¬°Ya no te gobierna! / Desde hace mucho tiempo / Que extranjeros en ella mandan / Y en lenguas extranjeras dicta leyes / Que a la naci√≥n son contrarias / Chora, llora Catalu√Īa / ¬°Pues vives subyugada! ".

Hay m√ļsica antigua que, a diferencia de los que la juzgan una bizantinice con olor a moho, est√° profundamente imbricada en el mundo de hoy.

Im√°genes: Wikimedia Commons

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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