China declara la guerra a los residuos





La ciudad más grande de China por número de habitantes y una de las más grandes del mundo es la recolección selectiva obligatoria. Desde principios de julio, los aproximadamente 24 millones de residentes de Shanghai no pueden simplemente usar el contenedor más cercano.





La nueva orden es separar los desechos reciclables de los desechos no reciclables y respetar los tiempos de eliminación. Para fines del próximo año, esto debería convertirse en la rutina en 46 ciudades del país.

Con esto, el gobierno chino espera alcanzar un objetivo de reciclaje del 35% de los residuos producidos y quiere que todos los municipios importantes adopten la recolección selectiva obligatoria para el 2025.

Desde principios de la década de 2000, China ha probado sistemas de clasificación de residuos en ocho ciudades, incluidas Beijing y Shanghai, pero con poca adherencia, alcance y eficacia. El reciclaje todavía ocurre principalmente de manera informal, a través de la acción de los recolectores autónomos, o se basa en iniciativas específicas.

Aunque existen y están cada vez más presentes en las calles, los contenedores de reciclaje tienen indicaciones que los residentes ignoran. Mucha gente no sabe cómo reciclar o por qué debería hacerlo.

Metrópolis como París y Tokio han comenzado a introducir sistemas de recolección municipal selectiva a gran escala durante casi dos décadas. Pero es el éxito de la experiencia japonesa, donde se adoptaron una serie de leyes para reducir la generación de residuos y regular la clasificación y recolección, lo que más inspira la decisión del gobierno chino, como se muestra en las publicaciones de la prensa estatal.

China está apostando a la fuerza de la ley para garantizar resultados rápidos y una adhesión popular en una campaña nacional recién lanzada y ambiciosa para promover el reciclaje, aunque sea tarde. Shanghai es la experiencia piloto. El año pasado, el gerente Xi Jinping dijo en una visita a la ciudad que "la separación de residuos es la nueva moda".





Quien no acepte el cambio de hábito se sentirá en el bolsillo. La decisión viene de arriba y ya ha entrado en vigor. El incumplimiento de la norma en el hogar o en espacios públicos, monitoreado constantemente por cámaras, genera una multa de 200 yuanes (R $ 110). A las comunidades que no cumplan con las nuevas reglas se les suspenderá la recolección de basura.

El anuncio marca el tono para que las iniciativas públicas y privadas en el país comiencen a adaptarse. Por ejemplo, los hoteles en Shanghai están informando a los huéspedes que han dejado de proporcionar artículos de plástico desechables como pinceles, gorras y peines.

Hay siete años, Beijing tiene un sistema de máquinas de recolección de botellas de plástico en el metro que otorgan crédito de transporte a quienes reciclan. Sin embargo, la colección selectiva en la puerta no existe en una ciudad del tamaño de Hong Kong; muchos son los edificios donde se clasifica realmente la basura. No faltan puntos de recolección selectiva en las calles, sino programas de educación ambiental a gran escala que pueden movilizar a la población por la importancia del reciclaje y la reducción de desechos y, por lo tanto, dar rienda suelta a iniciativas tímidas.

Las ONG están presionando para que el gobierno de Hong Kong imponga impuestos a las empresas e individuos por la cantidad de residuos generados. El sistema "el que contamina paga" logró reducir la cantidad de basura per cápita en Taipei y Seúl y cuenta con el apoyo del ministro de medio ambiente de Hong Kong, Wong Kam-sing.

A pesar de la reciente conciencia de la mejora de la calidad del aire, la conciencia ecológica se arrastra en China. La gestión de residuos en las ciudades del país es un problema gigantesco y urgente. La rápida urbanización y la expansión del consumo de los hogares han creado un escenario de relleno saturado.

La separación en la fuente y no después de la recolección se considera la práctica más eficiente, pero para los chinos será necesario cambiar la mentalidad de que la responsabilidad de la basura es del agente de limpieza y no de cada ciudadano.

El desperdicio doméstico es solo una fracción del volumen generado por las grandes industrias, pero la conciencia de los consumidores sobre el problema ha demostrado ser un mecanismo importante para presionar a los gobiernos y las empresas a cambiar los procesos de producción y eliminación. En el caso chino, es la acción directa del Estado la que pretende crear prácticas sostenibles en el corto plazo.

Plástico, crisis global

Un tercio de la basura generada en el mundo terminará en vertederos abiertos. El plástico representa el 12 por ciento de todos los desechos vertidos en el mundo, según el informe "What a Waste" del Banco Mundial publicado el año pasado.

China se está moviendo hacia convertirse en el mayor productor de desechos plásticos del planeta, superando a los Estados Unidos. Brasil es el cuarto en la lista y genera 11 millones de toneladas de material cada año. Para lograr una reducción de la contaminación plástica en el mundo, China necesita participar en este esfuerzo. Tres de los cuatro ríos que son más responsables de la entrada de desechos plásticos en los océanos se encuentran en el país: el río Yangtze, el río Amarillo y el río Xi.

Para 2018, China era el destino de toneladas de plástico extranjero para reciclar. El país ha prohibido la importación del material y otros 32 tipos de residuos sólidos, como chatarra y automóviles.

En 2016, el gigante asiático importó casi 8 millones de toneladas de plástico, equivalente a aproximadamente el 56% de las importaciones mundiales. Gran parte de la separación del material recibido se hizo a mano. Los principales centros de reciclaje de plástico en China, como la provincia de Canton, vecina de Hong Kong, sufren el impacto en la salud y el medio ambiente generado por el proceso.

La decisión china se presentó como una oportunidad para obligar a EE. UU., Canadá y los principales países industrializados de Europa a buscar nuevas soluciones al problema de los residuos, como reducir el uso de productos desechables y desarrollar políticas locales de reciclaje. Sin embargo, se están redirigiendo montones de desechos a países en desarrollo.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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