Chega eventualmente será víctima de su propia estrategia





Contrariamente a la creencia popular, casi todas las carreras pol√≠ticas terminan en fracaso. Si la muerte no los sorprende primero, el 99% de los pol√≠ticos terminan sus carreras en la curva descendente, incluso cuando tienen la inteligencia para abandonar la escena de una manera digna (el otro 1% ser√°n aquellos pol√≠ticos acusados ‚Äč‚Äčde corrupci√≥n pero que a√ļn logran ser reelegidos. ) En el caso de los pol√≠ticos Chega y otros populistas de derecha o izquierda, este camino descendente ser√° a√ļn m√°s dif√≠cil de evitar, porque el r√°pido crecimiento de estas fuerzas expone invariablemente sus debilidades.





Aunque tiene simpatizantes y militantes con simpatías fascistas evidentes, Chega no es un partido fascista en el sentido clásico del término, así como el PCP y el Bloque ya no pueden describirse como leninistas y trotskistas, respectivamente. Es más bien un movimiento populista y antisistema, con un pie en el extremo derecho, que atrae a personas que no se sienten representadas por las fuerzas tradicionales.

Chega se alimenta de la frustraci√≥n contra una clase pol√≠tica vista por muchos como corrupta, el sentimiento de inseguridad en algunas √°reas del pa√≠s, la revuelta contra los impuestos, el miedo al Otro (de ah√≠ la xenofobia del desafortunado mensaje de Ventura sobre la se√Īora Joacine). Moreira) y el rechazo de ¬ępol√≠ticamente correcto¬Ľ, secularismo radical, supuesta ¬ęideolog√≠a de g√©nero¬Ľ y varias otras causas de la izquierda moderna.

Por lo tanto, es una fiesta de protesta, as√≠ como, en el extremo opuesto, el Bloque de Izquierda lo fue hace unos a√Īos. Y, al igual que el Bloco, Chega tambi√©n tendr√° un d√≠a para elegir entre radicalismo y seriedad propia de los partidos que quieren estar en el poder y de quienes se esperan propuestas cre√≠bles, m√°s all√° de la victimizaci√≥n, las cr√≠ticas al llamado ¬ęsistema¬Ľ y al soundbytes en el Parlamento pensando en CMTV.

Para poder alg√ļn d√≠a, Chega tendr√° que tener ideas concretas para el pa√≠s, que, aunque pretenden ser disruptivas, no podr√°n chocar con el esp√≠ritu de los tiempos y la voluntad de la mayor√≠a de los portugueses. Quienes, como se ha demostrado sucesivamente en las urnas, quieren llevar sus vidas en paz, son europe√≠stas y tolerantes en las costumbres, no son xen√≥fobos, se niegan a tener extremistas en el Gobierno y desean mantener un Estado social que garantice salud, educaci√≥n, subsidios y pensiones, incluso si las obliga a pagar altos impuestos.

El dilema estratégico de Chega es comparable, con las debidas diferencias, a lo que enfrenta el Bloque de la izquierda en el campo ideológico opuesto, cuando busca ganar espacio para el PS en el centro-izquierda: las razones que explican el crecimiento en su electorado natural son las mismas. evitar que vayas más allá de esa franja. Cada sentencia incendiaria de Ventura le otorga unos pocos miles de votos entre las personas que se ven a sí mismas en ideas y estilo, pero al mismo tiempo alienan permanentemente a los votantes de la derecha moderada. En los Estados Unidos, esta táctica permitió que Donald Trump fuera elegido presidente. Pero la realidad portuguesa es diferente.

Por mucho que Ventura agite a ciertos fantasmas, Portugal no tiene el caldo social y cultural que explica la victoria de Trump en los Estados Unidos o el surgimiento de populistas y extremistas en pa√≠ses como Francia, Italia o Hungr√≠a. Lo que significa que, a menos que haya una gran crisis econ√≥mica y pol√≠tica a nivel europeo, con efectos que cambien esta realidad, Chega solo podr√° ser m√°s que un partido de protesta si acepta someterse a una ¬ęnormalizaci√≥n¬Ľ que, sin elimina tu vena antisistema, suaviza algunas posiciones m√°s controvertidas.





El problema con este razonamiento es que, en aquellos temas que han sido las banderas de Ventura, como la seguridad o las minor√≠as, esta ¬ęnormalizaci√≥n¬Ľ ser√° casi imposible de lograr. Es que si, por un lado, la estrategia seguida le ha permitido ascender r√°pidamente en las encuestas (m√°s debido a la acci√≥n de los oponentes que al m√©rito del propio Chega), por otro lado, reduce su margen de maniobra para luego poder suavizar el discurso. Por un lado, la historia de Facebook no permite que se olviden ciertas declaraciones. Por otro lado, ¬Ņpodr√≠a Chega mantener los votos de protesta si se volviera lo mismo que las otras partes?

Con todo esto, ser√° leg√≠timo suponer que en los pr√≥ximos a√Īos Chega continuar√° generando mucho ruido en los medios y las redes sociales. Sin embargo, ¬Ņpodr√° Chega imponer su agenda? Ventura puede lograr resultados de dos d√≠gitos en las elecciones presidenciales y legislativas del pr√≥ximo a√Īo en 2023, as√≠ como algunas victorias en los municipios, pero lo m√°s probable es que la naturaleza ¬ęradiactiva¬Ľ de Chega limite su capacidad de puente con la derecha moderada y tenga una influencia real en gobernanza en √°reas como econom√≠a, salud, seguridad o educaci√≥n. M√°s que un candidato para presidente o primer ministro, el l√≠der de Chega es sobre todo un pretendiente serio para el puesto de ¬ęhombre del saco de la Rep√ļblica¬Ľ, que es muy √ļtil para algunos que quedan.

Chega corre el riesgo de ser víctima de su propia estrategia, porque lo que explica su crecimiento también será lo que lo limite.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *