CGD. Deuda millonaria de Berardo renegociada a pesar de señal roja de la Dirección de Riesgo





Auditoría revela finalmente la historia detrás de los préstamos de la Caja a Berardo. Se han ignorado las señales rojas de la comisión de riesgo. La información estaba oculta, pero el Observador logró leer todo





La reestructuración de los créditos de Joe Berardo ante la Caixa Geral de Depósitos, entre 2008 y 2009, fue hecha con el parecer desfavorable de la Dirección de Riesgo del banco público, a la altura orientado por la administración liderada por Faria de Oliveira. La información consta en el informe final de la auditoría de la EY a la Caja, disponible este viernes por el parlamento, pero que estaba oculta. La Caja siempre se negó a enviar la auditoría a los diputados de la Comisión de Presupuesto y Finanzas. Eventualmente hacerlo después de la obtención de dicho consentimiento del Ministerio Público y el Banco de Portugal. Sin embargo, invocando la necesidad de preservar el secreto bancario y profesional, pidió a la autora del documento, la consultora EY, que rasgara los datos sensibles.

Simplemente, un error cometido por quien rasgó el documento permite acceder a todos los datos. Eso fue lo que hizo el Observador. Al abrir el informe con un programa de edición de imágenes, fue posible leer el informe en su totalidad, sin rastros.

Sabiendo por el informe preliminar que la exposición de la Caja a la Fundación Berardo en diciembre de 2015 era de 267,6 millones de euros, fue posible ver en el informe final que ese riesgo corresponde al cliente "C003". En la ficha relativa a ese cliente, la Fundación Joe Berardo, que surgen las explicaciones que la Dirección General de Riesgo dio para la concesión y posterior reestructuración de los créditos.





Este es el cuadro sin rastros con algunas de las operaciones de crédito más ruinosas de la Caja entre 2000 y 2015. Berardo es el cliente C003

En el origen del crédito inicial a Joe Berardo está una de las operaciones más polémicas de la Caixa Geral de Depósitos, relacionada con la guerra de poder dentro del BCP. Cuando el polvo se asentó, tres bancos (BES, BCP y Caja) tuvieron que registrar enormes pérdidas. Como el Observador también ha el BCP entró en una guerra interna en 2007, poco después de haber fallado una OPA sobre el BPI. La falla del fundador y ex presidente de la institución, Jorge Jardim Gonçalves -que se mantenía como presidente del Consejo General y de Supervisión-, intentó limitar la acción del presidente ejecutivo de la época, Paulo Teixeira Pinto, el "delfín" que había elegido para en 2005.

En esta confrontación contra Jardim Gonçalves, Paulo Teixeira Pinto fue apoyado por un grupo de nuevos accionistas, entre ellos el empresario Joe Berardo. Fue en esta época que Berardo fortaleció significativamente su participación en la entonces mayor banco privado portugués (llegó a tener 6,2% del banco, siendo el cuarto mayor accionista). La financiación para ese refuerzo en la estructura accionista del BCP fue concedida por la Caja General de Depósitos. El banco público ayudó, en maniobras semejantes, al empresario Manuel Fino ya Teixeira Duarte.

Cuando Paulo Teixeira Pinto perdió la batalla y salió del BCP, la Caja se quedó con varias "bombas por explotar" en sus cuentas, en forma de préstamos a Joe Berardo y otros. Los números ya eran conocidos: en total, Berardo se han reunido alrededor de 1.000 millones de euros por parte del sector bancario portugués. Menos de dos años después, las acciones que había comprado en el BCP valían menos de 190 millones. La Caja habrá prestado inicialmente unos 400 millones de euros (como el BCP, el BES habrá prestado menos de 200 millones).

Punto previo: a pesar de que Berardo era uno de los mayores deudores de la CGD analizados por la consultora, el informe preliminar – divulgado el 20 de enero – no incluía una ficha específica para la Fundación Berardo ni para la Metal Metal. Sólo contenía referencias a la exposición de la Caja a ambos y los impares que registró. Esta ausencia hizo aumentar la expectativa por el documento final.

El informe final de la auditoría de la EY entregado este viernes al parlamento trae más luz a la forma en que estos créditos se concedieron a Berardo y, sobre todo, a la forma en que fue renegociado, años después. Para empezar, el préstamo fue aprobado con un dictamen "condicionado" de la Dirección de Riesgo de la Caja. La finalidad del crédito era la "adquisición de acciones cotizadas" y como garantía se dio una "prenda de acciones cotizadas en bolsa", estableciendo un nivel de cobertura del 105%.

¿Y qué condiciones sugirió la Dirección de Riesgo? "De acuerdo con el parecer de la Dirección General de Riesgo, sólo será de considerar la participación de la CGD en la presente operación si se asegura un conjunto de condicionantes, siendo de destacar (i) el aval personal del accionista; (ii) la introducción de un mecanismo que permita medir el valor del prestatario (exigencia de capital propio mínimo); (iii) y existencia de una opción de denuncia anual, un plan de reembolso escalonado y / o un expresivo agravamiento del pricing de la financiación ".

El crédito se concedió en 2007, pero, en el momento en que se efectuó la auditoría, en 2017, EY registró en el informe que "no se ha facilitado información que permita [à consultora] verificar que estas condiciones fueron acomodadas por el Consejo Agrario de Crédito de la Caja.

Más grave: sobre los colaterales dados inicialmente por el cliente [a Fundação Berardo], la auditoría "no obtuvo evidencia de la reevaluación regular de los valores mobiliarios dados como prenda". A la vista de la volatilidad del activo, se observa la EY, y el tamaño de la exposición, "el precio debe ser monitorizado con alta frecuencia". La evolución del rating del crédito da razón a estas reticencias: era de B- en 2009, mejoró para B en 2010, pero empeoró para D en 2013 y 2014.

El escenario empeora. En 2008/2009 Joe Berardo reestructuró sus créditos en la Caja, entonces ya dirigida por Faria de Oliveira. Tal como escribió en ese momento el diario Expreso, el empresario tendrá no sólo "prolongado el plazo de los préstamos como congelado el pago de intereses por otros cuatro o cinco años".

Berardo entregó como garantía el 75% de la Colección Berardo – un acervo de más de 800 obras de arte moderno y contemporáneo que en 2007 valía cerca de 316 millones de euros. Sin embargo, ha logrado dejar fuera de las garantías presentadas la Quinta da Bacalhôa, en Azeitão, donde se producen varios vinos. También no tuvo que dar como colaterales las inversiones en Canadá, entregando sólo activos en territorio nacional.

La Dirección General de Riesgos también fue llamada a dar su opinión a esta reestructuración. Y su opinión ya no fue sólo condicionado, fue incluso desfavorable.

"La reestructuración en análisis, en opinión de la DGR: (i) prevé que el Grupo CGD haga depender la recuperación de sus créditos de la evolución futura del comportamiento bursátil de acciones; (ii) no tiene inherente un refuerzo de garantías ni ninguna reducción de la deuda, por lo que, en sustancia, la reestructuración no parece en sí mejoras en el valor previsible de recuperación de crédito ", se lee en la auditoría de la EY.

El motivo de la reestructuración pretendía "acordar mecanismos de enajenación de activos dados en garantía, convirtiéndolos a tiempo y, siempre que sea necesario, en liquidez para el puntual pago de las responsabilidades resultantes de las financiaciones".

A pesar del parecer desfavorable, la reestructuración de los créditos de Joe Berardo avanzó aún así. A finales de 2015, la exposición de la Caja a la Fundación Berardo era de 268 millones de euros, de los cuales al menos el 46,5% (124 millones de euros) se inscribieron como deterioros del banco público.

La EY sintetiza en algunos párrafos la "historia" de los créditos a Joe Berardo (sólo los que están en nombre de la Fundación).

Punto 1: el crédito concedido, escribe la consultora, fue "totalmente condicionado por el valor de la cotización de las acciones dadas en prenda" (BCP) y "por la persiana de dividendos futuros".

Punto 2: hubo una evolución "significativamente desfavorable del mercado accionista" (aún en el período pre-crisis) con significativo declinación del valor de los títulos dados en prenda.

Punto 3: se constató una "ausencia de dividendos pertinentes frente a la coyuntura económica desfavorable posterior a la concesión".

El último punto, el más relevante para el desenlace: hubo una "incapacidad del deudor para aportar garantías adicionales ejecutables o obtener alternativas de fondos para liquidación de la deuda". Explicando: las garantías adicionales obtenidas se revelaron de difícil ejecución. Una referencia a las obras de arte de Joe Berardo? Es que, para ejecutar estas obras de arte, la CGD tendría que eludir el acuerdo que su accionista, el Estado, tiene con el deudor. Acuerdo que fue objeto de un addendum, sobre el que existen pocos detalles, en noviembre de 2016, ya con el actual gobierno de António Costa.

La Caja todavía tiene exposición a otro crédito con el nombre de Joe Berardo asociado: a la Holding Metalgest. Este préstamo también fue contraído para "adquisición de acciones cotizadas" y, en diciembre de 2015, representaba una exposición de 53 millones de euros para la CGD, con un deterioro registrado de 28 millones (cerca del 53%).

También en este caso, la Dirección General de Riesgo de la Caja dio un dictamen condicionado a la concesión y un dictamen desfavorable a la reestructuración hecha después.

En el dictamen desfavorable – ignorado por las entidades de la Caja que estaban arriba jerárquicamente – la dirección de riesgo decía que "no era adecuada" porque no había previsto "el refuerzo de garantías", ni se presuponía "cualquier aporte de fondos de los socios, de modo a reducir el importe de la deuda ", ni siquiera se había previsto un" plan de reembolso escalonado desde el momento inicial ".

La reestructuración del crédito a Metalgest también mantenía "el incumplimiento de ratios contractuales definidos en las financiaciones (permitiendo incluso que sean inferiores al 100%)".

Estos dos casos -que se refieren a la relación privilegiada de Joe Berardo con la Caja- tienen paralelo en decenas de otros créditos concedidos por el banco público en aquel período. En cuanto a los primeros 18 que figuran en el cuadro son más de 1.100 millones de euros de imparcialidades registradas por la CGD (y una exposición superior a 1.740 millones). Entre los más ruinosos están préstamos a Manuel Fino, a Birchview, Vale do Lobo, Finpro y Artlant (La Seda).

En 2012 y en 2016 la Caja General de Depósitos fue recapitalizada. En total fueron más de cinco mil millones de euros, la gran mayoría a cargo de los contribuyentes. En gran parte, sirvieron para limpiar estos deterioros y otras inversiones fracasadas, como la fallida operación en España. El viernes, la Caixa hizo algo que ya no hacía desde el año en que concedió el crédito a la Fundación Berardo: presentó beneficios de 496 millones de euros.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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