Carminho: "No canto para ser famoso, canto para sobrevivir"



Treinta y cuatro años, una carrera firmada y un nuevo álbum. "María" es nombre propio y es disco de fado, inequívocamente de fado, "sin cedencias". ¿Quién es hoy Carminho, María del Carmen? Ella da pistas.

Es fácil olvidar que Carminho tiene 34 años. Hay alrededor de 20 de canto en las casas de fado de Lisboa, primero como mascota de la muchacha a quien adultos se sintieron libres, a continuación, como un solo cuerpo y cantante. Y hace nueve años que graba discos. si María, su nuevo álbum (quinto de estudio y cuarto de originales), que edita el próximo viernes, no suena la revelación, es sólo porque atrás hay fado, hay alma, hay esquina. Palabras fuertes a las que ahora suma otra, su nombre propio que hasta aquí había quedado en la sombra. fado, alma y esquina: discos de una fadista que parecía menos pequeña de lo que en realidad era, que se aventuró a cantar lo que sabía y podía decir con la vida que tenía.



En paralelo a los discos originales, Carminho cantaba otros ritmos y estilos sin perder la identificación de quien está familiarizado desde oyó la música en el regazo de su madre (Teresa Siqueira), ya que llegó a Lisboa con 12 años con los padres y se introdujo en los hogares de fado, desde "los años cero", expresión suya: fadista. Basta escuchar la primera canción de su nuevo álbum, "La Tecedeira", para darse cuenta María es un disco de fado, un disco de una fadista – y que es un disco despojado, íntimo. Sin portugués guitarra, no, no es música, es sólo su voz y palabras que escribió, a Capella, que Carminho empieza a desvelar el "álbum más personal" que hizo. Un disco, allí está, de fado, despudoradamente e inequívocamente de fado.

Es fácil olvidar que Carminho tiene 34 años. No dio grandes pasos en falso, dice que sólo comenzó a grabar discos cuando tenía algo que decir (y tuvo invitaciones para hacerlo antes). Pero Carminho tiene 34 años y en los últimos cuatro, desde esquina, dice que aprendió mucho sobre usted. Se conoció mejor, vivió más, entendió la canción que oyó "una vida entera", como canta en "Poeta". Canta como una mujer que ya no es niña y puede ahora presentarse sin filtros. Canta como María del Carmen.

En cuanto a su pasado, a lo que le gusta oír y cantar en el fado, Carminho percibió una cosa, como nos dice en entrevista: que para sí el fado "es mucho más las emociones, la sensación y la dinámica de lo que se oye que propiamente se toca de esta o de esa forma. O como es cantado ". Después de viajar por Portugal y el mundo, con giras por Europa, viajes a América, uno de Brasil ganaron con el fado y la asociación con muchas de las más grandes estrellas de la música brasileña (Chico Buarque, Milton Nascimento, Marisa Monte), Carminho quería volver al origen.

Primero, pensó en lo que aprendió con el fado. Pensó en lo que él le dio, en lo que le gusta, y se dio cuenta de que hay un ambiente "que no es música sino que es sonido" que no siempre es captado en estudio. Dice que podía haber ido a captarlo cantando en vivo en una casa de hadas, pero quise intentar recrearlo en estudio. Puede registrar esta atmósfera solemne, cantante, no sólo con la guitarra portuguesa (interpretado por tres grandes jugadores, Bernardo Couto, José Manuel Neto y Luis Guerreiro), viola de fado (Flavio César Cardoso) y bajo acústico (José Marino de Freitas), pero , con un tema a la capella, con un descarnado tema con guitarra eléctrica tocada por Carminho ("Estrela"), con pedal steel, instrumento típico del folk y country norteamericanos, tocado por Felipe Cunha Monteiro (Tomara, Márcia) arco de violín sobre las cuerdas; y con piano, tocado por Juan Pablo Esteves da Silva? Es. María lo prueba, es un gran disco de fado.

Es la portada del nuevo disco de la fadista, que llega a las tiendas y plataformas Streaming el próximo viernes, 30 de noviembre

Es al final de un día largo de entrevistas que encontramos a Carminho, en las oficinas de su agencia de administración. Es allí donde nos dice que nunca había hecho un disco tan personal porque "no sabía bien quién era" (esto demora tiempo), que "no quiso hacer ninguna cesión" artística, que éste es un retrato honesto de lo que aprendió con el fado, con las personas cercanas, con lo que ya vivió. Es allí donde nos dice que si no estuviera dispuesta a cantar en disco no había dado el paso de escribir más, dirigir a los músicos, asumir la producción, estar involucrada en las mezclas finales del sonido.

Es también sentada en el sofá que nos dice que si este disco no era "verdad", palabra que usa con confianza pero también con solemnidad, sería un problema porque es ella que todos los días tiene que "cantar las canciones y arreglar fuerzas para sentir que" son verdad. Es allí donde nos confiesa que hubo una fase en que por cantar fado no era "cool" y sólo en las casas de hadas no se sentía extraña. Cantar, garantiza aún, resulta más de una necesidad de expresarse para sobrevivir emocionalmente que de una voluntad de subir a un escenario o de ser famosa. Es ya al final de una hora de entrevista que le preguntamos si siente que es la "mujer viento" que canta en este disco, la mujer que nació para cantar y tiene como destino cantar. "Me siento." Está dicho.

¿Todavía queda nerviosa con las reacciones de las personas a las canciones nuevas, sean personas cercanas o oyentes en general? ¿O ya tiene una seguridad que aleja todos los nervios?
No siento mucho nerviosismo. También sólo puedo lanzar un disco cuando creo en él, cuando tengo una seguridad de que estoy lanzando lo que realmente quiero. A partir de aquí, las personas pueden tener sus visiones y opiniones, gustar o no gustar. Es obvio que queremos que la gente disfrute, pero me siento tan segura y feliz por el disco que he hecho que ya tengo la felicidad de mi lado, la realización personal. En vivo hay nervios, existe una adrenalina y una expectativa porque el público es siempre nuevo y las salas son siempre diferentes. Pero no son nervios bloqueadores, son nervios que potencian la energía del momento. Tener nervios que bloquean es una molestia porque después nos olvidamos de las letras, de lo que vamos a decir, eso perjudica el concierto. Pero la adrenalina de esperar para ver quién está del otro lado es fabulosa.

Ya estaba pensando en este disco hace dos o tres años, ¿no? Hace un año dijo que grabar un disco pasa por "desencavar la verdad, lo que soy en este momento para que el disco represente a la persona que soy ahora". Pero no es doloroso desencavar esa verdad?
Todo lo que nace, nace de un parto – y el parto presupone a las tantas un dolor. La portada del disco refleja un gesto de descubrir y de romper, de pasar de una fase a otra. Siempre hay un dolor, un esfuerzo, una carga que es necesaria. Pero es una carga fortificante, porque es con los desafíos y contrariedades de la vida que percibimos que tenemos capacidad de descubrir cosas sobre nosotros, ser diferentes y mejorar nuestra vida. Cuando está todo muy cómodo, probablemente no habrá gran evolución. Desacomodar nos trae dificultades pero resultados diferentes, nuevos. En un disco nuevo es ir a buscar canciones que no canto, canciones que aún no tengo, es elegir poemas y definir cuáles se refieren a mi vida, qué quiero presentar a las personas, con qué me identifico. Tengo que hacer una selección e ir dentro de mí para buscar esa verdad. Es de hecho un proceso delicado, demorado y que trae cuestiones, dolores y alegrías. Trae muchas emociones. Fue muy emocionante hacer este disco.

"Es necesario pasar por esas etapas de dificultad, de depresión o de ser probados por la vida, para saber crecer, eso es lo que nos obliga a salir del lugar en que estamos y de ir a otro, ese crecimiento me ha traído seguridad.

También intenta desencavar una verdad sobre sí en la escritura de los demás? ¿Es un criterio importante para elegir qué canciones de otros va a cantar?
Es, porque a partir del momento en que elijo un tema de otro autor lo estoy tomando como mío. De alguna manera, estoy haciendo mis palabras escritas por otros. Tengo que identificarme con las palabras y darme tanto a ellas en la interpretación que las transforme en mi propio discurso. Hay muchos poetas que acaban por escribir y decir mucho mejor lo que siento que yo, cuando escribo. Pero hay esa dualidad, porque también quiero escribir y expresarme a través de la escritura y la composición. Este disco acaba por ser más íntimo, pero también me revela más, porque hay una madurez que me ayudó a asumir ciertas cosas en mí que hace algún tiempo no era posible asumir, no tendría la fuerza y ​​la confianza para hacerlo. Vamos ganando confianza a lo largo de la vida para poder asumir quiénes somos.

¿Como asi?
Es necesario pasar por esas etapas de dificultad, a las tantas, de depresión o de ser probados por la vida, para saber crecer. Es lo que nos obliga a salir del lugar en que estamos y ir a otro. Este crecimiento me llevó a la seguridad. Ya no tengo miedo de hacer la travesía de aquí para aquí. Es casi como el abismo antes de saltar del nido para volar: desde el momento en que saltas la primera vez ya no tienes miedo. Y aquí hay un salto: para producir un disco, para componer más temas y para asumir mis palabras. Para ser más simple y conciso, también: el disco es más minimal y eso va al encuentro de lo que el fado es para mí. Este disco es un disco de fado.

Es, efectivamente. Pero antes de ir al disco, le pregunto: ¿no es diferente cantar palabras suyas de cantar palabras de los demás? Los suyos saben por qué las escribió …
No, porque también sé por qué escogí los otros poemas. Las palabras pasan a ser tan mías que a las tantas olvido a quien las escribió, cuando las canto. Cuando canto un tema las historias aparecen, después a lo largo de la vida se van alterando. Por ejemplo, desde mi primer disco que canto a "Escribo tu nombre en el viento", la canté en todos mis conciertos. Y fue siempre único, porque el sentido y las historias [da canção] se fueron transformando.

En el primer disco, escribió desde el primer disco, pero cuando lanzó ese álbum dijo que sólo colocaba canciones con textos suyos porque sentía que tenían calidad para estar allí. ¿Fue una evaluación difícil?
Hubo ese dilema. Asumir lo que escribo fue progresivo. Desde el primer disco que escribo y tengo algunas personas en mi circuito personal, que no son muchas pero que son importantes, para criticarme y ayudar a ver las cosas que no puede ver y descifrar. Al final soy yo quien escojo lo que me gusta. La actitud de asumir aquello de lo que me gusta ya había sido descubierta desde entonces, pero se está aprendiendo y desarrollando cada vez más, está creciendo y eso es muy bueno. Muchas veces tenemos la sensación: que pena que es crecer. Tenemos que ya no ser niños. Pero también es muy bueno crecer, es muy bueno ser conscientes de lo que somos, saber que no tenemos que tener miedo de asumir con lo que somos – con nuestras debilidades, con nuestros rasgos de personalidad. Hay algo único y especial que se vuelve más fuerte cuando nos conocemos y nos aceptamos. Esto en una perspectiva de poder transformarnos y mejorar.

"Percibí que para mí el fado es mucho más las emociones, la sensación y la dinámica de lo que se oye de lo que propiamente se toca de esta o de esa forma, o cómo es cantado.

El disco comienza con un tema a la capella. Y ahí le basta la voz, la forma como dice las palabras, cómo gestiona los silencios, para percibir que la Carminho es fado. ¿Es una declaración de intenciones?
Fue un ejercicio que hice cuando empecé a pensar en este disco-un ejercicio de origen, de pensar en lo que el fado me enseñó, aunque fuera para hacer un disco de rock o cualquier otra cosa. Fui cogiendo en todas las matrices que aprendí desde que canto al cuello de mis padres, con seis años y encima de su cama, hasta las casas de fado en que fui creciendo. ¿Qué se está quedando? Hay mucho que aprendemos inactamente. Como aprendí a cantar el fado desde que nací hay mucha cosa en la que no pensaba conscientemente. Era tan natural, era como hablar portugués. Cuando hay un ejercicio de pensamiento regresivo, hay un aprendizaje con una mirada más madura sobre lo que éramos en la infancia y lo que nos tocaba. En ese ejercicio percibí que para mí el fado es mucho más las emociones, la sensación y la dinámica de lo que se oye de lo que propiamente se toca de esta o de aquella forma. O como es cantado.

¿Fue quitar las vestiduras al fado?
Hubo un ejercicio de sustracción a los elementos que se han sumado al fado como tendencia de las últimas décadas. Sentí una gran voluntad de sustraer, de llegar a la esencia, de volver a mi origen. Por lo tanto fui sustrayendo los elementos, fui sacando uno a uno hasta percibir que si hubiera sólo una voz ya podría haber fado. Comencé a ver el hado en un sentido energético y fundamental, empecé a ver en la voz fadista una voz que tiene un rastro y un lenguaje que trae el fado consigo. Partiendo de este principio, del minimalismo máximo. A partir de ahí empecé a sumar elementos con cuidado y con conciencia de lo que quería decir. Ha habido tres fundamentos en este disco …

¿Cuáles fueron?
El primero es la voz ser el elemento principal. El segundo, el hecho de que el ambiente es algo tan importante como cada uno de los elementos musicales. Es importante porque una vez que se quita el fado de las casas de fado y él va al estudio, se le retira algo que puede no ser música pero es sonido, ambiente, silencio, vacío. Es todo eso, es una energía que está muy relacionada con el ambiente que existe cuando se está en comunidad a cantar fado. Podía haber vuelto a la casa de fados y captar esa esencia en vivo, pero tuve ganas de interpretar ese ambiente y retractarlo de una forma estilizada. He encontrado ese ejercicio más pertinente para mí. Y ahí entra una cierta sequedad y el Filipe Cunha Monteiro, que entra con este nuevo instrumento para el fado – o nuevo para mí – que es la pedal steel, un instrumento de la música country y folk americana. Él la manipuló con pedales y con un arco de violín con el que tocó las cuerdas. Eso trae una atmósfera y un ambiente de sonido que cuenta historias. Y las historias son el tercer fundamento del disco y del fado. El fado también me tocó porque contaba historias que me sonaban realmente verdaderas – al menos intentaba pasar una verdad en las historias y en los personajes. Para mí, este es un disco de fado y es un disco que habla de lo que he aprendido con el fado a lo largo de estos años.

Fue haciendo cosas un poco paralelas al fado – cantar con los Tribalistas, con los HMB, con Pablo Alborán. Este disco no tiene un dueto vocal y es un disco de fado, como ya he dicho. ¿Hay voluntad de separar las aguas, entre lo que es un disco suyo y qué son esos encuentros?
No sé … no es una preocupación separar aguas porque no se hace de forma premeditada, no se premedita una invitación de algún artista para cantar. Fui siempre muy bendecida con las invitaciones que tuve y con las alianzas que tuve. En mi disco [de versões] de Tom Jobim, tengo cuatro alianzas importantes y fascinantes para mí, con Chico Buarque, Maria Bethânia, Marisa Monte y Fernanda Montenegro. En el disco alma hay una edición especial en la que tengo tres alianzas, también brasileñas. En esa entrada por Brasil, hubo participaciones que acabaron por integrar mis discos, pero tiene que tener sentido. Este disco era tan personal y homónimo, tanto que se llama Maríaque es mi nombre, que no hubo el ímpetu de invitar a nadie. Las canciones tienen una vida propia y piden las cosas, a menudo piden un dueto, una compañía. Aquí no sucedió.

"No quería hacer y no hice ninguna cesión. Este es mi retrato del fado, de lo que aprendí con mi madre y con mi padre, de las cosas que he vivido, un cambio y una transformación tiene que ser hecha desde dentro hacia afuera, no va a ser alguien de fuera a venir a decirte por qué estás diferente, hacia dónde has evolucionado.

No quería hacer y no hice ninguna transferencia a lo que quería para este disco. Eso fue muy bueno para mí. Fue muy importante tener el apoyo de mi editora y de mi gerente Juan Pedro Ruela, que me dejaron libre y sin ninguna presión. Podría luchar, pero el apoyo es siempre un confort para el alma. No ceder era inevitable porque estaba hablando de lo que aprendí con el hado, de ahí no haber sentido llevar a un productor. Este es mi retrato del fado, de lo que aprendí con mi madre y con mi padre -que no canta, pero también me ha enseñado mucho sobre el fado, de las cosas que he vivido. Un cambio y una transformación tiene que ser hecha desde dentro hacia fuera, no va a ser alguien de fuera a venir a decirte por qué estás diferente, hacia dónde has evolucionado. Hay alturas en que es importante delegar esa visión y queremos tener una visión de afuera. En este caso, era importante la visión desde dentro.

¿Es ecléctica en lo que oye? En la música portuguesa, de fado, hay personas que tienen afinidades personales o artísticas?
Hay inmensas. Y en el caso de que se trate de una persona, [risos]. Es siempre importante escuchar el hado, voy a menudo a las casas de hadas y oigo muchos discos, tengo una colección de discos que para mí son importantes en términos de investigación. Pero escucho mucha música portuguesa en sus diversas etapas – la parte frontal de nuestra intervención compositores, que tuvo en la tradición de la música portuguesa y en base a esto, pero lo que hicieron y desdobragens e interpretaciones que se han hecho desde entonces . También escuchar pop y rock que se hizo en Portugal.

En el caso de que se trate de una de las mejores canciones de la saga, También la Joana Espadinha, que fue mi compañera en este disco. Me envió una canción [“O Menino e a Cidade”] hecha deliberadamente para mí cuando no la conocía. Fue un regalo viniendo no sabía bien de dónde. Le pedí sólo para esperar dos años [risos]porque quería quedarse con el tema. Más tarde, cuando estaba haciendo este disco, la invité a mi casa para conocerla y ella me trajo más temas. Uno de ellos era "Las Rosas", que cierra el disco. Vi allí una compositora que me oyó. Nunca nadie compuso algo tan cerca de lo que me gusta y de lo que soy como ella. Fue una gran lufa de esperanza y aire fresco tener una compositora asociada. Somos las únicas compositoras inéditas del disco, las canciones inéditas son todas nuestras. Creo que esta relación va a continuar, ciertamente.

¿Es importante un aumento de las compositoras de las mujeres? Intérpretes hubo siempre bastantes, compositoras ni tanto.
Es verdad y en el fado es una cosa un poco rara. Hay algunas mujeres compositoras, pero es un medio en que tradicionalmente es mucho la mujer que canta e interpreta y el hombre que toca la guitarra, es el poeta y hasta es el dueño de la casa de hadas. Hay aquí también una liberación de una mujer que encuentra espacio. Incluso una mujer producir un disco es raro en el fado. Me siento una privilegiada por saber que lo hago con voluntad y conciencia. Si sintiera que no era el camino tampoco comprometería un disco mío. Asumir composición y producción fue lo que creí, lo que quise hacer y estoy muy feliz con el resultado. Me siento feliz que haya una apertura a las mujeres en la concepción de los discos. No creo que las mujeres no hayan sido capaces de hacerlo, había sido una presión social que se ejercía. Ya no hay muchas razones para seguir creyendo que tiene que ser así, hay muchas victorias y muchos pasos dados en esta dirección.

¿Qué es lo que la llevó a querer hacer en este momento "el disco más personal"?
Todos mis discos fueron hechos un poquito por mí. Escogí repertorio, me relacioné con la música y estuve presente en la definición de la producción. Ahora, nunca había producido un disco o asumido lo que aquí asumí porque no estaba preparada para hacerlo. Todo sucede en el momento oportuno y estar preparada es saber que tengo algo que decir y capacidad para conducir a los músicos que van a tocar. Siempre supo lo que le gustaba y no le gustaba oír. No quise hacer un disco más íntimo antes porque tampoco sabía bien quién era. La gente va creciendo y van aprendiendo a saber quiénes son.

"La falta de sentido hace todo vacío, porque el disco puede salir, pero en vivo soy yo quien tiene que cantar todos los días las canciones y quien tiene que arreglar fuerzas para sentir que eso es verdad. Soy yo que tengo después de pasar una verdad para los demás.

Este cuidado no existía antes, ya? Antes de grabar el primer disco ya había tenido la oportunidad de hacerlo, pero prefirió esperar.
Es una búsqueda de pertinencia, una búsqueda de sentido para las cosas. La falta de sentido vuelve todo vacío, porque el disco puede salir, pero en vivo soy yo quien tiene que cantar todos los días las canciones y quien tiene que arreglar fuerzas para sentir que eso es verdad. Soy yo que tengo después de pasar una verdad a los demás. No tengo cómo hacerlo de otra manera.

Hace poco hablaba de gente con quien conversaba antes de los discos, a quien muestra canciones. Alguna de esas personas es la persona que le llamó antes de esta entrevista [a mãe, Teresa Siqueira, também fadista]?
Sí, sin duda, mi madre está siempre presente. Es muy conocedor y es muy exigente, pero al mismo tiempo también me gusta mucho. Es una crítica perfecta porque no tiene nada que ganar ni perder conmigo, sólo quiere mi bien. Después hay que haber otro tipo de críticas, porque nuestras madres son siempre un poco tendenciosas [sorri]. La crítica de mi abuela, por ejemplo, no sirve, es siempre todo fantástico y espectacular, es todo tan bueno que dejé de tomar en serio [risos]. Cotiza, es tan apasionada por lo que hago y por mí que no puede ver nada mal, es todo perfecto. Tenemos que tener a alguien que no nos quiere influenciar y sólo queriendo nuestro bien, consiga ver cuando estamos mejor y cuando estamos menos bien. Es importante.

"Ir a charlar es, sé, ir a la farmacia, a una tienda, a las compras, al supermercado. De alguna manera son cosas que me dicen que también tengo una rutina, que no soy un saltimbanco. Tareas que para mucha gente cansan y son muy chatas, porque son rutinarias, para mí, que no es rutina, ir al supermercado es una especie de Disneylandia.

Pasa bastante tiempo en gira y algún tiempo fuera – por Europa, también en Brasil donde ha tenido reconocimiento. Cuando regresa, ¿cuáles son las primeras cosas que hace? ¿Puedes apagar la música?
Difícil … muy difícil. Es mi gran desafío: conseguir descansar la cabeza de lo que hago. No cierro la puerta de mi trabajo, la puerta de mi trabajo es mi cabeza, aquello en lo que estoy pensando, lo que oigo. Es difícil. Pero hablaba de mi madre y es curioso: mi madre vive en un barrio más casero, Campo de Ourique. Una de las cosas que más me reclama la cabeza es, como decimos las dos, "ir a charlar", que es caminar alrededor de allí en el barrio de Campo de Ourique. Ir al cine, ir a la farmacia, ir a una tienda, ir de compras, ir al supermercado. Estas cosas corrientes de la vida me traen un poco de seguridad, me ayudan a liberar la cabeza. De alguna manera son cosas que me dicen que también tengo una rutina, que no soy un saltimbanco, que también tengo que ir a la farmacia como toda la gente, que también tengo que pagar cuentas o ir al supermercado. Curiosamente, es el ejercicio de hacer esas tareas que para mucha gente cansan y son muy aburridas, porque son rutinarias. Para mí que no es rutina, ir al supermercado es una especie de Disneylandia.

Pero es una Disneylandia con pedidos de fotografía e interpelaciones de personas. ¿O eso no suele suceder?
Acontece de vez en cuando, pero Campo de Ourique es un sitio por donde paso tantas veces que la gente ya me conoce de allí. Fue allí donde viví toda mi vida ya que estoy en Lisboa, porque antes yo vivía en el Algarve. Ahora vivo en otro barrio, pero volver allí es volver a mi rutina. Es una buena sugerencia para conseguir apagar: "Madre, vamos a espaciar". Son rutinas que me acercan a las personas que amo y que me hacen más normales.

Si fuera una artista popular norteamericana, quizás fuera más complicado. Tendría que vivir en una especie de micro-sociedad, en aquellos barrios más restringidos, siempre con seguridad atrás …
Eso es una prisión, ¿no? Dejar de ser anónimos debe condicionar mucho el bienestar. No quiero imaginar lo que pueda ser, sólo el hecho de no desligarse de mi vida artística y profesional ya es una prisión. Tener momentos para poder estar con las personas de quienes me gusta, a la voluntad, sin tener que pensar en el trabajo, me reclina mucho la cabeza. Tengo que encontrar un equilibrio con el hecho de que aparezca de vez en cuando. También no soy la persona más popular [risos]. Creo que no tengo idea. Las personas cuando vienen conmigo vienen siempre con una generosidad muy grande. Es lo que siento siempre, vienen a contarme qué es lo que han sentido con las cosas que han escuchado. Esto para mí es una bendición, porque a menudo me da pistas sobre lo que la gente siente de lo que voy a elegir. Tengo que estar muy segura de lo que hago, pero oír eso da comodidad, es gratificante saber que a la gente le gusta.

Para escribir, necesita algún encuadramiento específico? ¿De una rutina?
No, sale siempre de impulsos. O salen poemas enteros, o son borradores que tienen después de ser trabajados o quedan sólo como pequeños pensamientos. Pero siempre son impulsos. Intento no coger esos momentos, a veces estoy en medio de una cosa cualquiera con alguien y tengo que parar y grabar en el teléfono lo que me surgió. Sucede a veces a mitad de la noche.

Si no se anotara quedaba más tarde removiendo, ¿no?
Es, sabiendo que me acordé de una cosa que me gustaba y después me olvidé. La mayor parte de esos impulsos acaban como ideas pequeñas que no se desarrollan, pero lo que escribí y quedó registrado nunca tuvo propiamente un método. Tal vez por eso no sea una escritora de canciones tan consistente, no trabajo mucho, debía trabajar más.

¿Ha recibido muchas invitaciones para escribir para otros?
No, quizá dos o tres personas, pero no. Y nunca escribí a nadie.

¿Es algo que le gustaba hacer?
Si alguien quisiera cantar las cosas que escribo sería un honor para mí.

En su página oficial de Facebook, una persona vio el anuncio de que iba a lanzar un disco llamado María. Y dijo que la elección del nombre era una falta de originalidad, porque aparentemente el Miguel Gameiro tiene un disco llamado María y la persona creyó que había una conexión cualquiera. ¿Cómo se consigue gestionar el ambiente no siempre sano de las redes sociales, teniendo más de 300 mil personas que pueden ver y comentar lo que escribe?
Hay una responsabilidad en la gestión. Tener 300 mil personas a seguirme en Facebook me impone una responsabilidad moral y artística. Las redes sociales son una voz y una gran oportunidad cuando tenemos mucha gente que nos oye. Imaginemos que tengo tres seguidores: también tengo responsabilidad, pero ella aumenta cuando el alcance es mayor. Tengo que enviar a las redes sociales lo que creo, tengo que tener una consistencia en el pensamiento y los mensajes. El uso de las redes sociales para mi trabajo, es lo que me interesa, es mi gran asunto allí. Es ese asunto que trato. Las personas después tienen todo el derecho de interactuar. Así como puedo usar esa página para decir lo que siento, pienso y hago en mi trabajo, la gente puede reaccionar. Pero también ellas son más o menos responsables de lo que dicen.

No tengo que quedar atrapada, y no me quedo, a la opinión ya la voluntad de las personas en manifestarse. La gente no tiene que tener sólo buenas opiniones, pero cuando la opinión no tiene sentido no me afecta, no me cuesta. También no soy víctima de enemigos, gracias a Dios. No sé por qué, tal vez porque me expongo menos y hay menos aspectos de mi vida para utilizar. La gente siempre puede decir cosas sobre mi trabajo, pero siempre sentía un gran respeto, nunca sufrí de ningún tipo hater.

Y casos contrarios, de acecho [perseguição]?
Hay personas que son muy presentes en mis páginas, quieren y piden muchas cosas. Pero eso muestra amor, muestra dedicación. Tener fans es tener personas que nos cuidan, que tienen con nosotros una actitud de amor. Mi música puede consolar, puede alimentar, puede inspirar a otras personas. Si eventualmente lo hace y es importante, aún así. La verdad es que también otros músicos me lo hicieron a mí, también me inspiraron a crear y también me ayudaron a superar las cosas que la gente vive. Estamos aquí unos para otros.

Estaba pensando en actitudes menos saludables de acecho. ¿Nunca las sentías?
Una vez que un fan que siempre escribía de una manera que no lo hizo, utilizado palabras en inglés, pero las palabras juntas no forman frases con sentido. Aquel metió un poco de miedo. Después decía que quería casarme conmigo [risos]Pero era como un macarrónico portugués no podía ver. Más que estar asustada, no percibía lo que esa persona me quería decir. Ahora, nunca sentí nada de serio y aún así. También recibimos lo que damos (y viceversa, quizá). Nunca fui muy invadida porque nunca me expuse mucho.

La canción "Estrela" tiene un destinatario, ¿no? "Tú eres la estrella que guía mi corazón (…) tú eres la estrella y yo soy el peregrino". ¿Es una canción religiosa?
También, pero no sólo. Es una canción para varias personas en particular, que son personas que me guían. Como creo que cada una de ellas es muy especial, puse sólo "tú eres" y no [começa a cantar] "Ustedes son las estrofas" [risos]. Son algunas personas y pueden llegar a ser muchas más, eventualmente, con la vida. Ojalá inspirar a otros a decir lo mismo a otras personas. No somos solos, es imposible serlo. La canción tiene una fe muy implícita, tanto en los demás como en Dios. Es una fe de confianza, de saber que alguien me va a guiar. Es gracioso que si estamos en una carretera y ella es curva, no vemos el final de la carretera y eso no nos asusta. Es un poco extraño: si no vemos quién nos dice que no hay un abismo a seguir, un agujero? Vamos en la carretera y cada vez que la carretera avanza nos va mostrando el resto del camino. Eso es lo que trae confianza. Andando, vamos descubriendo el camino por nosotros mismos. Caminar es ir contra los propios miedos y confiar.

El fado se dejó incluso de la vagancia y es todo intelectualizado [como canta na canção “Pop Fado”, do novo disco]?
[risos] Eso es tan gracioso, es una sátira a mí misma. Y ese fado es de 1966, es de Antonio Calvario, que fui a conocer personalmente para pedir autorización para grabar el tema. No lo conocía, fuimos a tomar un café los dos, nos conocíamos y contamos muchas historias.

"É importante haver quem preserve a raiz do fado com aquela rigidez que não permite exceções. Mas também é importante também haver quem não se esqueça que está no dia de hoje, que o fado é uma língua viva de retrato social do presente e que não pode ficar refém do passado."

É engraçado como estes temas se perpetuam e repetem. Já naquela altura havia o medo de haver qualquer coisa que fosse conspurcar o fado, que fosse retirar-lhe a essência. Acho que introduzi um bocadinho de humor sobre mim própria e sobre a minha geração. O facto do tema poder continuar a aplicar-se é engraçado, prova que o fado terá sempre alguém num extremo que o puxa para um caminho contemporâneo e alguém no extremo oposto que se sente desconfortável e ofendido porque querem mudar o fado — e a pessoa tem medo que ele desapareça. Os dois extremos são fundamentais para o fado se manter. Por um lado, é importante haver quem preserve a raiz do fado com aquela rigidez que não permite exceções. Por outro, é importante também haver quem não se esqueça que está no dia de hoje, que o fado é uma língua viva de retrato social do presente e que não pode ficar refém do passado. É bom haver quem ache que quem não se reinventa e continua nas versões dos que já foram também não está a dignificar o passado. Há esta dualidade e a letra satiriza as duas posições. Estamos no presente e temos que ser o que nós somos. Esse tema vai continuar a existir daqui por mais 60 anos.

Mas não é vital conhecer a história do fado e a sua linguagem para o fazer avançar?
Acho que sim. Numa linguagem de raiz, as mudanças fazem-se de dentro para fora, é aquilo em que acredito. [pausa] Mas posso estar enganada, não ponho essa hipótese de lado. Mas acredito nisto: conhecendo bem a linguagem há uma seiva que nos alimenta e quando se vem de fora não se está alimentado. É como uma árvore: podemos querer que ela cresça muito, mas não a podemos sustentar no ar só com as folhas e a copa, ela morreria sem a raiz. O fado é uma forma de expressão que tem uma raiz e que tem características. Há cantautores que são influenciados por várias coisas e não têm um estilo próprio mas criam o seu e isso também é legítimo. Quando se muda muito e se tenta fazer muitas alterações, pode-se largar a raiz e aí pode eventualmente morrer o género de onde a música vem, neste caso ela deixar de ser fado. Mas a música não morre nem perde a validade ou a pertinência. É verdade que o fado também muda de fora para dentro, porque é influenciado pelo mundo, mas é importante conhecer bem a raiz.

Havendo cada vez mais cantores de fado, é-lhe fácil identificar quando alguém não vem dessa raiz?
É, não é difícil. Mas também não sei se interessa assim muito.

Disse um dia que foi com o fado que aprendeu “a ler, a escrever, a ver o mundo, a beber café, a ter as minhas amizades, se calhar a viver as minhas emoções”. O que é que isto quer dizer? Como é que o fado lhe molda as emoções e as amizades?
O fado tem-me ensinado que cada palavra tem uma energia própria, que a forma como se diz as palavras traz uma emoção. Acabou por influenciar a forma como via o mundo, como identificava os elementos mais importantes por exemplo num poema. Ensinou-me a ler poemas, a interpretar, a cantar e a comunicar. Daí, é um fio que se puxa e nos leva a outros lugares. Houve uma altura da minha infância em que o fado não era muito querido das pessoas da minha geração. Isso também me ensinou a crescer, foi uma dor que me deu capacidades para encarar o mundo e para saber escolher os meus amigos, para saber o que era a empatia. Não posso negar o meu fado para ser tua amiga, tenho que ir com tudo o que sou. Foi uma aprendizagem. Lembro-me que quando fui viajar, pensava: como é que me posso apresentar? Quando estás a viajar durante um ano com a mochila às costas, sozinha, e e todos os dias há pessoas que não vais voltar a ver que te perguntam ‘quem és?’, não vais ficar comprometida com elas. Podes escolher dizer que és uma atriz de cinema, uma enfermeira, qualquer coisa. Eu arrisquei ser o que era, mas com algum medo no início, porque me lembrava dessa fase em que ser o que era não era muito cool.

"Nas casas de fado tinha uma espécie de alívio, respirava fundo, sentia-me em casa — mesmo rodeada de mais adultos do que de pessoas da minha idade. Sentia-me reconhecida como alguém que não era estranha, que era normal. Fazia parte daquele ambiente. Fora, o fado trazia estranheza às pessoas que me rodeavam."

Teve mesmo essa rejeição? Os seus colegas de escola ouviam-na cantar e não ficavam impressionados, riam-se?
Acontecia isso fora de ambientes de casa de fado, onde estava protegida pelos meus pais e pelas pessoas que comungavam do mesmo prazer que era o fado. Aí, tinha uma espécie de alívio, respirava fundo, sentia-me em casa — mesmo rodeada de mais adultos do que de pessoas da minha idade. Sentia-me reconhecida, não artisticamente, mas como alguém que não era estranha, que era normal, que nem passava a ser cool nem deixava de o ser. Fazia parte daquele ambiente.

Fora desse ambiente, o fado trazia estranheza às pessoas que me rodeavam, sentia uma marginalização que acontece naturalmente nessas idades. Não tinha ainda personalidade, tinha medo de ser quem era. Há, nessas idades, uma pressão para se ser cool, para se ser aceite, para se ser reconhecido como alguém que não é estranho. Ser estranho nessas idades é uma coisa que dói muito. É curioso que daí para a frente as pessoas querem ser diferentes e estranhas, mas ali ainda não. Quando comecei a crescer e a perceber que o fado me trazia muito prazer e força, houve um momento em que disse que era fadista, que adorava cantar fado e que ou vinham comigo ou não vinham. A confiança foi crescendo aos poucos. Mas mesmo já nessa viagem, dizer que cantava uma música tradicional do meu país chamada fado e isso trazer curiosidade às pessoas espantou-me.

“Agora entendo a canção que ouvi uma vida inteira”, canta [na canção “Poeta”, do novo disco]. A canção a que se refere é o fado ou é outra coisa qualquer?
A canção é o fado mas também é outra coisa qualquer, nomeadamente o facto das pessoas serem sementes de emoções para os outros, serem fonte de amor. O poeta é o símbolo disso, é a pessoa que escreve os poemas, que sintetiza a vida em pequenas poesias. É uma arte, um dom quase transcendente. Para mim é transcendente que os poetas tenham o dom de sintetizar a vida e o que sentimos, que expressem numa frase aquilo que às vezes não conseguimos explicar em 300 palavras.

É curioso utilizar o “eles”, depois de um disco em que canta canções que escreveu…
Sim, eles, não eu. Há para mim uma relação de diferenciação entre letras e poemas: eles podem ser a mesma coisa ou não. Não me considero poeta, considero que faço letras para fados e gosto muito de cantar as canções. Mas nem sempre as canções são poesia, nem sempre trazem algo novo.

Começou a cantar muito cedo, na Travessa do Embuçado [casa de fados que pertencia à mãe de Carminho, Teresa Siqueira]. Depois foi estudar marketing e de seguida viajar pelo mundo. O marketing era o plano B da música ou era outra coisa qualquer?
Era o plano A. Não pensava nessa altura que havia a possibilidade de ser fadista de profissão. O fado era tão fácil, tão acessível, estava tão próximo e era tão óbvio que para mim ser profissional passava por tirar um curso, ter uma profissão, um computador [ri-se], um horário e uma tarefa [risos]. Dizia ao meu pai: como é que posso ser fadista? Não pode ser. Ele dizia-me: nem é impossível fazer-se aquilo de que se gosta, na verdade é uma bênção, como também não penses que é uma coisa que não te vai dar trabalho. Disse-me que não era só aquilo que eu pensava que era: abrir a boca e cantar. Isso revelou-se verdade.

Quando o meu curso acabou, comigo super infeliz e sem conseguir vislumbrar nenhum futuro, a viagem foi importante. Já na altura três editoras tinham-me convidado para gravar um disco e tinha managers que me convidavam para fazer algum trabalho, porque estava na [casa de fados] Mesa de Frades, na altura, e havia essa janela para as pessoas me ouvirem. Não aceitei, não estava preparada, sentia que não tinha nada para dizer às pessoas. Mas fiquei com a pulga atrás da orelha: será que posso ser fadista profissional? Será que é uma possibilidade? Se estas pessoas me estão a convidar, três editoras multinacionais a convidarem-me… Depois diziam-me: [diminui o tom de voz, como se estivesse a conspirar] tu não te podes esquecer de uma coisa, o comboio da vida só passa duas vezes e à segunda vai cheio. Tinha a certeza que era mentira. Aí não tinha dúvidas, tinha a certeza que era mentira, que me ia embora e que se fosse para acontecer, aconteceria. Às vezes miúdas mais novas que estão a começar e querem gravar um disco vêm-me perguntar o que devem fazer. Digo-lhes para irem descobrir o que é que têm para dizer, seja aqui, a cantar numa casa de fados, a treinar e a descobrir o talento na prática, ou a descobrirem-se interiormente noutras áreas, estudarem outras formas de expressão, cultivarem-se. Para evitarem lançarem uma coisa que depois não tenha conteúdo, não faça sentido.

Para que não olhem para trás passados 20 ou 30 anos e tenham vergonha…
Ou um ano [risos]. As pessoas mudam tão depressa…

"Isto tem muito mais a ver com expressar as minhas emoções e com a minha sobrevivência emocional do que propriamente com querer ser artista e famosa. Agora, é uma bênção poder expressar-me em cima de um palco e ter quem me oiça. É a maior bênção."

Se tivesse sido impossível viver da música, há alguma coisa que se visse a fazer?
Tenho imensa dificuldade em fazer esse exercício, não sei. Há outras áreas que me interessam: artes plásticas, por exemplo. Falávamos de espairecer e há tempos fui tirar um curso de aguarelas porque me ajudava a descansar a cabeça. Entretanto, deixei de ter tempo, com pena minha, mas há interesses que tenho. Artes, música… acho que estaria sempre ligada às artes, à forma de me expressar. Não canto para ser famosa, canto para sobreviver. Porque isto tem muito mais a ver com as minhas emoções e com a minha sobrevivência emocional do que propriamente com querer ser artista e “famosa” [acentua a palavra com ironia]. Até porque ser artista não tem de ser ter quem nos oiça, pode ser apenas ter a necessidade de nos expressarmos artisticamente formalizando algum sentimento ou pensamento. Formalizá-lo através de um objeto, uma peça, uma expressão performativa. Ser artista, no meu caso, não se deve a uma necessidade de me apresentar em palco, deve-se a uma necessidade de me expressar. Agora, é uma bênção poder expressar-me em cima de um palco e ter quem me oiça. É a maior bênção.

O que é que sente que ficou dessa viagem pelo mundo que antecedeu a decisão de se tornar fadista e cantora profissional? Uma forma de olhar para as coisas, de ver o mundo, de se relacionar com outros?
O que me trouxe sem dúvida nenhuma foi uma consciência do outro e da diferença. Aprender a ouvir e comunicar respeitando a diferença e respeitando o outro. E encontrar uma pertinência no que é diferente. Depois, a superação na prática: ir sem nada, não levar telemóvel, não estar contactável por ninguém, só falar com a família quando ia a um cybercafe em que aproveitava também para fazer uns posts no blogue que tinha. A sensação de estar doente na Nova Zelândia, sozinha e sem ninguém… uma sensação horrível, de desamparo, ainda por cima num país tão asséptico emocionalmente, onde senti uma falta de olhar. As pessoas estavam todas tão confortáveis e tinham um nível de vida tão confortável que não olhavam umas para as outras. Estava doente e as pessoas não me ajudavam, ao passo que na Índia, por exemplo, qualquer pessoa ajudar-me-ia.

Fez-me ficar alerta com o que somos e com o que desejamos ter. A aquisição, a relação com as coisas, o materialismo, são coisas com que me relaciono de outra maneira. Tudo isto são pistas que continuo a pegar para aprender mais, porque continua a ser uma luta [sorri], pelo menos para mim. Aprendi que na dádiva do voluntariado recebemos outras coisas. Como não há uma troca comercial, um pagamento envolvido, as pessoas por norma retribuem-te com o que pensam sobre ti e sobre o que fizeste. São pistas para perceberes quem és, são espelhos de ti. Sendo útil para outras pessoas, trouxe mais do que o que ofereci, porque a mim deu-me coisas para a vida toda, a eles deu-lhes coisas momentâneas, úteis mas que se vão renovando com o tempo e com outros protagonistas.

Sente-se a “mulher vento” que canta neste disco? A mulher que nasceu para cantar e que tinha como destino cantar?
Sinto. [pequena pausa] Sinto. Por acaso quem me inspirou a fazer esse tema foi a Marisa Monte, no momento em que estávamos a fazer um concerto juntas nos Jardins de Serralves. Estávamos nos camarins e ela estava a aquecer a voz. Estava muito vento, batiam portas, os músicos já tinham ido embora, estávamos só as duas. Eu ouvia no fundo da sala aqueles uivos que se confundiam com o som do vento e com o bater de portas. Aquilo inspirou-me, fez-me pensar que uma vocação pode ser libertadora para o mundo inteiro mas pode ser uma prisão para a própria pessoa. A “mulher vento” é a voz do vento, tem essa função, esse destino. Se não cantar não há vento no mundo, não se sopram as velas, não se acendem as fogueiras, não são levados os recados dos que esperam para lá do mar. O mundo pararia, é uma peça de engrenagem para que o mundo funcione. Ela poderia ter o desejo de ser outra coisa, mas é uma espécie de destino, para que o mundo funcione tem de se entregar de corpo e alma àquela função de cantar o vento.

De alguma maneira, pode ser um retrato homónimo, embora não seja totalmente fixado. Sinto que cantar é uma vocação que me ultrapassa, tenho de o fazer para ser feliz e provavelmente para fazer feliz os outros, porque só feliz é que poderei tornar feliz os outros. Aquilo que me ultrapassa com o que canto é o que as pessoas sentem. As pessoas dizem-me que são felizes a ouvir-me, mas isso passa pela história da pessoa. É verdade que se eu não fizer canções e não as cantar, elas não existem. É um bocadinho a história das pessoas todas, que têm todas a sua vocação: se pararem, o mundo para. Cada um tem o seu lado cármico, se parar, e às vezes apetece — mas não podemos –, o mundo vai parar.

"Só dá vontade de parar quando uma pessoa não consegue fazer de um momento um momento único, um momento realmente especial, quando falta a energia. E aí vem o cansaço e a fraqueza. Mas graças a Deus esses momentos são raros."

Quando é que lhe apeteceu?
Quando a alma se acomoda e me mecanizo. É muito importante desacomodar-me sempre e olhar para as canções como se fosse a primeira vez. Só dá vontade de parar quando uma pessoa não consegue fazer de um momento um momento único, um momento realmente especial, quando falta a energia. E aí vem o cansaço e a fraqueza. Mas graças a Deus esses momentos são raros e também nos alimentamos da energia à nossa volta. No meu caso, dos meus músicos, das pessoas que trabalham comigo, da minha família… tudo isto é uma engrenagem.

Já contou uma vez que a Amália a ouviu cantar e que ela não gostava muito de ouvir crianças cantar fado. A Carminho gosta?
Até percebo que a Amália não gostasse porque há poucos fados que uma criança pode cantar, há muito pouca coisa a dizer num estilo destes que tenha sido escrito para uma criança dizer e cantar. Às vezes as pessoas caem no erro de induzir as crianças que estão no fado a cantar fados que são de adulto. Isso chocava provavelmente a Amália e também me choca a mim. Mas ao mesmo tempo é um contra-senso porque é preciso aprender de criança este estilo. Acho que as crianças devem cantar sempre que quiserem. A minha mãe ajudou-me sempre a escolher os poemas, quando era pequenina. E ensinava-me que era importante cantar coisas que conseguisse perceber, para poder trazer uma emoção minha. Isso ensinou-me muito, porque mais à frente quando aprendia mais ia incluindo novos poemas que me fizessem sentido.

Disse uma vez: “Já vi tantas pessoas que vendiam tanto, que faziam tantos concertos e de repente as suas marcas desapareceram. Nada é garantido, é preciso ser-se coerente. Esse é o maior desafio, é o meu maior desafio. Tem que se ir contra a expectativa de outros e dizer que não a coisas que parecem tentadoras”.
Sim.

No seu caso e no seu percurso, que coisas foram essas?
Por exemplo esta questão da cedência do álbum. Há muitas pessoas que não tendo uma vontade de me tentarem, têm uma visão e um olhar sobre o que lhes parece que é o melhor caminho para mim. Não se trata de me quererem induzir num caminho que não é o meu, mas de acharem genuinamente que as ideias que têm me levarão ao meu caminho. Só nós é que podemos saber se as ideias que temos e as que os outros têm nos levarão ao nosso caminho. Contudo, quero ser sempre influenciada pelas ideias que as pessoas me dão, ouvi-las, pensar sobre elas. É muito importante não estar sozinha, acho que a maior parte das pessoas que acabam por desaparecer tinham a sensação de omnipotência, de auto-suficiência. Aí, uma pessoa pode-se esgotar, porque é importante receber de fora como é importante passar por uma triagem própria, nossa.

"Sei que expondo mais a minha vida teria mais seguidores, as pessoas criam mais empatia com quem se expõe mais. Mas não tem ser um caminho obrigatório, podemos abdicar de alguns benefícios em prol da verdade."

Também é preciso por vezes dizer que não a coisas que parecem tentadoras. Essas tentações podem ser artísticas mas também mais mundanas. Sabermos que se fizermos uma canção de determinada forma ela vai ser mais ouvida, porque torna-se mais fácil que as pessoas cheguem a ela. Mas isso para mim não é em si uma razão para alterar uma canção. Também sei que expondo mais a minha vida teria mais seguidores, é uma curva matemática que está provada, as pessoas criam mais empatia com quem se expõe mais. Mas não tem de ser um caminho obrigatório, podemos abdicar de alguns benefícios em prol da verdade.

Ainda sente mesmo que há risco de um dia deixar de ser ouvida? Tem uma carreira firmada, tem também, graças a isso, uma máquina em seu redor, um conjunto de profissionais a trabalhar consigo.
Há riscos, claro. É preciso estarmos sempre atentos ao que se faz, ao que outros querem que façamos, àquilo que somos. Temos de estar consciente que as pessoas que nos acompanham também mudam, tal como nós. Este disco era o álbum que queria fazer, mas ele podia não fazer sentido para a minha editora ou para as pessoas que trabalham comigo — e isso podia ser um problema, podia ser difícil. Não sei que o que virá aí mas é importante ter quem nos ajude a trabalhar as coisas. Posso fazer o melhor disco do mundo, mas se não tiver quem o trabalhe e o ajude a desenvolver, quem o promova e quem estiver interessado em saber a história dele, é o pior de todos. Não chegaria a ninguém, seria um objeto obsoleto.

Obrigado, Carminho.
Obrigada.


Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebookhttps://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *