Caridad con el dinero de los demás





Se han hecho públicas las conclusiones de un estudio sobre la «Importancia Económica y Social de las IPSS», realizado por la Universidad Católica a petición de la Confederación Nacional de las Instituciones de Solidaridad (CNIS).





Una responsable de la CNIS informa que este trabajo surge integrado en una candidatura al POISE y que ya antes la CNIS había hecho un estudio "sobre el multiplicador". Interpreto como refiriéndose al supuesto efecto multiplicador de los recursos obtenidos por las IPSS en beneficio de la economía local.

Me tomé la molestia de consultar la información disponible de Portugal en 2020 y allí se contienen en que las dos aplicaciones del CNIS. Una aprobada en 2016 con una inversión subvencionable de 800.330 euros y una participación del Fondo Social Europeo de 455.788 € (57%); otra aprobada ya este año de 2018 con una inversión elegible de 1.105.095 € y un incentivo aprobado de 629.352 € (57%).

El nombre y el objetivo oficial de esta operación es la "capacitación institucional de las organizaciones de la economía social miembros del consejo nacional para la economía social". La misma responsable de la CNIS, en una entrevista a una publicación interna de la propia organización, explica que el estudio sirve para la CNIS "Calificar su intervención ante el Estado en momentos de negociación" y que se trata de un "instrumento esencial para las negociaciones con el Estado"Añadiendo que"en las negociaciones con el Estado, cuando le decimos con rigor y por primera vez en nuestro país cuál es exactamente su compartición, las cosas serán diferentes".

Ahora bien, en este mismo estudio se revela que "solamente"(Sic) el 40% de los"ganancias"(Sic) de las IPSS provienen del Estado. Más se informa que casi el 60 por ciento de los gastos de las IPSS son costos con el personal. Creo que estas cifras no incluyen los casi 650.000 € Portugal 2020, que dio el CNIS para preparar el trabajo coordinado por la Universidad Católica.

El coordinador científico de este estudio es más elaborado y paso a citarlo:utilizamos el concepto de multiplicador de la renta local que consiste en saber lo que cada institución hace por cada euro que atrae hacia su municipio a través de la financiación de la Seguridad Social y otras entidades públicas, donativos, etc. Este euro sirve para pagar salarios, comprar bienes y servicios, dentro y fuera del territorio del municipio. Lo que queda en el municipio es reinyectado en la economía local y sirve para hacer funcionar el circuito económico"Adelanta además que"las instituciones se multiplican por más de dos. Y cuando ese euro se reubica en la economía local se multiplica por más de cuatro. Conclusión: En promedio, por cada euro quiere ser captado para el municipio las IPSS se multiplican por cuatro".

Finalmente el responsable científico del trabajo asevera que "se deshace la idea de que las IPSS son subsidio-dependientes. Los efectos multiplicadores son admirables".





En la entrevista del académico no se explica cuál es el razonamiento lógico para llegar a esta conclusión, pero me siento muy feliz de saber que basta con entregar dinero a las IPSS para que la riqueza del país cuadriplicará de forma instantánea. Bate cierto: la universidad es católica y por eso se cree en los milagros …

¿Será que el profesor querría decir que un euro venido de Oporto y aplicado en Sernancelhe beneficiará la economía de Sernancelhe? Si es así, el profesor cuantificó cuál es el efecto en el puerto de la salida de ese euro? ¿Cuál es el resultado teniendo en cuenta el todo nacional? Hacer circular dinero entre regiones crea por sí sola riqueza? ¿No hay costo de oportunidad al ser retirado rendimiento a unos para dar a otros?

Reconozco el mérito en la aplicación del principio de subsidiariedad a la gestión del dinero de los contribuyentes y de las donaciones de particulares generosos. Pero por lo que anteriormente se ha descrito, con franqueza, me parece que la CNIS está queriendo reclamar más subvenciones públicas para sus actividades que es como quien dice, pretende obligar al contribuyente a sostener los costos de estructura de las IPSS ya ser solidario fuerza, independientemente de su voluntad.

La buena intención de ayudar a las personas no legitima a la CNIS a influenciar a los decisores políticos en el sentido de sacar por la fuerza a la propiedad ajena, aunque el beneficio traído al carenciado sea superior al daño material causado al caritativo. Ni la CNIS ni el Estado pueden obligar a las personas a ser buenas, caritasas o compasivas. La virtud de la caridad sólo existe si es una elección libre y autónoma de los individuos en practicar el bien.

El ejemplo que aquí os trajo de un estudio financiado por el dinero de los contribuyentes, para aumentar el poder reivindicativo y persuasivo de las IPSS en desviar para sí más dinero de los impuestos pagados por quien crea riqueza y la predisposición de una universidad en caucionar todo esto en una portada la investigación científica presta un pésimo servicio a lo que es, a mi juicio, el verdadero espíritu de la caridad.

Para cierta izquierda, la caridad es una traición a las causas revolucionarias practicada por colaboracionistas de una sociedad injusta que tienen por objetivos el mantenimiento del status quo y de los privilegios de algunos, siendo que su estrategia pasa por utilizar a los pobres manteniéndolos en condición de dependencia y así impedir la revuelta de éstos contra la instauración de un mundo nuevo, justo e igualitario.

Supongo que la mayoría de mis lectores ya ha dado al pedagogo de esta lengalenga marxista y tiene la clara noción de que la caridad es una respuesta a situaciones de necesidad inmediata y probación objetiva. Se trata de una asistencia voluntaria y espontánea entre personas que reconocen su cercanía como seres humanos en momentos en que alguien necesita ayuda.

La verdadera actividad caritativa es independiente de poderes e ideologías, cualesquiera que sean. No es un instrumento ideológico o de proselitismo. La caridad es discreta, ciega y genuina.

Ahora, también hay que señalar de paso que la negativa a aceptar la caridad es algo tan noble como la disponibilidad para ayudar al otro. No se trata de orgullo exacerbado, sino simplemente el rechazo de la dependencia de terceros y la conciencia de que es responsabilidad primera del individuo vivir con sus propios medios. A veces, el precio a pagar por esta libertad es la inseguridad y condiciones de confort en el umbral de lo aceptable. Dispensar la caridad puede ser también una forma de afirmar que no constituye obligación moral de nadie acudir a situaciones de mero infortunio.

De todos modos, cuanto más cada uno de nosotros se siente robado por el Estado, menor es la disposición a ser solidario hacia nuestro prójimo. Cuanto más vengan a la fuerza en nuestro bolsillo, menor será el incentivo para la creación de riqueza y más pobres todos quedamos. Cuanto más la ayuda es involuntaria y difusa entre los meandros de las instituciones, más los beneficiarios se sentirán en el "derecho" de ser ayudados, perpetuando la mendicidad.

La caridad debe ser algo irrenunciable de la esencia humana. La Iglesia diría tal vez que es una expresión de amor. Sin embargo, cuanto más la compasión se practica con el dinero de terceros, menor es la conciencia moral y la responsabilización de las personas. Menor la libertad individual de quien ayuda y de quien es ayudado.

telmo.azevedo.fernandes@gmail.com
(artículo publicado originalmente en el blog Blasfémias)

Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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