Capitalismo bueno, Capitalismo malo





Un artículo reciente en el Observador, de autor por quien tengo consideración intelectual y hasta estima personal, me recordó las razones de hace relativamente poco tiempo de haber descontinuado la suscripción y lectura ininterrumpida de cerca de 25 años economista. La revista entró en una deriva editorial progresista y políticamente correcta, dejando de distinguirse significativamente de cualquier otro título corriente principal de la plaza. Se volvió desinteresado e inútil.





En cuanto a un texto de esta publicación inglesa, la opinión de André Abrantes Amaral (AAA) es que existe actualmente un pequeño número de empresas con ganancias cada vez mayores que "dominan los respectivos mercados distorsionando los precios e impidiendo la entrada de nuevos actores" . El columnista nos dice también que "las desigualdades, la discrepancia entre los beneficios de las empresas monopolistas y los salarios" conduce al "riesgo de fuerzas extremistas, que se sostienen en el miedo y la furia de las poblaciones, llegar a la gobernación de los Estados".

Se da como ejemplo de estas empresas dichas monopolistas a Google y Facebook. A continuación, constituye el paralelo con la realidad portuguesa criticar al "capitalismo de empresas con vínculos con el Estado" y "capitalismo impuesto por un panel protegida por el gobierno."

Es cierto que en su escrito AAA también hace una apología de la competencia y de la libertad individual, pero de tan confusos los argumentos esgrimidos, erróne algunos conceptos empleados, desprovistas las comparaciones utilizadas e irresolutas las soluciones preconizadas que, diría, el texto presta un mal servicio al propósito inicial que ciertamente tenía. Más aún, temo que un raciocinio de este tipo, a pesar de señalar virtud, tienda a tener como efecto colateral más regulación y más socialismo.

Veamos: una posición de monopolio sólo es sostenible si está vedada, en particular por la legislación, la entrada de competidores en el mercado, situación en la que los consumidores no tienen alternativa de recurso para el consumo o usufructo del bien o servicio en cuestión.

Google está lejos de ser el único motor de búsqueda genérico disponible para los usuarios de Internet. Algunos de los competidores más conocidos en este servicio son Bing, Yahoo, Baidu o DuckDuckGo. Además hay una miríada de herramientas de búsqueda especializadas por temas. En la recaudación de publicidad Google compite, además de las empresas mencionadas anteriormente, con Expedia, eBay, Walt Disney, Priceline, Twitter, LinkedIn y el propio Facebook, entre muchas otras. Para otros servicios hay que disputar clientes con nombres tan fuertes como Amazon, Oracle, Cisco, Symantec, Salesforce, Microsoft, etc. Además de Gmail, existe Hotmail, Sapo, Zoho, iCloud, Outlook y tantos otros.

En cuanto a las llamadas redes sociales, más allá de Twitter y LinkedIn antes mencionadas, la lista de competidores con Facebook es interminable, pero todos conocer por ejemplo el Instagram, Academia, Flickr, Google+, Pinterest, Tumblr o Xing.





El hecho de que una empresa se haya convertido en gigante y con beneficios fabulosos, no configura una situación de monopolio, ni de deslealtad o injusticia frente a sus competidores más directos o las pequeñas empresas. Para comprobar una situación de monopolio, la entrada de nuevos jugadores habría de estar vedada.

Si hay algo que en los últimos años podemos comprobar en el sector tecnológico pero no sólo que las empresas con una amplia cuota de mercado están cada vez más vulnerables a la competencia de inicialmente pequeños entrantes que con innovaciones tecnológicas disruptivas o nuevos modelos de negocio creados amenazan cuando no destruyen, la posición dominante de los encargados.

El mundo actual favorece y facilita la aparición de nuevas empresas que en su aplastante mayoría nacen minúsculas. Son los grandes que temen a los pequeños y no al revés.

Por otro lado, el poder de los consumidores nunca ha sido tan significativo. Si desaprobamos el "comportamiento" de alguna empresa, con nuestras decisiones y recomendaciones de compra podemos intervenir e influir decisivamente en el mercado. El "problema" es que la mayoría de nosotros nos gusta y prefiere el servicio, por ejemplo, de Facebook en relación a las alternativas existentes, tanto que hasta AAA compartió su artículo de opinión en la "red maldita" …

Hoy en día se habla hasta una posible desaparición a largo plazo de Facebook. A la cautela recuerdo algunos casos populares de dichos "monopolios" o "too big to fall" que fracasaron o disminuyeron drásticamente su preponderancia en el mercado: Altavista, Aol, Arthur Andersen, Blackberry, Blockbuster, Commodore, Concorde, Enron, Kodak, Lehman Brothers , Minolta, Motorola, Myspace, Napster, Netscape, Nokia, Polaroid, Reader's Digest, Sears, Sinclair, ToyRus, Wang, Xerox.

En todo caso, Google y Facebook son hoy líderes sectoriales destacados, pero así como la discrepancia de los resultados deportivos, la influencia mediática y la diferencia de ingresos de Cristiano Ronaldo en comparación con la de sus otros colegas, difícilmente promueven la aparición de fuerzas extremistas o la furia en el mundo del fútbol, ​​atribuir a las empresas mencionadas estos efectos en la sociedad es un salto (i) lógico y una narrativa propias de Catalina Martins.

Del mismo modo, lo que equivale aunque de una manera sutil las situaciones absolutamente reprobables monopolio rentista en Portugal o en una amplia gama de sectores y empresas a ras contra el dinero de los contribuyentes del estado sorvedoras, el dominio conquistado por Facebook o Google en el mercado, sirviendo y ofreciendo en competencia lo que los consumidores valoran es de una falta de rigor, ingenuidad o distracción espantosas.

No sé si es moda que las personas se sienten oprimidas por la economía de mercado y por eso entiendan que hay un deber de ayudar a los "emprendedores" que han sido subyugados por este capitalismo salvaje. Tal vez quieran hacer una revolución que instale un buen capitalismo en lugar del actual capitalismo malo y del lucro fácil. Pero quiero advertir que, invariablemente, las "revoluciones del bien" acaban en más intervención estatal que es como quien dice "regulación". Es decir, el efecto exactamente opuesto a aquel que AAA parece filosóficamente defender.

Por lo demás, sería divertido ver criticar situaciones monopolísticas ganadas por privados a costa de benesses del estado y, al mismo tiempo, preconizar la regulación que, en la práctica, es en sí misma un monopolio estatal. Como si por milagro los monopolios, desde que dentro del propio estado, garanticen la protección de los mercados y el interés de los consumidores individuales.

El papel del Estado no es el de regular, sino el de no ser un obstáculo a la iniciativa privada y el de no distorsionar las decisiones de los consumidores que con su dinero y preferencias dictan cuáles son las empresas que obtienen éxito.

En el mercado las empresas y los consumidores interactúan en relaciones voluntarias. En la regulación el Estado impone a través de la coerción aquello que algunos burócratas entienden ser el bien de terceros. Cuando alguien se arroga el derecho y la prerrogativa de saber mejor que los demás lo que es más beneficioso para éstos, está dado el paso para que, independientemente de las buenas intenciones existentes, esa intervención resulte en efectos indeseados no previstos y contraproducentes.

Siempre que alguna entidad estatal tiene por misión la protección del consumidor, me siento seriamente desconfiado si el resultado no será antes menor creación de riqueza por los privados, más ingresos para intereses instalados y mayores costos para los contribuyentes.

Entre el capitalismo bueno y el mal capitalismo, convendría escoger sólo el capitalismo.

telmo.azevedo.fernandes@gmail.com

Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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