Brasil crea proyecto para empoderar a mujeres en barrios marginales de Sud√°frica





Mila Moreano dice que siempre trat√≥ de hacer de la solidaridad una pr√°ctica diaria. En Sud√°frica, cre√≥ un proyecto que ense√Īa, adem√°s de cortar y coser, el esp√≠ritu empresarial a mujeres en comunidades necesitadas. Pero para hacer esto, el brasile√Īo fue m√°s all√° de las postales de la ciudad paradis√≠aca.





‚ÄúLa desigualdad me molesta y Sud√°frica es el pa√≠s m√°s desigual del mundo. La diferencia entre ricos y pobres es enorme. Para m√≠, el hambre era solo una estad√≠stica. Nunca hab√≠a visto la pobreza tan cerca de m√≠ hasta que una estudiante me dijo que no hab√≠a comido en dos d√≠as, que solo estaba tomando el t√© ‚ÄĚ, dijo el brasile√Īo, que comenz√≥ a tratar a diario con personas que no siempre sab√≠an cu√°ndo ser√≠a la pr√≥xima comida.

Además, el abuso sexual y la violencia doméstica fueron parte de la historia de vida de prácticamente todas las mujeres pobres con las que Mila entró en contacto. La incomodidad ante esta realidad no le impidió tratar de empoderarlos. "Tengo el privilegio y siento que tengo la obligación de compartir lo que tengo con aquellos que tienen menos que yo", agregó.

Ella nació en Paty do Alferes, en el interior de Río de Janeiro. Periodista de formación, trabajó en redacciones de televisión y radio en Brasil. Hasta 2015, decidió volver a la escuela y convertirse en maestra. Fue entonces cuando comenzó a graduarse en Educación de Adultos en la Universidad de Ciudad del Cabo.

Estableci√≥ su sitio de investigaci√≥n en una caba√Īa con techo de zinc en la comunidad Samora Machel en Philippi, una de las √°reas m√°s peligrosas de Ciudad del Cabo. Inicialmente, ella solo daba clases de ingl√©s (no todas las personas de bajos ingresos en este pa√≠s, donde hay 11 idiomas oficiales, hablan ingl√©s con fluidez). Luego comenz√≥ a mostrar una carrera profesional a estas mujeres que ten√≠an pocas esperanzas de un futuro mejor.

Aprendiendo juntos

‚ÄúComenc√© a ense√Īar costura a mano. Luego tom√© dos m√°quinas que ten√≠a en el garaje. S√© poca costura, lo b√°sico. Est√°bamos aprendiendo juntos, buscando en youtube ‚ÄĚ, dijo. Los estudiantes entrenan produciendo art√≠culos como mochilas, ropa y bolsas de cocina con coloridos tejidos tradicionales africanos.

‚Äú¬°Tienen tantos talentos! Existe un conocimiento natural que solo necesita ser alentado. Solo una oportunidad. Saben m√°s de lo que piensan. Siempre han estado tan oprimidos que ni siquiera creen en los resultados ‚ÄĚ, se enorgullece. Despu√©s de la escuela, estas mujeres se convierten en maestras profesionales y costureras en sus comunidades.





‚ÄúQuiero que tengan todo el conocimiento sobre c√≥mo administrar un negocio para que puedan crecer. Pueden tener una clientela en su vecindario, en la escuela de sus hijos, en la iglesia. ¬°La costura no muri√≥! Los pobres todav√≠a cosen mucha ropa en casa, hacen reparaciones. Es m√°s barato ‚ÄĚ, record√≥.

El brasile√Īo recuerda que al principio, todas estas mujeres estaban desempleadas. Hoy no dependen tanto de sus maridos. Y en algunos casos son estas mujeres las que actualmente mantienen sus hogares, ya que Sud√°frica tiene hoy uno de los √≠ndices de desempleo m√°s altos del mundo.

Lo bueno es que se les anima a trabajar la mayor parte de su tiempo en casa, sin el costo y los peligros de enfrentar el transporte p√ļblico todos los d√≠as, tener que conducir por calles oscuras al anochecer. El gran desaf√≠o es hacerles comprender que necesitan verse a s√≠ mismas como mujeres de negocios.

Un gran avance fue lograr que abrieran sus propias cuentas bancarias. Al principio, cuando necesitaban una cuenta para recibir un pago, usaban a sus esposos. No siempre había una garantía de que todo el dinero realmente llegaría a sus manos.

‚ÄúCuando uno de ellos me dice: 'Quieres que veamos mujeres de negocios, pero nunca tuvimos eso en nuestra familia', le digo, no hay problema. ¬°Ser√°s el primero! Los llevo a ferias y bazares para ponerme en contacto con los clientes, aprender a calcular descuentos, dar cambios, mostrar opciones, calcular precios de productos. As√≠ que trato de darles una noci√≥n general ‚ÄĚ, dijo.

El proyecto ha beneficiado a cientos de mujeres.

El proyecto se llam√≥ ¬°S√≠, podemos! (¬°S√≠, podemos!) Y ha beneficiado a aproximadamente 500 mujeres en casi cuatro a√Īos de existencia. Creci√≥ sin inversiones en acciones de marketing. Todo fue gracias al famoso boca a boca, con un amigo hablando con otro.

Los maestros, que alguna vez fueron estudiantes de Brasil, ahora tienen tarjetas de presentación y folletos para promover las clases, que hoy cuestan alrededor de R $ 25 por 4 horas. Prácticamente un valor que solo cubre el material utilizado en la producción de piezas que luego pueden ser vendidas o utilizadas por ellos.

Actualmente, la oficina central opera en uno de los contenedores en un complejo creado por fundaciones para desarrollar peque√Īas empresas en la comunidad de Philippi. La condici√≥n para pagar una renta m√°s baja es dar a 10 mujeres lecciones gratis por mes.

El espacio ya es peque√Īo. De las casi 15 m√°quinas, cuatro fueron donadas. Los otros vinieron comprando lentamente, a veces de segunda mano. Las clases tambi√©n se imparten en bibliotecas p√ļblicas de Ciudad del Cabo.

En la parte inferior del contenedor donde se encuentra la oficina central se encuentran las telas y todos los demás materiales utilizados en clase y para hacer las piezas. Es principalmente a través de la venta de estos productos que Sí, podemos seguir y Mila puede hacer que los seis maestros y las mejores costureras ganen alrededor de 700 rand por semana (alrededor de $ 180).

‚ÄúCuando obtienen el dinero, dicen: 'Oh, voy a comer pollo esta noche', 'voy a comprar el uniforme de mi hijo', 'el zapato de la escuela', 'el pijama de mi hija'. Cuando empodera a una mujer, empodera a la familia y la sociedad ‚ÄĚ, se enorgullece. Pero el brasile√Īo est√° dispuesto a alejar el estigma del "extranjero blanco que usa mano de obra negra barata".

Proyecto puede convertirse en ONG

‚ÄúExiste este estigma e intento romper mi trabajo demostrando que soy genuino. No tenemos nada en consignaci√≥n. Todo pertenece al proyecto. Las costureras est√°n todas pagadas. Y siempre est√°n satisfechos con la cantidad pagada por el producto. Me preocupa pagar bien, porque es un producto hecho uno por uno, no en serie. Ahora me molesta que me vean como su cajero autom√°tico. Soy el gerente, creador de un proyecto que genera ingresos para estas mujeres. Pero est√°n aprendiendo que esta no es una empresa donde cosen, venden y se van ‚ÄĚ, dijo, poni√©ndose en un puesto de coordinadora en lugar de empleador.

El proyecto a√ļn es totalmente informal. Mila dice que est√°n madurando la idea de crear una ONG. El hecho es que s√≠, podemos! Todav√≠a no tiene ganancias para la brasile√Īa, que tiene una propiedad cerca de la casa donde vive y la alquila a los turistas. Esta es su principal fuente de ingresos. La dedicaci√≥n al proyecto va m√°s all√° del rendimiento financiero que espera tener alg√ļn d√≠a.

‚ÄúAl menos trato de recuperar lo que invierto, pero no me da ganancias. Lo que gano lo pongo en el negocio. La idea es, s√≠, que tambi√©n puedo tener una retirada sostenible. No estoy haciendo caridad. Es el empoderamiento y la capacitaci√≥n de la mano de obra. Entonces tambi√©n me pagan por ello. Vamos a llegar Solo es cuesti√≥n de tiempo ‚ÄĚ, dice.

El tiempo tambi√©n genera la confianza necesaria para este tipo de trabajo. ‚ÄúLos africanos negros piensan que todos los blancos tienen dinero. Pero creo que es un aprendizaje. La confianza viene a trav√©s del tiempo. Creo que debido al pasado en Sud√°frica no hay mucha confianza. La gente siempre trata de burlarse unos de otros, para ver qui√©n aprovecha m√°s. ¬°El mundo se est√° convirtiendo en una jungla! Y hablamos sobre estos temas delicados en nuestras reuniones semanales ‚ÄĚ, dijo.

Las lecciones son muchas y diarias para el brasile√Īo, que no era experto en costura o negocios.

‚ÄúMe empoderan mucho m√°s. Los empoder√© de una manera muy real, con dinero que se convierte en comida, ropa, pero me ense√Īan mucho a practicar la generosidad, a ser paciente. Y se siente bien saber que aporto algo de significado a la vida de alguien, que agrego. Incluso si es un peque√Īo legado, pero s√© que mi vida no fue en vano. Mi existencia ayuda a nuestra gente a existir. Esto me brinda satisfacci√≥n personal ‚ÄĚ, dice antes de recordar que el requisito de participar en este proyecto es comprometerse a transmitir lo que se aprende aqu√≠.

Esta es la misión del trabajo: ¡hacer que estas mujeres crean que pueden hacerlo!

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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