Biden intenta sacar tropas de Afganistán y pone al país a merced de los talibanes





A√Īo tras a√Īo, y otro presidente estadounidense promete poner fin a la guerra m√°s larga en la que Estados Unidos ha estado involucrado.





Hasta ahora, todo el mundo no ha logrado salir del atolladero en Afganistán. Ahora es el turno de Joe Biden de intentar retirar sus tropas, marcando la fecha límite simbólica del 11 de septiembre, en la que el evento definitorio del comienzo del siglo XXI celebra su vigésimo aniversario.

Al igual que en su política hacia China, Biden está repitiendo y ampliando los pasos de su criticado predecesor, Donald Trump. Fue el republicano quien aceptó que el grupo fundamentalista talibán se uniera a las negociaciones con el gobierno afgano y los Estados Unidos.

Tal y como se anuncia la decisión que se dará a conocer el miércoles (14), apoyándose en los informes disponibles, la retirada es lo que parece: una entrega de puntos y una confesión final de derrota, con algunos detalles que parecen dejar a Afganistán a merced de los medievales islámicos que lo gobernaron desde 1996 hasta 2001.

Esto se desprende de dos puntos. Primero, las conversaciones con los talibanes siempre han sido inestables, y el grupo ya había dicho que volvería a las actividades militares y los ataques terroristas si no se respetaba el plazo de retirada del 1 de mayo.

Hoy en d√≠a hay oficialmente 2.500 estadounidenses en el pa√≠s, pero se espera que el n√ļmero real alcance los 3.500. Adem√°s, hay 7.000 militares de pa√≠ses aliados, la mayor√≠a de ellos de la OTAN (alianza militar occidental), deseosos de dejar la aventura del jefe del club.

Si todo el mundo está fuera en septiembre, los talibanes habrán tenido poco más de cuatro meses para fortalecer su posición militar e imponer su voluntad en la mesa de negociaciones con el frágil gobierno afgano, considerando una hipótesis optimista.





Un escenario m√°s oscuro ve al pa√≠s retroceder a la guerra civil legada por los mismos Estados Unidos en 1989, cuando el apoyo brindado a los ¬ęmujahedin¬Ľ contra la d√©cada de la invasi√≥n sovi√©tica ayud√≥ a expulsar a los comunistas, no volvi√≥ a la reconstrucci√≥n nacional.

Por supuesto, estas son realidades diferentes, dado que hoy en d√≠a actores regionales como Turqu√≠a e Ir√°n est√°n presentes en la econom√≠a del pa√≠s, los estadounidenses han armado fuertemente al ej√©rcito afgano y ha habido una peque√Īa medida de liberalizaci√≥n de las aduanas.

El problema es la lealtad real del soldado al gobierno central en una sociedad dominada por las relaciones tribales. Como dijeron los talibanes en la embajada del pa√≠s en Pakist√°n en 2001 o en las zonas fronterizas en los pr√≥ximos a√Īos, al final los extranjeros se cansar√°n y las leyes locales se impondr√°n.

Vale la pena recordar que, a los ojos de los afganos corrientes, los talibanes no fueron responsables de la guerra. El grupo alojó a Al Qaeda de Osama bin Laden (1957-2011) en la base de la camaradería, que lanzó los ataques contra Estados Unidos en 2001, pero no formó parte de ella.

El papel de Pakistán, mentor intelectual de los talibanes como una forma de tener a su vecino a su lado en la disputa regional con India, también debe ser monitoreado. Desde 2001, el país ha abandonado la órbita estadounidense y ha caído en la red china, su mayor socio militar y económico.

Beijing siempre ha estado al margen del conflicto y su política hacia los musulmanes uigur ha sido criticada por los talibanes. Pero su poder económico y su interés estratégico en la estabilidad de su frontera sur podrían conducir a movimientos más incisivos, quizás bajo los auspicios de Pakistán.

No por casualidad, con la mirada puesta en su propia proyección, los rusos han buscado estrechar lazos con Islamabad, como demostró la visita del canciller Serguei Lavrov la semana pasada. Es el regreso del juego entre poderes en un campo donde la asimetría entre combatientes parecía haber terminado con las viejas reglas.

Para los afganos, persisten el sufrimiento y las dudas sobre el futuro. La inmensa mayor√≠a de las v√≠ctimas del conflicto hasta ahora, unas 160.000 seg√ļn el proyecto Costes de la guerra de la Universidad de Brown (EE. UU.), Son afganos: militares, civiles e insurgentes.

Aproximadamente 2.300 estadounidenses en uniforme y otros 4.000 mercenarios murieron. Esta es una peculiaridad para comprobar, el destino de los empleados privados de la guerra.

Si el pico de participación uniformada estadounidense fue en 2010, con 97 mil soldados, en 2012 los mercenarios sumaron casi 120 mil personas en el campo.

La guerra más larga no fue de ninguna manera la más mortífera para los estadounidenses. Este título es en el exterior por la Segunda Guerra Mundial (1941-45 para EE.UU.), con 405 mil muertos, y en el ámbito doméstico, por la Guerra Civil (1861-65) y sus 655 mil víctimas.

Afganistán parece seguir siendo imposible de conquistar, como habría predicho el gran emperador musulmán Babur en el siglo XVI.

¬ęEl cementerio de los imperios¬Ľ fue el apodo que tom√≥ en el siglo XX, despu√©s de dos derrotas brit√°nicas y una sovi√©tica; a velocidades muy diferentes, ambos dominadores fueron expulsados ‚Äč‚Äčy vieron su poder colapsar m√°s tarde.

En medio de una disputa geopol√≠tica con China, las cuentas de Biden no parecen incluir tales supersticiones. El aburrimiento del p√ļblico estadounidense con la guerra ha existido durante a√Īos, y una generaci√≥n entera ha crecido impactada por sus sombras.

El regreso de las principales disputas entre naciones no enterrar√° el terrorismo y puede dejar el campo abierto para un nuevo 11 de septiembre, pero la rueda ha girado y Biden parece decidido a seguir adelante.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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