Biden acepta acuerdo de armas nucleares con Rusia, pero se√Īala presi√≥n





Presionado por desafíos que van desde el coronavirus hasta la Guerra Fría 2.0 con China, Joe Biden optó por una solución convencional para ganar su primer titular de política internacional como presidente de Estados Unidos.





El jueves por la noche (21), el nuevo presidente estadounidense anunci√≥ que quiere extender el acuerdo Novo Start por cinco a√Īos, el √ļltimo instrumento de control de armas nucleares vigente en el mundo.

Al mismo tiempo, para no parecer haber cedido al deseo del Kremlin de Vladimir Putin, el gobierno estadounidense llevará a cabo investigaciones sobre tres temas delicados, susceptibles de la formulación de nuevas sanciones comerciales contra los rusos.

Entre ellos se encuentran el envenenamiento y encarcelamiento del líder de la oposición rusa Alexei Navalni, el reciente ataque de piratas informáticos a varios sistemas gubernamentales estadounidenses y un cargo anterior, que Rusia pagó a mercenarios afganos para atacar objetivos estadounidenses en el país asiático.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, dijo que tales medidas est√°n destinadas a frenar las ¬ęactitudes imprudentes y adversarias¬Ľ de Rusia, mientras que la extensi√≥n del New Start ser√≠a ¬ęun ancla de estabilidad¬Ľ en la relaci√≥n entre pa√≠ses.

El viernes, Rusia dijo que la propuesta nuclear era bienvenida, pero no comentó sobre el resto del paquete. Anteriormente, el caso Navalni se clasificó como un asunto judicial nacional ruso y los otros dos cargos fueron denegados.

El juego de Biden, que hab√≠a recibido se√Īales de impaciencia por parte de Rusia, es claro. La larga lista de problemas dom√©sticos y mundiales sobre su escritorio, que dej√≥ la tormentosa gesti√≥n de Donald Trump, es muy larga.





Aceptar los términos rusos en el New Start es una forma de ahorrar tiempo y seguir luciendo bien en la foto, dado que es la supervivencia de la raza humana lo que está en juego cuando se habla del arsenal de las dos potencias nucleares.

Mientras sopla, muerde cuestiones que en la pr√°ctica tienden a no ir a ninguna parte, pero mantiene la presi√≥n ret√≥rica contra Mosc√ļ y le recuerda a Putin que el tiempo de indulgencia de Trump ha terminado.

El New Start (acr√≥nimo en ingl√©s de Strategic Arms Reduction Treaty, mientras que ¬ęnew¬Ľ se refiere a versiones anteriores del mismo) se firm√≥ en 2010 y expirar√≠a el 5 de febrero.

Durante m√°s de dos a√Īos, los negociadores de Trump han intentado cambiar su contenido. Primero, insistieron en que se incluyera a China, algo que Pek√≠n y Mosc√ļ negaron. Luego, en un giro, dejaron eso de lado y exigieron que se incluyeran m√°s armas en una moratoria nuclear.

Todo esto garantizar√≠a, para Washington, solo un aplazamiento de un a√Īo. Putin dijo que no, y Biden ahora acepta sus condiciones en su totalidad, sazonando el hecho con duras palabras y amenazas legales para no parecer derrotado.

En cualquier caso, desde el punto de vista de la paz mundial, es una buena noticia. El New Start es el √ļnico tratado en vigor para intentar frenar la carrera armamentista entre rusos y estadounidenses.

Se prevé un límite de 1.550 ojivas nucleares operativas y 800 medios de lanzamiento (silos y lanzadores de misiles terrestres, submarinos y bombarderos, 700 de ellos en espera). También establece monitoreo satelital y 18 inspecciones mutuas anuales.

Los expertos sostienen que es poco, dada la evolución de las armas. Pero es al menos algo, argumentan los negociadores de campo.

Trump optó por la confrontación en este sector, lo que llevó a lo que Putin llama un aumento peligroso en el riesgo de una guerra nuclear accidental. El estadounidense dejó otros dos tratados destinados a evitar la colisión, uno sobre misiles de alcance intermedio en Europa y el otro sobre vuelos mutuos de reconocimiento militar.

Adem√°s, revis√≥ la postura nuclear estadounidense para permitir el uso de las llamadas armas at√≥micas t√°cticas contra objetivos militares espec√≠ficos, y puso en funcionamiento uno de estos modelos de bombas el a√Īo pasado en sus submarinos.

Todo esto hizo reaccionar al Kremlin y decir que estaba dispuesto a tomar represalias con toda la fuerza de su arsenal si un miserable misil t√°ctico, armado con una ojiva nuclear o no, se lanzaba contra √©l mismo o sus aliados, un problema, dado que en el papel Ir√°n, presunto objetivo de tales ataques, est√° cerca de Mosc√ļ.

Para los críticos, la extensión es simplemente una forma de que Putin gane más tiempo mientras enfrenta sus problemas internos y externos; solo en 2020, tuvo que intervenir en tres crisis en sus periferias (Bielorrusia, Armenia y Kirguistán) y vio el surgimiento de un potencial cuarto. (Moldavia).

De hecho, Rusia prueba nuevos modelos de misiles de menor alcance, pero Estados Unidos ha hecho lo mismo desde que dejó el tratado de instalación en Europa.

También es incierto cuándo y si las nuevas tecnologías para entregar ojivas nucleares a sus objetivos, como los misiles hipersónicos de los que tanto se habla Putin, eventualmente entrarán en un tratado.

Patrimonio de la Guerra Fr√≠a, el arsenal nuclear mundial se concentra en manos de antiguos adversarios. Aproximadamente el 92% de las 13,400 armas at√≥micas en el mundo son estadounidenses o rusas, seg√ļn la Federaci√≥n de Cient√≠ficos Estadounidenses.

El inventario m√°s grande es de Mosc√ļ: 6.370 ojivas, 2.060 de las cuales est√°n desactivadas y 4.310 en stock. Bajo los l√≠mites del Novo Start, 1.572 est√°n operativos en misiles terrestres, submarinos o a√©reos.

Washington tiene 5.800 armas, 2.000 de ellas retiradas, 3.800 en stock y 1.750 activas, 150 de ellas no cubiertas por el New Start porque son más tácticas que estratégicas, las que se utilizan para ganar guerras.

Mosc√ļ tambi√©n tiene un n√ļmero incierto de tales armas, por supuesto, y la falta de transparencia en general preocupa a los expertos. China, la tercera potencia nuclear m√°s grande, tiene 320 ojivas en stock, suficientes para garantizar su poder disuasorio.

Desde una perspectiva pesimista, los límites de Novo Start no impiden que el mundo sea arrasado muchas veces en caso de guerra. Pero son límites y sirven para mantener la cabeza fría.

Irónicamente, el viernes entró en vigor un tratado utópico de Naciones Unidas, destinado a una prohibición total de las armas nucleares en el mundo, con la firma de 86 países, incluido Brasil, y la ratificación de 51 naciones. Naturalmente, ninguna de las nueve potencias atómicas la suscribió.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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