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Título: El Palacio Nacional de Ajuda y su afirmación como museo.
Autor: Luís Filipe da Silva Soares
Editores: Caleidoscopio y Dirección General de Patrimonio Cultural
P√°ginas: 549, ilustrado





La portada de ¬ęEl Palacio Nacional de Ajuda y su afirmaci√≥n como museo¬Ľ

Consecuencia evidente de los cursos universitarios de historia del arte, museolog√≠a y museograf√≠a que han surgido en nuestro pa√≠s en las √ļltimas d√©cadas, una bibliograf√≠a creciente, de la cual esta colecci√≥n ya es un dep√≥sito valioso, est√° llevando al p√ļblico, a trav√©s de los libros, la peque√Īa y gran historia. de las instituciones que visitamos, pero en general desconocemos en gran medida, lo que les permite ser abordadas a partir de ahora como protagonistas de los avances, sacudidas e impases de las representaciones art√≠sticas y patrimoniales, y su respectivo disfrute y deleite durante d√©cadas en las que, de hecho, mucho ha cambiado en estos medios . Las formas de exhibir e iluminar, el surgimiento y la dignificaci√≥n del dise√Īo de la exhibici√≥n, los medios t√©cnicos de experiencia y restauraci√≥n han evolucionado enormemente y en paralelo a los enfoques historiogr√°ficos desarrollados por una nueva y talentosa generaci√≥n de conservadores y directores de museos, algunos de los cuales con habilidades. y con un esp√≠ritu de servicio muy superior al promedio de los funcionarios p√ļblicos, esperaban o siguen esperando medios de trabajo, velocidad de crucero y horizontes de tiempo capaces de elevar e internacionalizar el nivel de las instituciones a las que dan lo mejor de s√≠ cada d√≠a.

En este proceso de cambio y sedimentaci√≥n, la profundizaci√≥n de la historia de los palacios y museos nacionales tiene un papel superlativo obvio, ya que son las principales instituciones para la representaci√≥n de la identidad de este peque√Īo pa√≠s sin patrimonio, monumental, arquitect√≥nico, art√≠stico, comparable, en su gran extensi√≥n. ciudades medianas o peque√Īas, a la grandeza imperial de su vecino inmediato y peninsular. Rehabilitarlos, modernizarlos, incluso darles un buen toque de contemporaneidad deber√≠a ser una prioridad para la inversi√≥n p√ļblica que, prefiriendo estructurarse, no desperdicie recursos que son peque√Īos para apoyar creaciones culturales ef√≠meras y de calidad que no siempre se confirma, o que No gaste dinero imprimiendo libros que digan cosas relevantes, sino que los principales pol√≠ticos, que los autorizaron, ni siquiera se molesten en leer y se aprovechen de ellos …

Es todo el caso, creo, de esto El Palacio Nacional de Ajuda y su afirmaci√≥n como museo. por Lu√≠s Filipe da Silva Soares. Cuando se anunci√≥ la creaci√≥n de un Museo del Tesoro Real dentro del Palacio Nacional de Ajuda, rivalizando con su propio dise√Īo de palacio-museo, la historia de la ¬ęrepublicaci√≥n¬Ľ (sic) de esa residencia de la familia real hasta octubre de 1910 y el Los ciclos sucesivos de museolizaci√≥n de las colecciones nacionales mantenidas all√≠, que el libro de Lu√≠s Filipe da Silva Soares atraviesa con gran detalle, parecer√≠an suficientes para iluminar otras opciones para proyectar en el futuro, ocupando √°reas de palacio finalmente reconstruidas, la rica colecci√≥n acumulada por dinast√≠as de monarcas con intereses est√©ticos que, por esa sola raz√≥n, dejan a los presidentes de una rep√ļblica ya centenaria a una gran distancia.

El libro cubre tres ciclos principales de la vida del palacio en el siglo pasado: 1910-38, lo que el autor llama ¬ęrepublicanizaci√≥n¬Ľ del Pa√ßo Real da Ajuda; 1938-64, con el palacio ¬ęmusealizar¬Ľ; y finalmente, 1964-81, el Palacio de Ajuda ya ¬ęmusealiz√≥¬Ľ.





Comenzamos aprendiendo que el almac√©n del palacio y la caja fuerte con los tesoros reales se confiaron en enero de 1911, como una ¬ęrecompensa¬Ľ por los servicios prestados a la revoluci√≥n (pp. 87-88, 90-91), a un carbon√°rio de Alc√Ęntara, Armando Porf√≠rio Rodrigues (1868-1938), enfermero titulado, que el 6 de octubre ingres√≥ al colegio religioso de Campolide ¬ędando √≥rdenes como en casa¬Ľ (cit. p. 89), un bruto de pinta inconfundible acusado, juzgado y arrestado tres veces por cr√≠menes y arbitrariedad cometidos durante el ejercicio del cargo, pero sin romperlo: Cust√≥dio Jos√© Vieira se quej√≥ de que se comport√≥ como ¬ędue√Īo y se√Īor del palacio¬Ľ (cit. p. 89), incluida la subversi√≥n nuevas regulaciones (pp. 133-34); otros dijeron que incluso hizo bombas en la cocina del palacio (p√°g. 94); y la polic√≠a fue a descubrir en su casa, adem√°s de ¬ęcinco armas¬Ľ la bandera nacional azul y blanca bordada en oro que hab√≠a usurpado el mencionado Colegio … (p. 97), o que la extraordinaria Baixela Germain, reservada por la familia real para banquetes De gran protocolo, dej√≥ la fortaleza de Necessidades para banquetes y recepciones oficiales de la rep√ļblica durante a√Īos, regresando ¬ęcon algunas piezas estropeadas, otras amalgamadas y todo en una limpieza inadecuada¬Ľ (cit. p. 140).

En la vertiginosa deriva del nuevo r√©gimen, la incertidumbre y la oscilaci√≥n sobre la tutela institucional o el nuevo dise√Īo p√ļblico llevaron a la ausencia de programas de conservaci√≥n y restauraci√≥n de las colecciones patrimoniales del Palacio de Ajuda, cuyo inventario se llev√≥ a cabo sin prisa ni medios adecuados, extendi√©ndose hasta el final 1930 (p. 150). En mayo de 1915, en otro conflicto pol√≠tico m√°s, una granada explot√≥ cerca del invernadero adjunto a los antiguos apartamentos de D. Maria Pia, con da√Īos que iniciaron la descomposici√≥n que terminar√≠a en el desmantelamiento quince a√Īos despu√©s. En 1926, la Direcci√≥n de Edificios y Monumentos Nacionales del Sur identific√≥ intervenciones urgentes y necesarias, desde techos hasta murales y pisos de madera dura para encerar, valorados en 2,500,000 escudos. A fines de 1928, Gustavo de Matos Sequeira quer√≠a fotografiar los interiores y exteriores del palacio de Ajuda para su libro Palacios y solares portugueses (1932), pero termin√≥ rindi√©ndose. En 1934, es Porf√≠rio Rodrigues – mientras tanto promovido a conservador (!) Por decreto del a√Īo anterior – quien denuncia el ¬ęda√Īo causado por el abandono al que se han entregado varios tapices¬Ľ, ¬ęalgunos ya bastante da√Īados por las polillas y la falta de ventilaci√≥n¬Ľ ( cit. p. 149). Durante a√Īos y en este estado de cosas, la apertura del palacio a las visitas p√ļblicas y a los extranjeros visitantes, generando ingresos que ser√≠an √ļtiles para su mantenimiento, como ya sucedi√≥ en 1915 en Queluz, Sintra y Mafra, siempre estuvo fuertemente condicionada por el marco reducido del servicio de guardia y vigilancia (p. 170; ¬ęseis sirvientes¬Ľ en 1931, p. 187; habr√≠a diecis√©is en 1939, p. 230) e incluso debido a la falta de uniformes adecuados para el personal auxiliar. El antiguo palacio real tard√≥ casi treinta a√Īos en comenzar un renacimiento digno de ese nombre.

Este proceso, que despu√©s de todo es √ļnico y sigue siendo un proceso de aproximaci√≥n, tuvo lugar durante tres d√©cadas, entre 1938 y 1964. Arquitecto Ra√ļl Lino – superintendente art√≠stico de palacios nacionales desde 1939, y jefe de la divisi√≥n de estudios y obras sobre monumentos. desde la DGEMN a partir de 1936, habr√° logrado que prevalezca una perspectiva integrada que permita recrear, con un esp√≠ritu de fidelidad, entornos y escenarios hist√≥ricos de acuerdo con la arquitectura y decoraci√≥n espec√≠ficas de los diferentes edificios, en una serie de intervenciones que recibieron un doble impulso en una visita de Salazar al palacio ducal de Guimar√£es en septiembre de 1933 y en el incendio que da√Ī√≥ una parte significativa del palacio de Queluz en octubre del a√Īo siguiente. Las celebraciones del centenario en 1940 tambi√©n ayudaron al palacio, adaptado para banquetes oficiales y ceremonias diplom√°ticas. Sin embargo, este segundo ciclo est√° dominado principalmente por el largo plazo de Manuel Cayola Zagalo (1904-70), quien en marzo de 1938 complet√≥ la etapa de conservador del museo promovido a Janelas Verdes por Jos√© de Figueiredo basado en trabajos patrimoniales y museogr√°ficos realizados en Isla de Madeira que ayudar√≠a a la formaci√≥n del Museo de Arte Sacro en Funchal.

Con una intensa actividad relacionada con el Protocolo del Estado y la dinamizaci√≥n de museos y exhibiciones de arte, el nuevo conservador del Palacio Nacional de Ajuda, calificado y siempre dispuesto a visitar contrapartes europeas capaces de inspirar su posici√≥n, se preocup√≥ especialmente por adaptarlo. funciones de representaci√≥n, en lugar de desarrollar actividades museol√≥gicas sistem√°ticas, aunque ha promovido la redecoraci√≥n de habitaciones y la restauraci√≥n de bienes muebles. En un gesto audaz, Almeida Zagalo intent√≥ en 1953, cuando fueron adquiridos por el Estado portugu√©s, persuadir a la tutela para que depositara en la instituci√≥n que dirig√≠a las copias de los cuatro fabulosos grandes tapices de Pastrana que representan la toma de Arzila y T√°nger por los portugueses (perdi√≥ -como Guimar√£es), lo que le permitir√≠a rehabilitar simult√°neamente habitaciones nobles que se usaban como almacenes … Las visitas por solicitud privada continuaron existiendo (un registro de 440 en 1951; p. 304). El papel del palacio como un medallista nacional creci√≥, las habitaciones del rey D. Lu√≠s I y las de la reina D. Maria Pia casi volvieron a su expresi√≥n original a principios de la d√©cada de 1940, y la construcci√≥n de una casa fuerte visitable con la seguridad garantizada se sigui√≥ discutiendo durante una d√©cada, hasta 1954. La capilla, ¬ęutilizada simplemente como almac√©n¬Ľ (p. 247) o para ceremonias de protocolo ocasionales, ser√≠a intervenida en 1962. Los estudios que en la d√©cada de 1940 ser√≠an suspendidos, apoyando Basado en el entusiasmo de Duarte Pacheco, Ra√ļl Lino se dedic√≥ a las obras de terminaci√≥n del ala norte y la fachada oeste del palacio (se reanudar√≠an en 1959-62), mientras que las decisiones sobre la urbanizaci√≥n de los alrededores se prolongaron a trav√©s de los a√Īos. y la clasificaci√≥n – mejor decir: protecci√≥n – como propiedades de inter√©s p√ļblico, el Jardim Bot√Ęnico da Ajuda y el Jardim das Damas, la Sala de F√≠sica, el Campanario y el Pa√ßo Velho, entre otros. El inventario y el estudio de las colecciones en s√≠ sufrir√≠an aplazamientos sucesivos, hasta que en 1961 dos publicaciones aut√≥nomas, con fotograf√≠as de M√°rio Novais, por primera vez en cincuenta a√Īos dieron expresi√≥n a un gui√≥n y una revisi√≥n hist√≥rica del Palacio Nacional de Ajuda.

Lu√≠s Filipe da Silva Soares dedica la tercera parte de su libro al per√≠odo 1964-81, que considera ¬ęafirmaci√≥n indiscutible de este equipo como un Palacio-Museo¬Ľ (p. 335), bajo la direcci√≥n de Armindo Ayres de Carvalho (1911-97) , artista pl√°stico, ex conservador del palacio nacional de Mafra, pero tambi√©n investigador prol√≠fico de historia del arte y compa√Īero que viaj√≥ en 1950 para realizar estudios comparativos en Espa√Īa e Italia. Conservadora de Ajuda desde septiembre de 1964, el padre de Simonetta Luz Afonso fue nombrado, unos d√≠as antes del 25 de abril, primer conservador de palacios y monumentos nacionales, al mismo tiempo que dirige Ajuda, Queluz, Sintra y Mafra, y dicha designaci√≥n permanecer√°. – Fue inhumano la fuerte turbulencia pol√≠tica de ese per√≠odo, que se convirti√≥ en definitiva en el verano de 1976. (Ayres de Carvalho ser√≠a director del Palacio Nacional de Ajuda hasta su retiro, cinco a√Īos despu√©s).

A pesar de continuar sirviendo el protocolo de Asuntos Exteriores y de la Presidencia de la Rep√ļblica, y albergar los servicios militares y el Consejo de Ministros, el Palacio logr√≥ avanzar en sus tareas museol√≥gicas, especialmente despu√©s de su apertura al p√ļblico en 1968. Aprovech√≥ todo lo que pudo. Las mejoras producidas por la celebraci√≥n de la cumbre de la OTAN en junio de 1971, se estaban realizando algunos trabajos de mantenimiento, pero la desinversi√≥n en prevenci√≥n, seguridad y vigilancia parec√≠a cr√≥nica. Incluso la red el√©ctrica estaba en malas condiciones (p. 375). Despu√©s de mucha insistencia con la tutela, en agosto de 1974 tuvo que ir a los peri√≥dicos para mostrar la Galer√≠a de Pintura del Rey D. Lu√≠s con grandes cuadros en las paredes y cubos esparcidos en el piso, bajo el techo de vidrio da√Īado (p. 366) . Semanas despu√©s, en la noche del 23 al 24 de septiembre, el incendio que azot√≥ el ala norte dej√≥ una ¬ęcat√°strofe¬Ľ (p. 377) de origen indeterminado, pero a la que pronto se le atribuy√≥ una conveniente intenci√≥n pol√≠tica …

Tampoco se puede decir que las obras de terminaci√≥n del palacio, proyectadas desde la d√©cada de 1940, ten√≠an una historia edificante: las demoliciones preparatorias en la fachada norte en 1967-69 fueron interrumpidas, las obras de 1972-77 dar√≠an paso a un nuevo proyecto, contratista en problemas financieros, gr√ļa volcada en 1978, ¬ęaspecto de ruina bastante acentuado¬Ľ al comienzo de la d√©cada siguiente y ¬ębastante atroz¬Ľ en el medio (pp. 390, 391) y sin una soluci√≥n a la vista al final, cuando la mala situaci√≥n financiera el pa√≠s preve√≠a ¬ęun largo punto muerto¬Ľ.

Ayres de Carvalho logr√≥ completar el inventario de 53910 objetos en diciembre de 1969, promoviendo tambi√©n la campa√Īa fotogr√°fica sistem√°tica indispensable, pero de alguna manera perdi√≥ disputas con DGMEN, por ejemplo, por la calificaci√≥n de la hermosa Torre do Rel√≥gio da Ajuda (trabajo de Jos√© da Silva Mafra, 1796) o la revisi√≥n de la zona de protecci√≥n especial, que mantuvo los l√≠mites asignados en 1959, pero tambi√©n, debido a restricciones financieras y restricciones de seguridad (p. 414), no pudo realizar exhibiciones temporales que idealiz√≥ o vio debidamente reconstruy√≥, durante su mandato, la Galer√≠a de Pintura del Rey D. Lu√≠s, ni realiz√≥ una importante exposici√≥n hist√≥rica en el Palacio, encargada por √©l con el pintor Fernando de Azevedo y el arquitecto Frederico George. Pero a pesar de los cierres temporales causados ‚Äč‚Äčpor la agenda del protocolo del Estado, a pesar de la mala publicidad y la persistente y creciente permanencia de los servicios p√ļblicos en las instalaciones, que ocupan √°reas de posible expansi√≥n de la exposici√≥n, logr√≥ afirmar que el Palacio Nacional de Ajuda es un ¬ęmuseo ambiental¬Ľ , es decir, conservar el ambiente √≠ntimo de la residencia real, a trav√©s de una visita p√ļblica que gradualmente gan√≥ consistencia y superar√≠a los 23 mil boletos en 1980, sin embargo, el autor lo considera ¬ęrelativamente bajo¬Ľ (p. 453) por el √ļnico antiguo palacio real a disposici√≥n de los visitantes en Lisboa. Ahora, esta plusval√≠a se estaba deteriorando cada vez m√°s en los a√Īos posteriores al per√≠odo cubierto en este libro, y como el autor subraya en las Consideraciones finales, ¬ęactualmente, el Palacio Nacional del Museo Ajuda ocupa una parte muy peque√Īa del edificio que lo alberga¬Ľ. (p√°g. 455). Para una buena comprensi√≥n, pocas palabras son suficientes …

Manuel Rivas

Fernando Rivas. Compagino mis estudios superiores en ingeniería informática con colaboraciones en distintos medios digitales. Me encanta la el periodismo de investigación y disfruto elaborando contenidos de actualidad enfocados en mantener la atención del lector. Colabora con Noticias RTV de manera regular desde hace varios meses. Profesional incansable encargado de cubrir la actualidad social y de noticias del mundo. Si quieres seguirme este es mi... Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/manuel.rivasgonzalez.14 Email de contacto: fernando.rivas@noticiasrtv.com

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