¿Asunción Cristas va a pedir votos con un "chaleco amarillo"?





Asunción Cristas no resistió. En el caso de que el país podría estar cerca de una sublevación cívica que destruiría la "geringonza", expulsaría a António Costa del poder y dejaría a Marcelo Rebelo de Sousa a temblar en el Palacio de Belém, la líder del CDS creyó que la actitud más sensata era unirse a las masas que preparaban la revolución. Por eso, cuando le colocaron un micrófono al frente, aseguró, en tono patriótico: "Nosotros en el Parlamento hemos insistido en muchas de las teclas que están en este momento siendo tocadas por este movimiento".





El "movimiento" que habló Asunción crestas eran los autodenominados "chalecos amarillos portugués". Lo que quiere decir, como todo el mundo hoy sabe, que no estamos propiamente hablando en un "movimiento" – a menos que consideremos que atravesar repetidamente la carretera en una pasarela configura una definición de "movimiento" a efectos políticos.

No es especialmente grave que Asunción Cristas haya atado el CDS a una irrelevancia – después de todo, eso no es inédito en la gloriosa historia de un partido que ya tuvo un grupo parlamentario que cabía dentro de un taxi. Pero ya se vuelve preocupante percibir que la líder del CDS, que sueña tener más votos que el PSD en las próximas legislativas, tiene su programa electoral a la venta para quien gritar más en las redes sociales.

Adolfo Mesquita Nunes bufa, suya y se esfuerza en el desesperado intento de transformar el partido en la "gran casa de la derecha"; y luego, de repente, sin que se perciba cómo ni para qué, Asunción Cristas cambia la "gran casa" por una pequeñísima casa y la "derecha" por un anarquismo delirante.

En el presuroso intento de pegarse a los chalecos amarillos, Cristas enumeró las "teclas" que asegura haber insistido en el Parlamento y que ahora trajeron a unas 12 personas a la calle. En primer lugar, recordó que "no es casual" que el CDS ha hablado de la cuestión de los impuestos demasiado altos. Realmente, es un punto en común con los "chalecos amarillos". Pero, ¿es que Asunción Cristas también pretende, al igual que sus nuevos amigos políticos, hacer esto recurriendo "a la correspondiente tasación a las grandes empresas y multinacionales, sobre la base de su margen de beneficio"? ¿Cristas quiere reducir los impuestos para unos y aumentar los impuestos para otros? Y, ya ahora: esos impuestos a más de las grandes empresas son suficientes para pagar los impuestos a menos de todos los demás? ¿La líder del CDS hizo las cuentas?

El otro punto que Cristas recordó tener en común con los "chalecos amarillos" es el de las "cuestiones de la salud". Es curioso: ¿es que la líder del CDS también cree que el SNS "no puede, actualmente, prestar un servicio de calidad, ya que es completamente manipulado por los lobbies de la industria farmacéutica y de la clínica privada"? Asunción Cristas quiere acabar con el lucro en la salud, que según nuestros "chalecos amarillos" es "profundamente inmoral"?

Se presume que por falta de tiempo, la líder del CDS no dio otros ejemplos de su santa comunión con este "movimiento". Pero, ante todo su entusiasmo con los "chalecos amarillos", es legítimo hacer algunas preguntas más. De seguro que Asunción Cristas leyó el manifiesto oficial de estos beneméritos políticos, de lo contrario estaría hablando de lo que no conoce, lo que sería inédito. Por eso, habiendo leído y hecho acentos de concordancia frente a las cámaras de las televisiones, quedan las dudas: Asunción Cristas también defiende, con ufanismo, que se decrete el "aumento inmediato del salario mínimo a 700 euros", sin que se oiga siquiera la Concertación social? Está de acuerdo con la certeza enojado que Portugal es "rehén del sistema bancario internacional"? También quiere, con espíritu de ahorro, la "reducción a la mitad del número de diputados existentes en la Asamblea de la República"? También reconoce, con sentido de autocrítica, que el sector primario, "importante pilar de la Nación" donde se incluye la agricultura, "ha sido destruido por sucesivos gobiernos incompetentes" (en el que se incluirá, se presume, aquel en que fue ministra de esa carpeta)?





Al decir unas frases simpáticas sobre los chalecos amarillos, Asunción Cristas quiso mostrar que tiene la extraordinaria capacidad de salir de la burbuja del régimen y oír las "voces" del pueblo. Tendrá todo eso. Sólo no tiene el bien más precioso de un político: un filtro para el disparate.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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