Asumir la responsabilidad de nuestras acciones.





El caso de la joven que abandonó a un bebé recién nacido en un ecopoint ha dividido a la sociedad portuguesa. Hay quienes condenan a la mujer sin dudar y también quienes la defienden, dadas las difíciles circunstancias en las que vivió. El tema es delicado y, como suele ser el caso, el debate sobre el tema pasó rápidamente al "tribalismo". Para mantener la cordura y la racionalidad en esta discusión, es importante recordar dos aspectos.





La primera es que condenar el acto no es lo mismo que condenar a la persona que lo cometi√≥. Matar a un ser humano es un acto injusto e incorrecto bajo cualquier circunstancia. Muy mal, como sociedad, estaremos el d√≠a que relativicemos un intento de asesinato de un ni√Īo indefenso, porque eso es lo que es, no un mero abandono. Sin embargo, esto no significa que tengamos derecho a juzgar y condenar a la persona que lo hizo. Eso depende de los tribunales, que deben tener en cuenta los factores atenuantes que puedan existir, incluidas las dif√≠ciles circunstancias en que vivi√≥ la joven. Entre otras cosas, esto es lo que distingue a la justicia de las "alternativas" como la venganza o el linchamiento. Esto es lo que nos permite sentir compasi√≥n por esa madre y al mismo tiempo esperar que la justicia haga su trabajo. Ambos no son incompatibles.

El segundo aspecto es que todos somos responsables de nuestras acciones si resultan de decisiones conscientes. Factores como el desequilibrio emocional, la embriaguez, el consumo de drogas, la desesperaci√≥n y el estr√©s extremo pueden ser atenuantes, pero la responsabilidad nunca deja de existir. Excepto en situaciones l√≠mite de defensa personal, nadie est√° realmente obligado a matar a otro ser humano. Esto se aplica tanto a la madre que intenta matar a un beb√© como al hombre que golpea a su pareja o al asaltante que apu√Īala a un transe√ļnte. Siempre hay una opci√≥n, y tratar de transferir la responsabilidad de nuestras acciones a la sociedad, sin importar cu√°nto nos falle, es una excusa peligrosa.

Esto lo demuestra la conducta de millones de personas que, en circunstancias dif√≠ciles, no matan ni roban. Prueba de ello es la actitud del hombre sin hogar que, con sus muchos problemas, simplemente podr√≠a haber decidido que no era asunto suyo, sino que eligi√≥ salvar al ni√Īo.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *