Asiento vacante









No es la primera vez que la sorprendo jugando juegos de ajedrez, usando sus pertenencias como piezas, contra un oponente imaginario. Est√° midiendo espacios, ensayando movimientos y descomponiendo trayectorias. Distribuye, con extraordinario deleite, todas las pertenencias en la bandeja de la mesa auxiliar que generalmente se encuentra al lado de la cama. Por la precisi√≥n de los gestos y la obsesi√≥n por los detalles, parece que es una dama extremadamente organizada, con un esp√≠ritu eminentemente met√≥dico. A menudo es la √ļnica paciente que me reconoce solo con sus ojos, a pesar de la gorra, los anteojos, la m√°scara, la bata y los guantes que cubren mi cuerpo, y eso anticipa mi cumplimiento general habitual. Tan pronto como adivin√© que mi silueta ser√≠a cortada a trav√©s de la jamba de la puerta, se articul√≥ con la perfecci√≥n de la radio: ¬ęBuenos d√≠as, Sr. Doctor¬Ľ. Es, sin duda, el √ļnico paciente al que no le hago un cuestionario sintom√°tico dirigido, ya que las preguntas ya se han memorizado y las respuestas se mezclan con otros hechos y aventuras que me expone en detalle. Cuando le pregunto algo nuevo, se siente traicionado en nuestro juego de preguntas y respuestas y hace un punto de se√Īalarlo con los ojos entrecerrados, sacudiendo la cabeza de un lado a otro y siempre diciendo estas palabras: ¬ęEsto es nuevo …¬Ľ.

Cuando me acerco a los pacientes, tengo como principio no limitarme a cuestiones de naturaleza cl√≠nica o relacionadas con ella. Tengo ante m√≠ seres humanos, no constelaciones de signos y s√≠ntomas o colecciones de resultados de an√°lisis y ex√°menes de im√°genes. Hay historias de vida y vidas llenas de historia, cicatrices hechas de fibrina y emociones, sue√Īos so√Īados, planeados y realizados. La sangre no solo fluye en los vasos, sino que fluye la savia de un √°rbol geneal√≥gico, el jugo de un contexto familiar y social, el elixir de un contexto cultural. Nunca entiendo y decodifico completamente a un paciente sin conocerlo m√≠nimamente fuera de su contexto cl√≠nico. Me gusta saber, aunque sea superficialmente, la estructura y el contexto familiar, el entorno profesional, la vida cotidiana est√°ndar y los intereses culturales e intelectuales. Ignorar el contexto extracl√≠nico de un paciente es amputar voluntariamente nuestra capacidad de discernir y comprender a la mujer o al hombre que tenemos ante nosotros. Aprendo a leer entre l√≠neas, valorando silencios o entonaciones, descifrando expresiones faciales y descifrando otros modos de comunicaci√≥n no verbal, explorando en profundidad el contexto de cada ser humano que se sienta frente a m√≠ en la cama de la enfermer√≠a o en la silla de la oficina. Siempre pretendo que el paciente sienta, despu√©s de ser consultado por m√≠, que tuvo una conversaci√≥n seria, pero fluida y tranquila conmigo.

Adopto este mismo conjunto de principios con los pacientes que estoy observando actualmente en las unidades de aislamiento a pesar de la distancia y el uniforme que nos despersonaliza y dificulta los actos con una validez terapéutica tan grande o mayor que cualquier píldora o inyección, como tocar o mirar.

Los frecuentes viajes al costado me permiten absorber los detalles y particularidades de la vida de quienes me anuncian con voz de radio. Tengo ante mí una mujer de familia, profundamente dedicada a los hijos y nietos de quienes habla con su voz, imbuida de orgullo y anhelo, ahogada. Tengo ante mí una mujer de fe y, a pesar de tener un nivel de alfabetización moderado, un profundo conocimiento de la Biblia. Tengo ante mí una mujer perfeccionista, un esteta indefectible (aunque no estoy completamente consciente de que lo es). Tengo ante mí una mujer acostumbrada a dirigir y agregar una familia, naturalmente, matriarcal.

Ella mira con emoci√≥n la transmisi√≥n televisiva de la V√≠a Sacra celebrada frente a una plaza vac√≠a en la Bas√≠lica de San Pedro. En la peque√Īa pantalla rectangular hay puntos anaranjados, las lenguas de fuego que fluyen de las antorchas y las antorchas que se√Īalan el camino tomado por ex prisioneros, polic√≠as, enfermeras y m√©dicos que llevan la Cruz, un punto blanco aislado en el altar, el Santo Padre presidiendo el celebraci√≥n – y un punto dorado frente al altar – el crucifijo de la Iglesia de San Marcelo al Corso, s√≠mbolo de la victoria de la ciudad de Roma sobre la peste bub√≥nica en 1522.

Unas horas m√°s tarde, invierte las reglas de nuestro juego e inmediatamente, despu√©s del saludo habitual, provoca una pregunta: ¬ęSe√Īor Doctor, ¬Ņalguna vez ha estado en el Vaticano?¬Ľ Respondo afirmativamente, y me esfuerzo, en vista de su curiosidad, para describirle con precisi√≥n la grandeza de la Plaza, la magnitud de la Bas√≠lica y la riqueza de la colecci√≥n del museo del Vaticano. Me detengo, impregnando los pinceles que son las palabras con la tinta de la memoria, especificando l√≠neas y escenas de los frescos que cubren las paredes laterales y el techo de la Capilla Sixtina. Les explico que no puedo describirles los frondosos paisajes de los Jardines del Vaticano, ya que nunca tuve la oportunidad de visitarlos. Finalmente, me refiero a la ocasi√≥n en que tuve la oportunidad de presenciar, en el coraz√≥n de la Plaza de San Pedro, el Udienze Generali presidido por el papa Juan Pablo II. Esc√ļchame con atenci√≥n, aparentemente complacido con el esfuerzo que puse en la descripci√≥n. Me desaf√≠a, en tono desafiante, con una nueva pregunta: ¬ę¬ŅEs el doctor un creyente?¬Ľ Solo asiento y hago una nueva sonrisa. Y vuelve a la carga. ¬ŅQu√© opinas de este papa? Te gusta ¬ŅY qu√© piensas de los jesuitas? ‚ÄĚ. Sonr√≠o ampliamente C√≥mo caracterizar qui√©n me educ√≥ para servir, qui√©n me hizo hombre, qui√©n foment√≥ mi gusto por las letras y, espec√≠ficamente, por escrito, quien revel√≥ la belleza del razonamiento matem√°tico, quien me ense√Ī√≥ a pensar cultiv√°ndome en las obras de m√ļltiples fil√≥sofos. (desde S√≥crates, Plinio y Plutarco, pasando por Schopenhauer y Nietzsche, hasta Habermas, Popper, Ortega Y Gasset, Camus y Sartre) y te√≥logos (Santo Tom√°s de Aquino, San Agust√≠n y Pierre Teilhard de Chardin), que me inspiraron y animaron a ser un hombre de principios, siempre en busca de un bien mayor. C√≥mo explicar que dentro de los jesuitas se producen arte, ciencia y literatura. C√≥mo resumir cu√°l es el lema Ad maiorem Dei gloriam se condensa Elijo contarles la historia de la vida de un jesuita con el que tuve el privilegio de privar y trabajar, el padre Lu√≠s Archer. Lu√≠s Archer se gradu√≥ primero en Ciencias Biol√≥gicas, luego ingres√≥ en el Noviciado de la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs. Durante ese mismo noviciado, tambi√©n se gradu√≥ en Filosof√≠a y Teolog√≠a. Ya obtuvo un doctorado en gen√©tica y biolog√≠a molecular en la Universidad de Georgetown en los Estados Unidos. Fund√≥ los laboratorios de gen√©tica y biolog√≠a molecular en los Institutos de Ciencia y Ciencias Biom√©dicas Abul Salazar Gulbenkian, espacios donde llev√≥ a cabo su actividad cient√≠fica como investigador durante muchas d√©cadas. Ense√Ī√≥ en el Instituto de Tecnolog√≠a de Massachusetts y en la Universidade Nova de Lisboa. Fue el padre de la bio√©tica en Portugal, presidente del Comit√© de √Čtica para las Ciencias de la Vida durante cinco a√Īos. Cuando me sent√© con √©l discutiendo, con la reverencia necesaria ante un genio, bio√©tica, gen√©tica y biolog√≠a molecular en la biblioteca de Broteria (revista bajo el tema Cristianismo y cultura, producida por los jesuitas desde 1902), me di cuenta de que ten√≠a un jesuita en todos su dimensi√≥n: un hombre de fe, un hombre de cultura, un hombre de ciencia. Y qu√© agradable fue escucharlo decir que su actividad cient√≠fica siempre ha fortalecido su Fe cada vez m√°s. Aqu√≠ hay un jesuita, mi se√Īora.





Recibo silencio de quienes me escuchan. Parece digerir lo que estaba diciendo. Creo que es mi oportunidad de sorprenderla y comenzar un cuestionario sintom√°tico que nunca se lleva a cabo formalmente con la frecuencia y la frecuencia de respuesta habituales. Estoy equivocado Anticiparse a s√≠ mismo dice: ‚Äú¬ŅSabes lo que m√°s extra√Īo? Ir a misa, comprar cabra y papas, elegir huevos de chocolate para mis nietos, y poner y decorar la mesa … Siempre organizo el almuerzo de Pascua. Inicialmente me sorprende el repentino cambio de tema, pero me recupero r√°pidamente. En realidad, nada de esto puede sorprenderme. Tengo ante m√≠ una mujer de familia, una mujer de fe, una mujer perfeccionista, un esteta indefectible y una mujer acostumbrada a dirigir y agrupar una familia. Returnsco, aprovechando el equilibrio papal, refiri√©ndose: ¬ęTenemos una familia en Sede Vacante¬Ľ. La mirada y las cejas que recibo me revelan que la expresi√≥n y el concepto son desconocidos para mi interlocutor. Explico el concepto de Sede Vacante y enfatizo que mi uso de esta expresi√≥n es en realidad un cumplido, un refuerzo de su importancia en la din√°mica de su propia familia. Sonre√≠ y puse su mano desnuda sobre mi mano doblemente enguantada.

¬ŅY sabes qu√©, mi se√Īora? Lo que puedo ofrecer aqu√≠ es el tiempo. Eso es siempre lo que mis otros pacientes, los de Oncolog√≠a, me piden que haga. Intento ofrecer la suya, pero siempre dan la m√≠a por sentado. D√©jame sentarme aqu√≠ en la cama, encender la televisi√≥n y poner el humidificador cerca. Primero asistimos a misa, y luego la dama pone la mesa y arregla platos y cubiertos a su manera como estratega de ajedrez, midiendo espacios, ensayando movimientos y descomponiendo trayectorias. Incluso puede ser posible que podamos cocinar al ni√Īo y las papas en calcetines y que lleguen los huevos de chocolate. Mientras tanto te cuento historias de Italia, describo la colecci√≥n de Galleria Degli Uffizi, y la llevo en un paseo en g√≥ndola por los canales de Venecia. Cuando salgamos de aqu√≠ prometo llevarte al nuevo espacio de Brot√©ria (hay una biblioteca, una galer√≠a de arte, una librer√≠a y un restaurante) en Bairro Alto. Tomamos caf√© en el patio y escuchamos el debate sobre cristianismo y cultura. Y prometo mostrarte lo que es un jesuita.

Manuel Rivas

Fernando Rivas. Compagino mis estudios superiores en ingeniería informática con colaboraciones en distintos medios digitales. Me encanta la el periodismo de investigación y disfruto elaborando contenidos de actualidad enfocados en mantener la atención del lector. Colabora con Noticias RTV de manera regular desde hace varios meses. Profesional incansable encargado de cubrir la actualidad social y de noticias del mundo. Si quieres seguirme este es mi... Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/manuel.rivasgonzalez.14 Email de contacto: fernando.rivas@noticiasrtv.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *