Apoyar a los estudiantes: hay opciones m√°s eficaces que bajar las tasas









El gobierno decidió bajar el valor de las tasas en 2019. Pero hay formas más eficaces de apoyar a los estudiantes, como se puede percibir mirando a varios países europeos. Ensayo de Alejandro Hombre Cristo.

Los ensayos de observadores, junto an√°lisis de los art√≠culos en las √°reas m√°s importantes de la sociedad portuguesa. El objetivo es debatir – con hechos y con n√ļmeros y sin complejos – cu√°l es la mejor forma de resolver algunos de los problemas que amenazan nuestro desarrollo.

El cobro de tasas para la asistencia a la ense√Īanza superior es uno de los temas m√°s frecuentes en el debate pol√≠tico y las luchas estudiantiles. En Portugal, en la d√©cada de 1990, que sirvi√≥ de marco para cargas policiales, fuertes discusiones, huelgas de estudiantes y ceses de los ministros. M√°s recientemente, estabilizada su existencia y definiendo su valor de referencia, los debates giraron sobre todo alrededor de su congelaci√≥n (estudiantes y partidos pol√≠ticos a la izquierda procuraron siempre evitar actualizaciones del valor en funci√≥n de la inflaci√≥n). Fue precisamente ese el caso, en el a√Īo 2016, cuando el primer presupuesto del Estado de la gesti√≥n de la gesti√≥n de las costas y los rectores protestaron, exigiendo una dotaci√≥n presupuestaria superior en compensaci√≥n. En ese momento, el ministro Manuel Heitor respondi√≥ de forma categ√≥rica: la situaci√≥n de las tasas era "regulada y estabilizada". Dos a√Īos despu√©s, en 2018, se percibe que no es as√≠: el gobierno decidi√≥ bajar el valor de las tasas para 856 euros (reconociendo la influencia de los socios del PS en esa decisi√≥n) y el ministro estableci√≥ como horizonte la abolici√≥n de las tasas. Un cambio repentino, por lo tanto.

Las propinas son una importante fuente de ingresos para la financiaci√≥n de las instituciones de ense√Īanza superior y permiten, por esa v√≠a, atenuar el peso presupuestario para el Estado de la operaci√≥n de las universidades y polit√©cnicos. Esta fuente de ingresos es, por lo dem√°s, cada vez m√°s importante, con aumentos sucesivos del volumen total recaudado por las instituciones de ense√Īanza superior (gr√°fico 1), que se explica por las actualizaciones y la consolidaci√≥n del n√ļmero de estudiantes matriculados (gr√°fico 2). En concreto, en 2017, los estudiantes pagaron 330 millones de euros en matr√≠cula, lo que corresponde a cerca del 18% de la financiaci√≥n de las instituciones de ense√Īanza superior. Con la fijaci√≥n del valor de la propina en los 856 euros (un recorte de 212 euros, aproximadamente el 20%), el impacto presupuestario esperado para el Estado en los pr√≥ximos a√Īos es un aumento de gasto de unos 65 millones de euros / a√Īo a partir de 2020 – aunque puede ser colmado por aciertos en otras √°reas de gasto. No es insignificante.

La perspectiva de financiaci√≥n de las instituciones es el √°ngulo habitual del debate, que se centra sobre todo en el riesgo que la reducci√≥n de las tasas representa para la sostenibilidad de las universidades y polit√©cnicos, cuanto m√°s financiaci√≥n est√° dependiente del Presupuesto del Estado, mayor es el riesgo de oscilaciones en la financiaci√≥n basadas en los precios ciclos pol√≠ticos. Este a√Īo en particular, tambi√©n se ha discutido mucho la necesidad de invertir sobre todo en residencias para estudiantes. Pero, desde el punto de vista de las pol√≠ticas p√ļblicas y mirando s√≥lo a las tasas, hay todav√≠a otras cuestiones interesantes. Dos, en particular. En primer lugar, el importe de las tasas en Portugal es alto o es bajo en comparaci√≥n con otros pa√≠ses europeos – es decir, realmente tiene sentido para tocar este valor o no? Segundo: ¬Ņqu√© otras formas (m√°s eficaces) existen, a trav√©s de las tasas y del sistema de acci√≥n social (becas), apoyar a los estudiantes y garantizar m√°s acceso a la ense√Īanza superior? Estas son las cuestiones clave que se discutir√°n en este ensayo. Todo para concluir que, en el campo de las hip√≥tesis realistas, m√°s determinante que bajar el valor de las tasas es definir qu√© alumnos pagan y cu√°les son los apoyos del Estado a los estudiantes.





Hoy, frecuentar una licenciatura en la ense√Īanza superior p√ļblica cuesta a los estudiantes 1063 euros por a√Īo lectivo. Hay quienes creen mucho y hay quienes creen poco. Pero antes de evaluar y hacer comparaciones internacionales, vale la pena entender lo que llev√≥ a la fijaci√≥n de ese valor en Portugal – y darse cuenta de que era un proceso exigente, largo y lleno de obst√°culos.

La historia de las propinas en la ense√Īanza superior es una cronolog√≠a de avances y retrocesos. Y arranca, en 1991, con un aviso de los estudiantes: "no pagamos". En el momento en que el valor de las tasas se refer√≠a al cuadro legislativo de 1941, que vinculaba el valor anual a cobrar a los estudiantes en unos simb√≥licos 1200 escudos, algo que, convertido a valores actuales en la calculadora del Pordata, , ser√≠a de unos 12 euros. En ese a√Īo 1991, el gobierno liderado por Cavaco Silva decidi√≥ proceder a una modificaci√≥n legislativa, a fin de actualizar de forma sustantiva los valores a ser cobrados. El resultado fue poco eficaz y gener√≥ una especie de tumulto pol√≠tico en el sector, que involucr√≥ gobierno, partidos, presidencia de la rep√ļblica, estudiantes y rectores.

La primera "ley de las matrículas" fue aprobada en el parlamento en 1992, con Couto dos Santos como ministro РDiamantino Durão, el ministro anterior, duró sólo 138 días en el cargo, víctima de las contestaciones de los estudiantes por la intención de moverse en las tasas y debido a la Prueba General de Acceso (PGA). En esa ley, el valor de la propina pasa progresivamente de 1200 escudos a un mínimo de 50.000 escudos en 1992/1993, hasta llegar en 1994/1995 a los 200.000 escudos (unos 1650 euros a los valores de hoy). El valor específico para cada curso dependería de la definición por los senados de las universidades y por el Consejo Coordinador de los Institutos Superiores Politécnicos (CCISP), que decidieran entre un mínimo (25% del costo del alumno) y un máximo (el doble del valor más bajo definido en la ley). En ese momento, no todos pagarían: el valor a pagar por cada estudiante sería calculado en función del IRS de su hogar, habiendo cuatro escalones Рexención, 30%, 60% y 100%.

Eso fue lo que se escribi√≥ en el papel. En la pr√°ctica, fue todo bastante diferente, acabando el a√Īo acad√©mico 92/93 sin haber sido posible cobro de tasas. Por un lado, los estudiantes hicieron todo lo posible para boicotear la implementaci√≥n de la ley. Comenzaron por inviabilizar las reuniones de los senados en las universidades – que deber√≠an fijar el valor de las tasas. Y, m√°s tarde, apel√≥ al llamado "boicouto" (s√°tira con el nombre del ministro) a las propinas, tapando los servicios acad√©micos de la acci√≥n social con solicitudes de exenci√≥n – y haciendo su an√°lisis moroso y dif√≠cil. Por otro lado, los propios rectores se sintieron inc√≥modos con la responsabilidad atribuida a las universidades y evitaron tomar decisiones (tambi√©n por temor a la contestaci√≥n estudiantil). Y para complicar todo, el Presidente de la Rep√ļblica, Mario Soares, envi√≥ el diploma al Tribunal Constitucional, con dudas sobre la constitucionalidad de la progresividad del pago de las tasas y el car√°cter tendencialmente gratuito de la educaci√≥n. La tensi√≥n era tal que, cerca del final del a√Īo 1993, todo culminar√≠a en una carga policial sobre los estudiantes frente al parlamento, en una huelga nacional de los estudiantes y en la dimisi√≥n del ministro Couto dos Santos.

Portugal requiere de hecho un esfuerzo financiero de los más altos en el contexto europeo. Y el factor decisivo es éste: no existiendo exenciones en las tasas, el valor de la propina se aplica a todos los estudiantes, no ahorrando a los jóvenes más carenciados de esa carga.

En 1994, ya con Manuela Ferreira Leite al frente del ministerio, surge una nueva modificación legislativa, que pretendía atenuar algunos de los efectos de la ley de 1992 y corregir algunas de sus imperfecciones técnicas. En ese momento, pasa a existir una propina nacional (en lugar de valores de tasas por institución), se disminuyen los escalones para los estudiantes para sólo tres (exención, mitad del valor y valor integral) y, en vez de los senados de las universidades, la responsabilidad de fijar el importe de las tasas va al Consejo de Rectores de las Universidades portuguesas (CRUP). Pero el tumulto político y estudiantil no se ralentizó y, al final, los rectores se niegan a fijar el valor de las tasas. El ministerio impuso, entonces, una propina que rondó los 80.000 escudos-cerca de 630 euros a los valores de hoy. Duración muy poco.

Con la victoria electoral del PS, en 1995, los estudiantes sintieron haber ganado la guerra: poco despu√©s de la toma de posesi√≥n del nuevo gobierno, los efectos de las leyes de 1992 y 1994 son suspendidos y los estudiantes vuelven a pagar los 1200 escudos estipulados en la legislaci√≥n de 1941. Dos a√Īos m√°s tarde, en 1997, el PS presenta una Ley Marco del Financiamiento de la Ense√Īanza Superior P√ļblico, en la que define un nuevo marco jur√≠dico para el cobro de tasas: el valor fijado ser√≠a el equivalente al salario m√≠nimo nacional vigente en el mismo el inicio del a√Īo escolar. A pesar de que las protestas estudiantiles contin√ļen, fueron progresivamente perdiendo fuerza y ‚Äč‚Äčla implementaci√≥n de la ley hizo su camino normal.

El marco jur√≠dico de 1997 se aplic√≥ hasta 2003, cuando el gobierno PSD-CDS aprob√≥ una nueva Ley de Bases del Financiamiento de la Ense√Īanza Superior y alter√≥ los valores de referencia de las tasas. El m√≠nimo pasar√≠a a ser 1,3 veces el salario m√≠nimo y el m√°ximo de la actualizaci√≥n del valor original de 1941, a trav√©s de la aplicaci√≥n del √≠ndice de precios al consumo del Instituto Nacional de Estad√≠stica (unos 852 euros). A pesar de las actualizaciones legislativas desde entonces, fue √©ste el racional que prevaleci√≥ en la fijaci√≥n del valor de la propina para la frecuencia de la ense√Īanza superior p√ļblica – que todos los a√Īos ha sido actualizado, hasta alcanzar los 1063,47 euros en vigor para el a√Īo escolar 2018/2019 .

La historia demuestra que no era f√°cil de establecer un valor para los honorarios de Portugal. De tal modo que la opci√≥n pol√≠tica durante los √ļltimos 20 a√Īos fue mantener el valor de la propina relacionado con aquel definido en 1941. ¬ŅTodav√≠a hace alg√ļn sentido? La cuesti√≥n que rara vez se plantea es si, desde una perspectiva comparada, ese valor es realmente elevado y se diferencia de los valores practicados en los dem√°s pa√≠ses europeos. Es el an√°lisis que a continuaci√≥n se hace.

Mirando los datos de los valores absolutos de las tasas (gr√°fico 3), la respuesta no es esclarecedora: depender√° siempre de la perspectiva. Por un lado, hay algunos pa√≠ses europeos con tasas m√°s altas – Irlanda, Holanda, Hungr√≠a, Italia y Espa√Īa – entre los dos pa√≠ses del sur europeo. Es decir, visto desde este √°ngulo, las tasas de matr√≠cula en Portugal no son excesivamente altos y se puede decir que Portugal es un ranking posici√≥n media-alta. Adem√°s, tenga en cuenta que el nuevo valor de matr√≠cula para 2019/2020, estos 856 euros, no cambia la clasificaci√≥n relativa de Portugal esta lista de pa√≠ses europeos. Por otra parte, es pronto perceptible que un grupo significativo de pa√≠ses europeos opt√≥ por no cobrar propinas a sus estudiantes (Rep. Checa, Grecia, Eslovenia, Austria, Dinamarca, Alemania, Polonia, Finlandia y Suecia) o por cobrar s√≥lo un valor simb√≥lico , como se hace en Francia (propina de 184 euros). Es decir, a haber un est√°ndar, ser√≠a el de no cobro de tasas.

Si los valores absolutos no permiten una lectura definitiva, mire entonces al porcentaje de estudiantes que realmente pagan matr√≠culas. Esta informaci√≥n es crucial: si el n√ļmero de estudiantes efectivamente llamados a pagar tasas es peque√Īo, es poco relevante que la propina sea elevada – s√≥lo se aplicar√° a los estudiantes con recursos financieros para soportar. Y, como se puede observar en el gr√°fico 4, son muchos (casi todos) los pa√≠ses que aplican alg√ļn tipo de exenciones de tasas a sus estudiantes, sobre la base de los ingresos de su hogar. Portugal es uno de los dos pa√≠ses en los que se requiere el 100% de los estudiantes para pagar la matr√≠cula, aunque reciban la beca.

(Una nota importante: .. exención de tasas no es la misma que la beca En Portugal, no hay excepciones gastos de matrícula, pero hay becas En los países CONTRAGOLPE exenciones de pago también se suelen otorgar esquemas Es decir, uno no tiene que invalidar el otro.)

Para facilitar la comparaci√≥n, es posible aplicar una ponderaci√≥n del valor de la propina en funci√≥n del porcentaje de alumnos que la van a pagar (gr√°fico 5) – en la pr√°ctica, indica el esfuerzo financiero medio de los estudiantes para asistir a la ense√Īanza superior. Y, entonces, todo se vuelve mucho m√°s claro. Por ejemplo, en Espa√Īa, la tasa es ligeramente superior al de Portugal, pero s√≥lo el 70% de los estudiantes a pagar la matr√≠cula, mientras que en Portugal es del 100% – y, teniendo en cuenta que, en comparaci√≥n, el esfuerzo medio requerido por el Estado espa√Īol a sus estudiantes de hecho es m√°s baja (equivalente a 757 euros) de los portugueses (1063 euros). Lo que esta tabla 5 muestra, por lo tanto, es que Portugal es uno de los pa√≠ses con tasas a√ļn m√°s altas, en el sentido de que m√°s esfuerzo requiere (en promedio) estudiantes – anterior s√≥lo ha Holanda, Irlanda e Italia. Ahora bien, todos estos pa√≠ses presentan un PIB per c√°pita m√°s alta que la de Portugal, lo que sugiere que Portugal requiere de hecho un esfuerzo financiero de los m√°s altos en el contexto europeo. Y el factor decisivo es √©ste: no habiendo exenciones en las tasas, el valor de la propina se aplica a todos los estudiantes, no ahorrando a los j√≥venes m√°s carenciados de ese cargo, algo que, por regla general, sucede en la gran mayor√≠a de los pa√≠ses europeos.

Mirando los valores fijados y las exenciones para las propinas es observar s√≥lo una parte de la ecuaci√≥n. En la otra mitad, existe un sistema de apoyo social a los estudiantes para proporcionar becas o apoyos indirectos e impedir que las dificultades econ√≥micas constituyan un obst√°culo determinante a la frecuencia de la ense√Īanza superior. Esto es en teor√≠a. En la pr√°ctica, nunca hay sistemas perfectos y la evaluaci√≥n es muy dif√≠cil. En Portugal, dado que la concesi√≥n de becas sobre la base de los ingresos del hogar es esencial para garantizar la igualdad de acceso a la educaci√≥n superior, no se sabe a ciencia cierta cu√°ntos j√≥venes abandonan la asistencia a los cursos que desean por razones econ√≥micas – hay a√Īos, tal levantamiento fue encomendado por el ministerio a las instituciones de ense√Īanza superior, pero fue dif√≠cil para los servicios acad√©micos obtener esa informaci√≥n. Es decir, no se conoce con rigor la dimensi√≥n del problema.

Mire, entonces, a lo que se conoce. En Portugal, en el a√Īo 2017, el estado apoyado 72.000 becas en la educaci√≥n superior, alrededor del 20% del inscrito (gr√°fico 6). Este n√ļmero de estudiantes apoyados es importante de se√Īalar, porque retoma los niveles del per√≠odo entre 2007 y 2010, cuando hubo entre 71 mil y 75 mil estudiantes con beca asignada. Y, por √ļltimo, en el per√≠odo del ajuste financiero y de la crisis econ√≥mica, estos valores bajaron acentuadamente: 56 mil estudiantes apoyados en 2012 (14% de los matriculados), 59 mil en 2013 (16%), 62 mil en 2014 (17% ) y 64 mil en 2015 (18%). Es decir, el sistema de apoyo a los estudiantes tiene actualmente un alcance mayor que en los √ļltimos cinco a√Īos, regresando a los niveles m√°s altos anteriormente registrados. Sin sorpresa, si se mira el gasto presupuestario ejecutado (Acci√≥n Social Directa / Becas e Indirecta / cantinas, residencias, etc.) en esos a√Īos, la misma tendencia se verifica: ca√≠da en el per√≠odo del ajuste financiero y, ahora, aproximaci√≥n a los valores de los a√Īos pre-troika (gr√°fico 7).

Sin contar los países nórdicos, los estados europeos que tienen un mayor porcentaje de los concesionarios de Portugal también no cobrar comisiones a todos sus estudiantes.

El valor m√≠nimo de la beca es el valor de la propina. Esto significa que la asignaci√≥n de la bolsa m√≠nima sirve como una especie de exenci√≥n de tasas. En consecuencia, se espera que, a partir de 2019/2020, el gasto en becas disminuya, frente al nuevo valor de propina en los 856 euros. De la misma forma, se espera que el n√ļmero de estudiantes apoyados con una beca disminuya y, adem√°s, que los valores de los apoyos a los estudiantes tambi√©n disminuyan. Por dos razones. En primer lugar, porque bajando en un 20% el valor de la propina, valor de referencia para el c√°lculo de los apoyos a los estudiantes, tambi√©n est√° restringiendo la elegibilidad de los estudiantes – habr√° entre los becarios de hoy algunos que, con una propina bajada a 856 euros , dejar de ser becarios y pasar a tener que soportar los costos de la frecuencia de la ense√Īanza superior. Segundo, porque los valores m√≠nimos de apoyo pasar√°n a ser los 856 euros, reduciendo el gasto del Estado con la Acci√≥n Social Directa.

Ahora se mira el caso portugu√©s en el contexto europeo – s√≥lo para que pueda contar, por ejemplo, el porcentaje de estudiantes con el apoyo est√° alineada con la norma europea. Ahora, mirando las comparaciones europeas (Figura 8), Portugal es m√°s o menos en el centro de la mesa. Pero hay m√°s puntos de relieve que importa destacar. El primero es que, en la cima de la clasificaci√≥n, est√°n tres pa√≠ses del norte de Europa-Dinamarca (89% de becarios), Suecia (88%) y Finlandia (69%) – que ni siquiera cobran sus matr√≠culas a sus estudiantes. Es decir, en esta zona de Europa (m√°s rica y con √≠ndices de formaci√≥n m√°s elevados), no s√≥lo la frecuencia de la ense√Īanza superior no conlleva costes para los estudiantes, como todav√≠a hay una gran mayor√≠a de los j√≥venes que reciben becas para financiar sus costes de vida. Desde un punto de vista presupuestario, esto es un gran esfuerzo y que dif√≠cilmente se puede reproducir (realista) en otros pa√≠ses europeos, y mucho menos en Portugal.

El segundo punto a destacar es que, a parte de los pa√≠ses n√≥rdicos, los Estados europeos que tienen un mayor porcentaje de los concesionarios de Portugal tambi√©n no cobran a todos sus estudiantes. En Alemania y Eslovenia, donde el porcentaje de beneficiarios de las subvenciones es sustancialmente id√©ntica a la de Portugal, todos los estudiantes no pagan matr√≠cula. En Francia, donde hay un 33% de becarios entre los estudiantes matriculados, las tasas son simb√≥licas (184 euros). En Irlanda, donde las tasas son altas, s√≥lo el 57% de los estudiantes las pagan y el 43% de los estudiantes matriculados son becarios. En Hungr√≠a, hay un 24% de becarios y, adem√°s, s√≥lo el 32% de los estudiantes pagan sobornos. En Portugal, todos pagan cuotas, y aunque el 24% de los matriculados son semejantes, algunos reciben s√≥lo el m√≠nimo, que s√≥lo cubre la matr√≠cula – es decir, que son tratados como compa√Īeros, pero en la pr√°ctica s√≥lo acceder a un tipo de exenci√≥n de propina. Si estos estudiantes se descuentan estas cuentas, el n√ļmero real de compa√Īeros (por comparaci√≥n europea) es m√°s baja, poniendo el caso portugu√©s en una posici√≥n comparativa m√°s negativa.

Explicando en otras palabras, visto desde este √°ngulo, teniendo en cuenta que Portugal cobra una tarifa a todos los estudiantes, el caso portugu√©s es m√°s desfavorable para los estudiantes de lo que parece a primera vista – en la mayor√≠a de los pa√≠ses, los estudiantes pueden tener la exenci√≥n de la matr√≠cula y becas en Portugal s√≥lo puede tener una beca (que al menos cubrir los costos de las tasas de matr√≠cula). En consecuencia, el valor medio anual de la beca, supuestamente de 1753 euros (2017), es efectivamente de s√≥lo 690 euros al a√Īo, tras descontar el valor de la propina.

Cuando se acompa√Īan debates que cubren el tema de este ensayo, hay una pregunta que surge con frecuencia: despu√©s de todo, si la educaci√≥n debe ser tendencialmente gratuita, ¬Ņser√° leg√≠timo cobrar sobornos? La cuesti√≥n es un punto de partida importante y parece sugerir que un sistema justo ser√≠a el que no cobraba a los estudiantes. Ahora bien, no es as√≠. Sin pretender entrar en el debate constitucional, ni apuntar caminos ciertos y errados, hay un conjunto de evidencias emp√≠ricas que no hay que perder de vista en este debate.

La primera es que la formaci√≥n en la ense√Īanza superior es muy compensatoria financieramente. Un individuo con formaci√≥n superior tendr√° una mayor probabilidad de obtener salarios m√°s elevados en relaci√≥n a otro individuo sin formaci√≥n superior. El mismo razonamiento se aplica a la obtenci√≥n de empleo (m√°s f√°cil para quienes tienen formaci√≥n superior) y al paso por el desempleo (m√°s corto para quienes tienen formaci√≥n superior). Lo que este punto obliga a tener en cuenta es que el costo asociado a las tasas (que cubre s√≥lo una peque√Īa parte del costo por alumno) es r√°pidamente recuperado cuando el estudiante entra en el mercado de trabajo. La segunda evidencia es que no hay una relaci√≥n establecida entre la existencia de tasas y la menor frecuencia de la ense√Īanza superior. Esto es particularmente claro en el caso portugu√©s, cuando la introducci√≥n de derechos de matr√≠cula en la d√©cada de 1990 no signific√≥ un menor acceso a la educaci√≥n superior – por el contrario, a√ļn m√°s estudiantes entraron. En cambio, en los a√Īos de la troika disminuy√≥ acentuadamente el n√ļmero de estudiantes matriculados, sugiriendo que, m√°s que el valor de la propina, la situaci√≥n econ√≥mica de los hogares es m√°s determinante para la decisi√≥n de asistir a la ense√Īanza superior. La tercera evidencia es que las tasas y la acci√≥n social forman parte de un delicado equilibrio en la financiaci√≥n de las instituciones de ense√Īanza superior. Como tal, el desaf√≠o de las pol√≠ticas p√ļblicas es, en la medida de lo posible, preservar ese equilibrio y mejorar las condiciones de acceso a la ense√Īanza superior por parte de los estudiantes. Si este equilibrio se rompe, por ejemplo acabando con el cobro de tasas, la financiaci√≥n para las instituciones de ense√Īanza superior debe venir del Estado (que, por su parte, tendr√° que retirar de otra partida del Presupuesto del Estado). Es decir, hay opciones que s√≥lo se pueden discutir cuando los recursos existen: tirar de la cuerda a un lado sin aliviar del otro puede llevar a la ruptura del sistema.

Estos puntos enmarcados en el desaf√≠o: las tasas no son necesariamente un problema, pero unas formas son m√°s eficaces que otras para introducirlas en el sistema, garantizando financiaci√≥n a las instituciones educativas y protegiendo a los estudiantes de contextos sociales m√°s desfavorecidos. Obviamente, en la pr√°ctica de la mayor√≠a de los casos, las diferencias de pa√≠s a pa√≠s se miden sobre todo a trav√©s de oscilaciones en los valores de las tasas, en el grado de exenci√≥n de algunos estudiantes y en los porcentajes de asignaci√≥n de becas. Sin embargo, existen muchas otras formas de mirar estos mecanismos de financiaci√≥n de la ense√Īanza superior y las soluciones en la satisfacci√≥n de las necesidades de los estudiantes, siendo que ninguna es perfecta y todas tienen riesgos. Dos ejemplos de pr√°cticas diferenciadas en el contexto europeo.

la Estonia, donde el m√©rito determina la exenci√≥n de las tasas. Los estudiantes de Estonia est√°n exentos del pago de matrimonios. Sin embargo, esta exenci√≥n viene con un compromiso: los estudiantes tienen que tener aprovechamiento acad√©mico. En caso de que no obtengan aprobaci√≥n en todas las disciplinas, los estudiantes tienen que pagar un valor de 40 a 45 euros por cada cr√©dito acad√©mico dejado atr√°s. Este sistema garantiza que la gratuidad de la frecuencia de la ense√Īanza superior viene con una mayor responsabilidad de los estudiantes y previene mal uso de recursos p√ļblicos. Pero tiene un problema: una tasa de desistimiento de los estudiantes razonablemente elevada. Por ejemplo, en el a√Īo acad√©mico 2017/2018, de los 46 mil estudiantes matriculados en la ense√Īanza superior, 8 mil desistieron -es decir, el 17% de los estudiantes.

la Reino Unido, donde existe un sistema de pr√©stamos muy eficaz. Las becas financiadas por el Estado son el mecanismo de apoyo m√°s frecuente en el contexto europeo, aunque en algunos pa√≠ses se prestan pr√©stamos a los estudiantes. El ejemplo m√°s emblem√°tico es el Reino Unido, donde se hacen pr√©stamos a gran escala, a trav√©s de los cuales los estudiantes se comprometen a devolver, en un plazo de tiempo ampliado, el valor que les fue prestado para asistir a la ense√Īanza superior. El supuesto aqu√≠ es que la formaci√≥n superior garantiza niveles de ingresos futuros por encima de la media – permitiendo, por lo tanto, la devoluci√≥n de los valores en cuesti√≥n. Sin embargo, para atenuar el riesgo para los estudiantes, la devoluci√≥n de los pr√©stamos s√≥lo se aplica a los j√≥venes que, tras completar la ense√Īanza superior, obtengan ingresos por encima de un valor predefinido – protegiendo as√≠ a los estudiantes que, por una raz√≥n o por otra, no puedan vengar en el mercado de trabajo. Este sistema ha sido muy elogiado por la OCDE, en particular porque ha logrado una mayor equidad en el acceso a la ense√Īanza superior. Pero tiene un inconveniente: la deuda de los estudiantes hacia el Estado no deja de aumentar. Cada a√Īo, 16.000 millones de libras se prestan a cerca de un mill√≥n de estudiantes y en marzo de 2018 la deuda total rondaba los 105.000 millones de libras, un valor que, para tener noci√≥n, es superior al presupuesto del Estado de Portugal. Se estima que, en 2050, la deuda puede alcanzar los 450.000 millones de libras y que s√≥lo el 30% de los estudiantes consiga pagar sus pr√©stamos √≠ntegramente.

Haber propinas no es necesariamente un problema, pero unas formas son m√°s eficaces que otras para introducirlas en el sistema, garantizando financiamiento a las instituciones educativas y protegiendo a los estudiantes de contextos sociales m√°s desfavorecidos.

Primer punto: Portugal no reducir√° la cantidad de las cuotas en 2019 por razones pol√≠ticas, no porque se trata de una decisi√≥n considerada en el contexto de la pol√≠tica p√ļblica. Esto significa que muchos de los riesgos asociados (y descritos en este ensayo) no se consideraron, de la misma manera que no se evaluaron mejores usos de la inversi√≥n que la medida implicar√≠a para el Estado. Por otra parte, ni siquiera se han medido los efectos que la medida tendr√° en los estudiantes, en particular la previsible disminuci√≥n del n√ļmero de becarios. En ese sentido, mirando al procedimiento, fue una decisi√≥n irresponsable – fue la primera vez que se alter√≥ el valor de referencia de las tasas sin un amplio debate sobre el tema. Y la decisi√≥n tendr√° efectos a largo plazo, porque la historia muestra c√≥mo es dif√≠cil fijar valores de referencia para las tasas, en particular cuando es para aumentarlos.

Segundo punto: el m√°s eficaz para la equidad es definir los criterios de exenci√≥n de las tasas (en lugar de moverse en el valor de la propina) – es decir, determinar cu√°les son los estudiantes que realmente tienen que pagar las tasas y cu√°les quedan exentos. En el contexto europeo, la matr√≠cula actual en Portugal no es conocido por ser particularmente alta. Portugal, donde se destaca (el negativo) es el hecho de que todos sus estudiantes tienen que pagar un soborno, es decir, porque no hay ninguna funci√≥n de la franquicia de los ingresos de los hogares de los estudiantes – casi todos los pa√≠ses aplican alg√ļn tipo de exenci√≥n. Son las exenciones que hacen efectivamente la diferencia, porque act√ļan de forma ben√©fica y orientada hacia los estudiantes m√°s necesitados. Por el contrario, mover el valor de las tasas es cambiar algo para todos, tanto para los que podr√≠an pagar como para los que tienen mayores dificultades financieras (que, en vez de estar exentos, todav√≠a tienen que soportar gastos).

Tercero punto: el sistema de apoyo social portuguesa est√° alineado con la norma europea en el n√ļmero de beneficiarios. Adem√°s, el gasto realizado en acciones sociales directa e indirecta est√° consolidado en valores que rondan los 300 millones de euros al a√Īo (incluye bolsos, cantinas y residencias). El √ļnico problema es el mismo de lo anterior: en la medida en que los estudiantes no tienen exenciones de matr√≠cula, una gran parte de la beca de los estudiantes becarios sirve simplemente para pagar la propina, y no tanto para apoyar financieramente a los estudiantes en los costos de vida asociadas a la frecuencia de la ense√Īanza superior. Adem√°s, como ya se ha sugerido por los estudiantes, si uno de sus mayores problemas es la falta de residencias universitarias, problema que las bolsas no ayudan a resolver, tal vez una apuesta del Estado en esa √°rea fuera prioritaria (en detrimento de bajar el valor de la propina – y bastar√≠a hacer tal inversi√≥n una sola vez (es decir, el gasto no se repetir√≠a anualmente).

Cuarto punto: la disminución del valor de las tasas de matrícula tendrá consecuencias en la asignación de las becas a los estudiantes más desfavorecidos. El raciocinio es simple de retomar: el cálculo de las becas tiene en cuenta el referencial del valor de la propina, por lo que bajar el valor de la propina excluirá de becas a los jóvenes que estaban más cerca del umbral de elegibilidad. Para estos estudiantes, la opción de bajar las tasas, en lugar de introducir exenciones o reforzar la acción social, va a ser muy penalizadora: antes, con propinas a 1063 euros, tenían una bolsa que cubría las tasas; en 2019, con propinas a 856, estos jóvenes ya no serán elegibles para la beca y tendrán que pagar un gasto que anteriormente no tenían.

Quinto punto: las experiencias internacionales muestran que es posible compatibilizar mayores niveles de equidad en el acceso a la ense√Īanza superior con promoci√≥n del m√©rito acad√©mico (caso de Estonia) oa trav√©s de pr√©stamos al Estado (Reino Unido). Obviamente, si pensamos en el escenario ideal, los pa√≠ses escandinavos pueden entusiasmar – porque tienen la exenci√≥n total de la matr√≠cula y de largo alcance apoyo social – pero este modelo es extremadamente caro y poco realista para el caso portugu√©s. Tal vez el mayor aprendizaje a retirar de las comparaciones internacionales sea la misma: la financiaci√≥n de la ense√Īanza superior vive de equilibrios entre la promoci√≥n de la competitividad de las instituciones y los apoyos a los estudiantes para garantizar equidad en el acceso. Las f√≥rmulas exitosas son aquellas que promueven un lado sin perjudicar al otro.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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