Amorfo de la madre





A partir del próximo año escolar, los funcionarios públicos con hijos hasta 12 años podrán faltar al trabajo en el primer día de clases de los petites, para acompañarlos a la escuela. Una vez más, el Gobierno implementa una medida amiga de la familia, de aquellas que hacen a la gente querer tener más hijos. En los hogares de funcionarios públicos, ésta ha sido una conversación recurrente a la hora de ir a la cama:





– Querida …

– ¿Que pasó? Estoy viendo la novela, no me maces.

– Hoy es el primer miércoles del mes …

– Entonces va a buscar el preservativo. No podemos tener más niños, no tenemos condiciones.

– ¡Eso era antes! ¿No sabes que el Gobierno nos dejará faltar al servicio en el primer día de clases de nuestro hijo?

– ¿En serio? ¡Qué estupendo incentivo a la natalidad! ¡Mi útero ya está a late! ¡Vamos a mitigar el invierno demográfico! Hoy en conchinha, puede ser?





A pesar de la excelente intención, es una ley que necesita ser perfeccionada. Por ejemplo, no es aceptable el límite de 12 años. Es corto. Discriminar a los alumnos del 8º año, por ejemplo. Muchas veces, un joven de 14 o 15 años se siente más nervioso el primer día que un chico de 11 o 12. Con el ridículo buzo y la voz a alternar entre el falsete y el gutural, estará más avergonzado que un niño pequeño de la primera clase. Necesitará aún más el amparo de su madre. Un adolescente cuya mamá lo haya defendido de la tragedia de una burbuja en la barbilla, en gratitud tatuará en el brazo "Amorfo de la madre". Si gana el miedo de las agujas, obviamente.

Mi sugerencia es que la hipótesis de seguimiento parental se extienda hasta que el hijo deje de estudiar. Un niño necesita apoyo en el primer día de clases, pero no sólo. También lo necesita en la primera visita de estudio, en el primer almuerzo en la cantina, en el primer examen del 9º año, en la primera prueba de acceso a la universidad, en la primera oral, en la primera defensa de la tesis de doctorado. ¿Qué sociedad es ésta que priva la pequeñita de la presencia reconfortante de sus papás en los momentos decisivos de la carrera académica? ¿Queremos incluso que los más jóvenes crezcan a creer que las obligaciones profesionales son para cumplirse?

Otra imperfección a corregir en el decreto-ley tiene que ver con la duración de la falta justificada al trabajo. Al contrario de lo que los críticos afirman, un día entero para llevar al hijo a la escuela no es la prueba de que los funcionarios públicos tardan mucho tiempo en ejecutar hasta la tarea más simple. No, un día no es demasiado: son 20 minutos para calmar los nervios del cachorro y 6 horas para calmar los nervios de los padres. ¿Qué madre nunca pasó el día a vomitar, mareada por someter al hijo a tan horrible tortura? Hay mujeres que abusan de los fritos en verano porque saben que van a pasar septiembre a perder peso. Es la dieta del regreso a las clases.

Por otra parte, el Gobierno debe permitir que, al día siguiente del trauma que es abandonar al niño en la cárcel escolar, el progenitor vaya a trabajar acompañado por su propio progenitor. En caso de necesidad de colinas. Metafórico, claro. No se va a colgar en un anciano, que aleja.

Por lo tanto, es falso que un día sea demasiado. Por el contrario: un día no llega, principalmente si el niño asiste a una escuela pública y el viaje se realiza en transporte público. Al tercer día, cuando los padres finalmente perciben que tienen que salir de casa dos horas antes para coger el autobús, la escuela está cerrada debido a la huelga de profesores. Primero que se pueda sincronizar el buen funcionamiento de la escuela y del transporte, se necesitan unas semanas.

(Atención, vuelvo a repetir que no tengo nada contra los nuevos precios de los pases sociales, estoy completamente a favor. A pesar de ser una medida reciente, ya se ve el impacto positivo del ahorro en la calidad de vida de las personas. En particular, de las que usaron el dinero para la primera prestación de un coche y dejaron de depender de los pésimos transportes).

La última crítica que me merece esta medida es que sólo se destine a los funcionarios públicos. Como si, entre los trabajadores del privado, no hubiera chonitas que tratan a los hijos como bebés. Es injusto. En las empresas privadas también abundan padres infantiles y super-protectores. Pero yo sé que no se puede tener todo al mismo tiempo y que los privados también tendrán, en el futuro, oportunidad de mostrar que son igualmente mariquitas con los hijos. Por otra parte, tendrán una oportunidad aún mejor y no van a acompañar sólo el primer día de clases de los hijos: cuando, a causa de las manos amplias del Gobierno, hay nueva bancarrota y la inevitable quiebra de empresas, los padres desempleados podrán acompañar a los hijos todos los días ! Yay!

El aspecto más positivo de esta medida es ayudar a desmitificar la idea de los socialistas como anticapitalistas primarios que están siempre en contra del mercado. Es obvio que no están, como se constata por la forma afonada como compran votos.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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