América del Sur, como utopía de construcción política, terminó





Am√©rica del Sur, como utop√≠a de construcci√≥n pol√≠tica, acab√≥ con la pandemia. Si los bloques regionales se fortalecieron en Asia, Europa y √Āfrica, pr√°cticamente se desmantelaron en Am√©rica.





Vacío de sus funciones, Mercosur se convirtió en un simple coordinador de áreas fronterizas. Increíblemente, los jefes de estado de Brasil y Argentina ni siquiera se comunican por teléfono. Incluso Corea del Norte y del Sur muestran una mayor disposición a cooperar.

Es imposible negar la responsabilidad del gobierno de Jair Bolsonaro. Incluso antes de asumir el cargo, Paulo Guedes ya sugiri√≥ que el Mercosur ser√≠a secundario. En su primer a√Īo en el cargo, el presidente sabote√≥ las negociaciones del tratado entre el Mercosur y la Uni√≥n Europea, definitivamente enterrado por Alemania la semana pasada.

El abandono de cualquier pretensión de liderar la región es, cuando menos, sorprendente.

Después de todo, Bolsonaro llegó al poder en virtud de una ola conservadora solo comparable a la ola de izquierda de principios de este siglo.

Pr√°cticamente todos los pa√≠ses vecinos estaban encabezados por aliados potenciales. Replicando las ideas de Steve Bannon, Eduardo Bolsonaro dio una peque√Īa charla sobre un movimiento populista en Am√©rica del Sur.

Nada de esto ha progresado, y lo mejor que ha logrado el gobierno de Bolsonaro es marcar el comienzo de una era de vandalismo diplom√°tico marcada por acciones puntuales, violentas y mordaces, mal organizadas y contraproducentes.





El intento de marcar con Juan Guaid√≥, en una producci√≥n digna de una pel√≠cula de la ¬ęSesi√≥n de la Tarde¬Ľ, acab√≥ reforzando la dictadura de Caracas.

Hoy, Nicol√°s Maduro tortura a activistas, persigue a los ind√≠genas y trata a los pacientes pand√©micos como bioterroristas, bajo el aplauso de fan√°ticos que a√ļn se dignan apoyarlo en Brasil.

Quiz√°s a√ļn m√°s repugnante, Ernesto Ara√ļjo y sus porristas entregaron la asombrosa democracia boliviana a un grupo de aut√≥cratas descarados, cuyo √ļnico prop√≥sito es posponer las elecciones hasta eliminar a todos sus oponentes.

Pero la debacle de Itamaraty no lo explica todo. La delicuescencia del bloque regional era inevitable. Con la entrada de China, Per√ļ y Chile dieron su turno al Pac√≠fico, mientras que Colombia se embarc√≥ en el proyecto OCDE (Organizaci√≥n para la Cooperaci√≥n y el Desarrollo Econ√≥mico).

Venezuela, que nunca ha dudado en gastar petrodólares en iniciativas de integración regional, ha desaparecido del mapa para las generaciones venideras.

A pesar de los gestos de buena voluntad de su presidente, Argentina parece estar acomodada en el aislacionismo, y regionalistas acérrimos como Paraguay y Uruguay no podrán revertir la tendencia por sí solos.

Atrás quedaron los días en que mentes brillantes como el centenario Celso Furtado dibujaban el futuro de la región. Cuando Brasil vuelva a tener una agenda regional, sus formuladores se verán obligados a abandonar la zona de confort.

Ellos y tendrán que aceptar que la integración de América del Sur, entendida como destino natural, no habrá sido más que una ilusión centenaria.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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