Alegrémonos: somos un país sin problemas





En los últimos días, el Gobierno se ha envuelto en una misteriosa barafunda a causa del nuevo régimen para las reformas anticipadas. El ministro Vieira da Silva primero avanzó, después retrocedió y luego vaciló; primero habló, después calló y luego confundió. En los últimos años ha habido una entrevista con el público y el Renacimiento y nadie lo ha entendido. Fue a la Asamblea de la República este miércoles y nadie lo percibió. En el medio, aliados, oponentes y los portugueses fueron rascándose la cabeza, tratando desesperadamente de entender lo que está en juego.





Estas vacilaciones parecen incomprensibles. Después de todo, si hay un área donde la claridad debe guiar la acción de un Gobierno – sea éste o sea otro – es la de las pensiones. Se trata de un sistema que se basa en la confianza y que, sin confianza, corre el riesgo de entrar en un ruidoso colapso. Por eso, si el ministro entiende que es necesario hacer cambios en las pensiones, ellas necesitan acumular tres características: deben ser bien pensadas; deben negociarse bien; y deben ser bien comunicadas.

La dificultad, para este Gobierno, está en la última característica. El ministro Vieira da Silva puede tener un pensamiento irreprochable sobre el futuro del sistema de pensiones. Y puede hacer negociaciones mágicas, a la izquierda ya la derecha, sobre el futuro del sistema de pensiones. Pero no puede, en modo alguno, comunicar decentemente sobre el futuro del sistema de pensiones.

Esta imposibilidad ocurre por una razón. Es que el Ministro de Seguridad Social apareció a los portugueses con una solución al sistema de pensiones – pero el primer ministro nunca se les dijo que había un problema. Y, como se percibe, la pregunta que sigue es fatal: si no existe un problema, ¿por qué es que hemos de sufrir con una solución?

Antonio Costa gobernado desde 2015, como Portugal no necesita hacer ninguna reforma. Como el primer ministro nos ha explicado repetidamente durante estos años, todas las medidas difíciles tomadas por quienes precedieron fueron consecuencia de un instinto natural para la maldad y no de un análisis político del estado del país.

Para Costa, es todo muy simple: el país no tiene problemas. Por eso, quien acaba por tener problemas es Vieira da Silva. En su desesperación, el ministro ha recordado estos días que la Seguridad Social en Portugal "no es un sistema de cada uno para sí" y siniestra, advirtió: "Si todo el mundo puede hacer para comprender, entonces la persona no podría incluso dinero en efectivo, pero eso hería de muerte a la Seguridad Social ". Debidamente tranquilizados por el optimismo inagotable del primer ministro, los candidatos a pensionistas anticipados oyen esto y piensan, con comprensible irritación, que están ante un ministro que es un marciano. Y, en cierto sentido, están – aun sabiendo todos que los marcianos, en realidad, somos nosotros.





Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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