Agustina, la escritora sin miedo





Fue uno de los m√°s grandes escritores en portugu√©s, pero eso es lo que la ocasi√≥n ritual manda decir de todos. Comencemos por lo que ten√≠an en com√ļn con otros, comenz√≥ a publicar novelas y cuentos cuando las mujeres aparecieron en vigor en el medio literario portugu√©s en la post-guerra; forz√≥ las convenciones de la novela cuando las f√≥rmulas neo-realistas se ve√≠an cansadas, a medida que en los a√Īos 50 y 60, el existencialismo y luego la "nueva novela" llegaban de Par√≠s. Agustina Bessa-Luis fue todo lo que los estudios literarios registran oficialmente. Pero fue mucho m√°s que eso, como se percibe por la dificultad de encajar en los c√°nones de servicio. La Agustina, le extra√Īaron casi todo: el m√©todo – aquellos manuscritos en una letra peque√Īa, casi sin enmiendas; la producci√≥n torrencial – un libro al a√Īo; la iconoclastia – Los Super-Hombres, de 1950, ten√≠a como tema un aborto; y la ausencia de modestia de la joven mujer que desde el principio, para gran perturbaci√≥n de los patriarcas de la literatura, dio a entender que era capaz de todo. Jos√© R√©gio, en 1956, compar√≥ uno de sus libros a la "bomba at√≥mica".





Desde 1948, el medio literario tuvo as√≠ un problema llamado Agustina. Intent√≥ resolverlo de muchas maneras. Brutalmente, declar√°ndola, despu√©s de La Sibila (1954), "acabada" a cada nuevo libro. Burocr√°ticamente, someti√©ndola a filiaciones espurias (Camilo Castelo Branco, etc.) oa los folclores de la parroquia (ah, Agustina, el norte). Es verdad que Agustina volvi√≥ muchas veces a sus historias familiares de Amarante y del Duero. La Sibilasin embargo, no es un documental sobre la condici√≥n femenina en los medios rurales, sino una par√°bola sobre la posibilidad de superaci√≥n de la mediocridad humana, escrita por alguien a quien la lectura de Nietzsche y de Kafka apurara el sentido del tr√°gico y del c√≥mico. Agustina no asisti√≥ a la universidad, a diferencia de casi todos los escritores de su tiempo. Tal vez sea as√≠, se lee mucho m√°s de lo que (otro escritor portugu√©s cita como familiarmente Jean Paul?) Y no se parece a uno. Nunca, por ejemplo, pag√≥ peaje a los buenos sentimientos del humanismo progresista. En un medio en que la literatura era la pol√≠tica por otros medios, hubo quien nunca perdonara a quien pareci√≥ a menudo el √ļnico escritor que no era de izquierda: en A Danza de las Espadas (1965), un su obvio √°lter ego se ve minuciosamente denunciado por sus compatriotas como "reaccionario, fascista, decadente, anti-progresista".

Agustina no tuvo ilusiones. Pero tambi√©n nunca tuvo inhibiciones. Y en todos los tonos, del matrimonio a la santidad, con todos los personajes, de San Antonio la Florbela Espanca, y en todos los tonos, de la farsa al drama. Se pronunci√≥ sobre todas las cuestiones, de la revoluci√≥n en 1975 a internet en 2005. Dej√≥ que se anotara el placer que sacaba en desmontar ideas hechas, en girar las cosas del rev√©s, en proponer perspectivas simult√°neamente ingeniosas y perversas, fuese sobre D. In√©s de Castro (no amaba a D. Pedro, claro), fuera sobre Salazar. en El Com√ļn de los Mortales, 1998, examina la historia de Salazar dividi√©ndolo en dos personajes, uno era √ļnica ense√Īanza en Coimbra, y otros que, casado, lleg√≥ a gobernar Lisboa y ten√≠a "un estado de √°nimo mec√°nica": "en general, a todos les gusta murmurar y obedecer, lo que no me dej√≥ espacio para ninguna heroicidad ". La actualidad la atra√≠a constantemente – en El Manto, en 1961, escribi√≥ sobre el capit√°n Almeida Santos, d√©cadas antes de la Balada de la Playa de los Perros -, de modo que la ficci√≥n tambi√©n fue para ella la manera de someter la historia, tal como era entendida en su tiempo, a un "paso por la galer√≠a de los espejos que deforman la realidad y tanto nos hacen re√≠r como nos dejan una especie de preocupaci√≥n "(El Com√ļn de los Mortales). En el momento en que la "civilizaci√≥n" y el lenguaje vacilan y, retrocediendo, dejan de repente al descubierto el mundo con todas sus posibilidades y abismos. En cierto modo, esto era "choque" que se transmitir√° a la cultura portuguesa ordenado. Fue una gran "indisciplinadora", para usar un t√©rmino de Fernando Pessoa.

No tuvo miedo, y es tal vez la "valent√≠a" -la calidad que m√°s admiraba- que la define como escritora. Lo que no quiere decir que no estuviera consciente de los riesgos de su insubmisi√≥n. Si hay un libro para empezar a percibirlo, es tal vez la Embajada a Cal√≠gulade 1961. Tiene el aspecto de un libro de viajes, resultado de su participaci√≥n en las organizaciones europeas de escritores entre los a√Īos 50 y 60. Es esto, y m√°s que eso: una reflexi√≥n sobre la cultura occidental en la posguerra y el papel de los intelectuales. El t√≠tulo se refiere a uno de esos episodios eruditos que Agustina sab√≠a descubrir y usar: los jud√≠os de Alejandr√≠a se proponen ir a Roma a explicar al m√°s brutal y sanguinario de los emperadores, Cal√≠gula, porque no le pueden adorar como un dios. Una expedici√≥n desesperada: ¬Ņc√≥mo explicar a un d√©spota loco e implacable que hay quien no lo considere por encima de todo y de todos? En una secuencia parad√≥jica, Agustina deja entender dos cosas. En primer lugar, que el escritor de los d√≠as de hoy, cuando es libre, es una especie de jud√≠o de Alejandr√≠a, ante un p√ļblico que, habi√©ndose sustituido democr√°ticamente a los emperadores ya los dioses, decidi√≥ localizar en s√≠ mismo toda la certeza y toda la moralidad , y exige por eso ser endiosado como Cal√≠gula. Segundo, que ese p√ļblico encontrar√° monstruoso a cualquier escritor que desaf√≠e sus prejuicios, lo que quiere decir que un escritor libre ser√° inevitablemente acusado – de ser un Cal√≠gula.

En el caso de los dos reg√≠menes, estuvo siempre disponible para todo: entre otras cosas, para ser diputada, bajo la dictadura, al lado de Francisco S√° Carneiro (respondiendo a una invitaci√≥n que despu√©s no tuvo secuencia, en 1969), mandataria de una candidatura presidencial en democracia (Freitas do Amaral, en 1985-86), directora de un peri√≥dico diario (El Primero de Enero, en 1986-87) y del Teatro Nacional D. Maria II (1990-93). Fue, sin pruritos, un aut√©ntico "intelectual p√ļblico". En los a√Īos 50, comenz√≥ por ser una joven irreverente y furiosa, como a√ļn hizo sentir, en una pol√©mica a la antigua, a un viejo bonzo literario de la izquierda de Oporto. Despu√©s, compuso un personaje adecuado para consumo p√ļblico: la Agustina del chihuahua y las entrevistas, siempre disponible para figurar en las an√©cdotas divertidas que hoy son el mejor medio de no percibir nada sobre ella. As√≠ se pudo divertir con la incomprensi√≥n de los dem√°s, despu√©s de haberla sufrido. Fue su venganza. Para las generaciones del futuro, con m√°s suerte que el actual, que est√° reservado el mejor: solo lectura, que es realmente uno de los m√°s grandes escritores portugueses de todos los tiempos.





Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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