Afganos desesperados intentan escapar de un país tomado por los talibanes





El s√°bado por la ma√Īana (21), una ex int√©rprete de una empresa estadounidense en Kabul, Afganist√°n, se sumergi√≥ en una gran masa humana frente a la entrada de un aeropuerto en Kabul, acompa√Īada de su familia.





Mientras la gente de la multitud la empujaba y le daba codazos, sigui√≥ adelante como pudo, desesperada por conseguir un vuelo fuera del pa√≠s para todos los que la acompa√Īaban: su marido, su hija de dos a√Īos, sus padres discapacitados, tres. hermanas y una prima.

Entonces la multitud creció. Toda la familia fue empujada al suelo. La gente los pisoteó, recordó la mujer horas después.

Recuerda que alguien rompi√≥ su tel√©fono celular y alguien m√°s le dio una patada en la cabeza. Ella no pod√≠a respirar. Trat√≥ de arrancarse la abaya, una t√ļnica larga y holgada.

Luchando por ponerse de pie, alcanz√≥ a su peque√Īa hija. La ni√Īa estaba muerta. Hab√≠a sido pisoteado por la multitud.

‚ÄúSent√≠ puro terror‚ÄĚ, dijo la mujer, entrevistada por tel√©fono desde Kabul. ¬ęNo pude salvar a mi hija¬Ľ.

Despu√©s de sufrir 20 a√Īos de guerra y atentados suicidas con bombas, los afganos se han enfrentado a una nueva y aterradora realidad en los seis d√≠as transcurridos desde que los talibanes tomaron el poder en Afganist√°n. Su mundo se ha puesto patas arriba y algo tan prosaico como un viaje al aeropuerto ahora inspira terror. Simplemente poner los pies al aire libre puede ser aterrador y desorientador.





En todo el pa√≠s, los afganos que ayudaron en el esfuerzo militar de Estados Unidos en el pa√≠s o el antiguo gobierno afgano respaldado por Estados Unidos est√°n ocultos. Muchos fueron amenazados de muerte por los talibanes. Seg√ļn organizaciones de derechos humanos, hombres armados van de puerta en puerta, buscando ‚Äúcolaboradores‚ÄĚ y amenazando a sus familias.

Un ex int√©rprete afgano de 39 a√Īos para el ej√©rcito estadounidense y las agencias de ayuda occidentales se escond√≠a en una residencia en Kabul el s√°bado con su esposa y sus dos hijos. Dijo que los talibanes lo hab√≠an llamado para decirle: ‚ÄúEnfr√©ntate a las consecuencias. Lo mataremos ¬ę.

El intérprete dijo que después de un intento agotador, desesperado y fallido de pasar entre los talibanes armados y las multitudes descontroladas en el aeropuerto, en la jornada interior, dejó de intentar encontrar un asiento en un vuelo fuera del país. Pasa su tiempo llamando y enviando mensajes de texto a soldados y oficiales estadounidenses en los Estados Unidos que luchan por encontrar formas de rescatarlo a él y a su familia.

¬ęEstoy perdiendo la esperanza¬Ľ, dijo por tel√©fono. ¬ęCreo que podr√≠a verme obligado a aceptar las consecuencias¬Ľ.

Otro ex int√©rprete de las fuerzas estadounidenses tambi√©n se escondi√≥ en Kabul el s√°bado. √Čl tambi√©n revel√≥ que despu√©s de dos espantosos intentos de llegar al aeropuerto, hab√≠a abandonado toda esperanza de organizar un vuelo para √©l, su esposa y su hijo peque√Īo.

¬ęPerd√≠ la esperanza¬Ľ, dijo. ¬ęHe perdido la confianza en el gobierno estadounidense, que sigue diciendo ‘evacuemos a nuestros aliados'¬Ľ.

‚ÄúLa evacuaci√≥n es imposible‚ÄĚ, agreg√≥.

Los afganos que se concentran en multitudes frente a la entrada del aeropuerto tienden a entrar en pánico cada vez que se lanza una bomba de gas lacrimógeno o se disparan tiros al aire para dispersar a la multitud, dijo el ex intérprete.

‚ÄúSu hijo puede ser pisoteado‚ÄĚ, dijo. ¬ęSi Estados Unidos me da todo el universo despu√©s de perder a un hijo, no valdr√° nada¬Ľ.

En el barrio Shar-e-Naw de Kabul, una periodista afgana dijo que finalmente se había aventurado a salir a la calle después de esconderse dentro de su casa desde el domingo pasado (15). Buscando obedecer las reglas impuestas al azar por los talibanes a las mujeres, llevaba una abaya que le cubría todo el cuerpo.

¬ęEra tan pesado que me enferm√≥¬Ľ, dijo. En las calles ‚Äúno hay m√ļsica, no hay nada. Lo √ļnico que escuchas es a los talibanes hablando por televisi√≥n y radio ¬ę.

La periodista dijo que su cu√Īada apareci√≥ frente a los hombres de su familia con el cabello al descubierto. Su cu√Īado la pate√≥ agresivamente y le dijo: ¬ę¬°Ponte tu maldito velo!¬Ľ

Un oficial de policía que había trabajado para el Ministerio del Interior también estaba escondido y vio a combatientes talibanes peinando la sede del Ministerio, examinando documentos que contenían información detallada sobre los empleados. Temía que los talibanes vinieran a buscarlo.

‚ÄúKabul se ha convertido en una ciudad plagada de miedo‚ÄĚ, dijo.

En la provincia de Kunar, en el este del país, un periodista dijo el sábado que se escondía dentro de su casa por miedo a mostrar la cara. En el momento en que el gobierno controlaba la provincia, informó sobre las atrocidades cometidas por los talibanes. Ahora los talibanes están a cargo y están a la caza de periodistas, dijo.

‚ÄúLos talibanes me matar√°n y matar√°n a gente de mi familia, como ya han matado a mis colegas‚ÄĚ, dijo el periodista.

En la provincia oriental de Khost, otro periodista también estaba escondido, moviéndose entre su casa y la de un familiar. Los combatientes talibanes avanzaban rápidamente a través de la provincia en vehículos suministrados por Estados Unidos tomados de las fuerzas de seguridad afganas, dijo. El periodista temía que los talibanes lo encontraran pronto.

‚ÄúNo tengo m√°s esperanzas‚ÄĚ, dijo. ¬ęReza por m√≠.¬Ľ

En Kabul, la mujer cuya ni√Īa fue asesinada dijo que la familia hab√≠a podido traer el cuerpo de la ni√Īa para el entierro. Llorando, record√≥ c√≥mo trataba de calmar el miedo de su hija cada vez que se escuchaban disparos en su barrio: le dec√≠a que eran ‚Äúpetardos‚ÄĚ, petardos.

‚Äú¬°Mi beb√© era un ni√Īo tan valiente!‚ÄĚ, Coment√≥. ¬ęCuando escuch√≥ los disparos, grit√≥ ‘¬°petardos!'¬Ľ.

La mujer dijo que es poco probable que ella y su familia intenten regresar al aeropuerto en los pr√≥ximos d√≠as. ¬ęPrefiero tener una muerte digna aqu√≠ en casa que morir de manera tan indigna¬Ľ.

En la casa de Kabul donde se escond√≠a el ex int√©rprete de 39 a√Īos, la esperanza mor√≠a. El hombre dijo que estaba agradecido por los esfuerzos persistentes hechos por los soldados estadounidenses a los que hab√≠a servido en el pasado para ayudarlo, pero concluy√≥ que no pod√≠an hacer nada.

‚ÄúSi los talibanes me matan, est√° bien, puedo aceptarlo. Solo te pido que perdones a mis hijos ‚ÄĚ, dijo.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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