Administrar sin KPIs-Part 2





El elemento m谩s importante de la buena gesti贸n, en la tradici贸n japonesa, es conocer, sentir y vivir genba. Es tener conciencia la genba.





genba 鐝惧牬 es la realidad del negocio, que debe ser conocida, en la medida de lo posible, directamente y sin intermediaci贸n de historias o informes de gesti贸n, ni de s铆mbolos o KPIs y P & Ls. genba es la f谩brica. Es el proveedor, y son los trabajadores. Es la tienda. Y es, crucialmente, el cliente. El cliente no es s贸lo quien compra, es todo aquel que la empresa puede servir. En esta tradici贸n, el gestor que no visita frecuentemente e irregularmente la f谩brica, el proveedor, la tienda y el cliente, pero los "gestiona" a trav茅s de informes, mails y KPIs, no es verdadero gestor, es un bur贸crata.

El que gestiona a trav茅s de KPI nunca tendr铆a la capacidad de gestionar el negocio del grupo Kinokuniya como Chobei lo gestion贸 durante la ausencia de su CEO, Kinokuniya Bunzaemon 绱浼婂浗 灞 鏂 宸﹁ 宸﹁ (1669-1734), tal como se describe en un relato antiguo:

"Sucedi贸 hace unos a帽os que, en un d铆a de grand铆simo fr铆o en Edo, habiendo levantado una severa y fr铆gida nortada que sopl贸 fuerte y largamente, nubes negras rang铆an en el cielo con furia de drag贸n y olas en el mar sonaba lugubremente como pesadas campanas en un templo distante. Sucedi贸 esto poco despu茅s de que el dep贸sito de madera, que Bunzaemon, el Pr铆ncipe de los Mercaderes, mandara construir en un lago artificial, en Fukagawa, haber sido lleno hasta el l铆mite por la previsi贸n y diligencia de Chobei, su intendente de confianza. A la hora de la serpiente [per铆odo entre as nove e as onze horas da manh茫] la intensidad del vendaval alcanz贸 la fuerza de un tif贸n y el horizonte se cerr贸 a los ojos humanos por una cortina de perlas heladas, hasta que, en el cl铆max de la tempestad, parec铆a que todo bajo el cielo gem铆a y temblaba y estallaba bajo la ira celeste. A la hora del mono [per铆odo entre as tr锚s e as cinco horas da tarde] las campanas de los bomberos de la parroquia de Hongo comenzaron s煤bitamente a sonar don-dony las gentes, apresur谩ndose a subir a las torres de vigilancia para observar lo que pasaba, vieron las llamas a elevarse all铆 y, abraz谩ndose al viento, volar a otros barrios, distantes y cercanos. Chobei fue uno de los que r谩pidamente midieron la situaci贸n. Pens贸: 'El viento es fuerte y una peque帽a llama viaja lejos.'

"Llamando a todos los hombres de Bunzaemon, el cual hab铆a salido de Edo en viaje, dispuso que los tesoros de la casa, as铆 como toda la madera en el almac茅n, fueran tumbados en el canal y llevados hasta el dep贸sito acu谩tico construido en Fukagawa. Toda la noche los trabajadores movieron sus espaldas y cuando el d铆a siguiente despun贸 el fuego se hab铆a vuelto en una columna de llama roja y humo negro, como si fuese un pilar soportando el cielo, que turbilhonaba al moverse, voraz y devorando con rabia , no mostrando compasi贸n ni por el grandioso puente ni por el precioso almac茅n, no ahorrando palacio ni templo, ni teniendo consideraci贸n por las m谩s valiosas estructuras de veneraci贸n, reverencia o fama. Por donde pasaba, ara帽aba la gran ciudad en una herida dolorosa y profunda y esta gem铆a y temblorosa. Los populares se agrupaban y se dispersaban hacia aqu铆 y hacia all铆 mirando pasmados hacia las p煤stulas de escombros, y los bonzos, arrancados a sus orugas de oraci贸n, vertieron copiosas peticiones y oraciones y oraciones clamando por los Budas de m谩s exaltada dignidad y de m谩s sensible al o铆do. Pero la granja de Bunzaemon esta vez no sufri贸 decrecimiento.

"Por la hora del caballo [per铆odo entre as onze horas da manh茫 e a uma hora da tarde] Chobei mand贸 que si empezara a cocer el arroz que estaba en el almac茅n de Bunzaemon (todos los trescientos) kokusque all铆 se encontraban!) y con 茅l hacer musubi[bola de arroz] que, con astillas de nabo y r谩bano en salmuera, eran envueltas en hojas de bamb煤. Estos eran colocados en cestos y guardados en un lugar seguro. Al ver esto los vecinos comenzaron a burlarse ya burlarse: '隆Oh glot贸n furioso! 驴Pens谩is que, all谩 por arder una parroquia, no habr谩 m谩s comida en el mundo?

"Pero Chobei no les dio conversaci贸n, apresur谩ndose hacia sus surtidos de observaci贸n. Cada vez que regresaba ordenaba que se comprara m谩s y m谩s arroz, y que se contratar m谩s y m谩s manos para mantener y expandir el n煤mero de calderos a hervir, hasta haber preparado provisiones para diez mil bocas. Y durante todo este tiempo el pilar de fuego continuaba girando hacia el sur hacia el norte, ahora hacia el este y luego hacia el oeste, destruyendo siempre muebles e inmuebles y aspirando las vidas de hombres y bestias.





"Cuando al segundo d铆a el sol volvi贸 a esparcir por el mundo su manto luminoso, Chobei despach贸 veinte equipos con bueyes de carga para los l铆mites exteriores de la ciudad, llenando las mangas de los capataces con moneda de plata, y d谩ndoles instrucciones para adquirir al. prima necesaria todo el arroz que encontrar. Cuando 茅stos regresaron, ven铆an de tal modo cargados que las ruedas de los carros se hund铆an en el piso de las calles. Al caer la noche la furia de las llamas se hab铆a despojado de toda la contenci贸n y la sexta parte de la metr贸poli se hab铆a reducido a cenizas humeantes. En el alba siguiente, Chobei envi贸 cuarenta equipos para, como el d铆a anterior, comprar todo el cereal que pudieran, y contrat贸 a otros cien hombres para cocinar lo que hab铆a sido obtenido la v铆spera. Durante todo ese d铆a y en la noche que se le sigui贸, y a煤n en el otro que se le sucedi贸, las llamaradas corr铆an por donde quisieron en la gran ciudad, como ni帽os en un jard铆n, y, cuando amortiguaron de cansancio, pod铆an verse, por entre los labios rojos de las cremas incandescentes, los huesos calcinados de ciento y siete mil almas.

"Mientras la ciudad xogunal se deshac铆a en cenizas, los sobrevivientes ca铆an en una miseria de partir el coraz贸n, no teniendo m谩s para asomar que sus propias orejas, sin comida ni abrigo. Entonces Chobei mand贸 erguir postes en que se pod铆a leer la siguiente advertencia:

Que todos los que quieran trabajar por salario y comida
se presenten en Fukagawa,
en el almac茅n de madera de Bunzaemon, el Mercader,
que graciosamente alimenta a los necesitados

"Y a todos los que se presentaron, en n煤mero de seiscientos, los carg贸 con cestos llenos de musubi. Los cestos ostentaban los siguientes caracteres:

Comida proporcionada por la liberalidad de Bunzaemon, el Mercador

"Los seiscientos transportaron su carga de caridad a todos los rincones de la ciudad y, donde las cestas llegaban, el pueblo cantaba alabanzas al nombre de Bunzaemon. Adem谩s, Chobei dio 贸rdenes para que las mujeres desvalidas, los pisoteados o heridos por ca铆da de paredes y los ni帽os que hubieran perdido a los padres o guardianes fueran socorridos. Unos tres mil, nuevos y viejos, fueron alimentados y tratados. Como ni siquiera los palacios de los daimyo se escaparon a la destrucci贸n, grandes se帽ores de exaltada posici贸n se encontraban en la peor de las condiciones, no sabiendo d贸nde buscar refugio, parados y estupefactos en sus jardines arruinados, como hombres que intentan aprender a nadar en un campo de cebada o, alternativamente, vagando agotados, acompa帽ados por sus servidores y subalternos a trav茅s de las calles llenas de escombros, acurruc谩ndose con los mendigos y otra escoria humana. Tambi茅n de ellos Chobei tom贸 cuenta, proporcion谩ndoles todo para satisfacer sus necesidades m谩s apremiantes y enviando art铆fices para erigir estacas alrededor de sus propiedades para protegerlas de los ladrones.

"Sin embargo, los mensajeros llegaron a Bunzaemon, que estaba de visita a las provincias de Sagami y Awa, comprando y dando se帽al en plata por el suministro de madera, con el recado de que Edo estaba ardiendo. 脡l cerr贸 los contratos y se apresur贸 a regresar a la ciudad. Y he aqu铆 que al llegar a los arrabal donde las 煤ltimas fases de la combusti贸n se extingu铆an, oy贸 la voz de populares, uno de los cuales dec铆a a sus compa帽eros: 'Que las bendiciones de los dioses caigan sin medida sobre el mercader Bunzaemon, que en verdad lee el futuro ! Yo y mi familia vivimos gracias a su beneficencia real durante los pasados 鈥嬧媡res d铆as.

"Y un segundo:" Ciertamente, 茅l distribuy贸, como m铆nimo, dos mil kokus de arroz en los 煤ltimos d铆as. 驴A cu谩ntos miles de almas habr谩 sido as铆 permitido mantenerse en sus cuerpos? No tienen hasta los mayores daimyo subsistido gracias a su prodigalidad?

"Al que Bunzaemon, perplejo, les pregunt贸: 'Conmeced en iluminar mi ignorancia, a m铆 que estuve en largo viaje y acabo de regresar ahora mismo. 驴De qui茅n es la caridad que vosotros tanto laudales?

"Ellos respondieron: '驴De qui茅n, sino la del mercader Bunzaemon? Porque desde que las llamas devastaron la ciudad Xogunal, su munificencia se ha extendido sobre nobles y mezquinos, como la marea alta en playa de chas, y todo el pueblo pide que caigan bendiciones sobre 茅l sin cesar.

"Oyendo esto, Bunzaemon se pregunt贸 a s铆 mismo: 驴Qu茅 te he hecho para merecer esto?

"Continuando su camino, poco despu茅s pas贸 por dos mujeres, una de las cuales dec铆a a la otra: '… cuando, al tercer d铆a, perd铆 a mi 煤nica hija en la multitud, me qued茅 como demente, y corr铆 de aqu铆 para all谩 buscando a la ni帽a durante el d铆a per铆odo en que el sol hace su recorrido descendente. Despu茅s, convencida que hab铆a sido pisoteada o sofocada por los humos, perd铆 todo el cuidado por mi propia in煤til vida y estaba a punto de ahogarme en una fosa cuando me escucha hablar sobre un tal de Bunzaemon, que ochenta mil bendiciones puedan ser suyas. y de c贸mo hab铆a recogido a su protecci贸n en Fukagawa a los ni帽os perdidos. As铆, corri descalza sobre las brasas hasta all铆, y he aqu铆 que encuentro en sus instalaciones tres mil de edad terna. Ah铆 busqu茅 y busqu茅, hasta que encontr茅 a mi ni帽a. De aqu铆 en adelante, y hasta cambiar de mundo, le rezar茅 al caer y al levantarse del sol como si fuera nuestra divinidad familiar.

"Le replic贸 la otra:" En cuanto a m铆, cuando las llamas tomaron el camino de nuestra habitaci贸n, y estando mi hombre fuera, puse a su madre, que es de mucha edad y es oprimida por terco enfermedad, a mi espalda y la cargu茅 unos tres ch艒[uno[umch艒equivale a 109 metros]hasta que una nube de humo descendi贸 sobre nosotros y me estrangul贸. Ca铆 y fuimos las dos pisoteadas por el gran pueblo que se buscaba salvar, de modo que el d铆a se me hizo noche. Cuando me volv铆, mi kimono estaba ardiendo y ella hab铆a desaparecido. La busqu茅 durante dos vueltas del sol, y no encontr谩ndola, me dije a m铆 misma: 芦隆Tu inexcusable descuido fue la causa de la muerte de la madre de tu marido!禄 Y me arrojaba a las llamas cuando alguien me dijo que ese mismo, Bunzaemon estaba abriendo a los viejos y los enfermos en su refugio de Fukagawa. As铆 me apresur茅 a llegar all铆 para encontrarla entre miles de otros. De aqu铆 en adelante, dormir茅 con mi cabeza hacia la casa de Bunzaemon.

"Oyendo esto, Bunzaemon dijo dentro de s铆: '驴C贸mo pagar茅 a aquel que glorific贸 de este modo mi humilde nombre?

"Continuando su camino, pas贸 frente a lo que hab铆a sido el principal palacio de Date Tsunamune [浼婇仈缍卞畻, 1640鈥1711], daimyo de Sendai, y not贸 la marca de su firma en las tablas de la barrera, recientemente erguida, que rodeaba el terreno. Cerca, dos samurais lamentaban la destrucci贸n y uno dec铆a a su compa帽ero: 'Nuestro se帽or me orden贸 que instruyera a su principal arquitecto para preparar planes para la reconstrucci贸n. Ciertamente, el trabajo no puede ser confiado a ning煤n otro contratista sino a este Bunzaemon que nos envi贸 gente para salvar lo que pod铆a ser salvo.

"El otro reforz贸: '驴Qui茅n mejor podr铆a ser encontrado? Os exhorto a aconsejar a nuestro se帽or.

Entonces, concluy贸 Bunzaemon para s铆: 'Ning煤n otro plane贸 esto que no fuera Chobei, que posee mi autoridad y correspondi贸 diez mil veces a la confianza que en 茅l deposit茅.'

"Regocij谩ndose de este modo, se apresur贸 a llegar a Fukagawa. A cada paso de sus sandalias, escuchaba m谩s historias de su propia presciencia y generosidad. As铆 que asom贸 a su almac茅n, Chobei se acerc贸 y se postr贸 frente a 茅l le pidi贸 perd贸n por su desafondo y desperdicio de dinero. Pero Bunzaemon lo levant贸 y, sosteniendo sus manos, declar贸: '隆Oh amigo m铆o! 驴C贸mo os puedo agradecer, a vosotros, que en esta emergencia, c贸mo hab茅is le铆do el profundo deseo de mi coraz贸n?

"Y lo elogi贸 con todos los elogios y lo honr贸 con todos los honores.

"Como la mayor parte de la gran ciudad hab铆a sido reducida a cenizas, el precio de la madera fue multiplicado por un factor de cincuenta. Por la venta de aquella que hab铆a almacenado en el dep贸sito y de la otra que acababa de comprar y a煤n estaba en las monta帽as, Bunzaemon realiz贸 tanta suma que no hab铆a posibilidad de contar. Adem谩s, los grandes se帽ores le confiaron la reconstrucci贸n de sus palacios y mansiones, aumentando a煤n m谩s su riqueza. De esta, 茅l dio la porci贸n a Chobei y recompens贸 ricamente a todos los que lo asistieron. As铆, el nombre de Bunzaemon fue de ah铆 en adelante, hasta este d铆a, famoso en todo el Nippon.

A帽ade otra fuente:

"Un d铆a, en que el azapamiento inicial de las semanas despu茅s del gran incendio disminuido, acompa帽ado por dos asistentes llevando un pesado e imponente cofre de roble y hierro, Bunzaemon se fue con Seihachi, el hombre que le hab铆a presentado Chobei, le dice: 'Seihachi, mi amigo, este es el premio que te doy: mil. kobande oiro.

"El carpintero, incr茅dulo y sin suficiente presencia de esp铆ritu, s贸lo consigui贸 responder: 'Por favor no juegues conmigo, oh sagaz aferidor del talento. 驴Por qu茅 habr铆a de merecer tal regalo? Ciertamente que el arca est谩 vac铆a … '

"Le volvi贸 el jefe: 'No, no est谩 vac铆a. Abre y ve.

"Seihachi la abri贸 y qued贸 ofuscada con el brillo de las 谩ureas monedas. Balbuce贸: '驴Pero por qu茅, maestro? Es cierto que el otro d铆a ayude a llevar los tesoros de tu casa de Hachobori hasta el almac茅n de Fukagawa, pero no hice m谩s que mi humilde obligaci贸n.

"Le contest贸 Bunzaemon: 'No, no es una recompensa por eso …'

"驴Ser谩 entonces por haber ido a correr con mis asistentes levantar la cerca alrededor de los l铆mites de la mansi贸n del se帽or de Sendai, apenas nos dijeron que su propiedad hab铆a sido destruida?

"脡l le dijo el patr贸n: '隆No es por eso!'

"驴Tambi茅n no es por eso? Entonces, 驴por qu茅 ser谩, oh Maestro en prodigalidad insuperable?

"Bunzaemon apunt贸 al otro lado del taller, donde estaba Chobei, y dijo: 'Fue porque me trajiste aquel precioso art铆culo.'

"Fui por deformaci贸n profesional o por pura estupidez y obtusidad, Seihachi respondi贸: 'Ah … estoy viendo! Por aquella gruesa y preciosa viga de madera de cipr茅s rojo que recog铆 en el r铆o …!

"Respondi贸 el empresario:" No, pateta, esto no es un premio por habernos tra铆do aquella viga, por muy valiosa que sea, pero por haberme tra铆do Chobei, que se ha convertido en la verdadera viga maestra de esta casa.

" 'Chobei!? Ahora percibo … De hecho, a pesar de todo,sanha demostrado ser un excelente y valeroso hombre. Nunca hab铆a pensado que valiera algo … 驴Quer茅is que os traiga otro como 茅l?

"Y as铆, por la audacia, generosidad y juiciosa elecci贸n de sus hombres, el nombre de Bunzaemon fue, de aqu铆 en adelante, hasta este d铆a, famoso en todo el Nippon.

Conocer la genba es esencial para un gestor. Igualmente importante es elegir a colaboradores de valor. Pero a煤n m谩s importante es tener conciencia de la raz贸n de ser de la empresa y que hace posible su supervivencia: servir a la sociedad ya las personas. Y no menos importante es tener conciencia de que el buen nombre y notoriedad de la firma es el m谩s importante de todos sus activos.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac铆 en Cuba pero resido en Espa帽a desde muy peque帽ito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes茅 por el periodismo y la informaci贸n digital, campos a los que me he dedicado 铆ntegramente durante los 煤ltimos 7 a帽os. Encargado de informaci贸n pol铆tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:聽https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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