¬ŅAbrir la puerta a la censura?





El anuncio del Gobierno de que adoptar√° medidas para controlar el discurso de odio en Internet inspira, o deber√≠a inspirar, una gran preocupaci√≥n en la sociedad portuguesa. El monitoreo del discurso de odio se present√≥ con un paquete de medidas dise√Īado para combatir el discurso racista y xen√≥fobo. Por esta raz√≥n, no ha despertado la oposici√≥n que merece de aquellos a quienes el derecho a expresarse libremente deber√≠a ser m√°s querido.





El t√©rmino ¬ęsupervisar el discurso¬Ľ deber√≠a, por s√≠ solo, dar escalofr√≠os a quienes tienen memoria hist√≥rica y la capacidad de anticipar el futuro. El siglo XX fue pr√≥digo en reg√≠menes que oprim√≠an el habla y el pensamiento, incluso en Portugal, donde exist√≠a la censura y el gobierno de Salazar confiaba en PIDE para contener las desviaciones de opini√≥n y pensamiento. El tema es muy delicado y me parece claro que el Gobierno tiene fuertes razones para, reflexionando mejor, abandonar el rumbo que est√° tomando.

Primero, la lucha contra el racismo y la xenofobia debe ser estructural e indiscutible en cualquier sociedad, especialmente en una sociedad como la nuestra, con fuertes elementos multiculturales y multirraciales. Es, por lo tanto, un tema que es demasiado importante para involucrarlo en una discusión sobre las limitaciones a la libertad de expresión, que tiene fuertes argumentos en su contra. Anunciar el monitoreo del discurso de odio en Internet tiene, por lo tanto, todo para poner en perspectiva la importancia de combatir el racismo y convertirse en un tiro en el pie.

Por otro lado, permitir que el poder pol√≠tico monitoree el discurso o el pensamiento en l√≠nea abrir√° puertas que no se cerrar√°n nuevamente. El problema no es contener el discurso de odio. Es contener lo que el poder pol√≠tico de cada momento considera discurso de odio. Hoy es contra el racismo, ma√Īana puede ser contra el capitalismo, contra el comunismo o contra algo m√°s.

Legitimando pol√≠ticas de ¬ęmonitoreo del discurso¬Ľ, hoy con el pretexto de combatir el racismo, ¬Ņcon qu√© argumento los combatiremos ma√Īana, cuando lo que queremos monitorear es otro tipo de discurso? En 1984, George Orwell describi√≥ una sociedad altamente protegida en la que el odio no estaba prohibido, permitido, incluso alentado, sino contra los enemigos correctos. Por el contrario, cualquier forma de discurso o incluso pensamiento adverso al Gran Hermano fue severamente penalizado, alentando la denuncia de los dem√°s.

¬ŅRealmente queremos abrir esta caja de Pandora en una sociedad cada vez m√°s digitalizada donde los canales de comunicaci√≥n son mucho m√°s f√°ciles de monitorear? ¬ŅQui√©n dictar√° en cada momento, y para cada texto, cu√°l es el equilibrio apropiado entre la libertad de expresi√≥n y la lucha contra el racismo y la xenofobia?

Me parece preferible que el tema permanezca en la esfera de la decisión individual, teniendo en cuenta que existe un marco penal. Como sociedad, dejamos a los tribunales una evaluación que puede ser bastante delicada, pero que se realiza de conformidad con la ley y, en particular, con la Constitución, sin otorgarle al gobierno o alguna entidad con orientación política el poder de decidir, ex ante, lo que puedes y no puedes leer en Internet.





Tercero, las iniciativas de monitoreo del discurso en Internet lo transformar√°n en lo opuesto a cu√°l es su naturaleza y su principal fortaleza: un lugar de libertad donde todos tienen voz, sin necesidad de una columna period√≠stica. Una Internet donde solo existe la libertad de pasar por el discurso de monitoreo del discurso (del odio y de lo que se agrega) seguramente ser√° un sitio diferente del que, en los √ļltimos veinte a√Īos, ha sido un factor importante para la difusi√≥n del conocimiento, intercambio y amplio debate p√ļblico.

Esto no significa que muchos cr√≠menes de odio a√ļn no se hayan cometido en Internet. Seguramente si. Pero, siendo cr√≠menes, deben ser investigados y decididos en la corte. Como es un mero ejercicio de la libertad de expresi√≥n, debe permanecer en el espacio p√ļblico para tener escrutinio y contradicci√≥n.

Ahora, no debe ni puede ser un gobierno que, gradualmente y con el pretexto de luchar contra el discurso del odio, cree las condiciones para que evolucione hacia un nuevo universo orwelliano, de censura y denuncia del pr√≥ximo, en el que depende de alguien decidir qu√© puede y qu√© no puede llegar al espacio del debate p√ļblico.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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