A la izquierda oa la derecha: los 3 escenarios que permiten a Sánchez gobernar









¿Aceptar la mano ya lanzada por Vox e intentar juntar a los independentistas? Morder la lengua y buscar un acuerdo con los Ciudadanos? ¿O complicar todo e ir detrás de los pequeños partidos? Sánchez tiene 3 opciones.

Tener tres opciones para formar gobierno-para alguien que hace dos meses tuvo que dejar el Gobierno caer precisamente por no tener otra opción- puede parecer una especie de abundancia que viene siempre después del hambre. A esta hora, sin embargo, Pedro Sánchez ya sabrá que ninguno de ellos está garantizado – y ninguno será fácil de tragar.

Excluyendo de esa perspectiva, claro, el apoyo de la ONU Podemos. Pablo Iglesias ya tiene la mano extendida, incluso habiendo dicho que esta vez, apoyar significa formar parte del ejecutivo, y también es posible que no haga muchas exigencias – lo necesita para compensar los últimos meses de tumulto interno y la pérdida de votantes. En el discurso de este domingo queda, además, una nota clara, dicha en otras palabras: "tuvimos un mal resultado, pero vamos al gobierno".

El problema es que sólo la ONU podemos no llegar – los dos juntos quedan once diputados por debajo del número mágico de la mayoría.

Sánchez tiene dos opciones para mantener "un gobierno de izquierdas", como le llama Iglesias (aunque con algunas derechas) – o una tercera que hasta puede parecer más imposible, pero que no hará tan poco sentido.





Fue la fórmula para hacer aprobar la moción de censura a Mariano Rajoy, en junio del año pasado, tendría sentido que fuera copiada en la formación de gobierno – y era cuánto bastaba para superar la barrera de los 176 diputados.

Pedro Sánchez tendrá poca dificultad en convencer a los separatistas vascos del PNV-durante los nueve meses que estuvo en la Presidencia de Gobierno, tal vez sean los únicos que pueden decir que él cumple los acuerdos firmados-, pero la respuesta de la Izquierda Republicana Catalana (ERC) es más incierta. Los independentistas esperaban una postura más firme de Sánchez en cuanto a la cuestión de Cataluña y no le gustó la ambigüedad que el líder del PSOE decidió mantener. Durante la campaña, el socialista fue siempre el menos asertivo de los cinco principales candidatos: defiende el diálogo, pero no tolerará "aspiraciones independentistas".

Es claro que esto, al final, también puede no tener ninguna importancia. Meses antes de conseguir el apoyo de la ERC, Sánchez tampoco era su mejor amigo – por el contrario, fue uno de los partidarios de la aplicación del artículo 155, que permitía a Madrid asumir el control de los poderes autonómicos de Cataluña. ¿Será diferente ahora?

Sin el apoyo de catalanes y vascos, Sánchez puede, sin embargo, intentar una segunda opción con la ONU Podemos en el barco. Pero eso implica mirar a todos los demás pequeños partidos y avanzar hacia más negociaciones bilaterales que en una cumbre del G20. Sin embargo, convencerlos garantizaría también la mayoría -y en la misma medida: 186 diputados, 10 por encima de la mitad del parlamento.

El gráfico muestra que hasta podría abdicar de dos o tres de los menos votados y con menos diputados, pero los márgenes son siempre cortos – y Sánchez no querrá reducirlas aún más.

La cuenta es mucho más simple si tiene en cuenta sólo dos resultados. PSOE + Ciudadanos = Gobierno, porque 123 + 57 = 180.

La ecuación, sin embargo, es mucho más complicada. Durante la campaña, Albert Rivera aseguró siempre que no haría pactos con los socialistas. Y ya en el discurso post-electoral se colocó, de inmediato, en el papel de oposición – que quiere liderar, asumiendo el lugar del PP, hasta llegar al gobierno.

La idea tampoco agrada a los partidarios de Sánchez que, durante su discurso de victoria, gritaron varias veces: "con Rivera no". El socialista sonrió, dijo que había escuchado bien el pedido y acabó garantizando que no cierra la puerta a nadie – siempre que respeten la Constitución.

En el pasado, ambos supieron adaptarse a los diferentes momentos con mucha habilidad política, incluso contra ideas que antes habían defendido. Esta opción, por eso, sólo sale de la mesa cuando Sánchez haya escogido cualquier otra.

Fue tema muy debatido a lo largo de la campaña – y formaba parte de las esperanzas de los votantes y candidatos de la derecha. Si PP, Ciudadanos y Vox tuvieran suficientes votos para llegar a los 176 diputados, su unión sería suficiente para robar el gobierno a Sánchez, aunque el PSOE fuera el partido más votado.

Varios sondeos llegaron a presentar la hipótesis como posible, pero los resultados finales vinieron a desmentirlos.

Los tres partidos juntos llegaron sólo a los 146 diputados – menos 30 de lo necesario para una mayoría. A pesar de ser un resultado histórico para el partido, el Vox tuvo menos diputados elegidos que el estimado (algunos sondeos admitían que sobrepasaba los 40). Además, el PP, uno de los grandes derrotados de la noche, dio un vuelco a los peores resultados de varias décadas.

El mapa de España que sale de estas elecciones es, por lo tanto, predominantemente rojo PSOE. Los separatistas vascos fueron los más fuertes en la región, los independentistas de Cataluña hicieron lo mismo – con la excepción de Barcelona. Sobraron Lugo, Orense, Salamanca y Ávila, las cuatro provincias del PP.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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